Se reduce el número total de hipotecas

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ciudadano luchando contra la crisis

Los datos parecen tozudos: más de la mitad de las viviendas que aún se compran, se compran con hipoteca. Son muy pocos los que pueden comprar la vivienda al contado, y buena parte de las operaciones inmobiliarias que se registran sin hipoteca corresponden en realidad a donaciones encubiertas y otro tipo de operaciones. Pero la inmensa mayoría del que compra una casa, lo hace hipotecándose.

Lo que llama la atención es que, después de muchos años, el número de las hipotecas canceladas haya superado por primera vez a las de nueva planta. Las razones las conocemos todos: restricción del crédito, crisis económica, desempleo y todas las formas imaginables de inseguridad.

Pero además de las obvias, hay dos razones más:

-Deseo de los bancos de desapalancar la cartera inmobiliaria.

-Esperanza de los posibles compradores en una posible bajada del precio de los pisos.

En cuanto a la primera razón, hay que tener en cuenta, y por fin es una idea positiva, que cada mes que pasa los bancos van cobrando intereses de millones de hipotecas y van reduciendo el monto que se les debe. Por tanto, cada mes que pasa y los hipotecados pagamos, los bancos están un poquito menos entrampados. De ahí que algunos digan que si se consigue salir de la quiebra inicial, los bancos serán viables y estarán en condciiones de devolver, con intereses, el dinero que se les preste. Ojalá sea verdad.

Por otro lado, la obligación en que se verán los bancos de sacar al mercado sus activos zombies hace pensar a muchos posibles compradores que le precio de los pisos va a bajar, y esperan a ese momento. La apuesta no parece mala, porque sobre un precio de ciento cincuenta mil euros, por ejemplo, una bajada de un diez por ciento es mucho dinero.

Así las cosas, la reducción de las hipotecas aclara el escenario para el rescate bancario y pone en la casilla de salida a muchas familias, aún solventes, que desean sacarle el mejor partido posible a esa solvencia.

Y acabo con un dato:  los particulares españoles debían en abril 855.840 millones de euros, un 3,5% menos que en el mismo mes del año anterior, lo que significa que estamos ante la cifra más baja desde septiembre de 2007.

En principio, a mí me parece que va por buen camino.

Los desahucios baten todas las marcas

Lleves el tiempo que lleves en la vivienda, te pueden echar igual...

Lleves el tiempo que lleves en la vivienda, te pueden echar igual...

Detrás de cada desahucio hay una tragedia, y no sólo para el que se queda sin casa. La tragedia, con la legislación española en la mano, se va acumulando hasta convertirse en una rémora para todos porque, en el caso de que el desahucio sea debido a una ejecución hipotecaria, la vivienda se pierde pero la deuda permanece. Y los desahucios, como un verdadero indicador de la magnitud del estacazo que nos estamos metiendo, no dejan de subir.

Según datos del Consejo General del Poder Judicial, se ejecutaron en España durante 2011 58241 expedientes de desahucio, lo que supone un incremento de más del veinte por ciento sobre el año anterior, que ya había sido malo. Este dato, de todos modos, incluye también a los inquilinos a los que se echó de la casa por no pagar el alquiler, así que no hablamos sólo de viviendas embargadas.

Si miramos los datos por regiones, tenemos que la comunidad más afectada fue Valencia, seguida de Andalucía y Madrid, por este orden. La que menos desahucios tramitó fue La Rioja, como apenas doscientos cincuenta casos.

Por contra, las ejecuciones hipotecarias han ascendido en todo 2011 a 77.854, una cifra bastante inferior a la que se registró en 2010.

¿Y cómo se analiza esto? Supongo que de muchas maneras, pero para mí, un aumento de los desahucios y una reducción de las ejecuciones significa que a muchos de los que se les ejecutó la vivienda el año pasado se les está desahuciando este, pues su fueron de alquiler y no lo pudieron pagar. Otra interpretación posible pasa por pensar que, de cierta manera, nos estamos acercando a una especie de punto de equilibrio, donde los hipotecados más dudosos ya han ido perdiendo sus casa y lso que quedan son un poco más solventes.

Este, por tanto, puede ser el punto crítico para iniciar una recuperación o irmnos de cabeza al más negro de los abismos.

