Pánico en Wall Street durante la crisis bancaria de octubre de 1907.

Pánico en Wall Street durante la crisis bancaria de octubre de 1907.

Leo en Reuters que Obama considera que Wall Street no había tenido los suficientes remordimientos después de asumir los “riesgos salvajes” que nos han metido en este infierno. Este titular me recuerda el documental “La Corporación” cuyo título quizás encajase mejor por aquí como “Las multinacionales”. Os aconsejo que lo veáis, se puede encontrar dividido en varias partes en youtube.

El film compara las personas físicas (esa que se levanta y bosteza todas las mañanas, bueno, casi todas) con las personas jurídicas, y lo enfoca desde el punto de vista psiquiátrico llegando a la concusión de que la persona jurídica padece una grave psicopatía (y escribo “padece” en lugar de “es un sicópata”, acordándome de la famosa frase de Cela en el Senado).

Mientras estas vendiendo hipotecas basura (o coches basura, o casa basura o la basura que queráis) es mucho más importante vestir un traje de un famoso modisto o modista. Los mayores chorizos de los últimos años visten todos impecablemente cuando hay pocas cosas más inútiles que una corbata o más incomodas que un traje. Las personas jurídicas, per se, son incapaces de tener remordimientos, no está en su naturaleza. Ningún padre (supongo) les diría a sus hijos que comieran comida-basura si supiera que literalmente lo es. Las empresas despiden a sus trabajadores con indemnizaciones altísimas (el consejero delegado de Vocento cobró 2,98 millones de euros por seis meses -6, como en los toros- trabajados) mientras pagan un equipo de abogados para encontrar las artimañas legales que permitan regatear indemnizaciones mileruistas a sus empleados.

Las reglas no son las mismas porque la naturaleza de las personas no son las mismas. Y no me sirve el argumento de que cada uno puede hacer con su dinero lo que quiera. Si no, que se lo digan al cartel de La Familia (de Michoacán) o al de de Cali. ¿Por qué ellos no pueden hacer con su dinero lo que quieran? Como muchos de vosotros ya estáis pensando las respuestas, podéis hacer el ejercicio de aplicárselas a aquellos a los que alude Obama. El efecto es demoledor.

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