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Las mejores hipotecas fijas 2018

Si no sabes qué hipoteca te conviene contratar para la compra de tu vivienda entonces debes hacer un estudio de mercado. Las hipotecas fijas son aquellas en las que se establece un monto fijo a pagar mes a mes, desde el principio de la contratación saldar con el monto completo del valor de la vivienda.Las mejores hipotecas fijas 2018

Según tus ingresos y según el valor de la propiedad a comprar, se podrá establecer una mensualidad para pagar tu hipoteca. Lo máximo que cubren los bancos de una vivienda es el 80% del valor total, el 20% deberás tenerlo ahorrado. Según estas condiciones se establecerá los años que tengas para saldar la hipoteca, suelen ser de 20 o 30 años.

Este año se han incrementado las hipotecas de tipo fijo, con respecto a los años anteriores. En su mayoría, se contratan hipotecas de tipo variable, pero en 2018 4 de 10 han recurrido a las de tipo fijo y resulta ser algo histórico. Si te has decidido por una hipoteca fija entonces te enseñamos las mejores de este año y así podrás hacer una elección acertada.

Las mejores hipotecas fijas 2018, son las de:

  • Bankinter
  • Open Fija
  • Bankoa
  • Bankia (sin comisiones)
  • Kutxabank
  • BBVA
  • AHORA de Liberbank
  • com
  • Santander
  • Caixabank
  • MariCarmen Abanka

Todas las hipotecas que hemos mencionados son con un plazo de 25 años. Con plazo a 20 años entonces se recomiendan: Targobank y Coinc. Revisar bien cada una de sus condiciones de contratación.

 

¿Qué preguntas te debes de hacer antes de adquirir una hipoteca?

Una hipoteca es una decisión importante que debe de ser tomada con toda la seriedad posible, ya que es un préstamo que nos hace nuestro banco para poder cumplir nuestras necesidades, ya sea el adquirir una nueva vivienda o el de solventar algún interés en particular que tengamos.

Es una opción y por ello jamás debe de ser descartada de nuestras posibilidades, pero muchas veces no sabemos cómo comenzar antes de dar este importante paso, por ello aquí te dejamos algunas preguntas que debes de resolver antes de adquirir una hipoteca.

¿Qué tipo de interés usaras?

Usualmente las hipotecas tienen dos posibilidades en cuestiones de interés, uno que es fijo y el otro variable, ya que las que hacen referencia al interés fijo es una cuota que siempre se mantendrá en la misma cantidad, en cambio la variable puede mutar junto a las cuestiones del mercado.

¿Cuál es el plazo?

Este hará referencia al plazo de tiempo que se te será concebido para devolver el dinero que te ha otorgado la hipoteca, así que debes de estar más que atento con los plazos, ya que de lo contrario se pueden presentar pequeños problemas.

¿Cuál es la situación de la casa?

Una pregunta que cuenta con mucho peso, ya que debes de valorar antes la vivienda por la cual vas a pedir la hipoteca, no está de más que pidas ayuda en este punto y así puedas pedir un precio justo.

Quedarse con dudas jamás es bueno, y por ello en caso de tenerlas no tengas miedo en hacerlas.

Lo que debes de saber de una hipoteca

Todos a lo largo de nuestra vida se nos presentaran diferentes situaciones en donde necesitaremos de un apoyo económico. Las razones pueden ser distintas, pueden ir desde lo más común hasta lo más complejo, como, por ejemplo: cumplir con una necesidad tuya o de alguien de tu familia, o simplemente porque quieres progresar por medio de este préstamo.

Lo que debes de saber de una hipoteca

Ahora bien, si estás pensando en adquirir una hipoteca debes de estar seguro por cuanto tiempo, ya que hay cuales son para un plazo de tiempo largo y otras para un plazo de tiempo mucho más corto. Independientemente de cuánto tiempo vayas a adquirir la hipoteca estas se verán liquidadas en cuotas de una manera mensual.

Al ser una decisión de una índole económica, la institución económica que te otorgara este préstamo se encargara de observar si tienes buenos antecedentes financieros para que no tengas problemas durante el transcurso que dure la hipoteca y de esta manera te sientas totalmente segura a la hora de adquirir este compromiso económico.

Recuerda que se deberá hacer una valoración de tu vivienda y dependiendo de esta será la cantidad que el banco o institución financiera. Una hipoteca es una inversión a la que sin lugar a dudas puedes sacarle mucho provecho, ya que si tienes tus objetivos totalmente claros y lo que buscas realizar con el dinero que vas a adquirir, te será muy fácil cumplir con las cláusulas del contrato que trae el mismo, por ello debes de estar seguro y no dejar pasar la oportunidad.