Que haya suerte…

Seguimos en caída libre en lo que a hipotecas se refiere

Al menos tú llevas paracaídas

Al menos tú llevas paracaídas

En lo que supone la mayor caída de la historia de esta serie estadística, el saldo hipotecario de las entidades financieras cayó este pasado mes de abril en un 7,05%, en tasa interanual, según los datos aportados por la Asociación Hipotecaria Española, hasta situarse en los 966.514 millones de euros.

Pero no sólo eso, ya que en tasa intermensual también nos encontramos con una caída del 0,9%, importante por las cifras que se manejan, y que dejan en entredicho la viabilidad de las tasas por encima del 20% de crecimiento interanual a la que asistíamos un mes sí, y otro también, durante los años de bonanza económica.

En términos absolutos se produjo una reducción de 73.264 millones de euros en comparación con los datos de abril de 2011, y de 8.780 millones de euros con respecto al mes de marzo de este mismo año

Siguiendo con la valoración absoluta nos encontramos con que del total del saldo hipotecario vivo sostenido por las entidades financieras españolas, 887.416 millones de euros pertenece a los bancos y cajas de ahorros (lo que supone una caída del 7,64%), 65.409 millones de euros a las cooperativas de crédito (con una reducción interanual del 4,95%) y 13.689 millones de euros a establecimientos financieros de crédito, los grandes beneficiados de la crisis.

Y es que estos establecimientos, fuera del cauce habitual de entidades que ofrecen hipotecas, incrementaron su saldo hipotecario en un 35% durante el mes de abril, y en comparación con el mes de abril de 2011, lo que certifica, en cierto modo, la existencia de demanda hipotecaria.

Porque los clientes que acaban acudiendo a estos establecimientos financieros de crédito son ciudadanos que han acudido previamente a su banco o caja habitual y han recibido un no por respuesta, lo que les lleva a apostar por esta nueva alternativa.

Con ello no podemos por menos que redundar en la idea generalizada de que los bancos y cajas españoles están haciendo mucho daño a la economía con su incapacidad de participar en la economía real y su obcecación en enrocarse en sus propias necesidades y dificultades financieras, lo cuál está repercutiendo en el bloqueo generalizado de todos los sectores de producción y de consumo.

Intriga política, humor y protesta social

El secuestro del candidato

El secuestro del candidato

Como el Alto Mando me da permiso, aprovecho hoy miércoles para presentaros mi última novela. Gané con ella el premio Ciudad de Badajoz hace unos meses y la ha publicado Algaida. Antes de dejaros con una crítica que me escribieron por ahí, os cuento que al intención principal al escribirla fue acercarme a la situación actual desde una óptica a medio camino entre el cachondeo y la crítica social. Luego, los que la han leído, me han dicho que lo mío es a veces el humor negro, pero no creo que sea para tanto.

Desde mi punto de vista los españoles somos un poco eso: gente que resiste en su núcleo central, donde aún vive el abuelo con la escopeta, y permite que sus capas exteriores y sólo esas, se modernicen y frivolicen. Quizás la característica que yo más destacaría de este libro es que todos los personajes, todos, son unos verdaderos cabrones. Eso sí: con unos simpatizas más que con otros.

Os dejo con Julia Manso:

La novela actual, cuando se gira hacia lo político, suele volverse demasiado solemne, abandonado la vieja tradición de agudeza que hacía que el lector pensara por sí mismo y sacase sus propias conclusiones. En este caso, sin embargo, sucede todo lo contrario: la denuncia de la corrupción política, la explotación de las víctimas y el desprecio al ciudadano se realiza a través del humor más descarnado, con trazas de humor negro en algunas ocasiones. Si lees la novela y no te ríes, ponte en lo peor…

El secuestro del candidato es una novela cruel, digámoslo claro. Las críticas alcanzan tanto a los que manipulan a los demás como a los que se dejan manipular, contentándose con cualquier cosa por no tomarse la molestia en informarse o en interrogarse mínimamente acerca de lo que escuchan. En el caso de los políticos, no sólo se muestran distintas modalidades de corrupción económica, malversación y tráfico de favores, sino también su habilidad para explotar el sufrimiento de las víctimas a su favor, convirtiendo en acto partidista cualquier acto cívico ciudadano.

