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Árticulos en la categoría: 'Hipotecas'

Comienzan las expropiaciones temporales de vivienda en Andalucía

Hoy, día 23 de mayo, se ha iniciado el primer proceso de expropiación
Heroína o Villana

Heroína o Villana

Muchos pensaban que todo quedaría en papel mojado, pero nada de eso, hoy mismo hemos asistido al inicio del primer proceso de expropiación temporal en Andalucía, con lo que una familia que iba a ser expropiada podrá quedarse en su vivienda pagando un alquiler social por la misma.

Este proceso se inicia sin que la Unión Europea se haya pronunciado todavía sobre si esta medida es compatible con la legislación europea sobre hipotecas y propiedad privada, con lo que todavía hay riesgo de que una vez llevado a cabo pueda ser revertido, ya que más de un experto coincide en el hecho de que este ley andaluza no cumpliría con los requisitos necesarios.

En cualquier caso, este caso concreto que ahora comienza a tramitarse de manera efectiva es un paso al frente de una Administración pública, por fin, para intentar poner solución a la crisis que nos sigue asolando y, sobre todo, dando una solución a las familias que se enfrentan al abismo de no poder pagar sus hipotecas.

La propietaria de este inmueble, situado en la provincia de Huelva, ha tenido que demostrar que sus ingresos son inferiores a los 542 euros, y ahora tendrá que abonar un alquiler social a la Junta de Andalucía por un total del 25% de sus ingresos, lo cuál le garantiza suficiente capacidad adquisitiva como para poder seguir viviendo de una manera digna.

Ahora bien, y más allá de lo que diga o deje de decir la Unión Europea, debemos de plantearnos el debate social y económico que esta situación genera. Una expropiación, aunque sea temporal, no deja de ser un atentado contra la propiedad privada, fundamento básico de nuestra sociedad actual.

Por otro lado, la situación de determinadas familias es agónica y con esta medida conseguirán aferrarse al clavo ardiendo del alquiler social para intentar salir adelante de la manera más digna posible.

Propiedad privada contra dignidad humana, ¿qué es más importante?, eso es un debate que todos nos debemos de hacer de manera individualizada en función de los argumentos que consideremos más oportunos, porque en base a ellos podremos construir la sociedad que nos gustaría en el futuro.

Hipoteca y política monetaria

Redistribución de la riqueza.

Redistribución de la riqueza.

Los tipos de interés siguen cuesta abajo, especialmente en lo que se refiere al precio oficial del dinero estipulado por el Banco Central Europeo.

Esto, en principio, parece un poco llamativo, pues da la impresión de que se trata de resolver el problema de la crisis con la misma medicina que la causó: la abundancia de liquidez. Y es que el exceso de dinero en circulación hinchó la burbuja de precios, al tiempo que indujo a los bancos a prestar sin medida y sin control porque algo había que hacer con el dinero que sobraba en sus arcas.

Lo que ocurre ahora es bien distinto:se trata de inyectar liquidez a toda costa en un sistema anémico que no encuentra fondos que destinar a la economía real, una vez que los bancos perdieron su fuerza y su salud en financiar activos que dejaron de tener valor.

La analogía con la salud es evidente: lo mismo que te puede sentar bien cuando estás sano te puede sentar como un tiro después de enfermar, pero en este caso me temo que va a ser complicado que un sistema acostumbrado al exceso de liquidez escape de sus problemas con una simple bajada de los tipos.

Por mi parte, la bajada de tipos de interés la veo como un síntoma de desesperación. Bajar el precio del dinero y acercarlo al cero pro ciento puede ser una medida idónea, pero desde luego no genera confianza en el resto del mundo.  Y a nosotros también nos debería hacer reflexionar: Si el dinero se presta casi sin interés, o sea al cero por ciento, y aún así hay muy pocos negocios lo bastante potentes o lo bastante solventes para obtener esos préstamos y ser capaces de devolverlo, ¿qué está pasando aquí en realidad?

A mi juicio, dos cosas:

-Que no hay muchos sectores donde realmente valga la pena invertir (todo está ocupado ya), y que eso es lo que realmente nos oprime. A esto se le llama a veces exceso de capacidad instalada o exceso de capacidad de producción, y da para escribir verdaderas enciclopedias al respecto.

