¿Somos los burros o la cuerda que debería sujetarlos?

¿Somos los burros o la cuerda que debería sujetarlos?

La ley de presupuestos esta a punto de entrar en su fase final, y sus consecuencias finales dependerán de que es lo que finalmente se apruebe.

Afinando conceptos, como muy bien ha comentado nuestro querido Ladrillez, al tipo de interés (en nuestro caso el euribor) habría que descontar la inflación. Y el tipo de interés se ve afectado por varios factores. Uno de ellos es la morosidad que soporte la entidad, que provocará una mayor desconfianza entre los prestamistas quienes pedirán un interés más alto para prestarle dinero (para que a su vez puedan prestárnoslo para comprar una cosa con su hipoteca a cuestas) y que de paso nos aplicará un diferencial más alto en la hipoteca para compensar la tasa de morosidad. Es como lo de los robos en los supermercados, que quienes compran y pagan, es decir, quienes no roban, tienen que financiar a los que si lo hacen.

Y otro de ellos es el propio beneficio que genera el banco o caja. Cuando durante el primer trimestre de este año hemos visto que nuestros bancos seguían dando beneficios hemos suspirado y nos hemos dicho: “bien, de momento nuestros banqueros lo están haciendo bien y nuestros bancos aguantan”. Y a toro pasado, nos enteramos que durante el año pasado, los consejeros de los bancos se subieron el sueldo un 53% y de que los fondos de inversión inmobiliaria tienen graves problemas de liquidez.

A uno se le plantean varios dilemas: uno, que si la labor bien hecha de los banqueros merece estos sueldos estratosféricos (que cada uno haga con su dinero lo que quiera), ¿por qué nos tienen que freír a comisiones o subirnos los diferenciales?. Y si lo han hecho mal ¿Por qué tiene que venir Papá Estado y el Fondo de Reestructuración Bancaria para salvarles el pellejo y de paso nuestros ahorros?.

Y dos, a cuenta de estas subidas de sueldo de los banqueros tienen. ¿Cómo se come que  los funcionarios tengan una subida del 0,3% en el 2010, mientras que los gastos de personal de la Administración Central aumentarán un 2,7%, y los de su alta dirección un 6,7%? ¿Por qué los ciudadanos de a pie tenemos que seguir soportando austeridad y subidas de impuestos -Salgado también ha planteado una subida del Valor Catastral- mientras aumenta también la nómina de empleados públicos que ya supera los tres millones, 10 veces más que los que hay en Japón –de momento la segunda mayor economía del mundo mientras China no diga lo contrario)?

Somos cautivos de un sistema en el que si todos guardásemos nuestros ahorros en el calcetín  pondríamos el sistema financiero al borde del colapso y al final tendríamos que soltar el calcetín, los zapatitos y hasta la ropa interior para pagar tanto desaguisado.

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