Cálculo de Hipoteca: Calcular la hipoteca con nuestros simuladores de hipotecas
El blog para hacer cálculos de la hipoteca: Simulador de hipotecas, cuadro de amortización, amortización anticipada, hipotecas y sueldo, revision de cuota mensual, etc. Sigue el valor del euribor y sus efectos.

La hipoteca jugada con negras

Si mueven blancas, ganan en tres. Pero si mueven negras...

Si mueven blancas, ganan en tres. Pero si mueven negras…

Lo normal en este blog es que contemplemos la hipoteca desde el lado del que se ha comprado una vivienda y ha pedido el dinero prestado. pero el negocio dela banca tiene cada día más aristas, con todas sus consecuencias, y no está de más que le echemos, por una vez, un vistazo desde el lado contrario del tablero.

En primer lugar, con la bajada de los tipos de interés, los bancos no tienen incentivo alguno para conceder hipotecas, como no sea a un diferencial muy elevado, no vaya a ser que les toque pagar por la hipoteca y perder dinero en vez de ganarlo, que es para lo que están (como cualquier hijo de vecino).

Pero es que aún así, elevar los diferenciales tampoco parece una solución, en primer lugar porque muy poca gente podría pagarlo y en segundo lugar porque también ellos echan cuentas y ven el hecho de que en un contrato a treinta años pueden pasar muchas cosas, de modo que si esos diferenciales acaban siendo excesivos para el cliente, el piso puede volver a las manos del banco, y eso es algo totalmente indeseable. Y tienen miedito. Mucho. ¿Por qué?

Pues bueno: los tipos de interés bajos pueden parecer una bendición, y de hecho lo son para mucha gente, empezando pro los Estados, que pueden seguir gastando lo que no tienen y evitar una revolución en las calles, pero hay muchas, muchísimas empresas que dependen de unos tipos de interés más altos para poder repartir sus dividendos y repartirlos entre sus partícipes.

El ejemplo típico son los fondos de pensiones: ¿qué ocurre en los lugares donde la gente depende de sus fondos de pensiones y estos no rinden casi nada pro los bajos tipos de interés? ¿Qué ocurre con las compañías de seguros? ¿Qué ocurre, en el lado de las obras benéficas, con las actividades de las fundaciones, que tienen prohibido pro ley gastarse el capital y sólo pueden operar con los rendimientos de este?

Para estos grupos las cosas pintan mal, y toda la gente que pierde sus rendimientos se une en el bajo consumo a los trabajadores que ven bajar sus salarios y a los de la banca, por ejemplo, que están siendo masacrados pro la baja rentabilidad y la explosión de las nuevas tecnologías. Así  las cosas, no hay nada extraño en que los bancos sean reacios a conceder hipotecas. Mientras puedan seguir prestando dinero a los Gobiernos lo prestarán. Y cuando no, se achicarán hasta convertirse en la mínima expresión posible en su faceta de bancos comerciales.

Porque no vale la pena. Porque el riesgo es superior al beneficio. Porque así no hay manera.

 

 

 

 

La hipoteca y el petróleo

Que viene el banco malo... (dibujo de joserico.com)

Que viene el banco malo… (dibujo de joserico.com)

Todos sabemos que en buena parte el capitalismo se basa en hinchar burbujas para hacer que luego, a mayor o menor plazo, revienten una tras otra, a medida que se van creando nuevos sectores y con ellos nuevas oportunidades.  Se suele llamar a este proceso “destrucción creativa” y tiene el lado positivo de asignar correctamente los recursos, aunque sea precisamente a fuerza de asignarlos en buena parte a donde no debe. Otros, menos técnicos, le llaman el motor de la codicia, y también tienen su parte de razón, porque ese bicho somos y así hay que aceptarlo (o reeducarlo, con pésima suerte y peores métodos, hasta la fecha).

El caso es qu epocos años después de haber sufrido, y no superado aún, la crisis de las hipotecas subprime, podemos estar encaminándonos ya hacia una nueva recesión de deuda, esta vez originada pro los bajos precios del petróleo.

¿Y es malo que el petróleo esté barato? Pues depende, como siempre: para los productores sí, y resulta que para los bancos, también.

