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El interés de la deuda se come el ahorro.

Ojo a este, que nos la prepara...

Ojo a este, que nos la prepara... ¿Adivina alguno quién es?

No estamos en fechas para pronósticos negativos, pero se acaba de saber que la subida de los intereses de la deuda pública española en 2010 ya supera los 1.500 millones que el Estado esperaba obtener de congelar las pensiones en 2011.

Sin maquillajes, la cosa viene a significar que cuando se debe mucho, las fluctuaciones en el tipo de interés que se está pagando pueden destrozar cualquier previsión, y eso lo sabemos muy bien los hipotecados, que miramos el Euribor cada poco para saber en qué parará nuestra hipoteca y tememos que una subida nos apriete aún más la soga. Calcular una hipoteca es eso también y sobre todo: saber lo que pagaremos y si lo podremos pagar con un tipo de interés distinto al actual.

La credibilidad de España baja, las medidas que solicitan (con razón o sin ella) no se toman y eso que para muchos significa una gracieta o un reflejo más de la incapacidad del Gobierno, para los mercados internacionales significa, ni má s ni menos, que pretarnos a nosotros tiene que dar más rendimiento, o es mejor irse a otro lado.

Si los inversores y la banca extranjera consideran a España como un riesgo, el dinero que presten a nuestros bancos será cada vez más caro y eso, sin dudarlo, se reflejará más pronto que tarde en el Euribor, que es el tipo de interés al que los bancos se prestan entre sí.

O sea que tenedlo claro: si la marca España se devalúa, las hipotecas se encarecerán. Tanto las que ya están concedidas como las pocas que se concedan en el futuro.

Estas son las consecuencias, las consecuencias reales y cotidianas, de no conseguir dar una imagen de solvencia. O peor aún, de no ir muy sobrados de ella.

 

 

El acoso de los mercados contra España

Plan de emergencia del Gobierno.

Plan de emergencia del Gobierno.

Cuando las cosas van mal siempre es conveniente tener a alguien a quien echarle la culpa, y si ese alguien es inmaterial, intangible e invisible, mucho mejor.

A estas alturas casi todos hemoss oído hablar de la conspiración de los especuladores internacionales contra las finanzas y la deuda públicaespañola. Suena tan fuerte y tan clara la voz de los mercados, que ZP ha tenido que sacarse una serie de medidas de la chistera, y medidas además de las que no gustan a sus ideólogos.

Lo cierto, en cualquier caso, es que en poco menos de diez días la Bolsa española ha sufrido un descomunal batacazo y nuestra deuda pública ha pasado de ser una inversión segura a tener que pagar unas importantes primas de riesgo, con lo que nuestra deuda pública es más cara y menos atractiva. Y cada vez más gorda, por cierto, lo que deja a los bancos sin dinero para prestar ni para conceder hipotecas.

Desde mi punto de vista, hablar de conjuras de conspiraciones o de cacerías en plan “vienen a por nosotros” o “han olido la sangre” son, modos sensacionalistas de decir que los especuladores bajistas han visto en la debilidad de la confianza española una presa fácil para sus maniobras.

Y si esto es así es porque no hemos hecho los deberes, no hemos conseguido corregir la burbuja inmobiliaria e hipotecaria y no hemos conseguido, sobre todo, convencer a nadie de que podemos generar riqueza con que pagar en el futuro lo que debemos.

Aunque nos jorobe, lo que hay que reconocer es que no hay ninguna conspiración contra España, sino que se trata simplemente de lo obvio: los que protestan no ven claro que se lo podamos devolver.

Como haríamos nosotros con cualquierra, vaya. ¿Y también somos tiburones?

 

 

La deuda (¿alguien tiene un Tanagel a mano?)

Nuestras ministras nos salvarán...

Nuestras ministras nos salvarán...

En este blog he hablado mucho de la deuda pública y de lo que sucede cuando el Estado se dedica a absorber los recursos disponibles, de modo que no llegue el crédito a los empresarios privados.

Lo que no había dicho nunca, porque acabo de enterarme hace poco, es el monto total de la deuda española, pública y privada.