-Que al final las empresas y los particulares tenemos que competir con los Estados por la financiación, y eso tiene truco, porque son los Estados los que dictan las leyes y nos cobran los impuestos.

Así las cosas, sea cual sea el tipo de interés que se fije, las hipotecas concedidas siguen cuesta abajo.

Y esa es la verdadera tragedia: que cada día más, las decisiones monetarias empiezan a ser irrelevantes.

Hacia un negro horizonte hipotecario

Los expertos auguran hipotecas más caras en el futuro
Origen y fin de toda nuestra existencia

Origen y fin de toda nuestra existencia

Parece que el futuro no es nada halagüeño para las familias españolas que se planteen en el futuro la posibilidad de la compra de una vivienda a juzgar por la opinión de los expertos hipotecarios que se están manifestando en estas últimas semanas.

Todo apunta a que los diferenciales hipotecarios se incrementarán en los próximos años para que las entidades financieras puedan compensar los riesgos y las malas perspectivas de la economía española en el futuro más inmediato. Las altas tasas de desempleo y la recesión en la que estamos instalados hará que los bancos quieran evitar riesgos.

Ello hará que las hipotecas se conviertan en prohibitivas para la inmensa mayoría de los ciudadanos, ya que de poco servirá que el Euríbor esté por los suelos si luego el diferencial aplicado por las entidades financieras o las cláusulas del articulado son demasiado estrictas.

En este sentido, hay una corriente de opinión que sostiene que el hecho de que tengamos hipotecas más caras es una buena noticia para el conjunto de la economía española, ya que de esta forma existe un filtro y sólo las familias que efectivamente se pueden permitir la compra de una vivienda pueden acceder a ella.

Aunque bien es cierto que se puede sostener esta posición, la verdad es que ello provoca una gran segmentación de la sociedad entre las familias con vivienda en propiedad y las familias que no se lo pueden permitir.

Entre los dos extremos siempre hay un punto medio, y si durante los años del boom inmobiliario la compra de viviendas fue claramente excesiva, tampoco podemos dirigirnos hacia un escenario en el que nadie, o casi nadie, se pueda permitir adquirir una vivienda en propiedad.

La clave está en que las entidades financieras parecen haber aprendido la lección y no están dispuestas a volver a conceder el beneficio de la duda a la sociedad con hipotecas demasiado fáciles. Lo que no comprenden, o no quieren comprender, es que ellas mismas tienen una deuda pendiente con la sociedad que les está ayudando a salir adelante a través del rescate.

En cualquier caso, nos pongamos como nos pongamos, en los próximos años no nos quedará otra que “atarnos los machos” y ver las hipotecas como una quimera inalcanzable.

La hipoteca y la justicia

Lluvia sobre el que vendió a tiempo...

Lluvia sobre el que vendió a tiempo...

Quizás un día aparezca alguien que ponga en fila, y por orden, los problemas de esta sociedad. Cuando ese día llegue, y si por casualidad no coincide con algún partido de Champions, veremos que antes de pobres y desesperanzados fuimos irresponsables, y que antes aún que irresponsables, egoístas, dando la espalda a cualquier idea de sociedad, de construcción de un espacio común o siquiera de un proyecto común.

Y antes que todo esto, creedme, fuimos majaderos irredentos, incapaces de seguir mínimamente un argumento o de darle una oportunidad a la lógica, si no nos llevaba del punto preferido al punto deseado.

¿Y por qué digo esto? Porque en España, los derechos individuales y su defensa, parecen haber quedado en manos del socialismo, ¡nada menos!, cuando el propio nombre de la doctrina implica la prevalencia de la sociedad sobre el individuo. Los conservadores, por su parte, nos suben impuestos, nos aprietan las tuercas y se esconden detrás de una pantalla para no responder preguntas. ¡Hay que jorobarse!

