¿Quién dijo recuperación?

Cada vez es más difícil pagar las facturas

Cada vez es más difícil pagar las facturas

La verdad es que las estadísticas que venimos conociendo de manera periódica no hacen sino ahondar en nuestro pesimismo genético y en anclarnos en posiciones de crisis sempiterna de la que no parece que vayamos a tener posibilidades reales de escapar.

El último dato demoledor para la recuperación económica ha sido el de la tasa de morosidad del pasado mes de febrero, la cuál se acerca peligrosamente al récord histórico de la serie estadística. Así, en el segundo mes del año la tasa de morosidad se disparó hasta el 8,15%, mientras que el máximo histórico de la tasa de morosidad en nuestro país se registró en octubre de 1994, con el 8,20%, por lo que no sería descabellado pensar que en marzo se podría superar esa cifra.

Y más si tenemos en cuenta que con el dato de febrero, que supuso un incremento de algo más de dos décimas con respecto al 7,91% de enero, nos encontramos ya con el octavo mes de subidas consecutivas, quedando lejos el mes de junio cuando se experimentó una ligera caída de apenas 0,07 puntos porcentuales, pasando del 6,48% de mayo al 6,41% del sexto mes de 2011.

La totalidad de los créditos morosos del sector financiero español asciende a 143.815 millones, muy por encima de la barrera psicológica marcada por los expertos en los 100.000 millones de euros, cifra que se superó por primera vez durante el pasado mes de mayo de 2011.

Desglosando por entidades financieras, nos encontramos con que la morosidad de las entidades de depósito, es decir, los bancos, cajas de ahorros y cooperativas de crédito, se situó en el 8,23%, mientras que la que corresponde a los establecimientos financieros de crédito quedó fijado en el 8,4%.

El problema, como siempre decimos, es que con una tasa de morosidad tan elevada las entidades financieras se lo plantearán mucho antes de iniciar la recuperación del crédito, ya que no querrán arriesgar sus balances a acumular nuevos impagos que pueda hacerles perder credibilidad ante los mercados internacionales, y, por tanto, capacidad de captación de fondos en los mismos.

Y no podemos olvidar que sin la recuperación del crédito no podemos plantearnos la recuperación de la economía, porque el sistema está montado en función de la capacidad de financiación de los agentes económicos.

El timo de la estampita con las hipotecas multidivisas

La picaresca española sigue a la orden del día

La picaresca española sigue a la orden del día

Para ponerte en situación el timo de la estampita es aquél en el que un desequilibrado ficticio se acerca a un tipo y le ofrece unas estampitas que lleva en un sobre las cuáles, aparentemente, son billetes de curso legal. El tipo, tratando de aprovechar su suerte de haberse encontrado con un desequilibrado que no sabe que lo que lleva en el sobre son billetes en lugar de estampitas le paga una cantidad de dinero por el sobre y se marcha creyendo que ha hecho el negocio del siglo.

Sin embargo, luego resulta que lo que había en el sobre no eran más que papeles y que había sido timado por un desequilibrado, que no lo era en realidad, y que le ha dado gato por liebre aprovechando la sed ventajista y sin escrúpulos del tipo que se creyó más listo que nadie.

Pues algo parecido ha sucedido con las hipotecas multidivisas. Todos los analistas y expertos siempre han coincidido en afirmar que se trata de un producto especulativo en el que se debería de entrar sólo si se dispone de la flexibilidad suficiente como para poder jugar de manera eficiente en la lotería del tipo de cambio.

Pero durante muchos años cerca de 30.000 (según los cálculos de ADICAE) desoyeron estas recomendaciones y creyeron ver la gallina de los huevos de oro a su alcance, con la posibilidad de contratar una hipoteca mucho más barata que la del vecino, aprovechando su superior inteligencia y demostrándose a sí mismos, o al resto de la gente, que es más importante, que sabían aprovechar sus oportunidades.

