¿Llegan los brotes verdes?

Poco a poco, comienzan a aparecer los brotes verdes

Poco a poco, comienzan a aparecer los brotes verdes

¿Te acuerdas de los brotes verdes? Sí, hombre, aquellos signos de recuperación económica que sólo vio Elena Salgado, Ministra de Economía, al poco de llegar a ocupar su cargo de ministra, hace ya varios años, y de los que todavía no sabemos nada.

Pues bien, a juzgar por los datos de compraventa de viviendas referentes al mes de febrero que conocimos en el día de ayer a través de la publicación del Instituto Nacional de Estadística, parece que estos brotes verdes comienzan a aparecer, o, al menos a adivinarse.

Y es que febrero cerró con la segunda subida consecutiva en operaciones de compraventa de inmuebles, en términos interanuales, secundando a la de enero, y rompiendo con la racha negativa de septiembre, octubre, noviembre y diciembre de 2010.

Concretamente, febrero cerró con un 10,5% de operaciones de compraventa más que febrero de 2010, con un total de 45.607 transacciones (50,2% realizadas sobre viviendas de segunda mano y 49,8% realizadas sobre viviendas nuevas), lo cuál hace tener cierto optimismo para el futuro.

Desglosando aún más entre viviendas nuevas y viviendas de segunda mano, de las primeras se formalizaron un total de 22.703 operaciones, un 6,4% más que en febrero de 2010, mientras que de las segundas se concretaron un total de 22.904, un 14,9% más que hace un año.

Sin embargo, estos datos deben de ser mantenidos en cuarentena, porque todavía nos encontramos en un escenario repleto de incertidumbres que se tienen que ir dirimiendo en los próximos meses. Por ejemplo, estamos ante la expectativa de que el Banco Central Europeo vuelva a subir el tipo de interés en la zona euro, lo que provocaría nuevos incrementos del Euribor, ante la perspectiva de que se puedan producir nuevos rescates dentro de la eurozona, y ante la posibilidad de que la revuelta de Libia se alargue en el tiempo, generando inflación.

En definitiva, los brotes verdes se imaginan, pero todavía no son una realidad y el sector inmobiliario y de la construcción en nuestro país todavía tiene que subir una cuesta demasiado empinada como para lanzar las campanas al vuelo ante el futuro, a pesar de que las buenas noticias siempre son bien recibidas.

ADICAE, la peor pesadilla de los bancos y cajas

Pesadilla en los tribunales

Pesadilla en los tribunales

La Asociación de Usuarios de Bancos, Cajas y Seguros (ADICAE) es está convirtiendo en la peor pesadilla de las entidades financieras de este país, porque ha lanzado una cruzada en toda regla contra los abusos que hemos venido sufriendo los españoles durante décadas, denunciándolos ante los tribunales y consiguiendo sentencias a su favor.

Si la semana pasada conocíamos que la Audiencia Provincial de Navarra confirmaba la sentencia en contra del BBVA aceptando la dación en pago como medida resolutoria de una situación de ejecución hipotecaria, ahora hemos conocido que un juzgado de A Coruña ha admitido a trámite una nueva demanda, esta vez contra la cláusula SWAP, y con Caixa Galicia como demandada.

La cláusula SWAP es una cláusula de cobertura que se practica en las operaciones de cambio, pero que se adaptó a los contratos hipotecarios en el momento en el que el Euribor inició su senda alcista, allá por el año 2006. Esta cláusula funciona de forma que si el Euribor excede un valor predeterminado, la entidad financiera tiene que abonar al hipotecado una cantidad como compensación por ese exceso, pero si el Euribor desciende por debajo de ese valor es el hipotecado el que tiene que compensar a la entidad financiera.

Ese hecho hizo que una vez que el Euribor comenzó a bajar, muchos hipotecados se vieran ahogados por los intereses y fueran incapaces de hacer frente al pago de sus cuotas, sin que ellos lo hubieran previsto por falta de transparencia por parte de las entidades financieras a la hora de incluir esta cláusula en los contratos hipotecarios.

