La Hipoteca Inversa (o pensión hipotecaria) es otro tipo de préstamo que ofrecen las entidades financieras: Mensualmente nos van dando una cantidad (dependiendo de varios factores) a cambio de hipotecar un bien. Al fallecer el propietario, habrá que devolver el capital pendiente al banco, por lo que los herederos pueden continuar pagando las cuotas (y quedarse con la vivienda hipotecada) o vender la vivienda y pagar la deuda al banco.

 

Esta figura se contempla para personas con más de 65 años que tengan una vivienda. Actualmente esta teniendo mucho auge debido a lo pequeñas que son las pensiones de nuestros mayores, aunque les permite poder disponer de unos fondos extras y no ver reducido sus niveles de vida y, por supuesto, seguir viviendo en su casa.

 

La primera condición es que el inmueble a hipotecar este libre de cargas. De no estarlo, podemos pedir la hipoteca inversa y con ella acabar de pagar la hipoteca anterior. Como en cualquier préstamo, el banco no entrega el 100% del valor de tasación, que en este caso puede llegar hasta el 85%.

 

En el momento de concederla, el banco suele entregar una cantidad inicial para hacer frente a los gastos. Por supuesto, podemos usar el dinero sobrante para lo que queramos: ese viaje pendiente, ese capricho que teníamos, …

 

Las rentas que vayamos recibiendo mensualmente pueden ser fijar o revisadas periódicamente, generalmente con carácter anual. Igualmente podemos pedirla de por vida (vitalicias) o de forma temporal.

 

Como cualquier préstamo, lleva un tipo de interés, que suele ser algo más alto que las operaciones normales con garantía hipotecaria debido a la incertidumbre sobre el momento en que se cancelará el préstamo. No obstante, los herederos pueden disponer de entre 6 meses y un año para decidir que hacer con la vivienda.