¡Hasta él tuvo un jefe!

¡Hasta él tuvo jefe!

Un lector comentaba hace poco las dificultades de crear una empresa. Si hacer una entrevista de trabajo requiere un acto de valor, la decisión de montar una empresa es un acto que se podría calificar de temerario. Montar un negocio en España es embarcarse en “el lado oscuro de la fuerza”.

La primera dificultad a mi parecer es tener dotes de emprendedor/a, que se dice pronto. Hay que tener mucho mérito para estar dispuesto las 24*7*365 horas al pie del cañón y jugarte tus dineros en algo que la mayoría de los pequeños empresarios no saben si funcionará o no. Y digo los tuyos en el mejor de los casos por que es muy común tirar de familias, amigos y romper la hucha de los niños para poder hacer la inversión inicial. Y ya tenemos la segunda dificultad, la de conseguir la “pasta”. Uno tiene que buscar en la ropa antigua para ver si se encuentra algún billete en aquellos pantalones que tanto hace que no se ponía. Por que con las políticas de fomento del empleo  y las subvenciones públicas ha pasado lo mismo que con los carboneros o los afiladores, que casi han desaparecido. Los impuestos se dedican a “apaciguar” a los que van perdiendo su empleo en lugar de ayudar a crearlo.

La opción de capitalizar el paro puede estar bien, si te dedicas a un negocio tradicional, pero que muy tradicional. Pero como te salgas un poco de las ocurrencias de algún pseudo-gurú del INEM olvídate de pedir el pago único. Por poner un ejemplo, sí quieres montar una empresa con poca maquinaria y lo que necesitas es tiempo para desarrollar una idea. Te van a dar el dinero para el ordenador, pero ni un duro para que puedas aguantar 2 o 3 meses en hacer el proyecto. Y menos para pagar la hipoteca o el alquiler. Sólo para “invertir” por que hacer el curso tu vida y que se salga de los que el gurú ya mencionado parió es imposible. Los demás ejemplos os los dejo a vosotros. Tenéis muchos más que yo.

La burocracia, a pesar de los esfuerzos para agilizarla, es una prueba que pone los pelos de punta a los más templados. Lo que quiere el peluquero/a es arreglar el pelo, y el mecánico/a arreglar coches. Y el notario/a, el registro mercantil y lo demás debería estar su servicio, y no al revés que es lo que hemos conseguido. La única respuesta de la mayoría de los ADL a los que he acudido me ha respondido que espere unos días, que lo tienen que mirar. Y aun sigo esperando a que me contesten, por que supongo que mirar, lo que es mirar, lo habrán hecho. Aunque agradezco a aquel que me dijo que sin padrinos políticos me olvidase de montar algo en 100 Km. a la redonda. Una respuesta tan sincera ahorra muchos problemas.

Y si tu negocio no es estratégico como el sistema financiero, puedes estar seguro de que si va mal no va a salir el Estado a ayudarte, aunque también es cierto que las fichas de banqueros no se consiguen en la lotería.

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