ADICAE ha conseguido reunir un total de 1.500 firmas para presentar esta demanda, aunque calcula un volumen de más de 12.000 afectados desde el año 2006, que es cuando Caixa Galicia comenzó a utilizar esta cláusula en el articulado de sus contratos.

En definitiva, cuando las entidades financieras sueñan tienen pesadillas con ADICAE y con todas sus demandas, las cuáles hasta ahora están funcionando y están siendo aceptadas por los tribunales, lo cuál pone de manifiesto los abusos que las entidades han venido realizando durante estos pasados años y que terminaron por estallar la crisis económica.

¿Cómo afecta la subida de tipos a las hipotecas?

Según Poe, dijio nunca más, pero...

Según Poe, dijio nunca más, pero...

Hacía ya algún tiempo que veníamos avisando de ello: Trichet no iba a cortarse y subiría el precio oficial del dinero contándonos la milonga de siempre sobre la inflación, los churros revenido y el sursum corda. A los que pensaban que tendría en cuenta la mala situación de países como España, Portugal, Grecia o Irlanda, sólo que me queda decirles que se les agradece la buena fe y la confianza en los demás.

Lo cierto, en fin, es que los tipos han subido,  y que el Euribor va detrás casi de modo automático.

Para una hipoteca media de 150.000 euros a treinta años, esto supone, de golpe 225 € más al año. Parece poco, y es poco, pero depende de lo ahogado que esté uno. Y aunque esta noticia es mala en sí misma, la peor es que la inflación no tiene pinta de ir a detenerse, sobre todo con la situación en los países árabes, el precio de los combustibles y el precio de la energía en general, pro lo que no es descartable que el Banco Central Europeo dicte en breve una nueva subida de los tipo de interés.

Los analistas, que no suelen dar una en otros caso, aciertan casi siempre en estos, y preven que el precio oficial del dinero cerrará en torno al 1,75 % al acabar este año. Esta hipótesis, para la hipoteca tipo de la que hablamos amantes (150.000 Euros a treinta años) ya supondría un encarecimiento de 780 € euros anuales, que empieza a ser realmente doloroso para casi todos.

O sea que id mirando cuando os revisan el tipo de interés, por que la cosa va a venir apretada.

Y de las empresas y la deuda pública, y lo que esto va a costar, hablamos otro rato, que no quiero parecer un escritor gótico…

Los bancos escapan vivos de otra ley

El Gobierno consuela al ciudadano...

El Gobierno consuela al ciudadano...

No esperaba otra cosa, conociendo el percal, pero me cabreo de todos modos:

El Gobierno está ultimando la Ley de Servicios de Atención al Cliente para aumentar, se supone, los derechos de los consumidores frente a los reiterados abusos que sufrimos todos en el mercado. Las reclamaciones no hacen más que crecer y parecía necesaria una ley de este tipo.

Lo gracioso, aunque no tenga ni pizca de gracia, es que de esta reforma quedan excluidas, porque sí y porque ellas lo valen, las compañías aseguradoras y aquellas que se dediquen a prestar servicios financieros: o sea, y en cristiano, los bancos.

De este modo, y hasta nuevo aviso, las entidades financieras no tendrán que contar con teléfonos gratuitos para atender a los usuarios ni confirmarles por escrito la recepción de sus reclamaciones. Tampoco verán reducido aún el largo plazo que tienen para contestarlas, nada menos que dos meses, según establece una Orden de 2004 del Ministerio de Economía. Como todos sabemos que pronto habrá elecciones y que las cosas de Palacio van despacio, esto puede suponer un parón de años, que bancos y aseguradoras se encargarán de disfrutar a sus anchas a nuestra costa.

