475px-fuel_pricesLas informaciones sobre la bajada del precio de la vivienda pueden dar lugar a confusión: Hace poco más de un mes, los promotores sostenían que había bajado un 20%. Idealista, en su último informe cifra estas bajadas respecto a la vivienda usada en el último trimestre entre el 2% y el 5%.

 

Conviene señalar que son mercados diferentes, aunque obviamente primos hermanos. La vivienda usada, en estos tiempos difíciles, puede llegar a ser un problema para aquellos que se hipotecaron hasta el cuello y que ahora no pueden pagarla, para los que se han quedado en paro y para los inversores, que siendo “vivienda nueva” necesitan recuperar la liquidez que invirtieron en estos activos. Esta situación afecta más a zonas humildes, afectadas por el drama del paro que a zonas más acomodadas, que están menos sujetas al desempleo o cuentan con ahorros para aguantar el chaparrón.

 

Sin embargo, el precio de la vivienda nueva depende fundamentalmente de los costes de construcción y del precio por el que el promotor compró el suelo (más todos los gastos legales e impuestos, que no son pocos). El promotor puede renunciar a su beneficio (ahora ya no le queda más remedio) pero el precio que ponga el vendedor individual de una vivienda usada dependerá de lo crítica que sea su situación personal (ya que ahora también ha renunciado a los beficios de épocas anteriores). Ejemplo típico es de los créditos puente firmados en los dos últimos años, en los que no se ha podido vender la casa anterior y ya llega el momento de enfrentarse al préstamo nuevo.

 

En fin que siempre nos quedará la opción de alquilar antes que comprar.