El hecho es que si los precios del petróleo son demasiado altos, los consumidores no pueden pagarlo y entramos en recesión. Pero si los precios son demasiado bajos, los que no pueden con el alma, financieramente hablando, son los productores, que siguen bombeando lo que pueden porque la mayor parte de sus gastos se hicieron al iniciar la explotación y ahora tratan de recuperar lo que buenamente pueden para ir pagando su deuda.

¿Y de qué deuda hablamos? de unos dos billones de dólares, de esos nuestros, con doce ceros, que podrían llevarnos a la casilla de salida si en un momento dado comenzasen los impagos, como y han comenzado en algunas compañías energéticas norteamericanas.

Se trata de una deuda muy repartida, ya que el petróleo y la energía son bienes globales, pero corresponde fundamentalmente, en su parte peligrosa, a compañías petroleras y a Estados que dependen de este bien. Buena parte de la catástrofe venezolana, por ejemplo, viene de que una parte sustancial de sus ingresos proceden del petróleo y su precio se ha desplomado.

Y Venezuela sólo es el caso más conocido: hay otros, como Argelia, o la propia Siria, que nos recuerdan que las crisis y las guerras parecen venir de cualquier detonante inesperado, pero se gestan, poco a poco, en variables macroeconómicas como esta.

La cuestión de futuro estará en ver si todavía se puede seguir imprimiendo dinero como si no hubiese mañana o, un buen día, empezaremos a ver que el papel moneda ha perdido su valor a través de la inflación y nos encontramos cambiando oro por baratijas.

 

 

Como anular en la práctica la cláusula suelo de la hipoteca

El Dr Doom...

El Dr Doom…

Antes de nada, hay que decir que lo que se consigue anular con las últimas sentencias es la cláusula suelo, y no todo el contrato de la hipoteca, como algunos pretendían, sin darse cuenta seguramente de que anular toda la hipoteca podría suponer la obligación de devolver todo el dinero de golpe. Hay que tener mucho cuidado con lo que se pide, no va ya a ser que te lo den…

Así que , sin más vamos a ver  cuáles son las principales causas de la nulidad de la cláusula suelo. Damos por hecho que, a estas alturas, todo el mundo sabe que la cláusula suelo es una cláusula contractual que se incluye en el préstamo hipotecario, para establecer el interés mínimo que se pagará en las cuotas mensuales de la hipoteca contratada.

Según el Tribunal Supremo, el mayor problema de las cláusulas suelo es la falta de transparencia del banco con el cliente, que no tiene claro, en teoría, que es lo que significa. Esto no se da siempre, sino que se aplica en los siguientes supuestos:

  • La falta de información al cliente acerca de este elemento definitorio del objeto del contrato. O sea, que la cláusula se metiera pro ahí, en cualquier lado, sin haber informado suficientemente sobre ella. Mi opinión personal es que quien firma algo sin leerlo debería sufrir la cláusula decapitación, pero esa ya es otra historia.
  • La creación de apariencia de un contrato a interés variable: Es decir, hacer creer al usuario que sus intereses irán subiendo o bajando junto al Euribor, que es su referencia, ya que nos indica el tipo medio de interés por el que se presta dinero.  Esto parecía lo norma. El engaño reside en haber dicho que lso intereses pueden disminuir, cuando la cláusula suelo luego lo impide. Esto afecta en particular a la publicidad con se comercializó la hipoteca.
  • Hacer creer que el hecho de que exista un suelo conlleva la existencia de un techo. A alguna gente se le dio a entender que al mismo tiempo que un mínimo había también un máximo, de modo que pasara lo que pasase nunca podría subir su hipoteca por encima de un tipo de interés máximo. Obviamente, aunque esto es posible, casi ningún contrato hipotecario contiene esta cláusula, con lo que es bueno echarle un vistazo si fue lo que nos contaron. 
  • Intención, mediante cualquier truco, de camuflar la cláusula suelo y hacerla pasar desapercibida:  el Tribunal Supremo lo describió con esta frase: “se ubican entre una abrumadora cantidad de datos, entre los que quedan enmascaradas”. Nuevamente, parecve que el Tribunal Supremo da por bueno que a la gente le dé pereza leer lo que firma, incluso cuando se trata de un contrato a treinta años…
  • No avisar a los clientes sobre el coste de este préstamo en comparación con otros productos que la entidad ofrece.

