Archivo del Autor: Ladríllez

Acerca de Ladríllez

Javier Pérez Fernández (Zamora, 1970) Director durante 10 años de la revista universitaria dela Universidad de León, ha participado en casi todos los foros asociativos y juveniles de la ciudad. Escribe desde los 14 años en periódicos y revistas, especialmente Bedunia, como satírico, y en el diarioLA CRÓNICA-EL MUNDO, donde realizó un suplemento dominical sobre historia militar leonesa. Profesionalmente, se especializó en marketing y economía agraria. Trabaja como comercial de publicidad para medios de comunicación y dirige una casa de turismo rural en la montaña leonesa. En cuanto a trayectoria literaria, empezó por el verso satírico, estudió métrica y composición clásica y es autor de más de mil poemas, aunque jamás se consideró poeta. Más constante ha sido su dedicación al columnismo de prensa, medio en el que ha publicado más de ochocientos artículos en los últimos veinte años. Como autor de relatos cortos, ha tratado de conciliar la temática escabrosa con el estilo irónico, lo que le ha valido más reconocimientos que amistades. En total tiene escritos más de doscientos relatos y ha recibido casi una veintena de premios en este campo. Pero el género donde considera que mejor se desenvuelve es el de la novela. Escribió su primera obra de más de doscientas páginas a los dieciocho años, aunque afirma que sólo permitiría su difusión bajo amenaza a punta de pistola. Desde entonces, ha escrito una enorme epopeya espacial de más de dos mil folios, y cinco novelas, una de las cuales,la Crin de Damocles, le valió el premio Azorín 2006. La espina de la amapola, Ed. Planeta 2008. El Gris. Ediciones B. 2010 -La crin de Damocles, Ed. Planeta 2006. Premio Azorín de novela. -Viento Divino. Caja Murcia. Instituto Castillo Puche. -Antología poética Antonia Pérez Alegre. Fundación Espejo 2005. -Apagar el sol. Ayuntamiento de Toledo. Premio narrativa femenina 2005 -Historias para catar. Tropo Editores 2007 -Diversas antologías y colecciones de cuentos.

Subvenciones encubiertas

La situación tiene en realidad otro nombre

La situación tiene en realidad otro nombre

Gracias por la bienvenida y encantado de estar por aquí, peleando a teclazos con esta crisis que, más que nada, me parece un fantasma revenido de las bombillas de 40 W y las escaleras con olor a berzas torturadas de otras épocas.

Estos son tiempos de echar cuentas a todas horas. Y yo creo que una de las cosas que más nos interesan a los que a la fuerza hemos aprendido a echar cuentas de memoria, es seguir la pista al dinero para tratar de averiguar por qué escapa de nosotros.

Porque lo cierto es que poco a poco se ha ido instalando en la sociedad y en el mercado una mecánica que extrae riqueza de los particulares para concentrarla en pocas manos.

Uno de los casos que más me llaman la atención es el de los salarios concebidos como retribución suficiente para el sustento individual y familiar. Otro día, si queréis, hablamos de qué es lo que ha pasado para que antes se pudiese vivir con un sólo sueldo y hoy no llegue siquiera con dos, sobre todo a los hipotecados. Hoy me interesa, porque está en la base de la pirámide, el salario de los jóvenes.

Los salarios que en multitud de casos pagan las empresas a los jóvenes sólo son aceptables si se cuenta con la ayuda de la familia. Hoy en día hay demasiados empleos que se ofrecen en el entendimiento tácito de que quien los desempeña no podrá mantenerse con el salario que percibe, de manera que el empleador recibe el cien por cien del trabajo, pero sólo sufraga el cincuenta o el sesenta por ciento de los gastos vitales de su empleado.

En otros tiempos las empresas buscaban financiación extraordinaria intentando que el Ayuntamiento o la Diputación, por ejemplo, les regalase suelo en un polígono industrial. Ahora lo que podemos ver es a un padre que le dice a su hijo que acepte ese trabajo de quinientos euros, que ya le echará él una mano con la vivienda, o con los garbanzos de fin de mes.

De este modo, si os dais cuenta, lo que tenemos ante nosotros es que las familias subvencionan directamente a las empresas, pagando de su bolsillo una parte de los costes laborales.

Alucinante, ¿no?

A este paso acabaremos envidiando a Kunta Kinte, que por lo menos no tenía que pedirle dinero a su padre a fin de mes después de pagar los recibos y la hipoteca.