Luego está la broma esa de los bancos y las hipotecas, con recios marxistas de toda la vida copiando al dedillo el catecismo para contarnos que una cosa es la ley y otra la justicia, que una cosa es el valor y otra el precio, que hay que buscar los justo, lo  recto y lo honrado, y no sólo lo rentable. Ignoro si la Iglesia sabe lo que es lo ético o lo justo, pero sin duda sabe lo que es la rentable. Las banderas rojas que encabezan muchas manifestaciones contra la injusticia de la banca no saben, ni de lejos, ni lo que es lo justo, ni lo que es lo ético ni lo que pueda ser eso de la rentabilidad, siquiera social.  Descendientes ideológicos de asesinos, sólo podrían darnos lecciones sobre el convenio colectivo de mataderos.

¿Y qué nos queda por este camino? Tratar de pensar. Intentarlo al menos.

Recordar que las hipotecas pueden tener cláusulas injustas, pero había tres actores en esta obra. Y he dicho tres. El que pedía la hipoteca, y firmó. El que daba la hipoteca, y firmó. Y el que se llevó la pasta, porque acababa de vender el piso. ¿Y quién habla de ese, que se lo llevó crudo?, ¿Viene el que vendió a ofrecer a los demás lo que ganó en aquellos días para él gloriosos?

No, claro. Y a nadie nos importa. Porque el que salió ganado no le importa a nadie. Ni el que acabó perdiendo tampoco. Importa sólo buscar el camino para arañar unos votos, o acaso, si se pudiera, unos meses sin pagar.

El día que de veras vea un movimiento que busca justicia, me apunto el primero. Mientras tanto, arrastro y veinte en copas.


Las cláusulas suelo serán válidas sólo si son transparentes

El Tribunal Supremo fija jurisprudencia
Palabra de Tribunal Supremo

Palabra de Tribunal Supremo

El Tribunal Supremo ha fijado jurisprudencia y ha resuelto de un plumazo todas las dudas que se habían venido suscitando a medida que el Euríbor seguía bajando y los consumidores nos íbamos dando cuenta de que habíamos firmado una cláusula suelo sin saberlo y no hacíamos otra cosa más que llevarnos las manos a la cabeza.

Desde ahora en adelante, tras la sentencia del Tribunal Supremo, que fija jurisprudencia dentro del ordenamiento jurídico español, las cláusulas suelo serán válidas jurídicamente siempre y cuando se le comuniquen al usuario antes de la firma del contrato hipotecario.

Sin embargo, yo sigo encontrando una clara laguna legal en este apartado, ya que es evidente que el ciudadano que quiera comprar una vivienda tendrá que aceptar la cláusula suelo, por muy transparente que ésta sea o por muy claro que la entidad financiera le recuerde su existencia, pero el Tribunal Supremo no dice nada de la posibilidad de abuso que se puede producir, y de hecho se produce de manera habitual.

El principal problema de la cláusula suelo es su brecha insalvable con respecto a la cláusula techo. Una proporcionalidad entre ambas cláusulas no es solo aconsejable sino también necesaria, para conseguir cierta estabilidad en la cantidad a pagar a través de las cuotas mensuales por parte de los hipotecados.

En estos momentos nos encontramos con hipotecas en las que la cláusula suelo puede ser todo lo transparente que se quiera, pero que comparada con la cláusula techo es claramente ofensiva al sentido común. Así, por ejemplo, tenemos cláusulas suelo que se encuentran fijadas en el 3% mientras que la cláusula techo puede estar por encima del 10%, algo inalcanzable a todas luces, con lo que “la banca siempre gana”.

Bien haría, por tanto, el Tribunal Supremo en sentar jurisprudencia sobre este apartado también, y las asociaciones de usuarios y consumidores no deberían de alegrarse tanto porque su lucha continúa y debe de continuar, hasta que se consiga una aproximación relativamente asumible a la igualdad de fuerzas entre las entidades financieras y los consumidores a la hora de negociar las condiciones y claúsulas de los contratos hipotecarios.

Hipoteca y renta disponible

Cuando pasa hambre la hucha...

Cuando pasa hambre la hucha...

El problema de la distribución de ingresos y gastos reside, en realidad, en cuánto es lo que nos queda para gastos discrecionales.