En resumen, sirve para anular la cláusula cualquiera de estas razones, pero sobre todo sirve el hecho de que la banca se ha cansado de litigar, sabiendo que los jueces no le van a dar la razón y sabiendo también, en muchos casos, que mediante los rescates y ayudas, su agujero lo vamos a pagar entre todos, así que ¡alegría!

Mitad de abril de 2.016: Euribor al 0,008%

De momento sube respecto al mes pasado.

Euribor El euribor en esta fecha alcanza el valor medio mensual de 0,008%. Estamos todavía a dia 16, por lo que nos quedan todavía bastantes valores del euribor para saber como cerrará el euribor en abril.

Recordemos que el mes pasado le tocó bajar, si en este mes cambia y sube al final, cambiará la tendencia lo cual repercutirá en las hipotecas cuya revisión se hagan respecto a este mes.

La diferencia anual en caso que el euribor cerrara con este valor actual experimentaría una bajada de 0,188 puntos.

¿Qué pasará con la Hipoteca de cerrar el euribor asi? Una hipoteca por un importe medio de 150.000 euros, un diferencial del 2% y un plazo de amortización de 25 años, tendría hasta ahora una cuota mensual de 650 euros, que al revisarse obtendría una reducción de casi 14 euros al mes.

La hipoteca y los plazos

Kosh. Otro personaje futuro, que no todos conocerán

Kosh. Otro personaje futuro, que no todos conocerán

En estos momentos de Euribor negativo, la pregunta que pro curiosidad o por verdadero interés hemos tratado aquí, y la que se ha tratado en casi todos los medios es si los bancos tendrán que acabar pagando por las hipotecas si el dinero se pone a precios negativos. Es un tema que nos gusta, que nos divierte y hasta le encontramos morbo, ahora que una juez de Madrid ha anulado, de una vez y de un plumazo, todas las cláusulas suelo vigentes hasta la fecha, obligando a devolver las cantidades indebidamente cobradas desde 2013.

La cuestión, sien embargo, sigue siendo que la hipoteca es un negocio a muy largo plazo. De hecho, la hipoteca es un negocio a un plazo que nada tiene ya que ver con el ritmo al que se mueven actualmente las cosas, porque si hace un par de décadas no era una locura firmar hipotecas a treinta años, hoy eso viene a ser como hablar de una especie de futuro remoto donde nadie sabe si el planeta se habrá chamuscado o los robots habrán tomado el control, como los cylons de Galáctica.

En ese sentido van las advertencias del último informe de Bankia, que recuerda a la gente, una vez más, que los tipos de interés podrían volver a niveles del cuatro o el cinco por ciento en poco tiempo, y que con los diferenciales que actualmente se aceptan, eso podría suponer un interés total del siete o del ocho por ciento, regresando al llanto, el crujir de dientes, y muy probablemente a la cantinela plañidera del “me han engañado, porque yo no sabía lo que firmaba”.

Los bancos, por su parte, piensan algo parecido: que prestar dinero a treinta años es una locura, cuando con más rendimiento pueden prestarlo al Gobierno, para alimentar el monstruo de la deuda pública. a plazos mucho más manejables.

En resumen: a medidas que se acelera la historia y se aceleran los tiempos, cada vez es más temerario meterse en negocios a plazos que nada tienen que ver con el ritmo actual de los acontecimientos.

Los ordenadores se han impuesto y nos obligan a seguir su lógica de megaherzios: hemos dejado de entender el ritmo de la vida. Hemos dejado de entender los tiempos.

Y el precio, está por ver.

 

La normativa hipotecaria se retrasa

Vendo todo el fajo por 25 €. Baste a buen entendedor...

Vendo todo el fajo por 25 €. Baste a buen entendedor…

Ya veis, se pasan la vida diciendo que hay que cumplir la legislación comunitaria, que Bruselas obliga a esto y lo otro, pero cuando una directiva de la Unión Europea beneficia al consumidor encuentran todo tipo de excusas para posponer su aplicación. En este caso, como no podía ser menos, el Gobierno ha alegado que está en funciones para  no aprobar la armonización legislativa correspondiente.

