Cualquier pedregal se cotiza

Donde no hay libertad, cualquier pedregal se cotiza

Una de las preguntas que nos hacemos con más frecuencia todos los que andamos metidos en el mundo de la hipoteca y la vivienda es cómo llegaron los pisos y locales a alcanzar semejantes precios en un país donde sobra suelo y falta sueldo. Que en Holanda, Hong Kong o Singapur cueste el metro cuadrado a precio de angula trufada tiene cierta lógica, pero que se hayan alcanzado ciertas cifras en España supera cualquier razonamiento cabal.

Quizás, a mi juicio, tenga algo que ver con esto la mentalidad feudal de las instituciones españolas, que aún creen en el derecho de pernada sobre el ciudadano, al que consideran antes súbdito que contribuyente.

El mejor ejemplo de lo que digo es la necesidad de permisos para todo. ¿Por qué tenemos que pedir permiso para hacer algo a lo que legalmente tenemos derecho? Ahí precisamente, en los permisos, es dónde la administración se reserva su última palabra y donde se cultivan y crecen los laberintos que al final encarecen el suelo.

Hay un detalle venenoso que diferencia a España de otros países más ricos, como Alemania, donde la vivienda resulta mucho más asequible. En España la ley dice que se puede construir allí donde esté permitido. La ley alemana dice, en cambio, que se puede construir donde no esté prohibido.

A primera vista, parecen normas casi idénticas, pero si lo pensáis un segundo caeréis en la cuenta de que en España se puede edificar solamente donde alguien haya dado previamente el visto bueno, con todo lo que eso supone de posibles costes y corruptelas, mientras que en Alemania puedes edificar donde te dé la gana siempre y cuándo no se haya opuesto previamente la administración.

La diferencia entre la libertad y la sumisión la conocen bien nuestros bolsillos.

 

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