La trama en sí, ya describe la novela como una protesta política velada:

Un conocido político local se presenta como candidato al congreso de los diputados. En ese momento, mantiene una relación extramatrimonial con una trabajadora del hospital de su ciudad, y como cree que  podría perjudicarle políticamente que se conociera esta relación, abandona a la chica. Ella, dolida, en vez de resignarse lo secuestra a punta de pistola y lo encierra en el sótano de su abuela, en un pueblo de la montaña. La sorpresa para la secuestradora viene cuando al regresar a su trabajo en el hospital se entera de que el secuestro lo ha reivindicado Al Qaeda y todo el país está pendiente de las repercusiones políticas del asunto.

A partir de aquí se desarrolla una historia en la que se muestran los cálculos y trapicheos de la policía, la hipocresía de los políticos de su partido, que no quieren que lo liberen para sacar partido electoral al secuestro, el miedo de los adversarios, que temen verse culpados, la corrupción urbanística, los favores en las licencias de los bares y todo un abanico de porquerías que conocemos los españoles sobradamente, aderezados de humor negro, ironía y un punto de mala uva habitual ya en otras obras de este autor.

Quien creyese que la novela política, o la novela crudamente picaresca en su más honda tradición estaba acabada, que no se pierda este libro, posiblemente la más aguda expresión literaria del movimiento indignado. No se arrepentirá.

La Unión Europea gana las elecciones griegas

Buenos chicos, amigos griegos

Buenos chicos, amigos griegos

Aunque pueda parecer un atentado contra la propia idiosincrasia de la democracia, lo cierto es que en estas pasadas elecciones griegas éramos el resto de ciudadanos europeos los que nos jugábamos las habichuelas, porque una victoria de un partido contrario expresamente a las condiciones del rescate griego hubiera provocado una tormenta de consecuencias impredecibles.

Sin embargo, con la mayoría del partido conservador, junto a unos resultados nefastos, pero aceptables, habida cuenta de como están las cosas, del partido socialista, todo apunta a que se debería de formar un gobierno estable que otorgue tranquilidad a los mercados y permita que el Euro siga adelante.

Otra cosa será lo que suceda con los ciudadanos griegos, exprimidos hasta las últimas consecuencias, y que parece que no preocupan a nadie, siendo responsabilizados de todo, sin que ellos sean culpables de nada más allá de dejarse llevar por la ola del capitalismo más atroz.

Pero si nos centramos en los ciudadanos españoles, podemos prever que los resultados electorales han sido positivos, ya que permitirán que los mercados dejen de descontar la salida de Grecia del Euro y comiencen a valorar positivamente el rescate financiero anunciado la pasada semana, que hasta ahora ha servido para bien poco.

Eliminada la incertidumbre sobre el futuro de Grecia dentro del Euro, ya sólo queda aguardar a que los bancos españoles comiencen a solicitar el dinero de la línea de crédito y con ello se encuentren en disposición de sanear sus balances y empezar plantearse la posibilidad de reiniciar la concesión de créditos a familias y pequeñas y medianas empresas.

Todo dependerá, claro está, de como se comporten los mercados, los temidos mercados, durante esta semana, a la espera de que el BCE pueda rebajar el tipo de interés para la zona Euro en un cuarto de punto en su reunión de este próximo mes de julio, ayudando así a que las empresas se decidan a invertir en el futuro.

Incógnitas, incógnitas y más incógnitas, que se ciernen sobre nuestra economía y sobre nuestro modelo de vida, condenados como estamos a vivir sobre la base de lo que sucederá mañana, sin posibilidad de previsión de cara al medio-largo plazo.

Hipoteca y confianza. O por qué los mercados no nos quieren…

Protesta contra la central nuclear de León. Cuestión de imagen.

Protesta contra la central nuclear de León. Cuestión de imagen.

Dicen por ahí en los comentarios, y en montones de foros y medios de comunicación, que la desconfianza de los mercados hacia España no tiene base real, y quizás tienen razón. Nuestros datos reales son mucho mejores que los de otros países que, sin embargo, no pasan nuestras apreturas para conseguir crédito. Desde aquí, lo percibimos como una injusticia y seguramente lo es, pero no está de más entender qué influencia tiene en los mercados ese concepto tan difuso que es la confianza.

Para ver lo que está pasando, tenemos que partir de dos premisas: que la confianza es una variable humana, y no macroeconómica. Y que los mercados se basan en hacer cábalas sobre el futuro, pero no tienen una bola de cristal.

