Cayendo en la estanflación

De lleno en la estanflación

De lleno en la estanflación

Con los últimos datos de IPC adelantado que hemos conocido esta semana, y con la certeza de que estamos en un momento de estancamiento económico, podemos estar ya seguros de que nos encontramos de lleno en la estanflación económica, un fenómeno preocupante desde todo punto de vista.

Los economistas denominan estanflación a la situación económica en la que se conjuga una situación de no crecimiento económico junto a una situación de crecimiento de precios, o inflación. Sería algo similar a lo que ocurrió durante la crisis del petróleo de los años 70 del siglo pasado.

Algo similar parece estar sucediendo en nuestro país en estos momentos, y además con causas similares. La inflación, como entonces, viene producida, fundamentalmente, por el incremento en el precio del petróleo, y las elevadas tasas de desempleo certifican el estancamiento económico.

Además, estamos en un momento muy delicado para la economía a nivel europeo, ya no sólo a nivel español, ya que el Banco Central Europeo se encuentra muy cerca de aprobar una subida de tipos de interés que condenaría definitivamente a la economía española a la vuelta a la recesión, de la que le está costando tanto escapar.

Si como prevén algunos analistas, el Banco Central Europeo contiene sus ganas de incrementar los tipos de interés hasta otoño, España tendría un período de cuatro-cinco meses para generar crecimiento económico que compensara la inflación que se va a seguir produciendo como consecuencia de las revueltas del norte de África, con posibilidad de que se extiendan a Oriente próximo.

En definitiva, la situación es realmente preocupante porque estamos embarcados en una carrera sin final hacia ningún lado. Los ciudadanos españoles no tienen trabajo, tienen que pagar más por los productos que adquieren, las cuotas hipotecarias siguen creciendo, y no parece que haya cambios en el horizonte.

La única opción plausible que podría ayudar a solucionar la situación sería la creación de empleo de forma que la tasa de desempleo recuperara valores cercanos al 10%, asumibles por nuestra economía, aunque para ello se necesita tomar una serie de medidas que no están apareciendo en el ideario político del Gobierno.

Velocidad de crucero del Euribor

El Euribor sigue en velocidad de crucero

El Euribor sigue en velocidad de crucero

Está claro que el Euribor ha cogido una velocidad de crucero y que no tiene pensado bajarse de ella, a tenor del crecimiento sostenido e indefinido en el que está embarcado, habiendo crecido por encima de 0.15 puntos porcentuales en este mes de febrero, si lo comparamos con el cierre de enero.

Y es que el valor de cierre del Euribor de febrero de ayer en el 1.714% sitúa al indicador en su valor más elevado desde abril de 2009, momento del inicio de la pendiente cuesta abajo de la que no todos se han podido beneficiar por culpa de las cláusulas suelo.

Además, con este incremento, el indicador acumula ya 11 meses consecutivos de subidas, y parece que los próximos meses seguirá con esta tendencia provocando más de un desajuste en las economías familiares, ya bastante golpeadas por la crisis y sus coletazos finales.

Pero la comparación verdaderamente importante es la que se realiza con el mismo mes del año anterior, es decir, si comparamos el cierre de febrero de 2011, con el cierre del indicador en febrero de 2010, nos encontramos con casi 0.5 puntos porcentuales, concretamente 0.489.

Con este diferencial, todas las hipotecas que tomen como referencia el cierre del Euribor del mes de febrero para determinar el nuevo tipo de interés verán incrementada su cuota en al menos 30 euros, lo que arrojará un incremento anual de cerca de 400 euros, que a priori no parece gran cosa, pero que sí lo es cuando toca pagarla.

Además, este crecimiento que hemos venido teniendo hasta ahora no es más que el principio, a juzgar por las opiniones de los expertos, que coinciden en afirmar que la tendencia alcista no tendrá freno en los próximos meses, especialmente si el Banco Central Europeo se decide, como todo apunta, a incrementar el tipo de interés para la zona Euro a partir de este próximo verano.

Según estos mismos analistas, la barrera del 2% para el Euribor antes de final de año parece clara y evidente, con lo que nos encontraremos a finales de 2011 en una situación similar a la que teníamos en los períodos inmediatamente anteriores al estallido de la burbuja inmobiliaria, aunque en una coyuntura económica totalmente diferente, claro está.