La excusa dada en el Anteproyecto para excluirlas es que será otra norma la que regule sus servicios de atención al cliente. O sea, que será otra Ley, de otro Gobierno, y si los bancos aprietan lo suficiente y presionan a quien tienen que presionar, en otra reencarnación.

Así que ya sabéis: todos somos iguales ante la ley, pero unos más iguales que otros. Como en la Granja de Orwell.

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Post Data: ¿Por qué los bancos siempre se libran? ¿Sabíais que se libran hasta del IVA?, ¿O alguna vez os han dado una factura con IVA por las comisiones que os cobran al prestaros sus servicios? Un gran debate sobre el tema, aquí, por si os apetece participar, que yo me he metido a saco.

El paripé de los políticos

¿Los leones del Congreso? No, del circo

¿Los leones del Congreso? No, del circo

Que esto de la política era un circo mediático ya lo intuíamos, pero es que cada vez nos dan más evidencias de que es, efectivamente, así, y no nos queda más que dejar de creer en una clase que se supone que nos tiene que gobernar y cuya misión debe de ser conseguir lo mejor para los ciudadanos, pero que no hace más que mirarse el ombligo y buscar su propio beneficio.

Llevamos meses y meses escuchando a los principales partidos de este país, PSOE y PP, que no consideran ni necesario, ni oportuno, la modificación de la legislación hipotecaria, que está muy bien de la manera que está, y bla, bla, bla, pero ahora, ¡ay, amigo!, ahora llegan elecciones, y la cosa cambia, al menos mediáticamente.

Como saben que el tema de las hipotecas está levantando muchas ampollas, han decidido aceptar la creación de una subcomisión parlamentaria que se reúna a partir del mes de junio y que emita una serie de recomendaciones no antes del mes de diciembre. Una subcomisión que debe de plantearse, especialmente, la eliminación de la cláusula suelo y la posible inclusión de la dación en pago como método de resolución de los embargos hipotecarios.

Una subcomisión que emitirá un informe no vinculante, para que luego lo debatan los Diputados en sede Parlamentaria, no antes de las elecciones generales, claro está. Pero ya poco importará, porque el efecto mediático es evidente. Ambos partidos quieren enviar la señal a sus electores de que ellos no se oponen a las peticiones de los ciudadanos (a pesar de que así lo han manifestado por activa y por pasiva).

En definitiva, que se malgastarán miles de euros de impuestos en el pago de las dietas de los diputados que formen parte de la subcomisión para que la clase política pueda lavarse la cara ante la opinión pública y ofrecernos un paripé que no servirá absolutamente para nada.

¿Por qué no se realiza una reflexión seria sobre el tema? Una reflexión parlamentaria de verdad, con ambos partidos dispuestos a modificar la ley hipotecaria, a pesar de que las entidades financieras puedan verse perjudicadas de algún modo.

Ya debemos menos a los bancos

Las estadísticas confirman la realidad

Las estadísticas confirman la realidad

Si de algo está sirviendo la crisis económica es para reducir la deuda que las familias españolas mantienen con las entidades financieras de este país, como bien demuestran las estadísticas. La última cifra en 890.541 millones de euros la deuda de los ciudadanos españoles con las entidades financieras en este pasado mes de febrero, lo que supone un 0,47% menos que en el año anterior.

Decremento muy similar al que se ha producido en el saldo de la deuda hipotecaria, la cuál cayó un 0,4% en febrero, comparada con febrero de 2010, con un volumen total de 672.959 millones de euros, donde queda reflejada la práctica congelación de los préstamos hipotecarios por parte de las entidades financieras a las familias, así como los embargos hipotecarios que se siguen produciendo y que eliminan parte de la deuda.

Es evidente que el limitar el sobreendeudamiento de las familias españolas es una gran noticia, ya que fue éste uno de los causantes de la crisis económica, promovido por las entidades financieras y aceptado por las familias como un signo de estatus social y económico.