¿Qué debes de contemplar en una hipoteca?

Por diferentes razones, las personas piden prestamos, unos en financieras, otros venden sus artículos personales y otros realizan lo que se llama una Hipoteca. La hipoteca es un préstamo en donde tu casa será evaluada en el valor monetario que vale, este es un trámite importante y delicado que debemos de contemplar a la hora de pedirlo, ya que muchas veces se pueden presentar percances y por ello se debe de estar atentos.

Consejos a la hora de pedir una hipoteca

A la hora de pedir una hipoteca se deben de aclarar puntos importantes como: La cantidad del préstamo, el plazo por el cual se llevará a cabo la hipoteca y sobre todo el tipo de interés

A la hora de pedir una hipoteca se deben de aclarar puntos importantes como: La cantidad del préstamo, el plazo por el cual se llevará a cabo la hipoteca y sobre todo el tipo de interés que esta traerá consigo y un problema que por lo general se presenta son las comisiones, este es un aspecto que debes de cuidar y fijar con el banco que te hará el préstamo.

Es importante de antes firmes nada, compruebes las cláusulas por las cuales se está rigiendo el préstamo, que sean las que has pedido tú, las que mejor te convengan y por sobre todo que no traigan alguna sorpresa escondida, ya que en la mayoría de los casos esas “sorpresas” son las que nos puede llevar a perder una cantidad de dinero enorme y de esta manera terminaremos gastando más del préstamo que hemos adquirido.

Por lo general, se recomiendo no pedir o tramitar este tipo de préstamos, ya que a veces pueden llegar a ser muy confundo, y si lo harás especifica cada punto que te preocupe.

¿Cuándo necesito considerar una hipoteca?

Una hipoteca es algo serio, esto no se recomienda usar siempre, solo cuando la situación sea muy pero muy arriesgada, una hipoteca te puede beneficiar o bien te puedo perjudicar a lo largo de los años, estar una situación que amerite una hipoteca es algo muy especial, una hipoteca es un préstamo que el banco te otorga a cambio de los derechos de un terreno o domicilio, este préstamo se puede pagar después de un tiempo para poder recuperar los derechos de tu domicilio.

A continuación explicaremos las situaciones en las cuales no debes de dudar en cuanto a hipotecar se trate.

Situación económica criticaCuándo necesito considerar una hipoteca

Un hogar puede llegar a tener su situación económica en un nivel muy critico, puede ser tan crítico que muy apenas puedan sobrevivir los habitantes con solo comida, nada de electricidad, agua u otros servicios, en estas situaciones es muy considerable el hecho de hipotecar tu hogar, aunque sea solo por un tiempo mientras su situación económica se recupere.

Una emergencia

Ya sea una emergencia médica en la cual la familia no cuente con el dinero de poder tratar la enfermedad o accidente de un miembro de la misma, o en todo caso si ocurre una tragedia como la pérdida de un trabajo importante, estas emergencias definitivamente pueden afectar a un hogar pero no es recomendable sufrir de frio o hambruna, nadie debería de pasar por estas situaciones por lo cual es altamente recomendable solicitar un préstamo de gran cantidad que ayude a mantener en flote a su familia por mientras que usted consiga un empleo.

El fin de las cláusulas suelo. Dos consecuencias

Motivos navideños

Motivos navideños

Y por fin se conoció la sentencia Europea: los bancos tendrán que devolver la totalidad de lo cobrado indebidamente por las cláusulas suelo, y no c0n un límite temporal, como antes había determinado el Tribunal supremo español. Se trata de un inmenso varapalo para la banca (menos para la intervenida, como Bankia, que pagará con dinero público y se partirá de la risa).

Se ha hablado mucho de los efectos que esta mala noticia podrá tener el año que viene para el sector bancario,pero mientras siga abierta la barra libre de Mario Draghi, la respuesta, para mí, es obvia: ninguno. ¿Qué más da, a corto plazo, el coste de cualquier operación mientras el crédito sea ilimitado a tipo de interés cero? ¿Que eso habrá que pagarlo algún día? Pues puede que sí, o puede que no, pero en todo caso se verá el efecto ese día, si es que llega.

Y no es cinismo, de veras, sino el sentir más habitual que se puede leer de las pumas de los verdaderos entendidos y de los que manejan el cotarro este de la banca, el capital y la hipoteca.

