yunque1Teniendo en cuenta el interés sobre el tema de la inmigración, y la controversia que genera el punto hasta el que hay que llevar la solidaridad, quiero ejemplificar hoy el asunto con un conocido dilema ético.

La cuestión original la planteó Garret Hardin.

Un barco de pasajeros choca con un iceberg en alta mar. El agua está terriblemente fría y muy pocos botes salvavidas están operativos. Los botes van abarrotados, con peligro de naufragar si añaden más peso, pero hay mucha gente en el agua suplicando ayuda.

Algunos de los náufragos, desesperados, se acercan al bote del capitán y este da la orden de golpearlos con los remos para que no intenten subir.

En el bote del capitán se alzan voces de protesta, gritando cosas como “asesino”, “maldito cabrón”, “hombre sin corazón”, “criminal” y frases parecidas. El capitán se muestra inflexible, saca su arma y empieza a disparar contra la gente que se acerca a su bote y las protestas arrecian, prometiéndole todo tipo de denuncias y represalias cuando lleguen a puerto.

El capitán sabe que si deja subirse a alguien más, pueden hundirse todos, pero finalmente se ablanda y hace un juramento:

“Juro por mi honor que dejaré subir a tantas personas como las que abandonen el bote. Quien quiera salvar a uno de esos pobres infelices, que se tire al agua y deje su lugar a otro”

Pregunta primera: ¿Cuántos creéis que se tiraron?

Pregunta segunda: ¿Creéis que existe algún bote o país con capacidad infinita?

Pregunta tercera: ¿Quién es más egoísta, los que se quieren subir, los que ya están en el salvavidas o el capitán?

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