
Ya que algunos amables lectores solicitan una opinión sobre este tema, he tratado de reunir ideas y me pongo manos a la obra.
Me gustarÃa dejar claro, en primer lugar, que un artÃculo sobre semejante tema tiene que ser necesariamente subjetivo y que no me parece posible, abordando este debate, quedar al margen de lo ideológico como intento otras veces, con más o menos éxito. No obstante, me parece imprescindible quedar fuera de lo partidista y ese será mi mayor empeño.
No está agotado el capitalismo, si lo definimos como sistema en el que cada cual vela por sus intereses como una persona adulta, sin recibir la tutela de entidades superiores. No está agotado, no puede estarlo, un sistema que consiste en que el que tenga una idea pueda llevarla a la práctica y lucrarse con ella. No puede estar agotada la idea de que quien tenga unas manos pueda trabajar con ellas y lucrarse con su habilidad.
Es la capacidad, la habilidad y la inteligencia la que tiene que determinar la riqueza de que cada cual disponga, y no la necesidad. Cuando la necesidad es la que determina la riqueza, salen necesidades de todas partes, porque esa es una de las bases del universo económico: que las necesidades son infinitas y los recursos finitos.
Sà está agotada, en cambio, la idea de que todos somos iguales. Porque no lo somos, y producir igualando condiciones y especificaciones genera toda clase de distorsiones que desperdician recursos.
Sà está agotada la idea de que la economÃa financiera añade realmente riqueza. Puede extraerla de unos bolsillos para colocarla en otros, pero la bolsa, los bonos, las opciones de futuros y los contratos cortos o largos sobre materias primas no añaden realmente gran cosa a la riqueza real. Hasta que no entendamos la diferencia entre riqueza y dinero, estaremos condenados a ser vÃctimas de toda clase de trileros y malabaristas.
Sà está agotada la idea de que el mundo es sólo uno y no existen las fronteras, porque las fronteras existen, y generan disparidades normativas, y divergencias competitivas, y grandes injusticias comparativas. Si se mueven los capitales pero no las leyes, las vÃctimas somos nosotros, porque siempre habrá un lugar donde se pueda soslayar una norma creada para defender la limpieza de las reglas del juego.
Sà está agotada la correlación entre democracia y poder popular. La hemos agotado nosotros, con nuestra incultura y nuestra desidia. Si perdemos el criterio para decidir, no importará si podemos decidir o no, porque el criterio es condición previa. La democracia es la capacidad de decisión sobre asuntos públicos al cargo de ciudadanos conscientes. Si los ciudadanos no saben de lo que hablan, o no saben lo que pasa, no existe democracia, sino simples manadas de búfalos moviéndose en una dirección u otra empujados por instintos o miedos. El problema no reside en elegir la opción » no sabe, no contesta», sino en que se elige con demasiada frecuencia la opción «no sabe, pero contesta».
Sà se ha agotado el modelo de lo que yo llamo Estado Fofo. El Estado es cada dÃa más grande, pero más débil. Tiene más funcionarios y más competencias, legisla sobre más temas y cobra más impuestos, pero controla cada vez menos a los otros agentes de poder, como el capital o los medios de comunicación, reservando su látigo y su dominio para los débiles. Perdido el equilibrio, nos encontramos con que los otros poderes utilizan al Estado como órgano de control de la población, en vez de ser al contrario, lo que nos deja indefensos y corrompe absolutamente el concepto de democracia.
Y sobre todo, creo que sà está agotado el modelo de reblandecimento económico y social de la Europa democristiana o socialdemócrata, un modelo que pasa por respetarlo todo, incluso lo que te perjudica, por ayudar a todos menos a los tuyos, y por comprender a cualquiera menos al que quiere que lo dejen en paz. Alegar, por ejemplo, que las subvenciones a los productos agrarios europeos perjudica a los agricultores africanos es una mezquindad y una estupidez. Pueden ser perjudiciales por otras razones, y esas otras razones las discutimos, pero votamos a nuestros polÃticos para que defiendan a nuestros agricultores, no a los de Namibia.
