¿Lo bueno es caro?
Publicado en: Varios
Tenemos una discusión con algunos clientes potenciales de nuestra web: algunos dicen que si algo es caro será porque es mejor, porque de lo contrario no podría costar tanto, y otros dicen que no, que puede haber productos mucho más baratos de igual o superior calidad. ¿Cómo lo ves?
La formación de precios no tiene nada que ver con la calidad. Quizás no sea esto lo más ético ni lo ideal, pero el caso es que es así.
El precio de un producto es aquel que el que lo fabrica espera sea el máximo que va a poder obtener por lo fabricado, o aquel que maximice el beneficio. Para aumentar el precio, el fabricante puede optar por aumentar la calidad, mejorando su producto, o aumentar lo invertido en marketing, mejorando la imagen. Y la imagen del producto no tiene por qué tener relación con su calidad final.
El precio, por tanto, no es en general un indicador de calidad, aunque puede funcionar como tal en algunos casos. Por ejemplo, un producto caro y de una marca antigua y consolidada tiene más posibilidades de ser un producto de calidad que uno igual de caro pero de una marca nueva.
El producto nuevo, para entrar en el mercado, suele tener que abaratarse, pero existe una estrategia contraria a eso: fabricar cualquier cosa, cobrarla cara, y cuando el cliente, el que creyó en la calidad mirando el precio, vea que no se han satisfecho sus expectativas, enterrar la marca y empezar de nuevo. Otra estrategia del mismo tipo, y muy utilizada también, es vender el mismo producto bajo diferentes marcas, de modo que se cubran todos los espectros de la demanda. El ejemplo que se suele utilizar para ilustrar este procedimiento es la lejía: hay fábricas de lejía que envasan su productos hasta con sesenta marcas distintas, todas de diferente precio, y tienen una sola planta y un solo proceso productivo.
Por el lado del producto de marca antigua puede suceder también que se esté a punto de cerrar la marca y se mantenga el precio, pero no la calidad, aunque eso es mucho más raro. Esto es a lo que se llama convertir a un producto en terminal y sucede muchas veces cuando una empresa es comprada por la competencia.
En conclusión: un producto caro lo único que indica es habilidad por parte de su fabricante para venderlo a ese precio. Si la habilidad está en la distribución, en la calidad o en la publicidad, no lo sabemos.
En conclusión, lo bueno puede ser caro o barato. Lo caro puede ser bueno o malo. Son variables independientes.
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