Pongámonos ante el más que pedestre y cotidiano caso de que vamos a pedir una hipoteca. ¿A quién se la dan antes?, ¿al auxiliar administrativo, funcionario, del ayuntamiento de Matalascañas, o al becario microbiólogo investigador del CSIC? Obviamente, se la lleva el funcionario, aunque sea muy posible que el otro, en un par de años, esté ganando mucho más y hasta tenga la posibilidad de ganar una pasta gansa con sus conocimientos.

¿A qué amigo le prestarías tú el dinero si ambos te lo pidiesen? ¿Al que pasa de rollos y trabaja en una panadería, o al revolucionario agitador que encabeza todas las manifestaciones, aunque trabaje de jefe del panadero y gane el doble? Casi todo el mundo se lo presta al primero, porque supone menos riesgo, ya que el segundo, aunque ahora gane más, puede acabar en la cárcel, despedido o en una movida gorda cualquier día…

Eso es lo que les pasa a los mercados. Resulta que la cantidad de dinero para prestar es limitada, y la cantidad de gente que lo pide es muy grande, así que los que tienen el dinero pueden permitirse elegir. Y eligen al que les da mejor aspecto y les suena a menos riesgo. Y he dicho aposta”les suena”, porque es cuestión de oído.

-Cuando el gestor del fondo de inversión de Dubai ve que los asistentes a la final de la Copa del Rey silban al Príncipe, no se tira diez horas intentando saber qué coño pasa. Pone una crucecita junto a España y anota: país inestable. Riesgo político. Y nos jodemos.

-Cuando el gerente de un banco de Singapur oye decir que el Presidente del Gobierno español pospone los presupuestos generales hasta después de unas elecciones regionales, no llama a un asesor para enterarse de qué  se juega en esa región. Pone una crucecita junto a España y anota: no se toman en serio la situación. Y nos jorobamos de nuevo.

-Cuando luego esas elecciones arrojan como resultado la victoria de los mismos que llevaban treinta años, y que enarbolan una cifra récord de desempleo en su región y grandes  jaleos judiciales por corrupción, el gestor de los fondos soberanos de Singapur no manda a un embajador a saber qué puede estar pasando. Pone una crucecita junto a España y escribe:  autoridades corruptas. Pueblo tolerante con la corrupción. Y pagamos medio punto más.

Y así sucesivamente. No pongo más casos porque son muchos y los conocemos todos.

Vivimos en un mundo donde es forzoso pedir prestado. Para ello, además de ser solvente hay que parecerlo. Nos sucede como a la mujer del César , si lo recordáis…

Y mientras demos fuera la impresión de ser un meretricio desbocado en riñas, revoluciones fallidas y jaleos cuaternarios, nadie se fiará de nosotros ni de nuestras cifras. Y pagaremos por eso, más que por nuestra verdadera situación.

Es el destino de todos los que hablan mal de su país, su pueblo y su familia: que los demás les creen y luego se lo cobran.

¿Pero qué es lo que quieren los mercados?

No es el BCE, aunque algunos lo crean...

No es el BCE, aunque algunos lo crean...

Después del rescate de la banca ha seguido la sangría de nuestra economía y nuestra deuda, encabezada por las nuevas rebajas de calificación crediticia que dificultan aún más nuestro acceso a los mercados de capitales. En estos momentos, quizás sea bueno preguntarse qué es lo que está pasando y qué es lo que quieren los mercados.

En primer lugar, hay que hablar claro: los mercados sólo tiene poder sobre la deuda, o sea, que no pueden hacer nada con un país que gasta menos de lo que ingresa. El poder de los mercados de capitales no se origina en unos orcos malísimos que en su torre oscura conspiran para machacar países, sino en los presupuestos que se aprueban, año tras año, dando por bueno que el gasto se mayor que los ingresos. Esa es la razón por la que los dictadores nacionalistas de todo signo, Franco y Ceaucescu, por ejemplo, se negaban a tener déficit y se negaban a tener deudas: para poder seguir haciendo lo que les diera la gana. Resumiendo: el que se endeuda pierde su independencia. Eso lo sabemos todos, pero a veces parece que nos olvidamos.

Definida la mayor, pasamos a qué es lo que quieren los mercado. La respuesta es fundamentalmente una: cobrar su deudas. Y además de cobrarlas, que les salga lo más rentable posible prestar.

