¿Por qué en otros sitios sí se puede?

¿Por qué en otros sitios sí se puede?

El tema de las construcciones alternativas es tan amplio como queramos hacerlo. Como bien apuntáis algunos de los lectores, el problema más grave es el del precio del suelo, que en algunos casos ha llegado a superar más del 60% del precio total de la vivienda. Y tirando más del hilo, ni siquiera es este el problema, sino el de la financiación de las entidades locales, ya que su vía de subsistencia tradicional ha venido de los impuestos derivados de estas operaciones.

Se supone que el suelo es un bien escaso, y esto puede ser verdad en países como Japón o en algunas ciudades o barrios de grandes ciudades. En el caso español, la mayoría de la gente no quiere ni necesita vivir en el centro de grandes urbes que es dónde más caro suele ser el precio del suelo. Pero esta escasez de suelo no viene por que no exista, sino por el tratamiento legal que se le ha dado y en el que las reformas sucesivas han tenido un carácter pendular marcado por el momento político del momento.

La distinción entre suelo rural, urbano y urbanizable (o las anteriores figuras contempladas en la ley) sólo existe en nuestras mentes por causa de algún Maquiavelo que vio grandes oportunidades de negocio y que, probablemente, alcanzó un alto cargo de responsabilidad en el gobierno de turno. Lo que escasea entonces es el suelo urbano porque un ente tan artificial como una administración pública ha decidido que sólo se puede construir en suelo urbano. ¿Y si me da la gana de vivir con mi caravana, con un generador, a base de botellas de agua mineral y un pozo negro?

En otros países europeos, todo el terreno es edificable siempre y cuando se respeten las normas de edificación: altura de las viviendas, distancia entre las mismas, tipos de materiales. Algo que es de sentido común para no crear un pueblo surrealista y variopinto. Y si quiero tener la casa a 20 Km. de la más cercana, NO PASA NADA; y si la carretera no esta asfaltada es mi problema (siempre que luego no se me ocurra reclamar al ayuntamiento que la asfalte). Pero por aquí se empeñan en tenernos a todos hacinados en pisos y urbanizaciones que sólo se permiten en lo que algún iluminado ha llamado suelo urbano.

Por eso no creo que el problema final sea el del precio del suelo, sino en el de los políticos que no están a la altura de las necesidades de vivienda de la sociedad.

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