Motivos navideños

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Y por fin se conoció la sentencia Europea: los bancos tendrán que devolver la totalidad de lo cobrado indebidamente por las cláusulas suelo, y no c0n un límite temporal, como antes había determinado el Tribunal supremo español. Se trata de un inmenso varapalo para la banca (menos para la intervenida, como Bankia, que pagará con dinero público y se partirá de la risa).

Se ha hablado mucho de los efectos que esta mala noticia podrá tener el año que viene para el sector bancario,pero mientras siga abierta la barra libre de Mario Draghi, la respuesta, para mí, es obvia: ninguno. ¿Qué más da, a corto plazo, el coste de cualquier operación mientras el crédito sea ilimitado a tipo de interés cero? ¿Que eso habrá que pagarlo algún día? Pues puede que sí, o puede que no, pero en todo caso se verá el efecto ese día, si es que llega.

Y no es cinismo, de veras, sino el sentir más habitual que se puede leer de las pumas de los verdaderos entendidos y de los que manejan el cotarro este de la banca, el capital y la hipoteca.

El problema, para mí, no siendo monetario, es de doble orden, dentro de lo filosófico, un aspecto en el que siempre hago hincapié, porque tiene un recorrido más largo y profundo que los simples hechos y las simples cifras.

En primer lugar, tenemos una sentencia que devuelve las cláusulas suelo en general, de forma abusiva, sin preocuparse de diferenciar las que eran engañosas de las que no, las que estaban bien redactadas de las que eran un timo y las que otorgaban a cambio ventajas al consumidor de las que simplemente se burlaban de él. Los jueces han querido apuntarse un tanto contra la banca y han dictado una sentencia que, tras la de las preferentes, convierte a España en un país peligroso. Si las cosas van bien, todo es estupendo, y si las cosas van mal, el cliente es de repente imbécil, no ha entendido lo que firmó, y hay que devolverle el dinero. Me parece gravísimo.

En segundo lugar, y también muy grave, es tremendo que haya tenido que ser el tribunal europeo el que diga al Supremo que declarar las cláusulas nulas pero no devolver todo el dinero es una valiente majadería. ¿En qué clase de país vivimos cuando se reconoce que hay una cláusula abusiva pero, al que abusa, se le exonera de devolver el dinero? Pues en eso estábamos hasta este momento.

En resumen, como digo, a simple vista parece un tema que ha terminado bien pero,a  mi juicio, es una losa más sobre nuestra credibilidad y la de nuestras instituciones. Y se irá viendo