El problema, para mí, no siendo monetario, es de doble orden, dentro de lo filosófico, un aspecto en el que siempre hago hincapié, porque tiene un recorrido más largo y profundo que los simples hechos y las simples cifras.

En primer lugar, tenemos una sentencia que devuelve las cláusulas suelo en general, de forma abusiva, sin preocuparse de diferenciar las que eran engañosas de las que no, las que estaban bien redactadas de las que eran un timo y las que otorgaban a cambio ventajas al consumidor de las que simplemente se burlaban de él. Los jueces han querido apuntarse un tanto contra la banca y han dictado una sentencia que, tras la de las preferentes, convierte a España en un país peligroso. Si las cosas van bien, todo es estupendo, y si las cosas van mal, el cliente es de repente imbécil, no ha entendido lo que firmó, y hay que devolverle el dinero. Me parece gravísimo.

En segundo lugar, y también muy grave, es tremendo que haya tenido que ser el tribunal europeo el que diga al Supremo que declarar las cláusulas nulas pero no devolver todo el dinero es una valiente majadería. ¿En qué clase de país vivimos cuando se reconoce que hay una cláusula abusiva pero, al que abusa, se le exonera de devolver el dinero? Pues en eso estábamos hasta este momento.

En resumen, como digo, a simple vista parece un tema que ha terminado bien pero,a  mi juicio, es una losa más sobre nuestra credibilidad y la de nuestras instituciones. Y se irá viendo

 

Anular una hipoteca. Consecuencias

Un mundo lleno de posibilidades...

Un mundo lleno de posibilidades…

Una de las cuestiones que lo más a menudo en toda clase de foros, es que si las cláusulas de una hipoteca eran abusivas, se puede solicitar la anulación del contrato hipotecario en su conjunto y no de las cláusulas sueltas que resultasen fuera de la ley.

Por ejemplo, últimamente se habla mucho de las tasaciones que estaban mal hechas o hinchadas, un problema del que ya hemos hablado aquí en diversas ocasiones. Para comprobar si la tasación era excesiva, se tiene que mirar las valoraciones de los inmuebles colindantes y comprobar si efectivamente sus valores se corresponden a los consignados en la tasación y si, de veras, los precios de otras compraventas en parecidas circunstancias alcanzaron los precios que se citan (a veces en lugar de precios efectivos se reproducían anuncios, y no es lo mismo lo que se pide que el precio final de venta).

La cuestión es que, en el ejemplo, se dice que en caso de detectarse irregularidades se puede solicitar la anulación de todo el contrato hipotecario, con la consiguiente responsabilidad judicialde la sociedad tasadora.

Bien, al grano: ¿La anulación de la hipoteca quiere decir que desaparece la deuda? Si, eso quiere decir, y que desaparece la carga hipotecaria sobre el inmueble.

¿La anulación de la hipoteca quiere decir que nos quedamos gratis la casa? De eso nada. Porque lo que no se nos va a permitir es un enriquecimiento ilícito a costa del error ajeno. Desaparece la hipoteca, pero la deuda se mantiene de un modo u otro, aunque haya que determinar, seguramente en los juzgados, a cuánto asciende y con quién la tenemos.

Por eso, en vez de anular el contrato hipotecario completo, lo más interesante suele ser intentar llegar a un acuerdo que evite a ambas partes ese engorroso proceso.

O dicho de otro modo: que es bueno saber que el entendimiento beneficia a todos, y olvidarse de los cuentos de hadas sobre hipotecas anuladas y desaparecidas.

La hipoteca puede desaparecer, pero la deuda no. Y si desaparece la deuda puede desaparecer la venta, y seguro que la mayor parte de la gente tampoco quiere eso…

En fin, que bueno será no escuchar cantos de sirena…

 

La broma de Italia. Tu hipoteca es lo de menos

equilibrismos

equilibrismos

Hoy vamos a dejar un poco de lado la pequeñez de nuestras hipotecas. Una hipoteca no deja de ser un tema local, y hoy quiero que hablemos a lo grande.

Como todos sabéis,  el calendario político de este año pintaba chungo, y se pronosticaban enormes batacazos en las bolsas si las cosas iban mal. Y el camino, en principio, fue ese: el Brexit se impuso en el referéndum británico y nadie tiene una idea muy clara de cómo ejecutarlo. Luego ganó Donald Trump las elecciones, sin que se sepa muy bien tampoco que consecuencias va a tener…

Pero los palos en la bolsa no llegaron. El Brexit supuso una caída inicial, recuperada tres o cuatro veces en volumen en los días siguientes. Lo de Trump, ni eso: a pesar de que el dinero siempre se proclamaba miedoso y huidizo de cualquier incertidumbre, una incógnita como la de Trump no lo hizo escapar, sino todo lo contrario.