El mercado de duda a nivel mundial es enorme, y los que tienen el dinero pueden elegir a quién lo prestan. Por tanto, para que te lo presten a ti y no a Alemania, tienes que ser más rentable, ya que no puedes ofrecer la misma seguridad que Alemania, que les parece más solvente a los que tienen el dinero. El problema viene cuando además de Alemania y Japón, empieza a haber montones de países que parecen más solventes que el tuyo. Cuando los que tienen la pasta prefieren prestársela a Chile, a Indonesia, a Canadá y a Serbia, entonces tienes un problema de carajo. Sucede lo mismo que con las hipotecas: que si tu trabajo es estable no te piden aval, y si no lo es, te piden hasta la firma de tu bisabuela.

Y ahí estamos: los que tienen dinero para prestar prefieren dejárselo a cualquiera antes que a nosotros, por lo que tenemos que convencerlos a fuerza de pagar más para que lo inviertan en nuestros bonos del Estado.

¿Y qué quieren los mercados para dejarle a España el dinero un poco más barato? Quieren tener la impresión de que vamos a ser capaces de generar riqueza para devolver la pasta y la impresión de que no tiramos la pasta o nos la gastamos en alegres juergas.Lo que tenemos que entender es que para ellos, “juerga” es cualquier cosa que no produzca riqueza y por ende posibilidades de devolver las deudas.

Por eso les cabrea tanto que hayamos hecho recortes en inversión y no en gasto. Y por eso no nos dejarán en paz hasta que los recortes vayan a por el gasto. O sea: funcionarios, pensiones y subsidios de desempleo.

Lo gordo. Lo sustancioso. Las cosillas de cuatro perras para hacer justicia y quedar bien las consideran folclore.

La pelota va de tejado en tejado y el rescate sigue siendo papel mojado

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Parece mentira que estemos gobernados por tal pléyade de políticos inoperantes incapaces de llevar a buen puerto un rescate que había tranquilizado a los mercados en un primer momento pero que ante las incertidumbres que se han vuelto a generar los ha vuelto a poner nerviosos.

Y es que si el sábado se anunciaba a bombo y platillo el rescate financiero de España, aunque lo puedes llamar como tú creas más conveniente, a día de hoy, jueves, todavía no conocemos los detalles del mismo más allá de las elucubraciones realizadas desde los diferentes medios de comunicación.

Si se cumplen estas especulaciones al respecto estaríamos hablando de un 3% de interés, de un período de carencia hasta 2017, y de la ausencia de obligaciones macroeconómicas para con el Gobierno español, es decir, que habría que reconocer que las condiciones son muy ventajosas.

Con estas condiciones las entidades financieras españolas ya no tendrían excusa para no sanearse y para no poner en circulación dinero para empresas y familias en forma de créditos, tanto al consumo como a la inversión, para permitir que puedan iniciar su propia senda de recuperación.

Ahora bien, parece que las autoridades europeas no han tenido en cuenta los efectos que se van a producir en los otros países rescatados, los cuáles querrán exigir unas condiciones parecidas a las que ahora obtiene España, y estoy pensando en Grecia, Portugal e Irlanda.

Se puede producir entonces una ola de peticiones de renegociación de los rescates de estos países, que estarían en su derecho de solicitarlas, habida cuenta de lo que ha ocurrido con España, y ello podría provocar que la Unión se volviera a tambalear.

Porque una petición de renegociación provocaría volver a comenzar con todo el proceso que tuvo lugar en los momentos previos a la concesión de los rescates a estos países, alargaría todo en una burocracia interminable y acabaríamos condenados a los pies de los mercados, que esta vez tampoco harían prisioneros.

Por tanto, es de vital importancia que se conozcan de una manera definitiva las condiciones del rescate y con ello consigamos ahuyentar el fantasma de la ruptura de la Unión.

No lo llamen rescate, llamémoslo chollo

El tijeretazo que se nos viene encima

El tijeretazo que se nos viene encima

Tras varias semanas de rumores repetidos este pasado sábado al fin se consumó la realidad y España será rescatada, bueno, su sector financiero en realidad, bueno, algunas entidades del sector financiero, para ser más certeros, y ya puestos a ser tiquismiquis con la palabra, una línea de crédito en condiciones favorables, como nos quiere vender el Gobierno.

