La reunificación de deudas básicamente consiste en negociar, mejor dicho, en renegociar todos los préstamos que tenemos para dejarlos en un préstamo único que normalmente es el que tenemos sobre la hipoteca de nuestra casa, aunque podemos pedir el nuevo préstamo hipotecando cualquier otro bien. De esta forma, ampliamos la hipoteca que tenemos para pagar los otros prestamos que tengamos: el del coche, el de las tarjetas de crédito, el de los muebles de la casa,…

 

Así, el requisito básico es tener una hipoteca cuyas condiciones podamos mejorar o poder hacer una nueva, pero tenemos que tener en cuenta:

 

-        El importe que podamos pedir, dependerá de la tasación.

-        Debemos considerar el coste de cancelación de la actual y creación de una nueva de la hipoteca. Obviamente tenemos que conseguir pagar las mínimas comisiones posibles, ya que la de cancelación de la antigua y la de apertura de la nueva, nos sale por un pico. Una buena opción en este caso es negociar la reunificación con la misma entidad financiera con la que ya estamos hipotecados

-        Tenemos que considerar también los costes de notaría, gestoría y registro, así como los costes de cancelación de los otros préstamos.

-        Generalmente, se amplia la hipoteca para que se financien estos costes, que en conjunto pueden suponer hasta un 15% de la cuantía del préstamo.

-        Lógicamente, al final tenemos que comparar lo que pagamos con una sola cuota del nuevo préstamo con la suma de las cuotas de todos los demás préstamos. Para poder hacer un estudio homogéneo, podemos hacernos una hoja de calculo simple, ya que debemos contemplar en conjunto el total de intereses (actualizados en el tiempo – la función TIR de una hoja de calculo)

-        A efectos fiscales, para mantener la deducción por inversión en vivienda, debemos mantener las cantidades de la hipoteca inicial, ya que la nueva hipoteca ampliada no cumple los requisitos para la deducción (a no ser que sea para algunas de las reformas – ampliación o mejora- contempladas en el IRPF).

 

Es una operación que suele ser muy ventajosa cuando ya tenemos una parte importante de nuestra hipoteca amortizada, no tanto en el caso de que nuestra hipoteca sea reciente. Por otra parte, el “truco” esta, no sólo en la ampliación, sino en alargar el plazo de la nueva hipoteca, para conseguir cuotas mas bajas (a cambio de mayores intereses a largo plazo). Y por supuesto, debemos contemplar los tipos de interés: una hipoteca nueva ahora tendrá un interés más alto que otra firmada hace pocos años.

 

Como nadie regala los duros a pesetas, tenemos que tener mucho cuidado con la letra pequeña de lo que firmamos y con las comisiones del reunificador. Actualmente hay en el congreso una propuesta de ley para regular las empresas de reunificación de créditos, ya que en algunos casos, su trabajo consiste en intermediar entre el cliente y una entidad financiera a cambio de una comisión de entre el 0,5% y el 7% (y las entidades financieras están sometidas al control del Banco de España, incluido el servicio de atención al cliente del propio BdE). Pero en otros casos, son las propias empresas de reunificación las que conceden la hipoteca, mediante el dinero de inversores, o intermedian con estos y, por el momento no están sometidos a ningún tipo de control ni de regulación como si lo están las entidades financieras.

 

 

Por último, podemos consultar las informaciones de las distintas organizaciones de consumidores y usuarios, sobre todos las especializadas en servicios financieros.