costanera_center_en_construccic3b3n_2809-200629Con todo este lío de las pensiones, que si hay, que si habrá o que si nos vamos a quedar todos pelados dentro de unos años, conviene recordar una fórmula que puede ayudarnos a salir de un atolladero como éste si llega a producirse: la hipoteca inversa.

La idea es simple: “sólo” hace falta tener una casa en propiedad o con una hipoteca reducida. A cambio, el banco nos da un préstamo con la garantía de la casa como hipoteca y nos suelta el dinero, de golpe o a cómodos plazos, según queramos, pero claro, descontándonos una pasta por la constitución de la hipoteca y cancelando la que tuvieramos. Siempre hay que tener en cuenta que en este caso, el banco no compra la casa, por lo que no existen gastos de compraventa. Esos vendrán luego, cuando hayamos pasado a mejor vida y nuestros herederos, si los tenemos, decidan que hacer: devolverle el préstamo al banco o vender la casa. En cualquier caso, los gastos de la compraventa irán por cuenta del comprador, salvo las dichosas plusvalías.

Ahora que la ministra de vivienda descubre que “España está pagando el exceso de la construcción” es importante que vayamos viendo alternativas a nuestras futuras (eso espero) jubilaciones. Lo que más me llama la atención es que este gobierno ha tardado cinco años en descubrirlo, y el anterior ni siquiera llegó a eso. La pena es que 4 millones de parados y varios millones de euros desembolsados estén pagando estos excesos pero nadie dice nada de los beneficios que se sacaron durante tanto exceso, orgía y desenfreno inmobiliario.

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