No importa tanto lo que se gana, lo que suben o bajan los sueldos como esta otra variable: la cantidad de dinero de la que realmente podemos disponer, porque no está administrada de antemano, y asignada antes de llegarnos a una u otra partida.

Hasta ahora, las clases medias de había caracterizado por disponer de una rentas disponibles interesantes, y en torno a estas se generaba la verdadera actividad económica. Una familia cualquiera que tuviese unos ingresos globales de dos mil euros al mes, descontaba la hipoteca, descontaba los recibos de la energía, el teléfono, el automóvil y algunas cosas más de las que no podía prescindir, y el resto lo gastaba en lo que quería, eligiendo entre vacaciones, consumo de distintos tipos, aparatos, ocio, cenas, o ahorro.

Lo que a veces la gente no ve tan claramente es que un pequeño incremento en los gastos fijos (los que no se pueden elegir) o una disminución en el volumen de ingresos se ve reflejado en la renta discrecional de una manera mucho más importante de lo que parece, haciendo verdadero daño al consumo y al empleo.

Lo vemos con un ejemplo:

Familia A.  Trabajan ambos cónyuges. Ingresos totales, 1800 € al mes. Como veis, no me paso ni por arriba ni por abajo.

-Hipoteca,  600 €.

-Coche, 200 €

-Recibos fundamentales 175 €.

-Mínimo vital 400 € .

Esta familia tiene gastados 1375 € al inicio de mes, y le quedan 425 € de gasto discrecional. Una disminución del 10% ben sus ingresos llevaría a una reducción de casi el 40% en su gasto discrecional, y eso ya sin contar la sensación de apuro que tendrían, emnpujándolos a ahorrar más.

La burbuja hipotecaria, por tanto, no sólo embarcó a los españoles para treinta años. También se llevó buena parte del margen que había para crecer en otros sectores. Por eso es tan difícil un cambio de modelo productivo en España…

¿Y cuando suba el Euríbor?

Luis Fabra, de la Universidad de Zaragoza, alerta sobre el futuro hipotecario
La llave de nuestra casa o de nuestra prisión???

La llave de nuestra casa o de nuestra prisión???

Dentro del presente repleto de nubarrones que nos ha tocado vivir, todos nos damos con un canto en los dientes por el hecho de que el Euríbor se encuentre en mínimos históricos, lo que nos permite que todos los hipotecados estemos pagando cuotas muy inferiores a las de hace unos años, en mayor o menor medida dependiendo de si sufrimos, o no, las consecuencias de una cláusula suelo en nuestro articulado hipotecario.

Sin embargo, no nos estamos parando a pensar en las hipotecas que se están firmando en estos momentos. Aunque son pocas, lo cierto es que se siguen firmando hipotecas pero a unos tipos de interés realmente elevados, con un diferencial que oscila entre el 3 y el 4%.

Estos diferenciales, en un escenario como el actual, con un Euríbor en el 0,5% es sostenible, ya que al final el tipo de interés que pagan los hipotecados ronda el 5%, pero, ¿qué sucederá cuando el Euríbor crezca a valores de hace 3-4 años?

El profesor Luis Fabra, de la Universidad de Zaragoza, ha dado la voz de alarma, y lo cierto es que tiene toda la razón. Imaginemos un escenario en el que le Euríbor se sitúe en el 4%, por ejemplo. Entonces, las hipotecas que hayan firmado un diferencial del 4% se enfrentarían a un tipo de interés del 8%, ¿te puedes imaginar la cuota que ello supondría?

Nos estaríamos retrotrayendo a la era de nuestros padres, cuando se firmaban tipos de interés del 10% a la hora de firmar las hipotecas, con la diferencia de que los precios que se pagaban entonces eran mucho menores de los que se siguen pagando hoy en día.

Algunos analistas quitan importancia a esta situación sobre el fundamento de que en los próximos meses no se prevé otra cosa más que un Euríbor estable y a la baja, pero no reflexionan sobre el hecho de que nos enfrentamos a productos financieros con 20-30 años de duración, un período lo suficientemente largo como para que el escenario pueda ir cambiando.

En definitiva, aunque ahora pensamos que el sector hipotecario está en una situación realmente peligrosa, ¿te puedes imaginar lo que sucederá en unos años?