Quizás lo que nadie dice es que el agotamiento del modelo procede de que la economÃa capitalista es una lucha perpetua y Occidente no quiere ya luchar. Ser el primero es imponerse al segundo y a demasiados ciudadanos occidentales les han metido en la sangre la idea de que vencer es vergonzoso.
Le llaman la estética del perdedor, pero creedme: esa estética se la dejo sin reparos a otro, si es posible. Aplaudir al débil en un estadio puede ser divertido y hasta hermoso. Dejarse comer por él, no lo es.
Yo me lo he currado. Ahora es vuestro turno.
Son muy duras tus palabras, LadrÃllez, pero tienes más razón que un santo. El Capitalismo juega con la premisa de que para que unos ganen otros deben perder. Y sÃ, es muy egoÃsta, pero para que pierda yo que pierda el vecino. Los poderosos nos venden la moto de la solidaridad entre pueblos. ¿A quién beneficia? A ellos. Los más perjudicados somos nosotros. Y encima si te quejas para defender lo tuyo, le darán la vuelta a la tortilla y el desalmado lo serás tú.
No estoy de acuerdo, Del Toro, en lo de que la solidaridad entre pueblos beneficia a los polÃticos (al menos si con eso excluimos al resto del mundo). Es difÃcil apreciar el beneficio de la solidaridad en uno mismo (o en los otros) cuando la aplicamos a escala global, pero si partimos del principio de que la solidaridad empieza en uno mismo, entonces veremos cómo y a quién beneficia.
Quizá cuando seamos más solidarios con lo que nos rodea, empecemos a percibir también en nosotros esos beneficios.
Con solidaridad me refiero a la globalización. Con la polÃtica de “papeles para todosâ€, salimos perjudicados los pobres curritos. Con la libre competencia de mercados, salimos perdiendo los del pueblo llano. ¿Quién sale ganando produciendo más barato y quitándole derechos a sus trabajadores? Nosotros no.
Interesante artÃculo e igual de interesante diálogo. Aunque llego tarde a este artÃculo -casi un año ya- no puedo evitar contestar a LadrÃllez y a Del Toro.
A LadrÃllez tengo que decirle que estoy de acuerdo en que la economÃa y el crecimiento económico ficticio está agotado y no se deberÃa seguir ese camino, aunque a un año de este artÃculo ha quedado patente que todo sigue igual. O que la democracia está derrotada y controlada por los poderes fácticos. Incluso en que no somos todos iguales. Pero no puedo apoyar que se justifique la insolidaridad, la falta de ayuda al prójimo para justificar un crecimiento económico infinito que es sólo un espejismo. No se trata de frenar la iniciativa o no recompensarla. Se trata de que esa esfuerzo recompense al que lo inicia y lo desarrolla, pero que beneficie también al conjunto de la sociedad. No hemos de olvidar que somos un todo: los empresarios crean trabajo para hacer productos que se venden a los trabajadores que venden su trabajo a los empresarios.
A Del Toro sólo puedo decirle que la globalización no es «papeles para todos», y que los pobres curritos han tenido posiblemente más oportunidades de aspirar a mejores trabajos que los inmigrantes pero quizás no han sabido o no han querido aprovecharlo. La «libre» competencia de mercados ha permitido que China fabrique la mayorÃa de lo que se vende en este mundo y contra eso no se puede competir, no se puede obligar a poner fábricas. La solución pasa por ofrecer otro tipo de industria de investigación, de servicios, de creación, en definitiva, de inteligencia. Hoy son los chinos, mañana robots, cegarse y cebarse con los emigrantes acusándoles de todos los males es mirar hacia otro lado, negarse a aceptar que hoy en dÃa hay que estudiar, estudiar y estudiar.
Saludos.
