
Volver de las vacaciones siempre es una cosa dura, pero volver a una situación como la que padecemos, con lo que se avecina, es aún más jorobado.
De todos modos, quiero empezar el nuevo curso con un anunció que leà hace poco y que me ha parecido una obra maestra de optimismo y buen humor. Y lo vi en un una inmobiliaria alemana, para que luego se diga que son tan secos y formales.
La casa a la venta era una verdadera birria, con desconchones, tejado abarquillado y ventanas desvencijadas. Costaba, eso sÃ, unos quince mil euros y tenÃa noventa metros de vivienda y setecientos de terreno. Aquà serÃa una ganga seguramente, pero allÃ, comparada con otras que ofrecÃan, no tenÃa muchas oportunidades de venderse.
Pues bien, el anuncio decÃa: AL FIN LO HA ENCONTRADO. EL PARAÃSO DE LOS AFICIONADOS AL BRICOLAJE.
Cuando conseguà traducir la frase, no pude menos que soltar una carcajada.
Tienes una casa que está hecha una mierda y acabas vendiéndola como un paraÃso del aficionado al bricolaje, porque va a tener trabajo para años.
Quizás sea eso precisamente lo que nos falta en este paÃs últimamente: ganas de buscarle el lado bueno a las cosas y de convertir en virtud cualquier problema o cualquier debilidad.
Quizás un cambio de mentalidad en ese sentido sea lo que necesitamos: mirara  nuestro alrededior con otros ojos en busca de oportunidades, o de nuevas ópticas que las hagan aflorar. En el caso de las hipotecas, los que la están pagando pueden alegrarse de que el Euribor sigue pro los suelos. Ylosd que no la tienen pueden alegrarse o precisamente de eso, de que los bancos están tan mal que a lo mejor es lo que les ha salvado de tomar una decisión poco oportuna.
O sea que bienvenidos de vuelta. Bienvenidos al paraÃso de los aficionados a la supervivencia.
🙂