800px-ancianos_1Spain es different, pero que muy different. La tardía incorporación española al estado del bienestar y nuestra historia nos pasan muchas veces facturas que somos incapaces de ver. Además las enormes diferencias con nuestros vecinos, políticas económicas y sociales, siempre han hecho que vayamos dos metros detrás de ellos, cual sumisas consortes del sultán. Pero hay que reconocer que en las tres últimas décadas, algunas cosas han ido cambiando, poco o mucho, pero cambiando.

 

Después del baby boom de los 60-70, la curva de población empezó a cambiar su sentido. Los problemas de empleo de las crisis anteriores se resolvieron, en parte, estrenando las ETT y las jubilaciones anticipadas. Pero como muchas veces en esta vida, una cosa lleva a la otra. ¿Qué hacer con tanto capital humano mayor de 50 años, con una experiencia probada y contrastada? Pues nada, a incentivar el voluntariado y vamos a tenerlos ocupados que por lo menos se sientan bien. Y de esta forma, el esfuerzo que tendría que hacer el estado para resolver algunas de los derechos garantizados por la constitución era hecho por una oleada de jóvenes sin empleo, por pre-jubilados y por la Iglesia, lo queramos o no. Pero la clase política y gran parte de la intelectual puede seguir trabajando por encima de la edad de jubilación. Creo que es de sentido común que una persona mayor no puede vendimiar y, si pudiera hacerlo, no será tan rentable como alguien más joven. Pero seguro que puede hacer otras muchas cosas. Lo que no tiene sentido es que ese vendimiador se tenga que dedicar a la política para asegurarse las lentejas, que obtenga un cargo de concejal y haga la selección del personal del ayuntamiento, o decidir el acometer de una inversión o no. Y lo mismo pasa con los “jóvenes y jóvenas” que con apenas 30 años, y con una experiencia laboral mínima, si la tienen, sean quienes tomen gran parte de las decisiones políticas de este país.

 

No me importaría que se partieran la cabeza entre ellos, que quieren hacer un trasvase del Ebro al Guadiana o un túnel del Bilbao a Cádiz, siempre y cuando lo hicieran fuera de su horario de trabajo, que eso lo pagamos todos, y que no nos costase un duro. Abogo por la creatividad y por que nos lancemos a soltar ideas peregrinas a ver si alguna de ellas consigue sacarnos de este atolladero, pero por favor, cobrar por ellas del horario público o mear fuera del urinario, ¡eso si que no!  

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