Inflación, salario e hipoteca

Os parecerá una novela, pero no: es un acta del Consejo de Ministros...

Os parecerá una novela, pero no: es un acta del Consejo de Ministros...

El último proyecto de la Unión Europea, o de la Merkel, si es que hay alguna diferencia, es desvincular las subidas de salarios de la inflación y unirlas a la productividad, de modo que no entremos en el círculo perverso de que los salarios suben porque sube la vida, y la vida sube porque suben los salarios.

En principio, cuando la señora cancillera lo contó por aquí (al tiempo que nos ofrecía trabajo si queríamos ser emigrantes, en lo que era el colmo de la humillación para ZP) la cosa sonaba razonable y hasta sana, por aquello de meter en vereda una economía que no levanta cabeza debido a la baja productividad.

Pero luego , dándole vueltas, he caído en la cuenta de que una idea tan buena puede suponer nuestro pase definitivo al club de los países chungos, dándonos el tiro de gracia que parece que esperamos de rodillas. Y trato de explicarlo:

Lo cierto es que la canciller alemana tiene razón, pero lo cierto también es que en un país como el nuestro, donde las autoridades no controlan nada de lo que tendrían que controlar, ( como el monopolio encubierto de la electricidad, la gasolina o la banca) y se limita a controlar lo que no debería (como si fumamos en los bares o vamos a 120 por la autovía, como en cualquier sitio normal) desvincular los salarios del IPC sería como dar a entender a los que disfrutan de posición de dominio que pueden hacer lo que quieran para acabar de jorobarnos.

La única razón por la que la electricidad no ha subido un 300 % es porque el gobierno tiene miedo del efecto de esa subida sobre el IPC.

La única razón pro la que la gasolina no está a 1,80 es porque el gobierno tiene miedo del efecto de ese precio sobre el IPC.

La única razón por la que hay muchos precios que se mantienen estables es porque el Gobierno y la gran empresa saben que tendrán que subir pensiones y salarios de acuerdo con la inflación, por lo que perderán de un bolsillo lo que les entre en en el otro.

¿Pero qué pasaría si pudiese subir el IPC sin que eso repercutiera en sueldos y pensiones? Pues que entonces ya no habría aliciente alguno para no crujirnos hasta el exterminio. 

Entonces subiría el IPC, y con el IPC los tipos de interés de las hipotecas, asociadas al EURIBOR, pero NO subirían ni los salarios ni las pensiones. Para ellos sería Jauja, y para nosotros, el fin. ¿Lo cogemos?

Pues más no vale…

¿Por qué sube la inflación si no hay dinero?

Sí, ya sé: es una pregunta vieja...

Sí, ya sé: es una pregunta vieja...

Empiezo por la respuesta: porque las empresas que no pueden menos, tienen que tratar de aguantar el tirón y el resto, las que tienen buenas agarraderas, suben los precios para mantener sus beneficios aprovechando que su demanda es claramente inelástica.

¿Y qué es eso de la elasticidad? Es un concepto un poco escurridizo, pero trato de explicarlo: la elasticidad es la respuesta que se produce en la demanda de un bien o servicio ante un cambio en el precio, y depende de la naturaleza del bien, de la competencia y de muchas cosas que no es momento ni lugar para detallar.

Por ejemplo, la gasolina es inelástica, porque aunque el precio suba al doble, el consumo no se reduce a la mitad. Y la electricidad lo mismo. Ambos productos energéticos, responsables de buena parte del palo inflacionista que nos estamos comiendo, tienen regímenes de monopolio encubierto, y por mucho que hablen de liberalización de precios y de peces de colores, lo cierto es que trabajan en precio concertado con lo que, al ser bien de primera necesidad, una subida del precio, sea esta cual sea, nunca se corresponde a una bajada del consumo del mismo tamaño.

¿Y qué ocurre cuando el precio sube más de lo que baja el consumo? Pues que los beneficios se mantienen e incluso aumentan.

Por eso, aunque no haya un duro, aunque la situación esté achuchada, aunque la renta disponible de los ciudadanos sea cada vez más corta, estos productos se permiten las subidas que estamos viendo, en la seguridad de que serán otros sectores los que vean reducirse su negocio.

