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Árticulos en la categoría: 'Varios'

Hipoteca y bancos públicos

Lo que de veras significa banca pública
Laboratorio donde se generan ciertas ideas, como la de banca pública

Laboratorio donde se generan ciertas ideas, como la de banca pública

Supongo que será cosa de la campaña electoral y sus increíbles veleidades,  pero el caso es que sigo escuchando por ahí que la penosa situación que padecen muchas familias, agobiadas por las deudas, se arregla con la creación de una banca pública que evite los desahucios y que ponga coto a la avaricia de los bancos.

Por mi parte, y aunque me lo hayáis leído ya varias veces, me pregunto qué son las cajas de ahorros, sino banca pública, tan pública que no tiene accionistas y la manejan los políticos a su antojo con el resultado que todos conocemos.

Pero dejando aparte, oh cielos, el tema de las cajas de ahorros (fin de la invocación a Segismundo), tengo para mí que los que piensan en una banca pública que no ponga a la gente en la calle por impago de su hipoteca están imaginándose en realidad otra criatura que no es banca, sino comuna. ¿O me equivoco?

Porque una verdadera banca pública es la que mira por el bien de todos, y a mí me encantaría que existiera.

Una banca pública, como maneja el dinero de todos, no pone condiciones tramposas en las hipotecas.

Una banca pública, como es de todos, no trata de cambiar las reglas a medio camino para aprovechar el viento según de dónde sople.

Una verdadera banca pública, como es de todos, no perdona un duro ni a san Pedro, porque el duro que le perdona a uno se lo está quitando a otro.

Una banca pública embarga y desahucia como la que más, porque vela por los intereses comunes, y los intereses comunes, los de todos, están por encima de las necesidades o las desgracias particulares de cada cual.

Una banca pública, como es de todos, te echa del piso o del local a los veinte minutos de devolver el primer recibo, porque sabe que defiende intereses comunes y que eso la pone en situación de exigir seriedad, responsabilidad y puntualidad en el cumplimiento.

¿De veras creéis que se refieren a eso los que piden una banca pública? Yo creo que no. Yo creo que piensan en una tía rica y solterona que se ablanda con llorarale un poco…

Una banca pública de verdad sólo la queremos unos pocos.

¿Comprarías un piso embargado? Hipoteca y ética

El beneficio propio o la actitud ética ante la hipoteca
Sí, vale,no es carnívoro, pero...

Sí, vale,no es carnívoro, pero...

Todos sabemos que perder el piso por impago es una desgracia, tanto humana como económica., que además deja grandes secuelas muy difíciles de superar, eliminando a quien lo sufre de buena parte del circuito económico.

No sólo te quedas sin casa, sino que pierdes también lo que has pagado por ella hasta el momento, y la parte de hipoteca que quede viva.  A eso hay que añadir el coste personal, que no son sólo los recuerdos y las vivencias de esa casa, sino también las energías, la ilusión que se puso en ella, y el estigma de que te señalen con el dedo los amigos, conocidos y familiares como el que perdió la casa y tiene que vivir con sus abuelos, cuando tiene ya cincuenta tacos y tres hijos.

Todo eso es cierto, insisto.  Pero hay otro lado.

Cuando hablamos de las casas que se embargan, tenemos claro que los bancos tienen que subastarlas para recuperar el dinero.  Y para subastarlas, o venderlas, hay alguien, quien sea, que las tiene que comprar.

Y ahí es donde se plantea la cuestión ética que os quiero trasladar hoy:

¿Comprarías una casa embargada por el banco?

Hay quienes dicen que la gente que van buscando gangas es como los buitres, alimentándose de la carroña, o de los más débiles.

Otros, en cambio, creen que comprar viviendas embargadas, pero tratando de pagar un precio más o menos justo es la única manera verdaderamente eficaz de ayudar al embargado, pues todo lo que pagues por la vivienda es lo que le alivias a él de deuda, tanto presente como sobre sus ingresos futuros.

Lo cierto es que la única manera de ayudar verdaderamente a quien ha perdido su piso es comprárselo, y lo cierto, también, es que quien lo compra obtiene un importante beneficio económico de la desgracia ajena. La discusión, por tanto, se mantiene en pie.

¿Cual es vuestro punto de vista?

¿Trataríais de pagar algo más para ser justo o trataríais de pagar el mínimo defendiendo solamente vuestros propios intereses?

¿Cual creéis que la actitud más común?

¿Es ético participar en esta clase de subastas?

¿Se ayuda más al banco, al deudor embargado o se ayuda sólo a sí mismo quien se mete a comprar uno de estos pisos?