La solidaridad entre los pueblos es una quimera que queda preciosa para escribir con letras doradas. Pero la realidad, tristemente, es otra. Todos tenemos la idea pseudocristiana de dar al que no tiene. Pero, ay, amigo, cuando viene otro de fuera y te quita el pan de la boca. Entonces no hay solidaridad que valga.
No estoy del todo de acuerdo en lo referido a la democracia y el poder popular. Está claro que con la pasividad de la gente contribuimos a consolidar este sistema polÃtico “de paripéâ€. Pero, ¿cómo hemos llegado a él? ¿Hemos tenido en algún momento una verdadera Democracia?
Exacto. Creo que el problema de la Democracia reside en la misma condición de Democracia. ¿Qué poder tiene el pueblo con una democracia indirecta? Votar cada cuatro años a PP o PSOE que son distintas caras de una misma moneda. Encima, los medios se encargan de eclipsar al resto de partidos (que ya de por si no suponen ninguna amenaza al capitalismo porque éste se ha encargado de meterlos dentro de él). No culpen ni subestimen al pueblo.
La democracia fue asentándose poco a poco en España. Todo el mundo admitÃa que tenÃa defectos y confiaba que con el tiempo, y la experiencia y el hábito de vivir en democracia, estos irÃan desapareciendo. Sin embargo, los partidos polÃticos actuales no son nada más un juguete de los intereses empresariales, nacionalistas, de grupos de comunicación, etc. PP y PSOE no representan a los ciudadanos, porque están más pendientes de otros intereses que de los nuestros.
Lo que pasó en España, Chunga, y supongo que ocurrió y ocurrirá lo mismo en cualquier otro sitio y en cualquier situación, es que superamos unos defectos para caer en otros. AquÃ, la democracia se consolidó, entre otras cosas, porque venÃamos de cuarenta años de falta de libertad y doscientos de engaños, y ya sólo el ansia de libertad nos hace admitir como perfecto lo que no lo es.
El problema surge cuando, con la democracia, creemos que hemos alcanzado esa libertad, y eso no es cierto. Sigue siendo inalcanzable.
No es de recibo culpar ni subestimar al pueblo, pero tampoco hay que buscar culpables en los medios de comunicación. Todos sabemos que son tÃteres del poder polÃtico y al servicio de unos ciudadanos que se conforman con poco más que nada, pero el verdadero problema es que el sistema en sÃ, como dice Chunga, tiene defectos que no se han corregido con el tiempo, sino más bien agravado.
Discrepo, amigo. Sà que hay que buscar culpables en los medios de comunicación. ¿Los medios de comunicación tÃteres del sistema polÃtico? SÃ, pero no. El sistema polÃtico es una prolongación del sistema económico y las corporaciones mass-media son empresas. Los medios son herramientas del capitalismo para legitimarse en el poder.
Para mà algunos medios de comunicación han seguido en parte la evolución de los partidos polÃticos. Algunas veces, no siempre, da la sensación que se deben antes a sus corrientes ideológicas que a los ciudadanos, que son a quienes deberÃan servir. Nadie se sorprende si una cabecera publica durante dÃas y dÃas información sobre procesos judiciales que no interesan a nadie.
Le suscribo, Rubio: el problema, o gran parte de él, reside en la condición de indirecta de nuestra democracia.
Me parece que nunca, o no al menos por aquÃ.
¿Pero cuándo hemos tenido un pueblo mayoritariamente culto?
Gracias por comentar, Ximo.
Al igual que LadrÃllez, pienso que la Democracia como forma de gobierno está rota. Creo que alguna vez sà se gobernó bajo este sistema con todas las partes implicadas (también el pueblo) y creyendo en lo que hacÃan.
Ahora la gente vota y luego se dedica a exigir y a quejarse. En un sistema con menos personas podrÃa ser posible, pero cuando hablamos de muchos millones la cosa se vuelve harto complicada.