Por otro lado, el informe del Boletín Estadístico del Banco de España sigue certificando que la gran parte de la deuda de las familias españolas es hipotecaria, ya que el 75,6% de la deuda está relacionada directamente con el sector inmobiliario a través de hipotecas.

Y es que a pesar de los pesares, a pesar de que la crisis ha golpeado principalmente al sector inmobiliario, está clara la enorme dependencia que todavía tenemos con respecto a este sector, y a todas sus derivadas, ya que durante los años de burbuja inmobiliaria, la construcción llegó a todos los estamentos de la sociedad y a todos los parámetros imaginables.

Una dependencia que no deja de ser negativa, ya que nos genera una falta de libertad de acción y una connivencia obligada con un sector de escasa productividad y condenado a captar mano de obra barata y de baja cualificación.

España no podrá iniciar un proceso de recuperación adecuado hasta que no consiga liberarse del yugo del sector inmobiliario y penetrar en los vericuetos de sectores más productivos.

Hipoteca y tragedia

Una tragedia antigua

Una tragedia antigua

Yo creo que casi nadie sabe lo que significa exactamente el concepto de tragedia, así que me pongo pedante y lo explico, aprovechando que soy escritor de otra laya, aunque me veáis por estos pagos.

La tragedia no es la narración que cuenta un conjunto de desgracias sucesivas en las que la suerte y el destino se conjuran para dar por saco a un pobre hombre que no puede escapar de esa fatalidad. Ese es sólo uno de los componentes de la tragedia.

La verdadera esencia de la Tragedia, con mayúsculas, reside en que todo el mal que sufre el protagonista proviene de obrar con rectitud y de defender sus virtudes. Cuando al malo le va mal, no hay tragedia. Cuando el traidor muere, no hay tragedia. Cuando el vago se empobrece, hay fábula, como en el caso de la cigarra y la hormiga. Pero no hay tragedia.

La tragedia de nuestra sociedad es que están sobreviviendo los que se pasaron a la economía sumergida mientras las empresas que dieron de alta a sus trabajadores y declararon sus ingresos las están pasando putas.

La tragedia de nuestra sociedad está en que han sobrevivido los que no pagaron sus deudas, los que no pagaron sus alquileres y los que se escaquearon de sus obligaciones con mil triquiñuelas, mientras que el que compró un piso y tiene que pagar su hipoteca ve como se le encarecen las cuotas y pierde poder adquisitivo y derechos.

La tragedia de nuestras hipotecas está en que la mayoría de las veces las firmaron quienes confiaban en que el valor de las cosas tenía más que ver con su valor real que con movimientos especulativos de finanzas e instituciones. Porque el que compró ocho pisos para especular los pagó a menudo a tocateja, mientras que el que lo necesitaba para vivir es el que se ha hipotecado pro treinta años viendo, mientras tanto, que hay quien exige y consigue que le regalen una vivienda digna pagada por todos los demás.

La tragedia, en suma, que padecemos, es que nuestros hijos y nuestros jóvenes están aprendiendo, gota a gota, que esforzarse sirve de poco, estudiar no da un mejor empleo y ahorro no te permite envejecer tranquilo.

Y eso, ni Sófocles y Esquilo juntos.

Gran descubrimiento: lo que unos reciben, otros lo pagan

El último currela

El último currela

Ahora que andamos a vueltas con la posibilidad de aceptar la dación en pago como forma de resolver la hipoteca, me viene a la cabeza otra de las reivindicaciones históricas de ciertos grupos: la renta mínima social.

Dar por saldada una deuda entregando el bien que la garantizaba puede parecer muy bien, igual que puede parecer muy bien que te paguen un sueldo sólo por levantarte de la cama cada día. En ese mismo orden de cosas, estaría también muy bien que se pagase un sueldo a las amas de casa, y que se pagara un sueldo a los que  cuidan de los ancianos, y que se pagase un sueldo a las personas que crían los niños y los educan, pues aportan más al futuro de la sociedad que los que ni crían ni educan niños.

