A veces grita por los pasillos: ¡Euribor más cero con siete!, ¡Euribor más cero con siete!...

A veces grita por los pasillos: ¡Euribor más cero con siete!, ¡Euribor más cero con siete!...

Tranquilos, que la foto es broma y no se trata de una hipoteca que se aparece por las noches y asusta con su arrastrar de cadenas a los pobres currantes agobiados por la precariedad y la amenaza del desempleo.

La hipoteca fantasma es la que fueron preparando, a veces con cuentas vivienda, a veces con ahorros mensuales, un montón de ciudadanos a los que se les prometió un piso protegido pero no llegaron a ver jamás cómo se materializaba.

¿Dónde están las prometidas viviendas de Protección Oficial?, ¿dónde están las medidas de los ayuntamientos para liberar el suelo?, ¿Os acordáis alguno de las 10.000 viviendas prometidas en 2006 para estudiantes?

Diez mil viviendas, nada menos, y no es que haya sido un fracaso proque sólo se hayan construido dos o tres mil.  Es que un desastre, porque no se ha construido aún ninguna al hilo de aquel plan. NINGUNA.

Los ayuntamientos no quieren saber nada, a las universidades les da la risa, y los gobiernos central y autonómico, todos, piden la jofaina de Pilatos para un lavado de manos, otro más, echando la culpa a la tramitación de las licencias, al cambio climático o a la conjunción de Saturno con la peineta de la Martirio.

El gobierno central ofrecía treinta mil euros de ayuda por piso, las comunidades autónoimas se comprometían a urbanizar el suelo y las universidades a poner en marcha el proyecto, encargando la construcción tras la oportuna selección de candidatos para alquiler y venta. ¿Y dónde están esos pisos? En el limbo. En la mochila de los ghostbusters.

Y como estos, otros tantos en distintos regímenes de Protección Oficial, prometidos y señalizados en distintas parcelas donde siguen creciendo los cardos, y hasta los mamuts crecerán, con el tiempo, sin que llegue a sorprenderse nadie.

Así que ya veis: tener una hipoteca es malo y da quebraderos de cabeza, pero tener el dinero esperando a que se firme, y que el piso no aparezca, es como para tirarse de los pelos.

O para creer en brujas. De hecho, yo ya creo: cuando queráis os cito tres o cuatro.

O mejor no. Con las brujas y las hipotecas lo mejor es hacerse el tonto y decir aquello de “haberlas, haylas”

¿Qué te parece el artículo? Vota:
1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (12 votos, promedio: 5,00 de 5)
Cargando ... Cargando ...
Posts relacionados