La idea de que la libre circulación de capitales perjudica principalmente a los que tienen menos poder adquisitivo es muy interesante sobre todo desde el punto de vista fiscal. Muchos estudios demuestran que, mientras que las rentas del trabajo cada vez pagan más impuestos, las ganancias del capital cada vez están menos gravadas debido a esta libre circulación. Si en España las ganancias se gravan con un 30% de impuestos y en Francia un 15%, los inversores preferirán invertir en Francia.
Por eso los que manejan el dinero creen que el Estado no deberÃa existir, ni siquiera en su mÃnima expresión, porque sin Estado no pagarÃamos impuestos: todo serÃa privado, pagarÃamos por todo y cobrarÃamos por todo, y por supuesto siempre un precio de mercado.
Eso sÃ, lo que separa ese modelo y éste que tenemos es una delgada lÃnea roja.
Por ese mismo motivo creo que lo que nos hace falta un capitalismo revisado. Los sistemas de gobierno comunistas han fracasado desde el punto de vista práctico: no se pueden llevar a la práctica sin coartar la libertad de las personas. Pero hicieron importantes contribuciones desde el punto de la filosofÃa del Estado, es decir, de lo que los gobiernos deben hacer por cuidar de TODOS sus ciudadanos.
Exactamente, Elena. A eso se le llama tasa de agilidad y la del capital es muy superior a la del trabajo, por ejemplo.
Para eso se intentó implementar la tasa Tobin. Si no saben lo que es, me la chapo y la explico tranquilamente un dÃa. Ahora mismo no estoy en condiciones de explicar seriamente su funcionamiento.
Con el mercado laboral ocurre lo mismo. Las multinacionales que se planteen entrar en un nuevo paÃs preferirán ir donde haya menos impuestos para inversión extrajera y donde los trabajadores se pueden despedir con mayor facilidad y menor gasto.
Si ser un ganador en el sistema capitalista significa trabajar doce horas para tener un Mercedes, un piso en la playa, tres hijos a los que nunca ves y un chalet en Las Rozas, prefiero ser una perdedora. Y en este contexto, efectivamente, me parece una idea descaradamente estética.
Jajajja, Carol, igualito pienso yo. Prefiero que me consideren una perdedora a tener hijos y no poder verlos mientras acumulo posesiones que finalmente sólo voy a disfrutar exhibiendo. Al final, lo único que consolidas es un estatus de cara a la galerÃa que no tiene nada que ver con la felicidad.
Pues ahà veo otra pregunta que merece respuesta, LadrÃllez. ¿Cuál es la diferencia entre riqueza y dinero? Yo, a bote pronto, no la veo. O sÃ.
¿Riqueza es el objetivo? ¿Dinero es el instrumento? ¿Con ese instrumento logramos aquel objetivo? ¿Qué más da la riqueza cuando lo que la determina es el instrumento?
Si poseemos el instrumento, poseemos la riqueza, porque siempre tendremos la posibilidad de lograr el objetivo. Sin instrumento, no ha posibilidad de alcanzar el objetivo.
Asà que lo importante es el dinero, no la riqueza. Y asà nos va.
Para el caso que nos ocupa dinero y riqueza vienen a ser la misma cosa. Algunos ricos lo son porque tienen mucho dinero, pero se puede ser muy rico teniendo poca liquidez y habiendo invertido todo tu dinero en artÃculo de escaso uso productivo.
El dinero es el sÃmbolo de la riqueza.
Confundir el sÃmbolo con lo real es mortal de necesidad. Entrar en ello serÃa muy largo ahora.
Gracias por la pregunta. Son las preguntas, y no las respuestas, las que tienen el mérito de la reflexión.
Una cosa asombrosa que se ha dado con esta crisis es la desaparición de la escena pública de algunos términos o conceptos que hasta hace bien poco formaban parte de nuestro vocabulario más común.
No sé si es que las crisis, aparte de matar la esperanza, tienen una poderosa influencia sobre nuestros cerebros y nos hacen olvidar lo que hasta hace nada nos definÃa.