Lo que pasa, y es que alguien tiene que decirlo de una santa vez, es que todo lo que unos reciben lo pagan otros, y que para pagar todos esos sueldos y peroles de sopa boba habría que sangrar a los demás.

Sin duda habrá quien piense que sería ideal golpear a ese enemigo social invisible al que llaman “los ricos”, y de ahí sacar la pasta para que todos pudiésemos elegir si trabajar o no, si ahorrar o no , incluso si pensar o no. Pero lo cierto es que ricos hay muy pocos, se acabarían enseguida, y a los cuatro días, o antes, habría que sangrar al segundo escalón, porque los apesebrados del sueldo público no renunciarían a su forraje, y luego al tercer escalón, y luego al cuarto, de modo que tarde o temprano, según en qué escalón estuviésemos, nos tocaría a todos alimentar a la sanguijuela, porque la sanguijuela del que exige sin aportar nada es insaciable.

Para evitar llegar a eso, creo que es mejor cortar por lo sano y empezar, cuanto antes, a hablar claro:

La hipoteca la paga el que la firmó, en las condiciones que la firmó y hasta el último céntimo. Y si no, no haberla firmado. Y el que sea imbécil para dejarse engañar, que vaya al juzgado y se inhabilite, porque si él no quiere depender de su firma, yo no quiero depender de su voto.

El que prestó la pasta a quien no debía, que presente quiebra y se vaya a cascarla al cementerio de los bancos muertos. Si arriesgó más de lo que debía, que no me venga ahora a pedir rescates de dinero público. Jugar está muy bien. Jugar y ganar, mejor aún. Pues jugar y perder, se llama joderse. ¿Lo digo más claro?

Fuera de esto, queda un mundo entero de mandangas, componendas y filosofías muertas de hambre que, en realidad, pretenden desplumar al que produce para dárselo al que se rasca el ombligo. Fuera de esto están buena parte de los subsidios, los rescates, las daciones, las condonaciones de deuda y otros trucos para evitar pagar lo que se debe.

O para hacer que, de un modo u otro, lo paguemos los demás.

Y para eso, conmigo que no cuente.

No es oro todo lo que reluce con la dación en pago

Dación en pago sí, pero mucho ojito a las consecuencias

Dación en pago sí, pero mucho ojito a las consecuencias

Visto por encima, parece que la dación en pago es una gran alternativa a la situación de embargo hipotecario, ya que permite saldar la deuda con la simple entrega de la vivienda, sin quedarse con una deuda por tiempo indefinido con la entidad bancaria. Sin embargo, ¿cuáles son los inconvenientes que traería la dación en pago?

Tanto la clase política como las entidades financieras se están afanando en mostrarnos todos los inconvenientes que la dación en pago traería consigo, y razón no les falta, así que es conveniente conocerlos para poder hacerse una composición de lugar apropiada y que, entre todos, construyamos una legislación hipotecaria acorde con lo que deseamos y necesitamos.

Aparecen dos principales inconvenientes:

1. Hipotecas más caras: Para compensar el posible embargo hipotecario en el que la entidad financiera podría perder dinero (siempre que la vivienda se hubiera depreciado por debajo del valor de la deuda en el momento del embargo), o las gestiones necesarias para deshacerse de la vivienda embargada y recibida tras la dación en pago, las entidades financieras cobrarán más dinero por sus préstamos hipotecarios.

Para ello cargarán el tipo de interés con un diferencial más elevado y cobrarán más comisiones por todos sus servicios, con lo que los clientes tendrán que pagar hipotecas más caras, saliendo claramente perjudicados.

2. Menor financiación: Si en estos momentos los bancos están ofreciendo el 80% del valor de tasación no es por capricho, sino para cubrirse ante una posible depreciación de la vivienda. Pues bien, con la vigencia de la dación en pago, esta financiación máxima se reduciría al 60-70%, ya que la protección que necesitaría la entidad financiera sería mayor.