¿Qué es eso de un banco malo? Hipoteca, política y demagogia.

Mr. Scrooge detesta los bancos malos.

Mr. Scrooge detesta los bancos malos.

Como estamos en precampaña electoral, parece ser que un banco malo es una cosa con dinero y cuernos que azota a los honrados trabajadores para repartir el dinero de los pobres entre los ricos y comprar tartas de manzana a Mister Scrooge, mientras los niños hambrientos miran los escaparates.

Sin embargo, cuando leemos un poco, resulta que la figura del banco malo la utilizan por primera vez gobiernos tan reaccionarios como las socialdemocracias de Finlandia, Suecia y Noruega en los años noventa, aunque hubo algún experimento anterior con las savings and loans norteamericanas en el periodo de Reagan. Se trata, pues, de una herramienta conocida y no adscrita a ninguna ideología en particular.

La necesidad de un banco malo surge como solución a una crisis de confianza, cuando las entidades financieras dejan de prestarse dinero entre ellas o de prestárselo a los particulares por miedo a la situación de solvencia de las otras entidades financieras. En esos casos se crea un banco que absorba los activos tóxicos de todas las entidades de modo que, al aflorar los activos peligrosos, todo el mundo tenga muy claro cual es la situación, dónde estamos, quién es es solvente y quien no, y a partir de esa transparencia vuelva a fluir el crédito y se reactive la economía. O sea, que se trata de aclarar el panorama para que la desconfianza no estrangule el crédito ni las hipotecas y el mercado pueda reactivarse.

Generalmente, es el Estado quien forma este banco malo y se queda con esos activos tóxicos, comprándolos a las entidades financieras a un precio muy inferior al de mercado y quedándose con una parte de las acciones del banco como garantía. Por tanto, la creación de un “banco malo”, es un proceso de nacionalización total o parcial de la banca, y por eso es la banca la que más duramente suele resistirse a este proceso que convierte al Estado en accionista.

En el caso de España, la idea progre de que se está dando el dinero de los contribuyentes a los banqueros es particularmente estúpida, ya que la inmensa mayoría del dinero necesario para el rescate de entidades financieras irá a parar a las Cajas de Ahorros, que son bancos públicos, gestionados por políticos. O sea: eso que tanto les gusta pedir a esos mismos progres como solución a la crisis.

El banco malo, por tanto, es una solución con la que habitualmente los bancos pierden dinero y los contribuyentes lo ganan, como sucedió en EEUU con los rescates de los bancos, donde las arcas públicas tuvieron un beneficio de alrededor de 12.000 millones de dólares sólo en la venta de su participación en Citigroup. En España quizás lo tengamos más crudo, repito, porque lo que rescatamos ya son bancos públicos, ese rescoldo colectivista de otros tiempos que algunos, con otro collar, siguen considerando mejores.

Los bancos como caseros. Una mirada al futuro

Cuando la hipoteca no da más de sí como negocio
Los bancos están perdiendo el norte...

Los bancos están perdiendo el norte...

Lo estamos viendo: la hipoteca no da más de sí como negocio y los bancos se ven ya obligados a sacar pisos de sus balances a toda costa. La normativa contable les permite aún valorarlos al precio que se los adjudicaron, pero al realidad, que ellos de sobra conocen, es que si los pisos se valorasen a su precio real, el cataclismo financiero sería considerable.

Como no hay dinero, la creación de crédito hipotecario seguirá descendiendo, tanto por el lado de las entidades financieras, porque no hay bancos solventes, como por el lado de la demanda, porque tampoco hay clientes solventes.

En esta situación, y ya lo hemos comentado muchas veces, los bancos serán los únicos capaces de vender un piso en los próximos años, porque la vivienda de segunda mano y la de los promotores se verá en grandes dificultades para obtener financiación. Los bancos intentarán, antes de nada, liquidar su stock, pero con una demanda anémica pueden tardar una burrada de años en conseguirlo. Como diez o doce.

¿Y qué hace un banco diez años con un piso? Pues alquilarlo para sanear su balance y obtener algún ingreso. No les queda otra.

Por eso, en un futuro no muy lejano veremos un endurecimiento feroz de las condiciones de aluiler, favoreciendo a los caseros y castigando con látigos de siete colas a los inquilinos morosos. Y si os digo la verdad, me parece bien, proque el inquilino que no paga perjudica por  un lado al casero, pero perjudica sobre todo a miles de personas humildes que ven encarecerse el precio de los alquileres o se encuentran privadas de la posibilidad de encontrar una vivienda.