Por eso tenemos la escalada inflacionaria que tenemos, arriesgándonos a que suban los tipos de interés y el descalabro sea completo: porque la energía se ha dejado en mano de desaprensivos y el Gobierno carece de coraje para obligar a que exista una verdadera competencia

Luego, cuando nos suban las hipotecas, le echarmeos la culpa al lucero del alba. Pero el problema viene de aquí.

La fusión bien, pero a medias

El puzzle de las Cajas

El puzzle de las Cajas

Parece que no es oro todo lo que reluce, y a pesar de que las fusiones de Cajas se nos ha presentado como una verdadera joya de la arquitectura financiera, lo cierto es que ahora la agencia de calificación Standard & Poor´s pone el acento en algunas cuestiones que se nos habían escapado y que ahora debemos de prestar atención.

En un informe que ha hecho público esta semana, esta agencia de calificación critica la situación de que las entidades más fuertes hayan decidido quedarse aparte de las fusiones, y que todo el proceso de consolidación se haya realizado entre entidades con problemas previos, los cuáles pueden ser arrastrados a las nuevas entidades consolidadas.

Como siempre, las agencias de calificación dicen las verdades a medias, y aunque tienen parte de razón, también es cierto que les falta la otra parte. Es cierto que algunas Cajas de Ahorros fuertes, como Ibercaja o la Kutxa, se han quedado fuera de todo el proceso, pero otras sí que han participado en diferente grado.

Por otro lado, poco nos tienen que enseñar las agencias de calificación si tenemos en cuenta que durante los años previos a la crisis siguieron ofreciendo un elevado porcentaje a entidades financieras que luego quebraron, o a países que cayeron inmersos en la bancarrota, sin solución de continuidad.

Está bien, sin embargo, tener voces críticas en cualquier sector, porque de la crítica se aprende, pero tampoco podemos seguir al pie de la letra los consejos de estas entidades, ni creernos a pie juntillas todo lo que nos cuentan, más alarmista que otra cosa, si nos atenemos a los hechos pasados.

Es cierto que las Cajas de Ahorros tenían problemas, heredados de gestiones nefastas, pero también es cierto que con la nueva reordenación se está yendo en el buen camino y que con el paso del tiempo las nuevas entidades resultantes acabarán por consolidarse al 100%, evitando así cualquier problema futuro que pueda llegar a aparecer.

Por tanto, escuchar a las agencias de calificación, sí, pero hacerlas caso, no, habida cuenta de los errores que tuvieron en el pasado, y de los que todavía no se han arrepentido.

Para mis pisos, sí, para los otros, ya veremos

Si es mío, sí, si es de otro, no

Si es mío, sí, si es de otro, no

Los bancos y cajas han decidido que su prioridad en estos momentos es deshacerse de todo el stock de viviendas que han ido acumulando involuntariamente con el devenir de la crisis debido a los embargos hipotecarios, y que ahora está lastrando sobremanera sus balances.

Y la mejor forma que se les ha ocurrido es poner el anzuelo de la hipoteca fácil a las familias con interés en comprar una vivienda, pero, eso sí, sólo para las suyas, sólo para las que ellos tienen en cartera, porque para las viviendas de los promotores las dificultades siguen siendo las mismas.

De esta manera han recuperado toda la flexibilidad que teníamos antes de la crisis, aunque ahora son más cuidadosos en los filtros aplicados para evitar conceder una hipoteca a cualquiera. Aún así, están ofreciendo financiación por el 100%, incluso más, del valor de tasación, por 35, o hasta 40, años de amortización, con períodos de carencia de hasta 3 años, o unos diferenciales más competitivos.

Esta práctica, que es legal a todas luces, no deja de ser algo dudosa desde el punto de vista ético ya que están realizando una competencia desleal a los promotores inmobiliarios que siguen sin poder vender sus viviendas, no ya tanto por la falta de demanda como por la falta de financiación.

Y es que las familias que acuden a las entidades financieras para conseguir financiación se ven abocadas a tener que decantarse por una vivienda que le ofrezca el banco, en un juego de esto o nada, porque para otras viviendas el grifo del crédito está cerrado.

Con esta política hipotecaria los bancos y cajas confían en poder deshacerse de todas las viviendas para iniciar la senda de la recuperación, ya que en estos momentos se encuentran carentes de toda liquidez y sin posibilidad de competir en igualdad de condiciones por la financiación en los mercados internacionales.