Es decir, con la dación en pago nos encontraríamos con hipotecas más caras y con menor financiación. Ahora es cuando, como sociedad, debemos de reflexionar si preferimos este tipo de hipotecas, a las que podrán acceder menos personas, o si preferimos olvidarnos de la dación en pago y conseguir hipotecas más baratas y por más dinero.

Es una reflexión que se debe de realizar entre todos, comprendiendo, como no podía ser de otra manera, que ningún cambio legislativo es inocuo, sino que genera unas consecuencias.

El efecto mariposa de la crisis en Japón

Una mariposa bate sus alas en Japón y...

Una mariposa bate sus alas en Japón y...

Con el advenimiento de la catástrofe natural en Japón y la posterior debacle nuclear, que todavía nos aterra, algunos nos hemos echado las manos a la cabeza ante la que se nos avecina a la humanidad, y otros se han echado las manos a la cara ante el dinero que van a perder por haber contratado, años atrás, una hipoteca multidivisas en yenes.

Y es que la crisis humanitaria que se está produciendo en Japón ha llevado a la inmensa mayoría de los emigrantes nipones a enviar dinero a sus familiares que todavía residen en su país, con lo que han generado una demanda artificial de su moneda, el yen, con lo que ésta se ha apreciado con respecto al euro, y el resto de monedas.

Precisamente, esta apreciación con respecto al euro ha provocado que las hipotecas multidivisas en yenes hayan visto incrementada su cuota mensual, ya que el tipo de cambio es la variable fundamental para calcular la cuota de este tipo de hipotecas.

Sin embargo, no parece que esta situación se vaya a mantener en el tiempo, ya que las autoridades japonesas no pueden permitir una moneda tan fuerte, que penaliza sus exportaciones, por lo que es más que probable que, más antes que tarde, tomen las medidas oportunas para compensar esta apreciación y el yen comience a recuperar una posición de debilidad ante el euro.

Ello hará que las hipotecas multidivisas en yenes vean reducida su cuota y todo vuelva a la normalidad. Por ello, aunque se ha venido planteando en algunos foros, no es conveniente cambiar de moneda en estos momentos, ya que si entendemos que el yen ha alcanzado su máximo valor de apreciación con respecto al euro, lo único que puede hacer a partir de ahora es depreciarse, con lo que sería una decisión muy ineficiente, desde el punto de vista económico, cambiar de divisa en estos momentos.

En definitiva, con esta crisis en Japón comprobamos que la globalización ha llegado a todas partes, y como una catástrofe natural en Japón puede provocar pérdidas económicas a un individuo en España, sin que éste tenga ningún negocio en el país nipón.

Sociología de la hipoteca

Ruinas de una Facultad de Económicas

Ruinas de una Facultad de Económicas

Ya hablé el otro día de que la ley de la oferta y la demanda tiene importantes fallas, puesto que la información de los productores y consumidores no es perfecta, y también, haya que reconocerlo, porque los agentes económicos no son racionales, tal y como postulan los puntos de partida de la economía clásica.

Sin embargo, creo que hay que ir más al grano, y si me dejáis, quiero explicar esa irracionalidad con ejemplos de andar por casa. Porque la burbuja inmobiliaria la formamos entre todos y nos la vamos a comer entre todos, por mucho que nos guste echar la culpa sólo a los bancos, los ricos, o yo qué sé.

Vamos por partes:

 -1- La ley de la oferta y la demanda no puede funcionar cuando en algo tan importante como el suelo tenemos la mano, bien visible, de los ayuntamientos soltando suelo con cuentagotas para que los precios se mantuviesen altos. Eso es lo que se llama acaparar, y es una práctica que, la haga una institución o un mafioso de cara cortada, se llama maquinación para alterar el precio de las cosas.

