La hipoteca multidivisa es un préstamo (como cualquier otro) formalizado en una divisa que cotice en el mercado de Londres (LIBOR)[1]. Entre las más utilizadas están el yen japonés y el franco suizo, pero existen otras opciones como la libra inglesa, el dólar estadounidense, el dólar canadiense, el dólar neocelandés o el Euro.

 

Por tanto el préstamo tenemos que devolverlo en la divisa en la que lo hayamos pedido. Y en este aspecto es donde podemos encontrar las ventajas (¡y los inconvenientes!) de este tipo de préstamo:

 

-        El tipo de interés a aplicar suele ser el que tenga la divisa en el mercado de Londres (que es publicado por la BBA – British Bankers’ Association). Los tipos de interés en Londres (para algunas divisas) están más bajos que los publicados por el Banco Central europeo para el euro (por ejemplo, el LIBOR del Yen esta casi cuatro puntos por debajo del Euribor).

 

-        Como las cuotas tenemos que pagarlas en la divisa que pedimos, todos los meses tendremos que ir comprando con nuestros euros el equivalente al importe de la cuota (y pagar una comisión de cambio de divisas). Las variaciones del tipo de cambio con respecto al euro pueden darnos una gran ventaja, pero ¡OJO!, también pueden conseguir que tengamos que pagar muchos mas euros para conseguir la misma cantidad de divisas. Todo dependerá de la evolución que tenga la divisa respecto al euro.

 

-        Para reducir este riesgo, los bancos ofrecen la posibilidad de cambiar de divisa en el momento de pagar las cuotas (por lo que existirá una comisión de cambio de divisa). En cualquier caso, siempre podemos volver a fijar nuestro préstamo en euros.

 

-        Como no suele ser una operación habitual, los plazos de amortización del préstamo suelen ser inferiores (20 o 25 años)

 

Por lo demás, es un préstamo normal, con su comisión de apertura, de estudio, su tasación, sus comisiones de cancelación, etc. etc. Eso si, requiere un seguimiento importante de la evolución de las divisas y de los tipos de cambio.