Hasta la fauna del país festeja su advenimiento.

Hasta la fauna del país festeja su advenimiento.

Tras demostrarse el definitivo agotamiento del capitalismo, algunos gobiernos y bancos centrales han puesto en marcha los mecanismos para crear un nuevo tipo de solución habitacional con su correspondiente modalidad hipotecaria que la lance al mercado.

Se trata de la hipoteca roja.

Mediante la hipoteca roja, el ciudadano que desee una vivienda pagará una cuota pequeña, correspondiente al quince por ciento de sus ingresos solamente, si los tuviere, y a cambio el Estado le permitirá usar una vivienda acorde a sus necesidades, especialmente en los casos en que ya fuese suya y ya la tuviese pagada al menos desde diez años atrás. Si no la tuviese completamente pagada, deberá abonar las cuotas pendientes antes de consolidar sus derechos.

Asimismo, y para aumentar la demanda, se prevé que este tipo de hipoteca sea obligatorio para todos los ciudadanos. Para ello, se expropiarán previamente algunas viviendas desocupadas o entregadas en alquiler y se excluirá a sus antiguos propietarios del sorteo por el que estas serán reasignadas a sus nuevos ocupantes.

Por el momento, y para que puedan seguir desarrollando sin trabas su labor social, quedarán excluidas de las expropiaciones las viviendas cuyos titulares sean representantes públicos en cualquier entidad, ya sea nacional, regional o local. Por contra, estos representantes y sus familiares hasta tercer grado, quinta rama y segunda octava (en Mi Sostenido) podrán optar a la bolsa de inmuebles que resulte disponible a resultas de las medidas anteriormente descritas.

El impago de las cuotas hipotecarias dará lugar al desahucio inmediato, en menos de veinticuatro horas, y con intervención de la fuerza pública.

El Estado, como titular último de las viviendas, podrá personarse en ellas mediante sus representantes en cualquier hora o momento, sin aviso previo, para verificar la correcta conservación y uso de la vivienda.

Este paquete de medidas, muy contestado en ambientes fascistas, reaccionarios e insolidarios, ha recibido en cambio el apoyo más entusiasta por parte de amplios grupos sociales que en estos momentos no tienen ninguna vivienda y que ven en la hipoteca roja un medio realista, justo y asequible de verificar su derecho a una vivienda digna.

Se estudia ilegalizar a los movimientos ciudadanos que manifiesten algún tipo de escepticismo así como cerrar los medios de comunicación que no la apoyen sin reservas.

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