Cuando los bancos empiecen a presionar en favor del alquiler en lugar de presionar, como hasta ahora, en favor de la compra y la hipoteca, veremos todos un nuevo escenario de precios de alquiler más baratos y condenas a galeras, o casi, para los que no cumplan.

Para allá vamos.

El alquiler con opción de compra (una posible salida)

El alquiler con opción de compra como alternativa a la hipoteca
Ya hay que pensar en engendros raros...

Ya hay que pensar en engendros raros...

El problema que tenemos, describiéndolo en pocas palabras, es que se han construido pisos que no se venderán en diez, doce o quince años, y que los pisos no pueden estar vacíos todo este tiempo, porque en ese caso, no sólo se van a deteriorar, sino que alguien tendrá que pagara comunidad, el IBI, y toda una serie de gastos que convertirá en ruinoso el hecho de tenerlos.

Lo Ideal para bancos y promotores sería venderlos, por supuesto, pero como no hay gente que se quiera hipotecar (y tenga pasta) y los que se quieren hipotecar no inspiran mucha confianza a la banca, habrá que buscar solucione creativas que permitan mantener en pie esos pisos y darles alguna utilidad, mientras la cosa mejora un poco y no para que se vendan.

Una posible solución, propongo, son los alquileres con derecho a compra.

Si de una santa y buena vez se cambiara la ley de alquileres para poder poner en la calle en cinco minutos al inquilino moroso, podrían ponerse en alquiler decenas de miles de pisos pro el simple procedimiento de darle al inquilino la opción de comprar ese piso después de unos años.

El procedimiento, como en el caso del leasing, consiste en pagar una cuota de alquiler un poco más alta de lo habitual, pero pudiendo quedarse con la propiedad del inmueble por lo que se llama su valor residual al final del contrato.

Un ejemplo: en lugar de pagar 400 € de alquiler, pagas 600. Pero después de 15 o 20 años, si quieres, pagas 25000 € de un golpe y el piso es tuyo. Y no tienes pro qué estar siempre en el mismo. Sino que puedes haberte mudado a otro de la misma financiera o el mismo banco.

Flexibilidad, liquidez y una salida para el stock. ¿Cómo lo veis?

Hipoteca, garantías y Euríbor

Garantía hipotecaria por el sistema antiguo...

Garantía hipotecaria por el sistema antiguo...

Hay algo que tenemos que tener claro: el acceso al crédito, antes reservado a unos pocos, ha mejorado las expectativas económicas de millones de personas, que pueden conseguir comprar un piso y dejar un capital a sus hijos, o disfrutarlo en la vejez, cuando antes se veían en grabes aprietos para seguir pagando el alquiler una vez abandonaban el mercado laboral.

La hipoteca, por tanto, es un bien social, y precisamente por eso hay tanta gente que se ha hipotecado. De hecho, si os apetece que os lo diga en términos más técnicos, la hipoteca permite convertir los ingresos en capital, dando estabilidad a la riqueza sin hacerla dependiente de las fluctuaciones de los flujos monetarios. E insisto: por eso le gusta tanto a la gente.
Lo que también hay que tener claro es que el precio y las exigencias de las hipotecas dependerán en todo momento de las posibilidades que se dé al banco de recuperar ese dinero.

Os parecerá, como a mí, una burrada, pero el ejemplo es muy ilustrativo: hasta el siglo XIX, cuando un país se endeudaba y no podía devolver los créditos, podía contar con una invasión militar de su vecino. Y precisamente por eso, los intereses eran mucho más bajos. Ahora, como está feo invadir países, los alemanes ya no amenazan a los griegos con treinta divisiones panzer y cincuenta mil granaderos: les suben los intereses que les exigen pro el dinero, y si no pueden pagarlos, pues que no pidan prestado.

Esto, en general, podemos aplicarlo a todas las hipotecas domésticas. Cuantas más trabas se pongan para recuperar el préstamo, más caras serán las hipotecas, menos gente podrá acceder a ellas y más se ahondare el peor de los abismos: el que se abre entre los que tienen que vivir al día y los que han podido convertir en capital sus ingresos.

No es tan difícil de entender, pero los mundos de Yupi cuesta un poco.

La hipoteca y el reparto del riesgo

Cuestiones teóricas para entender el precio de las hipotecas
Es importante saber quién tiene la última palabra

Es importante saber quién tiene la última palabra

Hoy me voy a poner teórico, que es una cosa que a algunos les espanta, así que vayan por anticipado mis disculpas:

Cuando uno pide un préstamo es porque necesita dinero en el momento presente y piensa pagarlo con los remanentes o ingresos futuros, que son los beneficios del trabajo o de otras actividades económicas. Hasta ahí, supongo, todo el mundo de acuerdo.