Y llegó diciembre, con dos citas electorales más. las elecciones presidenciales austriacas, donde se enfrentaban los verdes contra los neonazis (o sendos sucedáneos de ellos) y el referéndum italiano, donde el primer ministro Rienzi había opuesto su cabeza en juego.

En Austria, los partidarios del sentido común (a su modo) y la estabilidad, ganaron su primera batalla, con la ajustada victoria de los verdes. Pero en Italia el desastre fue completo. Cuando más estabilidad se necesitaba, cuando los bancos italianos parecían tomar aire en vez de irse por el desagüe de un rescate público, el pueblo italiano daba la espalda a todas las reformas, regresaba a la vieja tradición de elegir un Gobierno cada tres meses,l y se lanzaba en brazos de la inestabilidad.

Era un desastre sin paliativos, pero, ¿qué hicieron las bolsas? Subir. Subir desaforadamente, tanto, que aúne están subiendo.

¿Qué ha sucedido? Que a las bolsas ya no les interesa la realidad. Cuando el NO ganó el referéndum de Italia, los inversores, las manos verdaderamente fuertes, no huyeron por la inestabilidad que eso causaba ni los daños que se podían producir, sino que pensaron que Draghi tendría que ponerse como loco a imprimir euros, quisiera o no. ¿Y a dónde iría la mayor parte de esos euros recién impresos? A sus manos. Así que era hora de comprar, porque a la bolsa le iría bien, le fuera como le fuese a la economía real.

A la Bolsa lo único que realmente le importa es que no se deje de imprimir dinero nuevo al ritmo que se está imprimiendo. Y eso sólo es posible cuando las cosas van mal. Cuando hay Brexit, cuando hay No en Italia, o cuando se prevé un desastre.

Los inversores ya no desean que las empresas ganen dinero. Los inversores han descubierto que ganar dinero es trabajoso, mientras conseguir que te lo impriman t y te lo presten a ti al 0% es una puñetera bicoca. Por eso lo hemos visto y lo seguiremos viendo mientras se imprima sin medida: las malas noticias son maravillosas   para la bolsa.

Ya los demás, con nuestra hipoteca de calderilla, que nos vayan dando.

 

 

 

 

La hipoteca y las cuentas públicas

Todo parece guay...

Todo parece guay…

No, a nosotros no nos pasa como a los Estados: nosotros tenemos que hacer que nuestra deuda total disminuya, y cuando llega el recibo de la hipoteca tenemos que pagarlo, calculando, pasito a pasito, lo que nos queda aún por pagar, porque sabemos que de nuestra hipoteca tendremos que devolver hasta el último céntimo.

En cambio, para los Estados, y para algunas empresas elegidas por el dedo mágico de los bancos centrales, las deudas son una mera broma, porque nadie piensa, ni por asomo, en devolverlas algún día, sino que simplemente se refinancian, generando nueva deuda para que se pague así la anterior.

La deuda del Estado es ilimitada mientras consiga colocar sus emisiones, y las emisiones se colocan dependiendo de varios criterios, entre los que se cuenta la solvencia del país, la estabilidad de sus cuentas y, pro qué no decirlo, la docilidad que muestre su Gobierno a la hora de hacer lo que le mandan y no dar la tabarra con ideas peregrinas ou ofreciendo a sus ciudadanos servicios que no se corresponden con la verdadera riqueza del país.

Porque ahí es dodne realmente reside el problema: en las democracias,gana las elecciones el candidato que más servicios gratuitos ofrece, el que reparte paguitas, el que construye carreteras y el que inaugura hospitales. Es normal: la gente quiere tener más por menos y presta su apoyo al que le ofrece esa opción. ¿Y quién lo va a pagar? Eso no importa: cuando llegue la hora, ya se verá, y si no, pues el que venga que arree.

Los ciudadanos de las democracias padecen de un infantilismo cada vez más acentuado que les impide distinguir lo público de lo privado o que les cierra los ojos a todo lo que no sea corto plazo. ¿Qué sucedería, y de hecho ha sucedido ya, si a personas que no pueden pagar una hipoteca se les ofrece de todos modos la casa de sus sueños? Pues que la aceptan, la disfrutan el tiempo que pueden, y luego cuentan loq ue sea cuando llega el desahucio o simplemente se encogen de hombros.