El 260 % del PIB. Nada menos.

¿Os dais cuenta de lo que supone eso? Debemos 2,6 veces lo que se produce en un año, y se supone que ese año también habrá que gastar, vivir, consumir, etc. ¿Os dais cuenta de lo que quiere decir? Que con nuestra estructura productiva podemos tardar décadas enteras en pagar esa deuda, porque para deber el 260% del PIB hay que vivir muchos años con el dinero del futuro, que es justamente lo que hemos estado haciendo.

Las cosas, lamentablemente, son así: nos hemos gastado el dinero de este año, el del 2011 y el del 2012, y estamos como estamos. Con el dinero del 2013, tenemos que vivir este año, y lo que se pueda del siguiente, y así sucesivamente hasta que se pueda rellenar el boquete causado por toda una diversidad de causas que comentamos aquí a diario.

Visto ahora el tema, con el dato fresco, ¿cómo puede alguien dudar de que habrá que hacer grandes recortes de gastos?

Permitidme una cuenta: con un 10 % de recorte sobre el nivel actual, tardaríamos 26 años en pagar.

Casi nada.

No sé vosotros, pero yo voy mirando en el botiquín, porque noto una flojera..

Exigen que desaparezca la hipoteca si el banco se queda con el piso

Opiniópn de los bancos al respecto. El del globo verde somos nosotros.

Opiniópn de los bancos al respecto. El del globo verde somos nosotros.

Tardaba ya en hacerse realidad esta iniciativa, pero al fin se ha concretado.

La propuesta, impulsada por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, cuenta con el asesoramiento del Colegio de Abogados de Barcelona y solicita que el sistema hipotecario español se equipare al de Estados Unidos, donde la vivienda, y sólo la vivienda, garantiza el pago de la cantidad hipotecada.

En estos momentos, cuando un ciudadano no puede pagar la hipoteca, el banco la saca a subasta, y como la situación económica actual está como todos sabemos, resulta que la subasta se queda sin pujadores con lo que, el banco, según la ley, se puede quedar con ella por el 50 % del valor de salida.

La jugada, pro tanto, es la siguiente: debes 100.000 Euros. El banco te embarga el piso y, valga lo que valga, lo saca a subasta en ese valor, y como nadie puja por él, el banco se lo queda en 50.000 y trata de sacarte por el medio que sea los 50.000 € restantes porque, como sabéis, el embargo del piso no anula la hipoteca.

Lo que solicitan estas plataformas ciudadanas es que los bancos asuman también parte de su culpa y de su riesgo. Si el piso es el que garantiza la deuda, una vez que el banco se queda con el piso no es lógico, no es justo, ni equitativo, que la deuda subsista.

O dicho de otro modo: si un ciudadano compra piso cuando no debe, pues que espabile. Pero si un banco da una hipoteca por un piso que no lo vale, que espabile también.

Lo que plantea la Plataforma de Afectados por la Hipoteca es que se debe reformar la Ley de Enjuiciamiento Civil y la Ley Hipotecaria a fin de e introducir la figura de la dación en pago, que ya existe en países como Francia o Estados Unidos, para dar por cancelada la totalidad de una deuda hipotecaria con la entrega de la vivienda al banco.

Sobre las consecuencias de este asunto, hablamos en los comentarios. Pero yo, de momento, propongo una: sube el riesgo, sube el diferencial.

Conspiración contra España

 

Así son los juegos de los gandes.

Así son los juegos de los grandes.

Supongo que casi todos habéis oído hablar estos días de la conspiración de los especuladores internacionales contra las finanzas y la deuda pública española. El rumor cobró tanta fuerza que hasta nuestro Gobierno se vio en la necesidad de ir a la City londinense para tratar de convencer a los mercados de nuestra solvencia.

