
La gran pregunta que se hizo Rajoy, según un periódico satÃrico, era por qué demonios tenÃa ganas de llorar después de haber ganado las elecciones.
Luego, cuando se reunió la ejecutiva del PP, resultó que ni eso: el tÃo que ni pincha ni corta, ni rompe ni mancha, ni siquiera tenÃa ganas de llorar, y mucho menos de hacer autocrÃtica o pensar en cambiar algo para no encadenar un monumental estacazo con otro.
A esto es a lo que a veces los entrenadores, ya sea deportivos o empresariales, llaman riesgo psicológico: a la incapacidad de enfrentarse a los problemas, o lo que todavÃa es peor, a la pérdida del deseo de ganar.
Cuando tus comerciales ya no salen a vender y tus futbolistas no salen a ganar, es el momento de tomar medidas. Pero aquà lo que tenemos es a un Presidente que hace años que no sale a Gobernar. Un Presidente al que no le interesa la polÃtica y ha dejado, hace años, de tomar medidas polÃticas para preocuparse solamente de que las patas del andamio, las verdaderas patas que lo sostienen, no sufran daño alguno. Por eso nos suben la luz, nos maltratan los bancos y se rÃen de nosotros las gasolineras: porque esos, esos sÃ, están protegidos por al fuerza y el aparato del Estado. Y para otros sustos, aquà puedes encontrar el teléfono , pero de momento basta con lo que hemos contado.
Las medidas que va a tomar Rajoy ante la derrota electoral van a consistir en llamar al presidente de Repsol y al de Iberdrola, entre otros, para preguntarles qué puesto le tiene reservado. Los demás, los que estaban con él en el Partido Popular y han visto o van a ver estos dÃas como los pasan a cuchillo uno a uno, no le importan un pimiento. Los demás, los que se van a ir a casa por haber tragado, por haber consentido y por haber preferido salir en la foto antes que enfrentarse a un presidente inútil, cobarde, holgazán e ineficiente, ahora ya no le importan un pimiento a nadie.
Por lo demás, para los que creen que la hipoteca es hoy un tema irrelevante, ya lo han visto: se puede pasar de la plataforma de afectados pro la hipoteca a la alcaldÃa de Barcelona. Eso demuestra, creo yo, que el tema que aquà tratamos es algo más que pura y simple economÃa: es el caballo de batalla entre libertad, propiedad privada, sociedad y bandolerismo.
Ya iremos hablando…