¿Qué ha pasado con términos (y conceptos) como «estado del bienestar»? ¿Habrá que sustituirlos por lo contrario, «estado del malestar»? ¿Y la «globalización»? ¿Adónde ha ido?
Hola a todos!!Yo creo que esos términos no han desaparecido, pero sà han sido silenciados. La globalización ha marcado una nueva era y esta crisis económica también. Ambos fenómenos son los sÃntomas de que el siglo XXI está comenzado ahora y no en el año 2001.
No es que hayan desaparecido; sencillamente, han sido sustituidos por otros conceptos más preocupantes en este momento. Ahora mismo lo que preocupa a la gente es el paro, pagar la hipoteca, la precariedad de los puestos de trabajo y la pérdida de poder adquisitivo. ¿Alguien se acuerda de Bin Laden y los terroristas islámicos? ¿De aquellos dÃas en los que la principal preocupación de los españoles era el terrorismo? ¿Y de la que se montó con los matrimonios entre personas del mismo sexo? Cuando lo que se ve afectado es el bolsillo y el sacar adelante a las familias, lo demás pasa a segundo término.
Esos problemas que citas no nos preocupan ahora mismo, han desaparecido de nuestra lista de preocupaciones. Pero ¿qué pasa cuando el Barça juega una final europea o Nadal coge su raqueta en un gran slam? Que no se habla de otra cosa, y entonces se nos olvida la larga lista de paro y lo mal que va la economÃa española. Somos asÃ. Dentro de un par de años o tres, ni rastro de la palabra crisis en los periódicos.
Los acontecimientos deportivos sirven a las mil maravillas como método de distracción para que el pueblo tenga algún tipo de «compensación» frente a sus problemas. La población como grupo no es como el individuo: funciona como un ente único, y el individuo se siente protegido y arropado entre aquéllos que comparten su afición. Siente que forma parte de algo bueno. Por eso tienen lugar los estallidos de alegrÃa con este tipo de victorias y acontecimientos. Los romanos se lo sabÃan muy bien: al pueblo, pan y circo. Es perfecto para que la gente se alegre de vivir donde vive, a pesar de que su situación económica sea de lo más penosa.
Si desaparecieron hace tiempo patria y honor porque eran tachadas de fascistas, ¿de qué se extraña?
🙂
Pues sÃ, Fiucimino, dónde está la tan traÃda y llevada «globalización», que nos iba a cambiar a todos la vida -para bien-, que suponÃa un cambio en los medios de producción, que nos iba a convertir en potencia económica… Se ha escondido la palabreja, se ha escondido por vergüenza. La realidad es que la globalización financiera no ha traÃdo nada bueno y la estamos pagando todos. Hoy he estado en una entrevista para trabajar por las mañanas de telefonista. HabÃa veinticinco personas y al menos un cuarenta por ciento se refirió a la crisis como motivo para estar allÃ. HabÃa gente sin estudios, pero también gente muy preparada. Eso es lo que ha traÃdo la globalización.
Tristemente, las cosas son asÃ, nos guste o no. Todos queremos que el 70% de la población mundial viva en la pobreza para nosotros poder tener dos coches y una segunda residencia. Y el que diga no está mintiendo o fingiendo, si exceptuamos casos honrosos de personas que realmente viven para ayudar a los demás. Pero el resto estamos inmersos en un sistema capitalista que funciona exactamente como indica el autor, y más nos vale que nos dure mucho si queremos seguir sintiéndonos ricos (que no siéndolo) por tener todo lo que Carol enumera en su comentario.
Lo difÃcil, Jesus31, es encontrar quién lo diga.
Y más difÃcil aún, encontrar quién haga el cálculo de cuántos tendrÃamos que vivir peor para que mejorase el resto.
Un dÃa, si no les aburro, les hablaré de la dinámica de fluidos en la economÃa, o de cuánto tiene que bajar el nivel del Manzanares para regar todo Toledo.
Baste a buen entendedor….
