404px-40_wall_streetLeo en la prensa que Bruselas quiere limitar los incentivos de los directivos y reclama “que el nivel de las remuneraciones variables sea “razonable” en relación con el salario total, y que se vincule a factores que supongan un progreso real de la empresa y la creación real de riqueza para la empresa y los accionistas”.

El imaginario colectivo sitúa a los directivos como prototipos de triunfadores. Durante unos años la filmografía norteamericana nos inundaba de películas con jóvenes exitosos de apenas 30 años que recién terminada la carrera pasaban a ser miembros de la junta directiva de algún famoso bufete de abogados (profesión típica de la sociedad estadounidense), de brokers o algún estudio de arquitectura. Los yuppies crecieron por doquier, rodeados de chicas guapas, también yuppies pero menos, cuya función era realzar la magnificencia del joven directivo. Si el horizonte temporal de los políticos apenas alcanza los 4 años del deseado mandato electoral, el de muchos ejecutivos no excedería del par de años, tiempo necesario para conseguir los objetivos, dar el “pelotazo” y poder vivir de las rentas o aventurarse como “autónomo” en estos mundos de Dios. ¿Quién no sueña con trabajar un par de años e ir “sobrao” el resto de la vida laboral?

Lamentablemente, esto sólo pasa en las películas, que nos dicen qué comer, qué vestir, y cómo ganar dinero rápidamente y sin pegar un palo al agua. A tenor del titular anterior, uno se pregunta en base a qué se han venido dando los incentivos durante estos años. ¿Es que no se ha creado riqueza real para la empresa y los accionistas? ¿Es que no se ha creado riqueza para la sociedad? ¿Es que la remuneración no ha sido razonable? Si alguien sabe las respuestas, que nos haga el favor de dejarlas por aquí. Se lo agradeceremos.

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