Eso fue la crisis subprime, organizada por una conjunción de incentivos perversos: las personas querían aquellas viviendas, los bancos querían dar aquellas hipotecas para titulizarlas, los tasadores querían tasar alto porque cobraban a porcentaje y los empleados de la banca querían aceptarlo todo, porque les daban un bonito plus de productividad. ¿ Y qué pasó luego? Lo que vimos: crisis del sistema financiero, rescates, garrotazo, tentetieso, desempleo y una depresión de la que no hemos salido aún.

Pues en eso me temo que estamos recayendo: en otra crisis, pero esta vez de los Estados subprime, Estados a los que se les presta a sabiendas de que no podrán devolver el dinero. Estados medio arruinados, que no producen nada, y que aún así consiguen refinanciar su deuda, porque hay por ahí un montón de gente con los incentivos equivocados para mantenerlos en pie.

¿Y luego?

El que venga que arree. Por supuesto.

La hipoteca y el nuevo orden

El fin de los comeflores

El fin de los comeflores

El mundo está cambiando, y no sólo en lo que se refiera a automatización, nuevas tecnologías, o dominio de la economía financiera sobre la economía real. El antiguo orden de las democracias liberales, deja paso poco a poco a una nueva forma de entender la política y la estética, que seguramente tendrá mucho que decir en los próximos años y que va a afectar a todas las facetas de nuestra vida, incluida la hipoteca.

De momento, hemos padecido tres terremotos, aunque a unos se les haya dado más importancia que a otros. Por una parte, los británicos votaron a favor de la salida de Reino Unido de la Unión Europea, en lo que se interpretó, y creo que correctamente, como una bofetada a los políticos tradicionales, sus redes de intereses y su manera de gestionar la nueva escasez. En segundo lugar, y también impriotante que los medios le hayan restado importancia, los colombianos votaron en contra del acuerdo de paz con las FARC, por mucho que todos los medios de comunicación dieran por hecha la victoria del SI a la paz, y que todo el mundo influyente apoyase esa opción.

Por último, como todos sabéis, Donald Trump le ha ganado las elecciones a Hillary Clintosn y no sólo eso, sino que hoy mismo acaba de nombrar a una especie de troll, un tipo polémico y políticamente incorrecto, como asesor principal y jefe de estrategia de la Casa Blanca.

¿Cuales son a mio entender las consecuencias de estos hechos?

En primer lugar, que el movimiento de lo políticamente correcto, esa amalgama de movimientos políticos, sociales y culturales que algunos llaman “sociedad civil” y otros simplemente “progredumbre”, están en franco retroceso. Su tesis de que todo el mundo es bueno, de que todo vale una lagrimita y de que las decisiones buenistas y sentimentales pueden servir eternamente para dominar a los demás, están perdiendo enteros. América es el escaparate donde se miran los asesores europeos y no sería de extrañar que en las próximas citas electorales de Holanda, Francia y Alemania apareciese algún movimiento estética o políticamente alienado con los modos y las tesis de Farage y Trump.

Por otra parte, y en lo que atañe a las hipotecas, creo que esto puede suponer que se acelere el proceso de la subida de los tipos de interés. No será mañana, ni en tres meses, pero la vieja idea de que los tipos permanecerán a cero durante años no es ya de recibo, dado el incremento de la inestabilidad y, sobre todo, la aversión al comercio exterior globalizado que parece traer consigo la nueva ola.

Todo nos afecta de un modo u otro. Si el comercio exterior se frena, puede que todo lo que compramos por cuatro duros empiece a ser un poco más caro, pero es posible también que se eleven un poco más los salarios, y también un poco más las hipotecas.

Esperemos a ver lo que nos depara este nuevo escenario.

Que haya suerte

La mentira del PIB y la hipoteca

No sé... no me da buen fario. Creo que se avecina un truco...

No sé… no me da buen fario. Creo que se avecina un truco…

¿Qué pasaría si el banco que nos ha concedido una hipoteca sospechara que nuestra renta no era la que dijimos, o que nuestro ratio de endeudamiento, debido a compromisos previos, es superior al que habíamos declarado? Pues que seguramente nos vigilarían con mil ojos y que, en cuanto diésemos la primera señal de devolver una letra, se nos echaría encima como lobos para recuperar lo que pudiesen.