Unas oportunidades que ahora se están viniendo abajo como un castillo de naipes. El poder del Euro, que parecía sempiterno hace unos años, ha desaparecido, y Bancos Centrales con tradición de tipos de interés bajos, como el japonés, se han visto en la obligación de corregir su tendencia ante la escalada inflacionista a la que se enfrentaban.

Ello ha provocado que todos los que tenían hipotecas multidivisas ahora se encuentran con que deben más dinero del que contrataron inicialmente, y que mientras sus vecinos siguen pagando cuotas similares, a ellos se les ha doblado. En definitiva, fueron a por lana y acabaron siendo esquilados.

Calcular hipoteca para que no nos pille el tren

Hipoteca índigo

Hipoteca índigo

¿Os suenan los test de stress de los bancos? Es un eufemismo para llamar a las pruebas que se hicieron y se hacen a los bancos a fin de determinar en qué circunstancias se van a ir al garete. La terminología sale de la ciencia de resistencia de los materiales, y por lo común, antes de esta ruina comunal que nos aflige, se utilizaban para conocer la resistencia de un puente o un edificio ante eventos como un viento fuerte o un terremoto.

En el caso de los bancos, lo que se trata es de saber cuántos años de crisis, de impagados, de morosidad y de pérdidas puede soportar un banco determinado antes de irse al carajo, en columna de a dos y marcando el paso de la oca.

¿Y las familias? Pues la familias y los particulares deberíamos hacer lo mismo con las hipotecas. En esta web se ponen a disposición de los lectores unas cuantas calculadoras hipotecarias que permiten echar cuentas sobre en qué condiciones podremos seguir pagando nuestra hipoteca sin miedo al embargo. Como lo difícil es fijar unas condiciones de stress, voy a proponer algunas que debemos tener en cuenta a la hora de calcular nosotros mismos hasta qué punto es segura nuestra hipoteca o hasta qué punto es prudente que solicitemos una:

—Posibilidad de que uno de los miembros de la unidad familiar se quede en paro. Debemos  calcular si podríamos seguir pagando la cuota y durante cuanto tiempo.

—Posibilidad de que los tipos de interés, o el Euribor en particular alcancen el 5%. Es importante saber lo que sucedería en ese caso y si podríamos pagar, aunque de momento parezca un escenario lejano.

Precio al que podríamos vender actualmente el inmueble que tenemos hipotecado. Esa es la salida de emergencia, así que es importante saber en qué situación estamos.

—Cuantos meses de hipoteca nos permiten pagar nuestros actuales ahorros. Si es menos de un año, estamos apretados.

No son las únicas variables, por supuesto, pero las respuestas a estas preguntas nos ayudarán a no crearnos falsas preocupaciones o a no vivir en una falsa tranquilidad. La verdad suele ser buena cosa.

O eso dicen…

Hipoteca y recortes

Otro día hablamos de las diferencias entre recortar y esquilar

Otro día hablamos de las diferencias entre recortar y esquilar

Al final salieron los presupuesto generales del Estado y los hipotecados tenemos que pensar en qué van a significar para nosotros, aunque sólo sea por su efecto en el resto de la economía, que será lo que determine los salarios y los tipos de interés.

A primera vista, creo que hay que decir varias cosas no muy halgüeñas:

-Lo primero es que han salido demasiado tarde y por motivos absolutamente lamentables. ¿Desde cuando pensaba razonablemente el PP que podía ganar las elecciones? Yo creo que hace al menos un par de años que contaban con una victoria como la que obtuvieron y, sin embargo, no tenían nada preparado. Ni Gobierno, ni ministros, ni nombramientos, ni unos presupuestos ya redactados que poner sobre al mesa nada más acabar la sesión de investidura que convirtiese a Rajoy en Presidente.

Un partido que hace de la urgencia y de la situación crítica su principal baza electoral no puede retrasarse cuatro meses en la presentación de los presupuestos, y menos por el cálculo electoral de unas elecciones regionales que de todos modos tenía perdidas por aquello del pesebre y el voto cautivo.