Por tanto, todo aquel que esté interesado en adquirir una vivienda debe de aprovechar esta oportunidad, limitada, eso sí, a pisos ya embargados, pero oportunidad al fin y al cabo en espera de que la economía, y el sector de la vivienda, tienda a recuperarse en el futuro.

La muerte de las Cajas de Ahorros. Consecuencias para la hipoteca.

Caja de Ahorros antes de ponerlo todo de su parte...

Caja de Ahorros antes de ponerlo todo de su parte...

Todos habéis oído ya a estas alturas que las cajas de ahorros agonizan en España como modelo financiero. Las pocas que subsistan serán aquellas que se hayan comportado como entidades financieras responsables, y de esas, de esas dos o tres, no podremos esperar un comportamiento muy diferente al de los bancos.

Las demás, o tendrán que convertirse en bancos, o tendrán que acometer unas reformas tan profundas que ya nunca más serán lo que fueron.

¿Y qué eran? En teoría entidades sociales gestionadas por los impositores, por los trabajadores y por los ciudadanos.. No tenían ánimo de lucro y destinaban sus beneficios a fines sociales. Genial. En los mundos de Yupi estas cosas resultaban francamente maravillosas.

¿Y en la práctica? En la práctica las Cajas estaban gestionadas por los políticos y los sindicatos, mangoneando el dinero de todos para favorecer sus fines, de modo que muchas veces se convertían en abrevaderos de dinero opaco y retiros dorados para políticos gastados o incómodos, de modo que podían financiarse proyectos según lo jugosos que fueran para los contratistas, los comisionistas o cualquier otra especie de lagartija que conociese las grietas del sistema.

El fin de las cajas puede parecer un desastre por lo que se pierde de obra social, y quizás lo sea en parte, pero desde el punto de vista de la hipoteca creo que será positivo, porque al quedar menos dinero en manos de los políticos y sus obras faraónicas, habrá más dinero disponible para fines comerciales.

Y los fines comerciales son precisamente eso: líneas de crédito para empresas e hipotecas a particulares.

Puede pareceros extraño, pero a mi juicio es lo que veremos después de una etapa más o menos larga y más o menos dolorosa de ajuste: que la liquidez disponible aumentará y que eso será bueno para conseguir una hipoteca, o al menos para que no suban tanto como podrían subir en otro caso.

No hay mal que por bien no venga, ya se sabe…

 

Hipoteca y precariedad económica

Vieja estética para nuesvas herramientas

Vieja estética para nuesvas herramientas

Hace tiempo que  estamos aquí hablando de los pros y contras de unas y otras hipotecas, pero me parece que lo que no hemos analizado nunca es el hecho de que el contrato hipotecario, por su propia naturaleza, empieza a a ser un producto obsoleto y peligroso para ambas partes, tanto para la banca que lo conoce como para el particular que lo pide.

Quizás os haya sonado raro esto que he dicho, pero trataré de explicarme:

La hipoteca es un contrato a muy largo plazo en el que el banco presta un dinero a cambio de la garantía de un inmueble y, en España, de todos los bienes presentes y futuros del deudor.

El problema sobrevenido con la modernidad es que el plazo es excesivo. Cuando la sociedad era estable, tanto desde el punto de vista laboral como económico, era justificable que se firmasen contratos a treinta años. ¿Pero sigue siendo eso normal en los tiempos en los que todo cambia a la velocidad que cambia y nadie puede, realmente, medir los riesgos del  largo plazo?

Muchas veces hemos oído hablar de que la sociedad actual cambia a toda prisa. Hemos oído comentar que en en 1992, en la Expo de Sevilla, nadie mencionaba siquiera internet en sus expositores, de que poo aquella época prácticamente no existían los teléfonos móviles y todas esas cosas. Sabemos que los cambios sociales y de tecnología han provocado gigantescos cambios económicos, que se han deslocalizado empresas, que se  y ha globalizado el mundo económico hasta el punto de que competir por un producto, o un salario, no es siquiera parecido a lo que era hace diez años….

Bien, pues seamos sinceros entonces: Con este ritmo y esta incertidumbre, ¿ prudente para cualquiera de las dos partes firmar un contrato a treinta años? Da la impresión de que no. Da la impresión de que la hipoteca, con sus plazos imposibles, tendrá que ser sustituida más pronto que tarde por algún otro producto que se adecue mejor a la nueva realidad.

