¿Qué es esto? Desde esta página puedes compartir y guardar Los sistemas económicos (IV) La alternativa Hoxha. Un paso atrás. en tu Marcador Social preferido, o enviar un enlace vía E-mail a tus contactos.

Webs Sociales

E-mail

Vía E-mail
05 Marzo, 2010

Los sistemas económicos (IV) La alternativa Hoxha. Un paso atrás.

Publicado en: Varios

Ingeniero industrial junto a su ordenador.

Ingeniero industrial junto a su ordenador.

Para acabar con la serie de los sistemas económicos y sus distintas posibilidades, quiero acercarme una curiosidad: el sistema Hoxha, abanderado por el presidente albanés, Enver Hoxha, último representante del más férreo estalinismo en Europa.

En primer lugar hay que decir que su desarrollo práctico se basó en la más implacable dictadura y en el comunismo, pero a nivel teórico no tiene por qué ser así, por lo que voy a tratar de explicar el sistema, y no su historia, condicionada por múltiples circunstancias exteriores.

El sistema Hoxha consiste básicamente en dar un paso atrás. Cuando el Estado cree que es imposible dar trabajo a toda la población, porque el exceso de capacidad productiva es superior a lo que se puede absorber, entonces se renuncia a la tecnología y se empieza a producir manualmente lo que antes se producía de modo mecánico.

Por este sistema, se renuncia, por ejemplo, a la mecanización del campo, se prohíben los tractores y las cosechadoras y hay que volver a la tracción animal y al segado a mano. La industria deja su lugar a los artesanos y, en general, se baja de perfil el estado y el desarrollo.

Este sistema se suele conocer también como medievalización, porque pasa por preferir las actividades intensivas en mano de obra a las intensivas en producción. Lo cierto es que da trabajo a todo el mundo, aunque ese trabajo produzca sólo una fracción de lo que podría producir, pero pensando siempre en la autarquía y en que el país viva de sus propios recursos. El fin, por tanto, es trabajar, no producir.

La idea básica que alienta al sistema es que la gente debe poder tener una vida tranquila, sin sobresaltos, y con el sustento asegurado, pero poco más que eso.

Sus problemas son obvios y no me molesto siquiera en detallarlos. Se agravan cuando se es el único país en que lo practica.

La ventaja, porque tiene una, es preocupante: que puede durar eternamente porque este sistema, sí, es realmente sostenible en el tiempo, casi de modo infinito.

Lo he propuesto como curiosidad, para que tengáis algo distinto que contar los que leéis este blog en vez de otros, y para que vayamos pensando a qué sistema se refieren en realidad cuando hablan de un sistema ecológico que no destruya la Tierra.

¿Curioso, verdad?

Esperemos que sólo eso.


Regresar a: Los sistemas económicos (IV) La alternativa Hoxha. Un paso atrás.