-2- Los pisos, y los inmuebles en general, pero en especial los pisos, tienen la doble función de utilidad e inversión. Al ser bienes de alto valor y mucha liquidez, porque tiene uso, cumplen ambas funciones. El problema que tuvimos aquí fue que durante décadas, el que compraba un piso ganaba siempre dinero. Y hubo un tiempo en el que se ganaba mucho dinero en pocos años, o incluso en meses. Y así fue como la ley de la oferta y la demanda se dio el gran tortazo: la economía clásica supone que cuando un bien sube de precio, disminuye la demanda, porque son menos los interesados en comprarlo, pero en el caso de la vivienda, resultó ser al contrario: cuanto más subían los pisos, más gente había interesada en comprarlos, suponiendo que si los demás ganaban una pasta gansa, también ellos podrían ganarla.

Así fue como se metieron a especuladores los taxistas, los camareros y las peluqueras, y como decía con toda su mala leche y toda su razón George Soros, cuando ves a este tipo de gente meterse en un mercado, es el momento de venderlo todo y salir corriendo.

-3- Por último, tenemos el precio del dinero. Los tipos de interés estuvieron durante un tiempo escandalosamente baratos, y aún lo están aunque se nos pongan los pelos de punta reconiociéndolo, y mucha gente, demasiada, miró sólo las cuotas mensuales que les salían a pagar en vez de pensar las que le saldrían en cuanto esos tipos repuntasen un poco. Si unimos a todo esto la jugada de que en muchas familias se pagaba la hipoteca con un sueldo y se vivía con el otro, ya sabéis de qué tragedia hablamos cuando uno de  los miembros de la pareja se queda en el paro…

Por eso pregunto: ¿Racionalidad? ¡Venga ya!

No se trata de cazar dinero, sino de atraerlo.

Inversores

Inversores, según la mitología de ciertos grupos...

O la izquierda cambia el discurso, y lo actualiza a una versión más moderna, o estamos apañados. Porque lo cierto es que la necesitamos.

Pero de veras: ¿de qué caverna salen con esa  canción de que hay que mantener el gasto y hacer pagar más a los que más tienen, subiendo los impuestos hasta donde sea preciso?

Estos no se han enterado aún de que el dinero se mueve con más facilidad que las personas, ¡y no veáis cómo corre para escaparse de los impuestos! ¿Y qué pretenden hacer contra eso? Pues lo de siempre: levantar muros. No espabilan.

Por eso cuando el gobierno sube, como ha subido, los impuestos a la renta del capital hay que pensar en los efectos que esta medida puede tener sobre el mercado de vivienda y el hipotecario en general.

Plusvalía es la diferencia entre el precio de compra de un bien y su valor actualizado de venta, como ya hemos dicho en alguna otra parte. En estos momentos, y tras la subida, el impuesto de plusvalías es del 21 %, independientemente del tiempo que haya transcurrido entre la compra y la venta.

Antes de que esto fuese así, el tipo de gravamen disminuía desde un máximo del 45 % a medida que pasaban los años, de modo que a partir de un momento, los diez años normalmente, ya no se pagaba nada. El impuesto decreciente en función del tiempo estaba pensado para fomentar la inversión y penalizar la especulación, pero nuestro Gobierno se pasó sus principios por el forro, y pensó que era mejor que todo el mundo pagase igual, no fuera que la gente decidiese esperar para escaquear los impuestos.

Lo que no parece querer ver nuestro Gobierno, ni la gente que apoya este tipo de medidas, es que la economía está parada porque faltan inversores, y nadie va a querer arriesgar su dinero si se le recorta el posible margen de beneficio, cuando el riesgo es cada vez mayor.

Por eso, aunque sea en las charlas de café, deberíamos empezar a pensar como gente moderna, que sabe que el dinero tiene mil agujeros donde meterse, y que no se trata ya de atraparlo, sino de atraerlo.

Pero eso no cabe en la cabeza de algunos me temo.