Si te descuidas, te empluman

Si te descuidas, te empluman

Algunos indios americanos morían al internarlos en prisión, porque no eran capaces de ver más allá del presente y pensaban que la pérdida de libertad era definitiva. Los amigos de lo primitivo alaban este rasgo diciendo que morían pro su extremado aprecio a la libertad, pero otros, como Von Humboldt, con sentir también cierta simpatía por esos indígenas, creían que se debía a su absoluta incapacidad intelectual para un concepto tan abstracto como el futuro.

El Euribor está bajando, y posiblemente siga bajando en los próximos meses, hasta el momento en que las economías de nuestro entorno se saneen y los bancos centrales empiecen entonces a subir los tipos de interés para combatir la oleada inflacionista que sin duda llegará.

Aprovechando que los tipos están por los suelos y que el crédito es difícil de conseguir, los bancos están duplicando y hasta triplicando los diferenciales que antes solían aplicar. Donde veíamos Euribor más medio punto o Euribor más un punto, vemos ahora, Euribor más dos puntos o incluso diferenciales superiores en algunas ocasiones.

El ciudadano de a pie sólo cuenta la cuota que le va a salir a pagar, y como le resulta asumible, la da por buena y firma. El ciudadano de a pie, o sea nosotros, se está comportando como el indio al que metían en la cárcel: piensa que el tipo de interés actual será para siempre, sin darse cuenta de que aceptar un diferencial alto lo pone al borde del abismo en el momento en el que los tipos suban, y si se firma a veinticinco o treinta años, ¡seguro que en ese periodo subirán!

Por eso, antes de aceptar cualquier diferencial, es importante que hagamos la cuenta de lo que eso va a suponer cuando el Euribor vuelva a estar al cuatro o al cinco por ciento, porque el Euribor sube y baja, pero el diferencial es para siempre.

O sea: no hagamos el indio.