¿Y qué es estar en funciones? Me pregunto. Pues parece bastante claro: significa cumplir las funciones que las leyes te encomienden, de modo y manera que la administración siga funcionando, sin tomar iniciativas políticas. Pero es que cumplir una legislación a la que estamos obligados no es ninguna iniciativa política. Es cumplir, simplemente, y ya está.

La legislación en cuestión tenía que entrar en vigor el 21 de marzo y según dicta la jurisprudencia comunitaria tenía que entrar en vigor desde el mismo momento en que se dicta, lo que ya ha dado lugar a algunas reclamaciones.

¿Y qué dice esta norma?

En primer lugar, obliga a las entidades a informar de todas las ofertas existentes en el mercado, y establece un plazo de reflexión obligatorio de siete días antes de firmar la hipoteca. El mismo plazo existente para retractarse de su firma.

En segundo lugar, y no menos importante para las hipotecas ya firmadas, la directiva exige una “tolerancia razonable” antes de llegar a las ejecuciones y limita los cargos que se pueden añadir por impago, esos cargos que convierten una deuda pequeña en una bola de nieve que crece sin parar. Uno de los cargos que se eliminan, por ejemplo, son  recargos por amortización anticipada.

Y lo que es más importante y más doloroso para esta banca nuestra, convertida en bazar: la directiva establece la prohibición de que la comercialización vaya vinculada a otros productos, de manera que la movilidad entre entidades sea mayor, justo lo que los bancos tratan de evitar, en su intento por fidelizar al cliente, como ellos dicen, o por capturarlos, como decimos los demás.

En el caso de las hipotecas multidivisas, el usuario deberá de ser informado de que las cantidades pendientes de amortización podrían elevarse e incluso ser superiores al capital inicial.

Pero ya sabéis: están en funciones y no pueden permitir que entre en vigor. Menos mal quer el sol sigue saliendo, porque a lo mejor, en funciones, tampoco debería…

 

El euribor cerró marzo en -0,012%

En un año ha bajado 0,224%.

Euribor El euribor de marzo baja hasta -0,012%. Este dato lo confirmará el Banco de España en los próximos días, pero ya podemos realizar los cálculos para las próximas revisiones de las hipotecas a los que nos toque en marzo.

Ya es el octavo mes consecutivo en que el euribor baja.

La bajada mensual del euribor ha sido de 0,004 puntos respecto a febrero. La diferencia anual, que es la que nos servirá para revisiones de hipotecas anuales, experimentó una bajada de 0,224 puntos.

¿Cómo afecta a la Hipoteca el Euribor de marzo? Esto se traduce en un abaratamiento en la cuota mensual de las hipotecas que les toque revisarse en marzo respecto a la de hace un año:

Ejemplo 1: El títular de una hipoteca de 180.000 euros a 25 años que revise su préstamo anualmente, comprobará que su cuota de hipoteca mensual disminuye en 19 Euros, o lo que es lo mismo, 228 euros menos al año. Ejemplo 2: Una hipoteca de 200.000 euros a 30 años, comprobará en la revisión que su cuota baja en 21 Euros, o lo que es lo mismo, 252 euros menos al año.

¿Cuál será mi nueva cuota mensual de la hipoteca? Te ofrecemos un simulador para calcular la nueva cuota con el nuevo valor del euribor:

Simulador Revisión de la Hipoteca

¿La hipoteca huele a muerto?

Y pedimos a los que ahorran que nos ayuden...

Y pedimos a los que ahorran que nos ayuden…

Atrás quedaron los tiempos en los que el negocio bancario era una cosa aburrida en la que se cogía el dinero de la gente y se le pagaba un interés, luego se añadían cuatro o cinco puntos a esa cifra y se cobraba por el dinero a quien venía a pedirlo. Eran habas contadas: entraba un dinero en la caja, y se prestaba a un precio mayor que el que se pagaba, creando un margen. Un poco como una frutería, vaya.

¿Y la hipoteca? Pues en aquellos tiempos era una cosa estupenda, porque permitía a los bancos durante un montón de años, cobrar ese margen sin tener que hacer prácticamente nada. Hacías una vez un estudio, luego una valoración, ibas a firmar las escrituras y tenías el negocio asegurado durante veinte años, como poco. Tranquilidad y calma a raudales.

