Sede del Ministerio de Economía que pensó semejante genialidad.

Sede del Ministerio de Economía que pensó semejante genialidad.

Los hipotecados sabemos muy bien que el préstamo significa gastarse hoy los ingresos futuros, pero parece que ese convencimiento no se mete en la cabeza de muchos, que siguen esperando que el dinero florezca, como si naciese en los prados.

Cuando en un país se hipoteca un importante número de personas, y más a los precios a los que se compraron las viviendas en los últimos años, el efecto es que la renta disponible, lo que cada ciudadano puede gastar, queda seriamente tocado y por un periodo importante de tiempo.

La hipoteca es traer a nosotros el dinero del futuro, en una especie de ejercicio de brujería o magia negra. Si nos gastamos el dinero del futuro, el día que ese futuro llegue (o sea, ahora) no tendremos un duro que gastar y nos extrañaremos de que baje la demanda, baje el consumo y se contraiga la economía, pero es obvio.

Además, la brujería económica que se ha practicado en España tiene otra vertiente: durante los años de la bonanza lo que se hizo también fue traer demanda del futuro, y no sólo dinero.

Lo explico: cuando en cinco años se construyen los pisos que se van a vender en veinte, no sólo estamos gastando el dinero del futuro, sino también haciendo el trabajo que habría que hacer más adelante, con lo que el día de mañana (o sea el de hoy, insisto) ese trabajo ya está hecho y la gente queda en el paro porque su ocupación depende de tareas que ya están hechas. Si el trabajo es prosperidad, y lo es, hacer hoy el trabajo de los próximos años es comernos su empleo. Como eso se hizo en España a fuerza de inmigración, la conclusión es obvia: se trajo gente hoy para que los nuestros estuviesen en el paro mañana. Los jóvenes, como veis, tienen razones para estar MUY cabre3ados.

Por eso he dicho siempre que traer mano de obra de fuera para hacer las cosas de golpe, en vez de ordenadamente, es un camino al suicidio: porque hacer hoy el trabajo de toda la semana está muy bien si luego puedes descansar, pero si eso te va a dejar sin empleo ni sueldo la semana que viene, es de locos.

Y eso hemos hecho: agotar el dinero del futuro y cubrir la demanda del futuro.

Demasiado aprendiz de brujo…