Pero no nos podemos engañar, se trata de un rescate puro y duro, con la salvedad de que no es un rescate directo al Gobierno, sino al sector financiero, pero a poco que arañamos en las condiciones nos quedamos con que el tipo de interés del rescate repercutirá en las cuentas del Estado en forma de déficit, lo cuál obligará al Gobierno a tomar nuevas medidas de austeridad.

Por tanto en los próximos meses podemos estar seguros de que el IVA se incrementará, tal vez al 20%, y se eliminarán muchos productos de IVA reducido, además el mercado laboral se volverá a tocar, las pensiones a debatir y el sueldo de los funcionarios a congelar.

Y, ¿para qué nos servirán todos estos esfuerzos?

Pues si somos rigurosos hay que aceptar que era la única solución posible, por mucho que los miembros del Gobierno la estuvieran negando hasta hace dos días. España no podía seguir endeudándose por encima del 6-7%, porque ello es insostenible, y las entidades financieras españoles con dificultades no tenían capacidad para obtener una liquidez que pudiera ayudarles a salir adelante.

Ahora, con esta línea de crédito podemos encontrarnos con que los mercados vuelvan a confiar en la estabilidad del sector financiero español gracias a esta capacidad de liquidez que tendrán las entidades financieras, lo cuál repercutirá en una mayor solidez del sistema.

Un sistema que, entonces, podrá volver a plantearse la recuperación del crédito para la economía real, para las familias y las empresas españolas, pero, eso sí, no podemos pensar que será una recuperación a corto plazo, más bien al contrario, no antes de 2013.

Por tanto, no es cuestión de que descorchemos el champán, es la menos mala de las noticias y una solución a un problema enquistado, pero todavía nos queda un tiempo de sufrimiento.

Tu hipoteca y el rescate bancario

Español típico abriendo la puerta al rescate...

Español típico abriendo la puerta al rescate...

Se llame como se le llame y englobe lo que englobe, lo cierto es es que somos objeto de una operación financiera a gran escala para reflotar nuestros bancos, víctimas de lo que tantas veces hemos contado aquí: el agujero contable producido pro al diferencia entre el dinero que prestaron y el valor contable actual de  las garantías que exigieron a cambio de esos préstamos.

¿Es un rescate o una ayuda?,¿afectará sólo a los bancos yo lo veremos reflejado en otaras facetas de nuestra economía?, ¿supune la pérdida de soberanía? De esas cosas ya hablaremos en otro artículo, dedicado enteramente al asunto, si os parece.

La cuestión ahora es cómo afectará este rescate de nuestros bancos a las hipotecas que tenemos firmadas y a las que se pueden llegara firmar en el futuro para la compra de nueva vivienda. Lo pongo por puntos, evitando narrativa por esta vez:

-La banca tiene una inmejorable oportunidad de sanear sus balances, pero va a ser obligada a deshacerse de montones de activos que están las tratando sus cuentas. Entiendo, por tanto, que en los próximos meses veremos una bajada verdaderamente seria de los inmuebles. Sí, me he mojado: los pisos van a bajar, y MUCHO. Y además a corto plazo.

-La banca no va a encontrar clientes solventes a los que prestar el dinero. Leía por aquí en un comentario de Victor (un lector) en el que nos decía que los bancos debían buscar solvencia moral. Luego nos aclaraba que eso sería posible en otra sociedad con otros valores. Bien: me refiero a solvencia económica, o sea, a capacidad para devolver lo prestado en los plazos pactados y del modo acordado. Con las cifras actuales de paro y el panorama económico que tenemos, la demanda solvente a brillar por su ausencia, así que ese factor presione los precios aún más a la baja.

-Nuestra capacidad de negociación se reduce. Hasta ahora, los bancos preferían negociar a embargar. En ese sentido, cambian las tornas a peor con el inmenso balón de oxígeno que les insufla el Banco Central Europeo.

-Los bancos serán un poco más estables y más solventes, lo que hará que nuestros ahorros estén un poco más seguros. Si la cosa se queda donde está, las hipotecas no se encarecerán tampoco demasiado, dado que el Euribor no tiene por qué moverse al alza.

En resumen: creo que va a ser un buen momento para el que tenga algo de dinero. Pero esos son tan pocos, que casi no van a causar impacto ambiental.

¿Alquiler social o una tía soltera?

Según cómo lo mires...