No podemos seguir creyendo que es lógico hablar de plazos de treinta años cuando la historia, la vida y los cambios se han acelerado hasta el punto de que muchos d los que tenemos treinta y tantos o cuarenta años nos reconocemos completamente obsoletos en gran parte de las cosas que dominan nuestro mundo. Todo envejece deprisa. Todo se va rápidamente a la obsolescencia por unos cambios que no parecen detenerse. Y sien embargo pretendemos aún decir que un contrato a treinta años tiene los riesgos medidos.

De ahí, para mí, viene gran parte del problema. De que seguimos manejando con herramientas viejas problemas absolutamente nuevos. De que nos hemos ido a Marte y seguimos consultando la predicción del tiempo de la Tierra.

Tarde o temprano habrá que hacerse a la idea y reconocer que, hoy por hoy, una hipoteca a treinta años es casi una quimera.

Hipotecas online, realidad o milonga

¿nos vende la moto o son realmente mejores?

¿nos vende la moto o son realmente mejores?

Basta con darse un paseo por la red para encontrar miles de ofertas de hipotecas online de todo tipo y con unas condiciones realmente competitivas, condiciones imposibles de encontrar en las hipotecas que se ofrecen en las propias sucursales de las mismas entidades, y es que las hipotecas online se han convertido en las hipotecas más competitivas del mercado.

Ofrecen unos diferenciales más atractivos que los habituales, unas comisiones más laxas y una vinculación mucho menor, con lo que los clientes pueden beneficiarse de unas condiciones más que interesantes a la hora de acceder a un préstamo hipotecario.

Sin embargo, no es oro todo lo que reluce, y en el aspecto negativo cabe decir que las restricciones de acceso son mayores, con lo que sólo clientes de solvencia demostrada y demostrable pueden acceder a este tipo de hipotecas, y además, limitan la capacidad de negociación del cliente con la entidad, ya que se tratan de paquetes ya hechos, sin modificación posible.

Aún así, en general las hipotecas online ganan en cualquier comparación con las hipotecas offline, por llamarlas de alguna forma, ya que, en el fondo, la capacidad de negociación del cliente con las entidades financieras es más que limitada, más allá de las grandes fortunas.

Además, las hipotecas online ofrecen una transparencia que no se puede encontrar en ninguna oferta de cualquier sucursal que se visite, ya que a golpe de click se pueden comprobar las diferentes condiciones de cada hipoteca y valorar la que mejor se adecua a las necesidades particulares en cada momento específico.

Por tanto, si nos planteamos la cuestión de si las hipotecas online son realidad o milonga, no nos cabe otra más que apostar porque se trata de una realidad cada vez más contrastada y ante la que debemos de confiar porque la seguridad online es, a su vez, cada vez más importante.

Por otro lado, las entidades siguen queriendo promocionar sus hipotecas online por encima de todo, ya que su gran objetivo es centrar el negocio en Internet y ahorrarse así cuantas más sucursales mejor, el principal coste de las entidades financieras.

De la dación en pago a la cláusula suelo, y tiro porque me toca

¡A romper la cláusula suelo!

¡A romper la cláusula suelo!

Bien, bien, bien, parece que las entidades financieras de este país no ganan para sustos, si durante estas últimas semanas se han tenido que bajar al fango para defender las maldades de la dación en pago, ante la demanda popular para su aplicación, ahora tendrán que hacer lo propio ante la cláusula suelo.

Y es que los tribunales han aceptado a trámite una demanda colectiva sobre el abuso que supone la aplicación de la cláusula suelo en el articulado de los contratos hipotecarios, en comparación, claro está, con la irrealidad que fija la cláusula techo que le sirve de contrapartida.

Porque una cláusula suelo no es necesariamente abusiva, siempre y cuando la cláusula techo que le sirva de contrapeso sea real. En estos últimos meses la cláusula suelo era real, muy real, especialmente para las entidades financieras, mientras que la cláusula techo estaba situada a niveles inalcanzables en cualquier circunstancia.

Así, estaríamos hablando de un cláusula suelo de 2.5-3, aproximadamente, y una cláusula techo cercana al 10%, con lo cuál el abuso era claro y evidente, y ha perjudicado, de manera notoria, a las familias hipotecadas que no se han podido beneficiar del drástico descenso del Euribor en estos últimos meses de atrás, mientras que sí tuvieron que sufrir las consecuencias del incremento brutal de hace un par de años.