Saludos
Estimado Sr. LadrÃllez, veo que sigue tan incisivo y letal como siempre. Aun reconociendo su dominio de los temas y la claridad de la exposición, debo indicar que no estoy de acuerdo con algunas afirmaciones que hace, como por ejemplo la de la «estética del perdedor». No creo que en Occidente se nos enseñe que vencer es vergonzoso; creo que, al contrario, únicamente se nos educa para eso, para ganar. Pero no se nos enseña a disfrutar de lo ganado, o quizás es que lo que se nos dice que debemos ganar no es lo que realmente necesitamos, sino lo que conviene a los poderes que manejan el cotarro. Me remito a lo que dice Carol en su comentario; ¿realmente ha ganado algo quien vive en esas circunstancias? La famosa «crisis de los 40» tiene mucho que ver con esos «logros» vitales.
Me ha parecido muy acertada la idea de que está agotada la correlación entre democracia y poder popular. Me recuerda a las elecciones europeas de mañana, en las que demasiada gente votará bajo el prisma «no sabe, pero contesta». Y asà hacemos una y otra vez, no sólo por el interés partidista de los polÃticos, a los que sólo les interesa cargarnos de medidas publicitarias, sino también por nuestra falta de interés y nuestra propia elección partidista de una opción polÃtica que quizá haga lo contrario de lo que pensamos. Si es que somos unos borregos.
Si vamos a una revolución todo se verá pronto, estallará, ya lo vereÃs. No es normal tanto poder burocrático en estos tiempos…muchas administraciones y muchos funcionarios…mucho gasto público…la gente tomará la bastilla y caerá la guillotina. Tiempo al tiempo, ya estamos hasta los cojones de los politicos, ojala hubiera opcion de un voto negativo en las elecciones de mañana.
No existe un voto negativo, pero si la opción de un voto en blanco. Lo que pasa es que los porcentajes de estos votos son, por desgracia, anecdóticos. Pero ¿y qué pasarÃa si mañana un gran porcentaje de papeletas estuvieran en blanco? No habrÃa mejor tirón de orejas a todos los que se supone que representan al pueblo.
Ojalá las papeletas en blanco se salgan de las urnas en los resultados finales, si esto ocurriera digo yo que al final a los tontolabas de los polÃticos no les quedarÃa más remedio que la reflexión… aunque igual la cabeza sólo les da para reflexionar sobre cuál es la medida que puede hacer más daño al contrario. Ay, paÃs.
Lo peor no es sólo el desconocimiento; lo más grave es que a los que gobiernan les interesa que la gente esté desinformada. ¿Cómo se explica que de esta campaña electoral sólo hayamos sacado en claro que los polÃticos viajan en un avión que se llama Falcon? ¿Qué ocurre con las cuotas pesqueras, el plan Bolonia, la movilidad de los trabajadores, la entrada de TurquÃa…? No podemos votar sin saber qué es lo que se va a hacer con nuestro voto. Es cierto que la mayorÃa de los votantes deberÃan hacerlo en blanco para que a los polÃticos se les cayera la cara de vergüenza.
Lamento tener que responderle que olvida usted el paso siguiente a la bastilla y la guillotina: Napoleón Bonaparte. Y muy, muy poquito tiempo después.
¿Y qué siguió a la muerte de los zares, unos sátrapas medievales? ¿La democracia? Pues no: Stalin.
¡Qué putada!
🙂
Yo fui una de las personas que sugirió abordar este tema. Me alegra que lo hayáis hecho porque me gusta participar en lugares donde mi opinión es tenida en cuenta y mis sugerencias escuchadas.
El enfoque del artÃculo es interesante y la conclusión que saco es que en algunos aspectos sà está agotado mientras que si no funciona en otros es porque se aplica mal la teorÃa capitalista.
En mi opinión hay un poco de todo y creo que, posiblemente es el menos malo de todos los sistemas conocidos hasta ahora por el hombre. De todas maneras, una cosa es el capitalismo (sistema económico) y otra la Democracia (sistema polÃtico). En nuestro paÃs van de la mano pero no tiene por qué ser asÃ, o si no fijémonos en China.