Consecuencias de la bajada de los pisos

La vivienda como reserva de riqueza
Reunión con un experto. (espero que os suene)

Reunión con un experto. (espero que os suene)

Parece que el goteo no cesa: diversas instituciones europeas y mundiales hablan de que en España se producirán, en los próximos tres años, una caída del 20 % en el precio de la vivienda, y que aún así el mercado inmobiliario seguirá sufriendo grandes rigideces por la falta de liquidez en el mercado de hipotecas.

Y no, no es buena noticia.No es buena noticia, por más que todos sepamos que los pisos se pusieron por las nubes y que la vivienda es un bien básico. No es buena noticia, porque una gran parte del capital y del ahorro de los españoles, ese que hace que en Alemania digan que somos más ricos que ellos, está en ladrillos.

Cuando los pisos bajan, el español se empobrece. Por poner un ejemplo de andar por casa, para nosotros, una bajada de los inmuebles es como un verano de lluvias. Puede que haya alguien que se dedique el cultivo de la piña y se vea beneficiado por esas lluvias, pero un país que vende sobre todo buen tiempo, sol y playa, no puede celebrar que un verano cualquiera cambie el tiempo y se ponga a llover. Con los pisos pasa otro tanto: nuestra riqueza nacional, nuestra capacidad de endeudamiento, nuestras reservas para los malos tiempos (que han resultado ser estos, vaya por Dios), están invertidas en un porcentaje alto, demasiado alto, en bienes inmuebles, y un descenso de sus precio tiene muchos efectos negativos. Vamos a ellos, así por encima:

-Riqueza real. De eso es de lo que vengo hablando.

-Efecto contable: los banco dieron dinero, nuestro dinero, a los hipotecados. A cambio del dinero, se quedaron con las hipotecas. Como el dinero no va a volver, si los pisos bajan, los bancos pierden dinero. Concretamente el nuestro.

-Efecto psicológico: la sensación o percepción de riqueza por parte de las familias, y por ende, su predisposición a la inversión o al gasto, está profundamente relacionada con el precio de los pisos. Cuanto más baje el precio de la vivienda, más pobre se sentirá la gente, menos valdrá el piso de la bisabuela que se iba a heredar y se vendería para pagar el cambio del horno en la panadería, etc…

-Efecto fiscal: Siempre que se produce una bajada continuada del precio de un bien, los posibles compradores prefieren esperar, a ver si en un tiempo consiguen comprarlo más barato. En este caso, la espera es doble. Por un lado no te conceden la hipoteca, y por otro, los pocos que podrían pedirla, se dan su tiempo para encontrar una ganga o dejar que los precios bajen aún más, ya que se trata de un bien de un valor muy alto. De ese modo, los pisos no se venden, y las arcas públicas, que ingresaban importantes sumas de impuestos por este concepto, siguen y seguirán más secas que nunca.

O sea que aunque en principio nos suene bien eso de la bajada, no hay tanto que celebrar. Nada, diría yo.

34 meses en caída libre

El INE certifica una caída del 7,5% en la concesión de hipotecas en febrero

Seguimos de mal en peor

Negro, muy negro, se presenta el futuro de las hipotecas en nuestro país, y más si miramos al pasado, que da miedo hacerlo, y comprobamos como nos enfrentamos a 34 meses consecutivos de caídas en la concesión de créditos hipotecarios, es decir, que ni siquiera hemos llegado al fondo de la cuestión, sino que todavía seguimos en caída libre.

Concretamente, el Instituto Nacional de Estadística (INE) ha presentado unos datos realmente desalentadores, según los cuáles el número de hipotecas concedidas durante el pasado mes de febrero se redujo en un 7,5% en tasa interanual, es decir, comparando los datos con febrero de 2012. Como aspecto positivo podemos reseñar que supone una ligera mejoría con respecto a los datos de enero, cuando la caída producida fue del 12,4%.

De la misma forma, y con el objetivo vital, moral y ético de intentar ver el vaso medio lleno, nos encontramos con que en valor intermensual se produjo una ligera mejoría, con un incremento del 4,9%, lo cuál es más que reseñable, habida cuenta del resto de datos e informaciones, catastróficas en general y se miren por donde se miren.