Cometer la torpeza de retrasar los presupuestos ha quemado absolutamente su crédito, y el nuestro, ante las autoridades europeas, poniéndonos en una situación aún más difícil de la que estábamos, porque nuestro problema, más que de finanzas, es de credibilidad.

-En segundo lugar, un análisis detallado del presupuesto nos lleva a la conclusión de que los recortes se hacen mal y de modo que, de nuevo, perdemos credibilidad. Se aborda un importante ahorro, sí, pero el 80% del ahorro recae sobre la inversión y sólo un 20 % sobre el gasto. ¿Qué da a entender eso de puertas afuera? Que queremos salir de la crisis invirtiendo menos pero gastando lo mismo. Parecemos el yonky que quiere mejorar su economía dejando de pintar la casa y dejando de arreglar las goteras del tejado en vez de quitándose de la heroína.

¿Quién demonios nos va a creer así? ¿Qué impresión damos a los que están esperando una señal de austeridad para abrir el grifo de la financiación? Austeridad es gastar menos, no invertir menos. Invertir menos es abandono, dejadez, cobardía, falta de miras y renuncia al futuro. Lo que se esperaba que redujésemos era el gasto, pero eso tiene un coste político muy elevado y el Gobierno no se ha atrevido a hacerlo,  dejando el problema como estaba, pero con menos infraestructuras, menos mantenimiento y menos investigación. Una maravilla, vaya.

Por este camino, los bancos no nos prestan, las hipotecas se complican y el dinero no fluye.

Normal, vaya.

Espejismo en el desierto

Seguimos sin que nadie compre un piso

Seguimos sin que nadie compre un piso

Nos las prometíamos muy felices cuando el pasado mes de enero asistíamos a un incremento intermensual del 42,6% en el volumen de operaciones de compraventa de viviendas, comparando los meses de enero de 2012 con respecto a diciembre de 2011, pero todo apunta a que no se trataba más que de un espejismo en el desierto.

A juzgar por los datos que ha hecho públicos el Instituto Nacional de Estadística esta semana, los cuáles no dejan ningún género de dudas, con un retroceso en tasa interanual del 31,8%, comparando febrero de 2012 con febrero de 2011, y del 7,1% si comparamos febrero con enero de este mismo año.

En total, el volumen global de operaciones de compraventa realizadas asciende a las 30.745, una de las cifras más bajas de la serie, de las cuáles un 53,5% fueron realizadas sobre viviendas nuevas, mientras que el resto 46,5% se hicieron sobre inmuebles de segunda mano.

Con esta caída de febrero ya nos encontramos con un total de 12 meses consecutivos de descensos en el número de operaciones de compraventa realizadas en comparación con períodos anteriores, tanto mensuales como anuales, y nos retrotrae a lo más duro de la crisis.

En total, el número de operaciones de compraventa que se realizaron sobre viviendas nuevas fue de 16.447, con un retroceso interanual del 26,5%, mientras que el volumen de operaciones de compraventa sobre viviendas usadas fue de 14.298, con un descenso del 37,1% con respecto al año anterior.

Si, por otro lado, realizamos el análisis regional, nos encontramos con que la región que más operaciones de compraventa firmó durante el mes de febrero fue Andalucía con 5.562, seguida de Cataluña y Madrid, con 4.360 y 4.334, respectivamente.

En el otro extremo, las Comunidades con un menor número de operaciones de compraventa fueron La Rioja, con 258, Cantabria, con 373, y Navarra, con 479. Se da la paradoja de que La Rioja, a pesar de presentar el menor número global, fue la Comunidad con un mejor comportamiento en términos relativos junto a Baleares, con 104 y 100 operaciones de compraventa por cada 100.000 habitantes.

En definitiva, un nuevo dato que vuelve a incidir en la gravedad de la crisis, y que pone de nuevo de manifiesto que el cambio de Gobierno no ha creado el escenario de confianza suficiente como para afrontar el reto del crecimiento económico.