Por último, quisiera preguntaros si se os ocurre alguna alternativa para que funcione mejor el sistema o qué otros sistemas podrÃan derivarse de éste.
Es imposible encontrar un sistema económico y polÃtico que funcione, sencillamente porque no toda la población mundial quiere lo mismo. El africano que vive en Sierra Leona y ve cómo a sus hijos se los llevan para hacerlos soldados a los 10 años no puede querer el mismo sistema que el alto ejecutivo de Microsoft, porque lo que es bueno para uno es necesariamente negativo para el otro. Los gerifaltes de las compañÃas de telefonÃa móvil necesitan que siga habiendo niños en el Congo que se dediquen a sacar acero cortén para sus teléfonos, sabiendo que es tóxico de obtener altos beneficios y podrán contratar más trabajadores (beneficioso para nosotros). Y nosotros necesitamos que ese acero se recoja a bajo coste para poder comprarnos un móvil, ya que ahora mismo lo consideramos un artÃculo de primera necesidad. ¿De verdad os parece que esta situación tiene arreglo?
Perdón, he tenido un problema con el comentario y se me ha cortado. El texto deberÃa decir:
«…sabiendo que es tóxico de necesidad, para asà obtener altos beneficios y podrán contratar más trabajadores (beneficioso para nosotros).»
Muy interesante el post, pero no aborda una realidad subyacente del modelo mismo de producción.
La teorÃa del sistema capitalista es que todos parten de un mismo punto de vista y, a partir de ahÃ, cada uno según su esfuerzo y sus capacidades, prospera más o menos que los otros.
Para ello, el Estado se convierte en un agente redistribuidor de una parte de la riqueza global, para que aquellos que parten desde más atrás (por circunstancias ajenas a su voluntad) puedan jugar en igualdad de condiciones que los demás.
Esta es la diferencia fundamental con el sistema comunista de producción, ya que este último lo que busca es que EL PUNTO DE LLEGADA sea el mismo para toda la sociedad (que, a la vez, y según la conciencia social de los súbditos, puede ser lo mejor o lo peor).
Pero si volvemos a la igualdad de partida, ese mundo ideal no se da. Hay unos grupos oligárquicos que quieren partir siempre con ventaja, y el Estado actual lo que se encarga es de ratificar estas ventajas.
Y ahà está todo el quid del problema, que no hay igualdad por ningún lado, ni de llegada ni de salida. Sólo oligarcas que se perpetúan en el poder a costa del común de los ciudadanos.
Un saludo a todos.
Una aclaración lúcida y necesaria, Peterlove. Aunque la nobleza y la aristocracia como estamentos priviegiados han sido (se supone) erradicados de nuestra sociedad, esto es totalmente falso: la diferencia es que, ahora mismo, esta nobleza la componen personas que no necesariamente forman parte de familias con tÃtulos (aunque en muchos casos sÃ). Son privilegiados porque, como dices, parten con ventaja: a ellos se les permite jugar con reglas distintas a los de las demás. ¿O no es cierto que, para el que ya tiene dinero, no suele haber ningún problema para conseguir más dinero con el que emprender negocios o hacer inversiones? Diles a los bancos o al ICO que proporcionen crédito a un desempleado que quiera emprender un negocio ahora mismo. Ya verás cómo se rÃen.
No es tan fácil lucrarte de tu trabajo, por muchas habilidades y dones que tengas, si el propio sistema no regula adecuamente la preparación e inserción de profesionales en el sistema laboral.
La universidad y la empresa están muy lejos de converger en oferta y demanda, por lo que ya puedes tener una caña de oro que si ya no se estila la pesca te morirás de hambre.
Los ciclos formativos están mucho más orientados a la empleabilidad, ya podrÃan aprender las universidades de ello. DeberÃan dar menos teorÃa e incorporar más práctica.
LO que está agotado es el morro extremo, se llame como se llame.