Según cómo lo mires...

La mayor parte de las reivindicaciones sociales que escuchamos en los últimos tiempos son totalmente justas, pero me parece que nacen viciadas de una absoluta falta de capacidad para explicarlas, lo que las descalifica desde el punto de salida, con el consiguiente perjuicio para quienes realmente necesitan la ayuda de todos.

En los ilusionantes comienzos del movimiento 15M participé en alguna asamblea y aún recuerdo que algunas de las principales reivindicaciones que se planteaban eran la creación de una banca pública y la implantación de alquileres sociales que sustituyesen a las draconianas hipotecas. Se trataba, en suma, de crear una especie de mutualidad en la que todos nos hiciésemos un poco responsables de la suerte del vecino y no hubiese sonado mal del todo de no ser por un detalle contradictorio: por una parte se pedía que se restase poder a los políticos y por otra se querían poner aún más entidades dinero y poder en manos de los políticos, que son los que gestionan lo público.

Al final, como el tiempo tiene estas cosas, la banca pública, amigos, resultó ser Bankia, que es lo obtenido por la fusión de varias cajas de ahorros, públicas todas, con la fabulosa idea desde que varias cajas en quiebra sumarían un banco sano. La banca pública resultó un agujero de miles de millones impulsado por Zapatero, no fiscalizado por Fernández Ordóñez y dirigido por Rodrigo Rato. O dicho de otro modo: que el problema no estaba en el color de quién moviese el invento, sino en la propia naturaleza del invento en sí.

Luego hemos tenido que seguir escuchando que eso no es una banca pública, porque la banca pública, como los alquileres sociales, deben ser un mecanismo de solidaridad que da dinero al que lo necesita, ayuda a las familias a llegar a fin de mes y no promueve desahucios. ¿Un banco que presta dinero pero no lo exige? ¿Un casero que se espera tranquilamente a que tengas dinero, o ganas, para pagar el alquiler?

Esos tíos, por supuesto, ni quieren alquileres sociales ni banca pública. Lo que quieren es una tía soltera y multimillonaria a al que baste llorarle un poco para que afloje la cartera.

Pero resulta que la cartera es la mía, y me opongo.

Europa sigue exprimiendo el limón

Europa sigue haciendo de las suyas

Europa sigue haciendo de las suyas

Si hay algo que todos los analistas financieros tienen claro es la solidez de gran parte del sistema financiero español y el tremendo agujero negro en el que se encuentra una pequeña parte del mismo, perjudicando al conjunto y dando la impresión de que estamos al borde del precipicio.

Que lo estamos, no te digo yo que no, pero es cierto que hay que saber distinguir entre aquellas entidades que sí hicieron bien su trabajo de las que se lanzaron al riesgo supremo sin importar las consecuencias. Una buena inyección de liquidez a estas entidades con problemas hace cuatro años hubiera solventado el problema y habría evitado que se juntara en la misma cesta las manzanas sanas de las podridas.

Ello nos lleva a la realidad actual en la que gran parte del sistema financiero se encuentra sobreprovisionado, estamos hablando de entidades como, por ejemplo, el Banco Santander, BBVA o, incluso, Ibercaja, mientras que otras entidades se encuentran en caída libre sin solución de continuidad, a pesar de las ayudas públicas.

Y ahora la Unión Europea, gran desconocedora de la situación real del sistema financiero español, se tira a la piscina con la idea de exigir mayores provisiones, las cuáles, en muchos casos, no serían necesarias a juzgar por la sostenibilidad de los balances de estas entidades.

Estas provisiones vienen como un requisito previo antes de inyectar dinero en las entidades, como ha solicitado el Gobierno español, en una especie de rescate encubierto al realizarse a través de las entidades financieras y no directamente sobre el Estado español.

Hay que recordar que mayores provisiones repercuten directamente en una reducción drástica del dinero previsto para la concesión de créditos e hipotecas, los cuáles se reducirán aún más ya que las entidades financieras tendrán que guardar más dinero y no dispondrán del mismo para sus clientes.

Vamos a ver en que acaba todo ésto, pero lo cierto es que no tiene muy buena pinta si nos atenemos a lo que ha venido pasando en estos últimos meses, cuando siempre que nos hemos temido lo peor, lo peor ha sucedido, sin ningún rayo de esperanza al que poder aferrarnos.