Por tanto, cuando se busca a alguien que nos preste dinero, lo que s ele está diciendo es que nos deje una cierta cantidad a cambio de parte de los beneficios que pensamos obtener en el negocio. En el caso de un piso, le damos un beneficio directo, que se llama interés, porque el banco no nos conoce y pone el capital para que nosotros podamos embarcarnos en la aventura económica de ser propietarios en vez de inquilinos.

La cuestión que casi nadie mira es que el banco, que tiene derecho a cobrar antes que nadie y que puede exigir que se venda nuestra casa para comprar lo suyo, no tiene participación alguna en los beneficios adicionales del negocio. Ahora todo el mundo llora porque el banco pone condiciones abusivas y embarga los pisos, ¿pero quién se quejó cuando compró, con hipoteca, por cien mil euros y vendió diez años después por ciento cincuenta mil?

El banco obtiene sus derechos preferentes a cambio de renuncias a los posibles beneficios, que son TODOS para el que recibe el préstamo. El banco, por tanto, no e s un socio que se quede con la mitad de las pérdidas o la mitad de los beneficios. Es un socio que no admite pérdidas, pero que no participa en los beneficios. Para que el contrato fuese de otro modo, habría que dar a los bancos participación´ en lo que se gane vendiendo el piso en caso de que haya beneficios, y eso todos sabemos que no es así.

Siendo, por tanto, las posibles ganancias para el comprador del piso, las posibles pérdidas deben ser también para él, o el negocio quedará desequilibrado.

Las hipotecas son a treinta años. Los que compraron un piso entre 1985 y 2000 han ganado una pasta gansa, y no van a repartirlo con su banco. Los que compraron después, no pueden pedir , pro tanto, que el banco comparta sus pérdidas.

Así son las cosas, me temo.

Aumentan la cantidad inembargable para proteger a los hipotecados

Seguir pagando la hipoteca después de perder la casa
Parece bonita, pero es venenosa.

Parece bonita, pero es venenosa.

Sin duda es una buena noticia y me parece además justa: acaban de aumentar la cantidad a la que el banco no podrá echar mano en caso de embargo hasta los 961 €. Esta cantidad se ha calculado sobre el salario mínimo interprofesional, que es de 641 €, y se trata de añadirle un 50 % a dicho salario mínimo. Además, por cada miembro de la unidad familiar que no tenga ingresos propios, se añade otro 30 % más del salario mínimo interprofesional, con lo que la cantidad inembargable para continuar con el cobro de viviendas no subastadas puede llegara los 1350 € al mes.

La cuestión en sí tiene bastante miga y, como digo al principio, parece justa y apropiada, aunque no está exenta de grandes y graves inconvenientes. Hablaremos más de este asunto y de las nuevas normas para la subasta de pisos embargados a lo largo de lo próximos días, pero hoy quiero hacer un pequeño análisis de este importante cambio:

-En primer lugar, permitir que la gente respire tiene que ser bueno para la economía. Si crece la cantidad inembargable estamos dando un respiro a un montón de gente y reintegrándola al mercado, lo que puede dinamizar l demanda y hacer que la economía mejore un poco, porque uno de los mayores riesgos quew padecíamos con el tema de las hipotecas impagadas era que la situación se enquistase durante quince o veinte años, dejando en la pobreza crónica a una serie de gente.

-En segundo lugar, al aumentar las cantidades que no se pueden embargar, podemos estar ante la circunstancia de que lo que se pueda embargar sea menor que los intereses de lo que se debe, con lo que la deuda podría convertirse en eterna. Esto, tradicionalmente da lugar a la generación de morosos profesionales, que nunca aceptarán un trabajo por encima de esa cantidad (ya que no ganan nada trabajando) o que se pasarán a l trabajo en negro y la economía sumergida, con el consiguiente perjuicio para toda la sociedad.

-Por último, y de manera directa, esto hará que los bancos presten menor porcentaje de la tasación lo que perjudicará, en general, a los que menos tengan, abriendo la breca entre las clases sociales. Unos podrán tener cosas en propiedad, y el resto sólo alquiladas.

¿Cómo lo veis?

Hipoteca y derechos civiles

El derecho a la vivienda digna, y la obligación de pagarla.
Geografía lógica que veo por ahí...

Geografía lógica que veo por ahí...