Sin embargo, alguien se cargó las regulaciones y dejó entrar en el gremio de la banca a toda clase de tahúres y hechiceros y, desde entonces, nada es simple. Se dan hipotecas por encima del valor de tasación, se rechaza prestar el dinero a un número tan largo de años por la cantidad de riesgos que esto supone y no hay manera de encontrar demanda solvente, o sea, gente que pueda asegurar que seguirá pagando sus cuotas mensuales durante veinte o treinta años.

Así que la banca, o poco a poco, se fue convirtiendo en un lugar donde reglaban toallas o vendían sartenes hasta llegar al momento actual en que tiene que obligar a sus empleados a venderte cualquier cosa, o simplemente se afana en cobrarte por todo.

Los tiempos se han acelerado, los tipos han bajado y el ritmo al que gira el mundo no permite ya firmar contratos a veinte años con cierta seguridad. ¿Huele la hipoteca a muerto? Yo creo que sí. Posiblemente no desaparezca de inmediato, pero me aventuro a pronosticar que será una figura legal muy distinta en menos de un par de décadas.

O eso, o se va todo al carajo, que también es una opción a tener en cuenta cuando hay un tipo que imprime todos los meses ochenta mil millones de euros, los ofrece al cero por ciento, y aún así no consigue colocarlos…

Cuestiones sobre el Euribor negativo

La curiosa evolución de las cosas

La curiosa evolución de las cosas

Ahora que hemos entrado en el terreno del Euribor negativo, aunque sólo sea de manera anecdótica, hay mucha gente que se hace un montón de preguntas sobre este fenómeno y cómo va a afectar a su hipoteca. Vamos a hacer un pequeño recorrido por lo que nos preguntan…

¿Cómo hemos llegado al euríbor en negativo?

Fundamentalmente es una de las consecuencias de que el Banco Central Europeo apluique ya un interés del -0,4% al dinero que los bancos con exceso de liquidez aparcan en forma de depósitos en las cuentas del banco central. Si el BCE les cobra por dejar la pasta allí, entre ellos se cobran tambiñén por dejarse el dinero unos a otros, porque ahora parece que el dinero es una especie de basura que hay que dejar a otro, como si fuyese un residuo, y pagar por ello. La gracia del asunto es que lo que era un asunto interno se ha convertido en asunto de todos, porque el euríbor a un año es  la referencia utilizada en España para calcular la cuota mensual que se paga al banco en la inmensa mayoría de créditos hipotecarios a tipo variable. Alegría.

¿Cuándo me lo empiezan a aplicar?

Pues dependiendo de cuando toque la revisión de tu hipoteca, pero en general, a partir de abril, puede tocar ver la reducción de la cuota, pues ya hbrá pasado el plazo de adaptación que suele ser de unos dos meses.

¿Puede ser negativo el interés de mi hipoteca?

Pues puede llegar a serlo si el diferencial que contrataste era pequeño y los valores negativos del euribor siguen creciendo. En la actualidad, ese diferencial, como mínimo y si se admiten otras condiciones (contratar con el banco seguros, planes de pensiones o domiciliar nómina o recibos), ronda el 1%. Pero, entre 2007 y 2009, en algunos casos muy contados,  se llegaron a conceder hipotecas en las que el diferencial aplicado al euríbor por algunas entidades se situó entre el 0,17%  y el 0,25%. Es en esas hipotecas donde el interés podría llegar a ser negativo

¿Cuánto tiempo estará en negativo el euríbor?

La bola de cristal me la he dejado en el garaje, pero si Mario Draghi sigue impriomiendo dinero como si ni hubiese mañana, y flagelando con su látigo a todo el que no lo saca al mercado, la situación puede prolongarse bastante. Y el señor Draghi ya ha anunciado que seguirá con las medidas extraordinarias “hasta marzo de 2017 o más allá”. O hasta el infinito y más allá, como en aquella película que todos hemos visto…

Si el interés llega a ser negativo, ¿me devolverán de veras dinero?

