800px-limonLeo en la prensa que “los limones, las judías verdes, los gallos y los pimientos descienden”. Me trae a la memoria algunos conceptos básicos en esto de la economía, que son los que dan título al post.

 

Si lo aplicamos al mercado laboral, los trabajadores pueden decir que los precios (el salario) están por lo suelos, aunque los empresarios afirman que el coste de la mano de obra es elevadísimo, sobre todo en lo que se refiere a las cargas sociales, pero me llama la atención que la mayoría esté de acuerdo en defender que el valor de los trabajadores es fundamental a la hora de valorar una empresa. Sin embargo, el valor puede, y lo hace, ir cambiando con el tiempo. Un tebeo antiguo puede tener un precio mucho más caro que refleja el aumento del valor para el coleccionista. Es la sutil diferencia entre lo viejo y lo antiguo.

 

Por poner un ejemplo, la ministra Salgado afirma que no sabe cuando dejarán de caer los precios de la vivienda. Es uno de esos bienes que le podemos dar una valoración distinta si se trata de nuestra vivienda habitual, de la segunda vivienda o de una inversión. En el primer caso la defenderemos con uñas y dientes pero en los demás tenemos mayor o menor margen para poder jugar con el precio.

 

No es de extrañar que cuando uno “alquila” mano de obra, intente que el precio de la misma se corresponda con el valor que le asigna, es decir, con la satisfacción que le produce. Y desde el punto de vista del trabajador, el proceso es el mismo. Sin embargo, chirría que los sindicatos se lleven las manos a la cabeza por que el gobierno de la Generalitat catalana pida un periodo de prueba de tres meses a los funcionarios que aprueben sus oposiciones. Es loable que uno se pase años estudiando unas oposiciones, como también es loable que lo haga estudiando una carrera o aprendiendo un oficio. Pero hay productos (perdón por el término) que con el paso del tiempo se desvalorizan mientras que otros se revalorizan. Quizás por esto no entiendo por qué algunos trabajadores tienen que tener garantizado su puesto de trabajo si con los años han dejado de tener valor, para sus empleadores y para la sociedad a la que se suponen que prestan sus servicios. Pero claro, si se revaloriza, ¡que le suban el sueldo hasta las cejas!.

¿Qué te parece el artículo? Vota:
1 Estrella2 Estrellas3 Estrellas4 Estrellas5 Estrellas (10 votos, promedio: 4,50 de 5)
Cargando ... Cargando ...
Posts relacionados