Los que me leéis a menudo ya sabéis de mi obsesión por mantener en pie los conceptos, pues una vez que los conceptos se pierden o se diluyen no hay forma humana de seguir manejando el raciocinio, ni la lógica. Y donde desaparecen la razón y la lógica quedan la presión, la coacción y las armas. Así que ya veis que lo considero importante, vaya.

Hoy, por tanto,  ataco de nuevo con algo obvio, pero que aún así es necesario repetir, para que no nos dejemos llevar por esa especie de corriente de la palabras vacías que unos repiten otros no escuchan, pero repiten, y otros finalmente acaban usando como arma arrojadiza sin haberlas entendido nunca ni haber albergado la menor intención de ello.

Todo ciudadano tiene derecho a la vida, pero no a que lo mantengan, ni a vivir a costa de otro. Lo que este derecho significa es que no se puede matar a nadie. Simple y llanamente eso. El que espera en el corredor de la muerte, ve vulnerado ese derecho. El que se muere de hambre en medio de una sequía, pues no. Debe contar con nuestra caridad, nuestra solidaridad o nuestro sentido común (porque nos interesa que otro día nos socorran), pero lo cierto es que nadie vulnera un derecho suyo, y hay que tenerlo claro.

Todo ciudadano tiene derecho al trabajo, pero eso no quiere decir que tienes derecho a que alguien te contrate, o a que alguien te dé un empleo. Lo que significa es que nadie te puede privar de la oportunidad de trabajar, y eso incluye el trabajo por tu cuenta. Si eres pintor no te pueden impedir pintar. Si eres albañil, no te pueden impedir levantar paredes o poner azulejos. Pero tu derecho al trabajo no incluye la obligación de otro de dártelo. Si quieres trabajar, ponte por tu cuenta y trabaja. Eso y no otra cosa es lo que significa este derecho.

Todo ciudadano tiene derecho a una vivienda digna, pero eso no significa que otro la tenga que construir gratis para ti, ni que otro tenga que regalar el solar donde se ubica. Tu derecho a la vivienda no incluye que se me pase a mí el recibo de tu hipoteca. Ni a la sociedad tampoco. El derecho a la vivienda digna significa que no te pueden alojar en un cuchitril, ni obligar a residir un lugar insalubre. Pero no significa que otro te pague la casa, ni que sea gratis.

Porque derecho no es gratuidad. Tus derechos son tuyos y tu hipoteca también.

Otra cosa es que socialmente articulemos los medios para minimizar los daños, pero eso ya no va de derechos, sino de inteligencia.

Hipoteca y banca pública

Banca pública y banca privada

Banca pública y banca privada

Pues sí: también yo me he interesado estos días por el movimiento 15M y las manifestaciones de los indignados. De hecho, hasta pasé una hora larga en una asamblea tratando de enterarme de lo que pedían y de lo que no. De eso ya hablo en otro lado, así que no voy a repetirme aquí.

Lo que sí vale la pena contar es que una de las solicitudes más recurrentes es la existencia de una banca pública que preste el dinero que no está prestando la banca privada. Se pide la constitución de bancos públicos que ayuden a comprar una casa sin matarte con la hipoteca, de bancos públicos que ayuden con créditos a la pequeña y mediana empresa, de bancos públicos que ayuden al que está empezando con una actividad y tiene que abandonarla por falta de financiación.

Y el caso es que está todo muy bien, peor no dejo de preguntarme una cosa, y de paso os traslado la pregunta:

¿Y qué son las Cajas de Ahorros más que banca pública?, ¿de quién son las cajas de ahorros más que de los impositores? Lo dije allí en voz alta y me respondieron que las cajas están gestionadas por los políticos. Vale, sí. ¿y quién se supone que gestiona la banca pública que esta gente pide?, ¿quién gestiona la banca pública en general? Los  políticos, por supuesto, como todo lo que es público.

Para mí no hay duda: las cajas son banca pública, y no nos han ayudado a obtener mejores hipotecas. Las cajas son banca pública y no cobran menores comisiones, ni ofrecen diferenciales más atractivos, ni tardan más en embargarte cuando no pagas. Por mi parte, con esta experiencia, lo veo claro: la banca privada nos ha jorobado bien. ¿Pero qué ha hecho la banca pública, o sea las cajas? Pues lo mismo.

Para eso, si me dan por saco, al menos que no sea con mi dinero. Digo yo, vaya.

Lo otro, lo de pedir bancos o lo que sea de carácter público y que no lo gestionen los políticos, que me lo expliquen.

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