Lo cierto, en cualquier caso, es que en poco menos de diez días la Bolsa española ha sufrido un descomunal batacazo y nuestra deuda pública ha pasado de ser una inversión segura a tener que pagar unas importantes primas de riesgo. Estas primas de riesgo se miden mediante los CDS (Credit Default Swaps), que son una especie de pólizas de seguros para el caso de que el deudor no pueda hacer frente a sus obligaciones, y lo cierto también es que los CDS de la deuda española se han disparado en las últimas fechas lo que, una vez más, y van tres mil, nuestra deuda pública es más cara y menos atractiva.

Desde mi punto de vista, y aquí estoy para darlo, frases como “vienen a por nosotros” o “han olido la sangre” son meras exageraciones, o mejor dicho, modos sensacionalistas de decir que los especuladores bajistas han visto en la debilidad de la confianza española una presa fácil para sus maniobras.

Siendo objetivos, y eso deberíamos ser, hay que reconocer que la economía española puede ir mejor o peor, pero no inspira confianza, y esa falta de confianza se traduce en una facilidad extrema para hacer caer las cotizaciones y sacar una buena tajada.

Siendo objetivos, lo que hay que reconocer es que no hay ninguna conspiración contra España, sino que se trata simplemente de la Ley de la Gravedad: las cosas caen por su peso, y el nuestro empieza a ser excesivo para sostener una imagen de salud financiera.

  Decir que hay una conspiración cuando sólo somos el eslabón más débil de la cadena es una tontería: no nos atacan porque nos odien: nos atacan porque nos ven fáciles de romper y porque ven, sospechan, intuyen, que nuestro Gobierno no tiene capacidad de reacción. Por debilidad, por lentitud y por estupidez.

¿Lo digo más claro?

El que no llora no mama, y las empresas inmobiliarias comienzan a llorar para mamar

Papá Estado sigue dando de mamar al sector inmobiliario, generador de la crisis actual

Papá Estado sigue dando de mamar al sector inmobiliario, generador de la crisis actual

Está claro que el que no llora no mama, y que la mejor forma de conseguir dinero público, de ese que pagamos tú y yo con nuestros impuestos, con nuestros impuestos abusivos y que luego mira para lo que sirven.

Sirvieron para avalar a las entidades financieras, que sí que son necesarias para que nuestro circo económico funcione, pero, claro, también podían haber guardado cuando iban bien, como todo hijo de vecino, como tú y yo, protegiendo parte de los beneficios para las épocas de crisis.

Luego sirvieron para subvencionar a las empresas automovilísiticas, incluyendo a los concesionarios de coches, que, igual que los bancos, habían ganado dinero a expuertas pero ninguno tuvo la suficiente cabeza como para ahorrar para épocas de crisis.

Y ahora, parece que va a servir para salvar a las empresas inmobiliarias, o al menos eso es lo que pide Santos González, que por lo que parece, que yo no lo sabía, es el Presidente de la Asociación Hipotecaria Española (AHE para los amigos).

Pues este hombre, el tal Santos González, ha hecho unas declaraciones en las que advierte que el nivel de endeudamiento hipotecarios de las empresas inmobiliarias, constructoras y promotoras, es inasumible por el sector financiero.

Y amparado en estas conclusiones solicita, de manera indirecta, ayudas públicas para estas empresas para que puedan salir de esta situación insostenible porque si no están condenadas a la desaparición, propiciando el fin del sector.

Eso sí, dice que las empresas inmobiliarias deberían comprometerse a no volver a cometer las mismas tropelías en las que han incurrido en estos últimos años, vamos, exactamente igual que las entidades financieras estadounidenses, que pidieron dinero público por sus excesos, prometiendo no volver a cometerlos y ahora han vuelto a caer en ellos.

Pero digo yo, si yo soy autónomo y pierdo clientes o no puedo mantener mi nivel de deuda, me toca cerrar mi negocio y el gobierno no viene a ayudarme, entonces, ¿por qué va a ayudar el gobierno a las empresas inmobiliarias?

Yo quiero que mis impuestos se dediquen a ayudar a los ciudadanos de a pie y a salvar a los autónomos que tienen que cerrar sus pequeños negocios, no a estas grandes corporaciones en las que los propietarios no son responsables y siguen teniendo sus ahorros en alguna cuenta de un paraíso financiero perdido.