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23 Noviembre, 2009

Las motivaciones y la hipoteca

Publicado en: Hipotecas, Varios

Lo malo no es que nos engañen, sino que nos engañemos...

Lo malo no es que nos engañen, sino que nos engañemos...

Voy a referir las motivaciones a la hipoteca y a su cálculo y contratación, porque estamos en un blog de hipotecas y vivienda, pero desde ya os digo que estas motivaciones son generales, y son aplicables también a todos los ámbitos de la vida.

En principio había previsto escribir una artículo sobre los incentivos, pero visto que el respetable quería hablar de motivaciones, pues allá vam lo que se pide, y dejamos para otra ocasión el funcionamiento interno de la sociedad y los valores que inducen a la gente a moverse, a arriesgarse, o a preferir ahorrar o gastar su renta.

Las motivaciones fundamentales son seis, y para que os acordéis de ellas, se rigen por las siglas SABONE:

Seguridad: Nos hipotecamos, que es tanto como decir comprometemos una parte fundamental de nuestros ingresos y de por vida, por seguridad. Para no vernos al albur de las fluctuaciones y tener un techo que nos cobije.

Afecto: El componente del afecto intervine también en la hipoteca. Y si no, preguntad a muchos padres y abuelos por qué hacen de avalistas cuando ellos ya tienen el futuro resuelto y estarían más tranquilos disfrutando de la jubilación. Si preferís la hipoteca sin aval, echad un ojo al enlace.

Bienestar: La casa que es nuestra no es lo mismo que la casa que es de otro. A la larga, el evitar las reparaciones, gastos y mantenimientos en una casa que no es nuestra también nos pasa factura en forma de calidad de vida. Porque por no gastar, no la arreglamos, pero por no arreglarla no tenemos las cosas como es debido.

Orgullo: En el caso de las hipotecas esta motivación no aparece tan clara ni tan frecuentemente, pero todos conocemos algún caso de personas que se vieron arrastrado a comprar vivienda e hipotecarse porque lo hacían sus vecinos, sus cuñados o alguien de su entorno ante el que no querían aparecer como unos “pelados” que no se podían permitir una vivienda en propiedad.

Novedad: esta variable es aún más rara en el caso de las hipotecas. Hipotecarse porque es una novedad es el colmo, pero alguno habrá. De todos modos, os recuerdo que estoy haciendo un recorrido por las motivaciones generales, y que cada producto y persona tienen su propia fórmula que las combina.

Economía: nos hipotecamos porque pensamos que el dinero que pagamos nos va a conceder la propiedad de un bien, en vez de pagar a una persona, el casero, que nos concede simplemente su disfrute, pero no la propiedad. Con razón o sin ella, muchos de los que se hipotecan tienen muy en cuenta esta razón y creen que ganan dinero.

Como veis, son motivaciones lo suficientemente amplias para que cada persona determine su carácter y su vida por aquellas a las que prefiere.

Y si queréis, os propongo un ejercicio: que cada cual ponga por orden estas seis motivaciones en su escala de preferencias y compare esta escala con la de alguna persona querida o cercana. Entenderéis unas cuantas cosas y quizás os llevéis también alguna sorpresa.

 

 

 

 


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