En teoría, sí, pero aquí somos gente realista y no creemos que se llegue a pagar dinero por tener una hipoteca. Otra cosa es que al cosa llegue a los tribunales, que seguro que llegará, y que allí se pasen un buen rato meneando el asunto y compitiendo a ver qué juez ocupa más portadas de periódicos. Aunque, como digo, lo más normal es que al final se decida en el Supremo, lo más que aspiro a conseguir es que se ponga un suelo del 0%. Y gracias.

¿Pero quién sabe?

 

La España de la hipoteca

Ahora hasta se enternecen

Ahora hasta se enternecen

Creo que más o menos lo suponíamos todos, pero ahora hay incluso estudios que nos dicen que el nuevo cliente de la hipoteca tiene un perfil muy distinto al de otros tiempos.

Cuando el mundo funcionaba en aquello que en otro tiempo llamábamos normalidad, el cliente típico de la hipoteca era una persona joven que después de consolidarse en su trabajo formaba una familia y pensaba, pro su estabilidad laboral, que no valía la pena pagar un alquiler cuando por el mismo dinero, o un esfuerzo suplementario, podía convertirse en propietario de su propia casa y dejar un pequeño patrimonio a sus hijos.

Hoy, ese individuo, verdadero pilar de la clase media, motor del consumo y soporte de la economía, ha desaparecido prácticamente, ya sea porque los jóvenes siguen viviendo con sus padres, porque formar una familia es u deporte de riesgo no menor que el parapente o el puenting, o porque la estabilidad en el trabajo se ha convertido en algo demasiado infrecuente.

El caso es que el Banco Sabadell ha hecho un estudio, seguramente para mejor determinar el objetivo de sus campañas publicitarias, y ha descubierto que el perfil ideal de un comprador de vivienda es un funcionario de 42 años. Y además, paga aproximadamente un cincuenta por ciento del importe de la vivienda al contado, lo que reduce la cantidad media solictada.

Lo que se me ocurre a mí con este análisis es que, de nuevo, se deja claro que vivir del Estado es más rentable que buscarse la vida, que hay que tener nietos en vez de hijos y, mucho me lo temo, es necesario esperar a heredar para comprarse una casa, porque la edad y el importe de lo que paga al contado a mí me huele a funeral, ya sea de padres o abuelos. Y no es que sea malpensado, sino que combinar datos con casuística vital y calendario a veces produce estos extraños monstruos.

Por lo demás, ya lo sabéis: el Euribor ha entrado en terreno negativo y mientras se aterrorizan los banqueros a los que les han anulado la cláusula suelo, los informáticos se frotan las manos, porque vete a saber qué se les habrá ocurrido hacer a los ordenadores con sus cálculos al tener que manejar ese signo.

Nuevas hipotecas, nuevas condiciones

El crédito está bien amarrado por las entidades financieras

El crédito está bien amarrado por las entidades financieras

En medio de este sindiós financiero en el que vivimos, despunta con fuerza la pregunta de qué podemos hacer si nos planteamos en estos momentos solicitar una hipoteca. Porque algo está claro: con los tipos de interés en terreno negativo y la banca famélica de beneficios, nada va a ser como hasta hace unos meses y hay que echar un ojo a la nueva tesitura para ver qué es lo que nos conviene.

En este nuevo medio ambiente hipotecario, las entidades financieras se preguntan qué puede ocurrir si el Euríbor continúa en terreno negativo mucho tiempo, o amplía aún su valor en ese lado oscuro de la gráfica.

Para frenar esta situación, el presidente de la Asociación Española de Banca, José María Roldán  explica que los bancos pueden optar por tres opciones.

-Ampliar el diferencial con el Euríbor para proteger márgenes, de manera que el tipo siga siendo pequeño, o incluso negativo, pero el diferencial sea lo bastante grande para que merezca la pena seguir operando dentro del negocio.

-Incluir una cláusula cero, por la que se establezca si el tipo de interés baja de cero no se devuelve el dinero, o lo que es lo mismo, poner una cláusula suelo, pero bien explicada a los clientes, sin trampa ni cartón que dé trabajo a jueces y abogados.

-Decantarse por los tipos fijos, eliminando para ambas partes el riesgo de las fluctuaciones, pero en el entendido de que estos tipos no serán bajos, porque en un negocio a treinta años hay muchas cosas que tener en cuenta y muchos riesgos que cubrir.