Por otro lado, el importe medio de las hipotecas concedidas se situó en los 103.626 euros, con una caída del 1,9% con respecto a febrero de 2012 y una ligera subida con respecto a enero de un 0,7%.

Nos encontramos, por tanto, con un sector hipotecario que todavía anda como alma en pena por su devenir económico, con menos hipotecas concedidas y las que se consiguen conceder para importes menores. Es decir, menos hipotecas y precios más baratos.

Desde un punto de vista superficial podríamos apostar a que la bajada de precios es algo bueno para la economía, pero nada más lejos de la realidad. Hay que tener en cuenta que gran parte de las viviendas se encuentran en posesión de particulares que ven como su patrimonio sigue cayendo a pasos forzados, con todo lo que ello significa.

Necesitamos, desde ya, tocar fondo en la caída de precios y en los nubarrones perpetuos del sector, para intentar levantar el vuelo y comenzar la senda de la recuperación hacia un sector inmobiliario saludable.

La garantía en los pisos. Hipoteca y problemas posteriores

Inspecciones vacías de contenido.

¿Estará en garantía?

¿Estará en garantía?

El mayor problema que tenemos en España es que hay mucha inspección y poca responsabilidad posterior por parte del que inspecciona, lo que se traduce, al final, en que te cobran por darte un papel, pero como no tienen incentivo alguno en que ese papel refleje la realidad del inmueble, en muchas ocasiones se trata de un simple trámite para mejor engorde de arquitectos, aparejadores, colegios profesionales y otros chupatintas varios, allegados a las administraciones públicas.

Con los coches sucedió y sucede un poco lo mismo: la ITV, además de una fuente constante de corrupción y mamoneos, se ha convertido en un trámite en el que te piden la homologación de los cristales tintados, pero si al salir de la rampa de revisión te matas por que han fallado los frenos no se hacen responsables de nada aunque hayan firmado hace dos minutos que todo está en orden.

En teoría, según las últimas sentencias se puede exigir responsabilidad a promotores y arquitectos en los casos de vicios ocultos.

Hasta hace unos años, nadie se responsabilizaba de los defectos que aparecían en los inmuebles una vez que estos habían sido entregados a sus compradores. La doctrina del “sosténte mientras cobramos” se imponía casi siempre y el comprador era el que tenía que lidiar con las grietas, las humedades, los repises, las ventanas mal encajadas y las puertas que no cerraban.

Ahora, en cambio, se exige a promotoras y arquitectos que contraten un seguro de responsabilidad civil para le evicción de daños ocultos, pro lo que las viviendas se entregan con garantía de al menos cinco años, aunque puede pactarse un plazo mayor.

En este sentido, cabe destacar una reciente sentencia en la que se condenó a los promotores y arquitectos no sólo a reparar todos los daños, sino también a hacerse cargo de todos los gastos de alojamiento y almacenamiento de muebles de los propietarios durante el tiempo que durasen las reparaciones.

Como dato curioso, y para que lo tengáis en cuenta, el Tribunal Supremo rechazó la pretensión de los compradores de que se cumpliese la memoria de calidades estipulada en el contrato, pues los compradores habían tenido ocasión de demandar esto antes de escriturar los pisos y no lo hicieron. O sea que si veis que las calidades no son las pactadas, denunciad ANTES de escriturar, porque después ya no vale, ya que las calidades de los materiales no son vicios ocultos, sino mermas evidentes, y el que las acepta es porque quiere.

En la práctica, lo que sucede demasiado a menudo es que la empresa que construyó los pisos se ha disuelto meses después de vender  el último, y en caso de problemas hay que ir a buscarla con una ouija al cementerio del registro mercantil.

Las garantías teóricas están muy bien, pero al final, en este país, sólo hay una garantía: tener suerte o conocer al hijo del cuñado de alguien. Lo demás es papel mojado.

Y si se tiene una hipoteca, aún peor, porque el banco exige, porque prestó el dinero, pero como no edificó nada, pero no responde.

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