La demanda colectiva va, precisamente, en ese sentido, en la falta de concordancia entre una cláusula y otra, con lo que se cercenaban los derechos de los clientes en favor de los intereses de las entidades financieras, que, como no podía ser de otra manera, siempre salían ganando.

El problema es que la incultura financiera general de este país haya provocado que estas prácticas abusivas se hayan venido repitiendo durante años y años sin que nadie las pusiera freno. Ha tenido que venir la crisis económica para hacer de la necesidad virtud y fomentar una lectura pormenorizada de los contratos hipotecarios que se firmaban o que se habían firmado.

Una vez más se demuestra que cuando las cosas van bien nadie mira nada, pero que en cuanto las cosas comienzan a ir no tan bien, todo el mundo mira hasta el último céntimo.

Bancos, hipotecas y promociones inmobiliarias. Los muertos en el armario.

cementerio ecológico

cementerio ecológico

Lo malo de las  cuentas y de las matemáticas es que cuando no cuadran, se nota.

El Gobernador del Banco de España ha ordenado que se verifiquen las cuentas presentadas por los bancos tras sospechar que han ocultado un mínimo de 80.000 millones de euros de crédito promotor en los informes remitidos al cierre de 2010.

O sea, que los bancos, por separado, han declarado unas cantidades de dinero prestadas a promotores inmobiliarios y esas, al sumarlas, no cudran con las cantidades que el Banco de España tenía previstas en riesgos, por anteriores datos.

El total de lo que hay declarado entre crédito promotor y constructor suma la escalofriante cifra de 439.000 millones, lo que podría dejar en el limbo de los euros un mínimo de 80.000 millones, como decía antes, y un máximo de 200.000.

Este tipo de noticias no ayudan ni a aumentar la credibilidad del sistema bancario español ni mucho menos a hacernos pensar que la salida de la crisis está cercana.

La pregunta que yo me hago, porque sé que el dinero no desaparece es: ¿Dónde demonios está toda esa pasta?, ¿quién la tiene?, ¿qué ha ocurrido con ella? La riqueza se destruye, pero el dinero no. Así que por favor, a mí me lo expliquen.

Por lo demás, ya sabéis lo que podemos esperar en las próximas fechas quienes vayamos a pedir un crédito o una hipoteca.

Euribor al 1,7 % (y no va a bajar…)

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Asesor económico del gobierno

De tanto como nos acostumbramos aver las gráficas de la izquierda en esta web acabamos por considerarlas elementos decorativos, como la casita del logo, pero lo cierto es que no se trata de un dibujo arbitrario en plan optimista, de esos que aparecen en todos los manuales sobre bolsa y en los que las acciones siempre suben.

Esta gráfica, la del Euribor, es el indicador de nuestra temperatura, de la fiebre que sufriremos y del esfuerzo que nos va a costar llegar hasta fin de mes. Y la gráfica del Euribor no deja de subir.

La interpretación, por supuesto, depende del gusto de cada cual. Se puede decir, siendo optimista, que en el último o año el EURIBOR sólo ha subido medio punto, o menos incluso, y que eso e smuy poco para un año. Y sería verdad. Pero se puede decir , y también sería cierto, que el Euribor, en un año, se ha disparado un 40 %, que es lo que hay de diferencia relativa entre su valor en febrero del año pasado y el de este. Y n estos casos, me temo, la diferencia porcentual es más importante que la absluta, proque la diferencia porcentual es la que marca la tendencia y hasta la pendiente de la curva, así que si nos fijamos en esa variable debemos temer que el aumento suba.

¿Y cuánto? ¿Alguno sabe estadística?

Yo, una poca. Y pronostico que subirá cada vez más en términos absolutos y menos en términos relativos, pero que no se va a detener hasta superar el 2 o el 2,3 % en este año. Eso es apreciable para quienes tenga una hipoteca antigua, y bastante más que aprciable para los pocos que han conseguido formalizar una hipoteca en los últimos meses.

Mientras la inflación no frene, y es imposible que frene con las subidas de la luz y los carburamntes que nos meten, no se puede pensar que los tipos de interés se moderen. Así que agarrémonos, que aún hay curvas por delante.  Muchas.

Y precipicios para los dos lados…