De momento, ningún banco se ha decidido abiertamente por ninguna de las tres opciones, aunque Liberbank, que es uno de los primeros en mover ficha, ha preferido la cláusula suelo en cero, pro tener al menos una trayectoria conocida y evitar riesgos.

A mi juicio, el riesgo último de todo esto reside en lo que tantas veces hemos comentado en este espacio: que los bancos no tienen ningún incentivo para conceder hipotecas si no le ven rentabilidad al asunto y saben, además, que el dinero que nos presten a nosotros par una vivienda se lo pueden colocar fácilmente al estado en uno de sus emisiones de de una pública

Hipoteca, esfuerzo, dolor y precio

Somos prisioneros

Somos prisioneros

Es una guerra antigua: unos opinan que vivimos mejor que nuestros padres, pro la cantidad de cosas de que podemos disponer y que ellos nunca llegaron a imaginar siquiera, y otros creen que somos como los indios gilipuertas aquellos a los que les cambiaron el oro por  baratijas. Al final y si se quiere ser serio (cosa que no siempre se pretende) lo que hay que comparar son los niveles de vida, o dicho de otro modo, el esfuerzo o dolor que a una familia cualquiera le costaba adquirir un bien o meterse en una hipoteca.

En ese sentido, un rastreo por las bases de datos del Instituto Nacional de Estadístico (INE) nos ofrece unos niveles de precios que pueden ser interesantes:  en 1916, un kilo de pan, 0,46 pesetas. Un kilo de carne de vaca, 1,82 pesetas. Un kilo de bacalao, 1,77 pesetas. Un kilo de patatas, 0,19 pesetas. Un kilo de garbanzos, 0,86 pesetas. Un litro de vino, 0,51 pesetas. Un litro de leche, 0,40 pesetas. Un litro de aceite, 1,19 pesetas.

¿Y eso era mucho o poco pata la época? ¿Cuánto ganaba un trabajador?

Eso, como siempre, dependía de zonas geográficas y de las distintas ocupaciones.  Un albañil por ejemplo ganaba unas 6 pesetas al día en el mejor de los casos. Pero no en todos los sitios sino en Barcelona y Madrid. En Valladolid podía ganar 2 pesetas al día, o un poco menos en algunas comarcas del sur de España y en épocas en que no se recogiese la aceituna o se realizasen otras tareas agrícolas.

Para saber cuál era el poder adquisitivo, se suele escoger la cesta de la compra para comprobar el peso de los productos básicos en un salario normal. Por ejemplo, una docena de huevos costaba 1,26 pesetas en 1916 lo que equivalía a la mitad del jornal (diario) de un albañil en España, es decir, esa docena de huevos la podía pagar con medio día de trabajo.

Hoy, una docena de huevos en un hipermercado oscila entre 2,30 y tres euros. Eso equivale a una media hora de trabajo de alguien que gane el salario mínimo interprofesional. Y tomando en cuenta que trabaja 22 días al mes, y no hace más de 40 horas a la semana. En resumen, hoy la cesta de la compra supone menor esfuerzo de trabajo. Muchos menos que hace cien años.

Pero eso es la comida, algo que ya sospechábamos que salía barato hoy en día comparado con otros tiempos. Si pasamos a la vivienda, que es el género que trabajamos aquí, resulta que en 1916 se constituyeron más de 24.000 hipotecas por un valor de 424 millones de pesetas (unos 2,5 millones de euros de hoy). . Lo curioso es que la inmensa mayoría de las hipotecas de 1916, es decir, 18.777 hipotecas, se pagaban antes de seis años. Hoy la hipoteca media es de 20 años. O sea que la gente pagaba antes porque podía…

En aquella época, Europa estaba en medio de una guerra y España, neutral, se convirtió en abastecedor de materias primas y otras cosas. El producto interior creció a un ritmo superior del 3% anual, más o menos como ahora, pero unos años después de la guerra, a partir de 1921, se desplomó y retrocedió.

O sea que a lo mejor nos hace falta eso: que  los demás se metan en líos y nosotros tengamos el buen criterio de quedarnos fuera. Pero no sé por qué, me parece improbable tanta suerte…  O tan buen tino.

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