Cambios en el blog

Tenemos varios cambios que anunciaros. El primero es que damos la bienvenida al Sr Ladrillez, nuestro nuevo blogger que acompañará, con sus artículos cañeros, al Sr Mburuvicha. Nuestro objetivo es teneros informados día a día durante toda la semana. Un artículo al día para leer, disfrutar y desahogarse comentando la vida de hipotecados que llevamos. Desde aquí te animo a comentar, realmente es una buena terapia para los que tenemos una hipoteca encima, y es que comentar anónimamente tu vida a extraños, es una buena escapatoria relajante.

El segundo cambio es que tengo a punto el simulador para calcular la desgravación a hacienda. El simulador nos ayudará entre otras cosas a calcular si nos interesa amortizar o por el contrario ingresar el dinero en el banco para que nos de intereses.

Gracias a todos los que nos leéis y recordad que nos podeís enviar sugerencias para mejorar el blog.

Un detalle venenoso

Cualquier pedregal se cotiza

Donde no hay libertad, cualquier pedregal se cotiza

Una de las preguntas que nos hacemos con más frecuencia todos los que andamos metidos en el mundo de la hipoteca y la vivienda es cómo llegaron los pisos y locales a alcanzar semejantes precios en un país donde sobra suelo y falta sueldo. Que en Holanda, Hong Kong o Singapur cueste el metro cuadrado a precio de angula trufada tiene cierta lógica, pero que se hayan alcanzado ciertas cifras en España supera cualquier razonamiento cabal.

Quizás, a mi juicio, tenga algo que ver con esto la mentalidad feudal de las instituciones españolas, que aún creen en el derecho de pernada sobre el ciudadano, al que consideran antes súbdito que contribuyente.

El mejor ejemplo de lo que digo es la necesidad de permisos para todo. ¿Por qué tenemos que pedir permiso para hacer algo a lo que legalmente tenemos derecho? Ahí precisamente, en los permisos, es dónde la administración se reserva su última palabra y donde se cultivan y crecen los laberintos que al final encarecen el suelo.

Hay un detalle venenoso que diferencia a España de otros países más ricos, como Alemania, donde la vivienda resulta mucho más asequible. En España la ley dice que se puede construir allí donde esté permitido. La ley alemana dice, en cambio, que se puede construir donde no esté prohibido.

A primera vista, parecen normas casi idénticas, pero si lo pensáis un segundo caeréis en la cuenta de que en España se puede edificar solamente donde alguien haya dado previamente el visto bueno, con todo lo que eso supone de posibles costes y corruptelas, mientras que en Alemania puedes edificar donde te dé la gana siempre y cuándo no se haya opuesto previamente la administración.

La diferencia entre la libertad y la sumisión la conocen bien nuestros bolsillos.

 

Hipoteca sin seguro de vida

Alojamiento barato y sin riesgo

Alojamiento barato y sin riesgo

Una de las exigencias más extrañas que nos hacen los bancos es la contratación de un seguro de vida para concedernos la hipoteca. En teoría, se trata de garantizar que en caso de fallecimiento podamos seguir pagando la hipoteca, de modo que el riesgo de impago disminuya, pero en la práctica, como ellos son los beneficiarios de esa póliza de seguro de vida, se trata de que el banco cubra sus rriesgos con nuestro dinero, de modo que el TAE se vea incrementado sin que aparezca en la hipoteca.

Fijaos:

Si el seguro de vida es un gasto obligatorio, resulta que lo que realmente pagamos anualmente por la hipoteca es  superior a lo que nos dicen, incrementando el coste y el diferencial de la hipoteca en unas décimas o incluso en un punto y pico, dependiendo del seguro de vida. Como esta cantidad NO pertenece en puridad a la hipoteca no tienen obligación de computarla en su publicidad, ni en el resumen de sus condiciones.

Por tanto, antes de contratar una hipoteca y para compararlas en condiciones homogéneas, hay que diferenciar  muy bien la hipoteca que lleva aparejada la obligatoriedad de un seguro de vida (o de hacer el pino puente, o de comprarse un coche amarillo) de aquella que es simplemente una hipoteca sin más.

No darse cuenta de esto es permitir que te cobren por lo que no has pedido.

 Anotad esta idea a todas las cosas que ya sabíais que hay que preguntar antes de comparar hipotecas. No pueden decirnos que las manzanas van a veinte céntimos el kilo, pero es obligatorio comprar también un juego de café.


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