Pues eso es lo que el pasa al PIB de España, me temo, y aunque llevo años hablando de ese tema, no está de más hacerlo también en este blog, para que nuestros lectores se enteren de lo que sucede, ahora que un grupo de economistas ha presentado ante Bruselas una denuncia al respecto.

El PIB de España, amigos, es de poco más de un billón de euros al año. Es más o menos el mismo, o algo más, que al comienzo de la crisis. Y eso es justamente lo que no resulta serio. Si se han perdido millones de empleos, si el consumo de cemento, de electricidad, de gasóleo y de varias partidas más sigue muy por debajo de lo que era antes de la crisis, ¿cómo puñetas va a ser nuestro PIB el mismo que antes de la crisis?

¿De veras ha mejorado tanto nuestra eficiencia para producir lo mismo que antes, pero usando mucha menos energía, menos capital, menos mano de obra, menos cemento y menos  materias primas? hay dos opciones: o nos hemos vuelto unos puñeteros genios, o lo que cuentan es radicalmente falso.

El cálculo se puede hacer de muchas maneras: pro el uso de los factores productivos, pro la suma total de sueldos y salarios, o por el uso de las transacciones financieras: en todos los casos, resulta que nuestro PIB real es , aproximandamente, entre un 15 y un 20% menor de lo que nuestras autoridades declaran. Y el problema no viene de ahora: empezó nada menos que con Zapatero y nadie se ha atrevido a corregir la falsedad, por la cuenta que le trae.

¿Porque, qué ocurre con un PIB hinchado? Que nuestra deuda, que hoy es el 99,98% del PIB, pasaría, con las cifras reales, a ser más de un 125%, lo que prácticamente nos declararía en bancarrota.

Por lo tanto, lo peor de este dato no es que se haya maquillado incorporando al Producto Interior Bruto la prostitución y el tráfico de drogas: lo peor es que, aun incorporando esas actividades, seguimos teniendo que añadir magia de chistera y conejo para que las cosas cuadren.

Supongo que en la Unión Europea lo saben y hacen la vista gorda, pero lo malo será el día que tengamos que decir NO a algo y nos amenacen con hablar de las cifras verdaderas.

Porque si la verdad hace libres, la mentira hace siervos.

No suena bien, ¿verdad?

Los tipos de interés de las hipotecas no subirán en años

Una ventana de esperanza a los hipotecados

Una ventana de esperanza a los hipotecados

Eso es lo que parece desprenderse tanto de las palabras de Mario Draghi como de los análisis de las principales firmas bancarias, tras la reunión del Banco Central Europeo. Y es un alivio, porque con el actual nivel de endeudamiento, una subida delos tipos de interés tendría efectos devastadores, tanto para las finanzas públicas, atascadas en niveles de deuda estratosféricos, como para las economías domésticas, cada vez más preocupadas pro la mengua de su poder adquisitivo.

Mario Draghi, como siempre, dejó bastante claro (para lo que se estila en esos ambientes) la intención de su mensaje: que en ningún momento se había analizado cuándo finalizaría el programa de compra de activos en vigor (o impresión de dinero a destajo, si queremos llamarle por un nombre que entendamos todos). Que los tipos de interés se mantendrán bajos durante mucho tiempo y que el programa de compra de activos no durará para siempre, pero que no finalizará de forma brusca.

Por todo ello, no se esperan grandes cambios en la reunión de finales de años, ni siquiera a medio plazo. Todo lo contrario:  si se llega a hacer algún movimiento será para añadir más estímulos monetarios a la economía, por mucho que nos digan que esta va como un cohete, todo se ha normalizado, y que ya va buscando su velocidad de crucero hacia el crecimiento sostenido.

Es más, otro analista, Renta 4 en este caso, augura que en la última reunión del año (que se celebrará el 8 de diciembre), el BCE podría “extender el QE en torno a seis meses, desde marzo 2017 hasta septiembre 2017. Otro síntoma, como veis, de la confianza que, en el fondo, tiene todo el mundo en la marcha de la economía.

Si tenemos en cuenta que el BCE podría ampliar el programa de estímulos hasta otoño del año que viene y que, según el organismo, su retirada será gradual, nada parece indicar que pueda haber subidas en el precio del dinero hasta al menos 2019. Y tampoco, pro tanto, en las cuotas de las hipotecas.

Lo lógico sería que el organismo europeo siguiera los mismos pasos que su homólogo estadounidense (la Reserva Federal), que antes de tocar los tipos de interés fue reduciendo de forma progresiva su programa de compra de activos.

No es meterse a adivino: es una simple cuestión de calendario.