800px-tokyo_night_view_1Las dificultades del mercado laboral son enormes, e inciden directamente en el precio de la vivienda. Unos cuantos post atrás comentábamos las dificultades de encontrar trabajo cerca de casa. El problema del hacinamiento en las ciudades no es un fenómeno nuevo. Lleva siglos ocurriendo, y la razón fundamental es la facilidad de intercambiar productos y servicios. Lo que es nuevo son las cifras descomunales que alcanzan desde el siglo pasado. ¿Os imagináis siquiera cuando Madrid, Barcelona o Valencia lleguen al tamaño de Río de Janeiro o Buenos Aires, por no hablar de las Megaciudades?

1 Tokio 35 676 000  Japón

2 Nueva York 19 040 000  Estados Unidos

3 Ciudad de México 19 028 000  México

4 Bombay 18 978 000  India

5 Sao Paulo 18 845 000  Brasil

6 Delhi 15 926 000  India

7 Shanghái 14 987 000  China

8 Calcuta 14 787 000  India

9 Dhaka 13 485 000  Bangladesh

10 Buenos Aires 12 795 000  Argentina

11 Los Ángeles-Long Beach-Santa Ana 12 500 000  EE:UU

12 Karachi 12 130 000  Pakistán

13 El Cairo 11 893 000  Egipto

14 Río de Janeiro 11 748 000  Brasil

44 Madrid 5 567 000  España

50 Barcelona 4 920 000  España

Pero el fenómeno del éxodo campo-ciudad no es el único que interviene en el precio de la vivienda. El factor determinante del coste de la vivienda es el suelo, y este es el que no se ha sabido gestionar. Las ciudades españolas más grandes han visto dispararse el precio de la vivienda y el argumento que se utilizaba comúnmente era que no había suelo. Bastaba con darse una vuelta por los alrededores, no muy lejos, para ver la falacia que nos estaban soltando. En este país no existe ni ha existido un problema de falta de suelo (materia prima) y por el lado de la demanda, ya se ha expuesto con abundante luz en el post anterior. Ha habido una conjunción de elementos entre los que destacaría el problema de la financiación local, la facilidad de crédito, la excesiva especulación y las enormes cantidades de dinero negro que había antes de la llegada del euro y que había que blanquear como fuera. Pero los políticos de turno han mirado a otro lado mientras el empleo, el PIB y todos los indicadores que queráis aumentasen debidamente. Pero ahora el problema es otro: que sin trabajo nos da igual el campo o la ciudad: nos iremos donde lo haya. Y con estos precios y la falta de crédito no nos queda más que irnos fuera, muy fuera.

 

 

  

 

 

 

 

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