A veces le entra a uno la tentación de echar mano de la legislación de la República...

A veces le entra a uno la tentación de echar mano de la legislación de la República...

El paro es un gran problema en España, de eso no hay duda. Si se trata de una cuestión coyuntural o estructural lo hablamos otro día, si queréis, pero hay algo más que llama la atención en los datos sobre el empleo en nuestro país, algo distinto a la distribución por sectores o los chanchullos del trabajo en B, o en J de los que ya hemos hablado:

Según la última encuesta de población activa, un total de 562.100 jóvenes de entre 20 y 29 años ni estudian, ni trabajan, ni buscan empleo. Habéis leído bien: más de medio millón. Imaginaos lo que serían en realidad las cifras del paro si se le sumara este grupo a los que es imposible llamar parados por incumplir el requisito de estar buscando un empleo.

Según estos mismos datos, casi 250.000 jóvenes han abandonado completamente los estudios o cualquier actividad formativa a pesar de no tener trabajo. Para rematar la ensalada de datos, hay que decir que dos de cada tres “quietos“, que es como llamaré a este grupo, son mujeres y que el 85% del total están solteros y no conviven con pareja alguna.

¿Y a qué se dedica esta gente? Pues no se sabe muy bien, pero un país en el que una buena parte de una generación en la mejor edad de trabajar, producir, pensar y emprender se limita a no hacer nada en absoluto no puede salir adelante. El daño no es sólo para ellos y sus familias, sino que se convierte en un daño general para todos.

Cuando busquemos causas para la bajada del consumo, la contracción de la actividad y para el frenazo general de la economía, bueno será acordarse también de este grupo. Un grupo que debería ser motor y se comporta como lastre.

Y es que a lo mejor hay que reconocer que el país no funciona por lo mismo por lo que aquel barco no se movía: porque había muchos que no remaban.

¿Qué os parece que está pasando aquí? Teniendo en cuenta las cifras de parados, los estudiantes, los jubilados, los incapacitados, los menores de diecisesis años, y los “quietos” de más edad, que no aparecen en este estudio, ¿cuántos son los que trabajan para sostener todo el sistema?

 

 

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