Casi escapo del aval...  ¡Casi...!

Casi escapo del aval... ¡Casi...!

No os voy a hablar de un sueño, como Luther King. Ni siquiera de una tierra imaginaria, como Tolkien. La hipoteca sin aval, existe, y es de este mundo. No es fácil de conseguir, por supuesto, pero tampoco hay que desesperar antes de tiempo.

Lo que más nos fastidia a todos del aval es que nos obliga a meter a terceros en danza, y a veces, hasta a cuartos y quintos. Se supone que el propio inmueble hipotecado tiene que servir de garantía para la devolución del préstamo (por eso se llama hipoteca) pero a veces los bancos quieren asegurarse y nos exigen el maldito aval, dependiendo de nuestras condiciones y de la sitiuación del mercado en ese momento, porque cuando los bancos competían como locos entre sí no se ponían tan duros, ni mucho menos.

Las características subjetivas de las que va a depender que la nuestra sea una hipoteca sin aval o no son más o menos, estas:

Nuestra edad. Los bancos suelen dar hipotecas sin aval más fácilmente si eres relativamente joven, aunque las condiciones serán peores y las cuotas algo más caras. Si eres un poco mayor, en vez del aval te pedirán un seguro de vida. De la hipoteca sin seguro de vida ya hablamos hace algún tiempo.

Tipo de contrato y empleo. Si eres funcionario, no hay problema. Si tienes contrato indefinido, haypocos problmas. Si tienes contrato pro seis meses, ponte en lo peor…

—Porcentaje que se solicite de la valoración del inmueble.

Mucho ojo a este último apartado porque, en teoría, si se solicita menos del 80 % de tasación del inmueble hipotecado, el banco no debería, legalmente, pedirnos aval.

Otra cosa es que al banco le importe tres puñetas la ley y se niegue con cualquier otro pretexto. Pero bueno es saberlo, ¿no?