Todas las estadísticas siguen siendo negativas

Una de las mayores caídas de la historia del saldo hipotecario

Una de las mayores caídas de la historia del saldo hipotecario

Siguiendo con la tendencia que se había adivinado durante el pasado año 2011, y durante los años anteriores, el saldo hipotecario ha seguido a la baja en el comienzo de este 2012, y así según los datos de la Asociación Hipotecaria Española (AHE), durante este pasado mes de enero se produjo un descenso del 6,26% en tasa interanual.

Un descenso que llevó el total del crédito hipotecario de las entidades financieras españolas, incluyendo todo tipo de créditos, a la cifra de 988.313 millones de euros, una cifra que se sigue reduciendo cada año sin que parezca que pueda haber una solución en el corto-medio plazo.

Para poner de relieve la importancia de este descenso del saldo hipotecario cabe recordar que durante los años de burbuja inmobiliaria se experimentaron unos incrementos de hasta el 20%, lo que demuestra lo agudo de la actual crisis y las pocas perspectivas reales de que la situación se vaya a revertir de manera inmediata.

Una vez más, estas cifras ponen de manifiesto que el volumen de concesión de nuevas hipotecas no es lo suficientemente rápido como para cubrir la amortización de las mismas, ya sea por el pago de los propios clientes o a través de los embargos de las entidades financieras.

A esta falta de cobertura también hay que añadir que las hipotecas que quedan canceladas disponían de un capital más elevado que las nuevas hipotecas concedidas, lo que también genera una diferencia negativa en cuanto al saldo hipotecario.

De la misma forma, los créditos al consumo han desaparecido en su práctica totalidad de los registros, ya que las entidades financieras siguen huyendo claramente de estos productos con escasas garantías y grandes probabilidades de impago.

Por otro lado, el hecho de que el saldo hipotecario se esté reduciendo no deja de ser algo positivo, si tenemos en cuenta que el exceso de endeudamiento privado de las familias españolas durante las fases previas de la crisis es una de las causas principales de la crudeza actual de la misma.

Sin embargo, como todos los analistas coinciden en afirmar, el problema no es tanto la reducción en sí, que puede ser positiva, como la velocidad de la misma, excesiva para poder ser digerida.

La hipoteca joven se convirtió en chiste

Por fin nos dieron la hipoteca....

Por fin nos dieron la hipoteca....

Todos recordamos los tiempos en que la hipoteca joven era uno de los productos estrella de la banca comercial, aquellos tiempos en que se animaba a los jóvenes a “dejar de tirar el dinero en alquileres” y comprometerse con la formación de su pequeño patrimonio para obtener autonomía económica y encarrilar su futuro. En este blog, incluso, hubo algún artículo al respecto, aunque no tan halagüeño como la publicidad de los bancos, por supuesto. Este, por ejemplo.

Sin embargo, un nuevo vistazo a lo que es la oferta de los bancos, nos da a entender que los jóvenes ya no interesan como público específico. Mientras en otros tiempos una hipoteca joven podía estar por encima del cien por cien del valor de tasación y su plazo se extendía a menudo hasta los cuarenta años o más allá, esas condiciones han desaparecido actualmente del mercado, pasándose de 42 productos hipotecarios diseñados específicamente para jóvenes a únicamente 3  que podemos ver en nuestros días, y tras mucho mirar con lupa los catálogos de la banca.

En estos momentos, sólo tres entidades cuentan con estas hipotecas,  Caixa d’Enginyers, Unnim y la filial de internet del Banco Popular, lo que nos hace pensar que la gran banca, la que marca las directrices y las tendencias en el negocio ha dejado de considerar interesantes a los menores de treinta y cinco años como clientes hipotecarios.

¿Tendrá algo que ver con ello la terrorífica cifra de paro juvenil? Seguramente: con tantos jóvenes parados no sale rentable siquiera la publicidad de este producto, máxime cuando muy pocos, poquísimos, cumplirían luego con los requisitos mínimos.

Pero aún puede ser peor: puede que lo que haya hecho decaer a este producto sea el convencimiento de la gran banca de que estas personas, los jóvenes actuales, no van a mejorar tampoco en el futuro. Porque si pensaran lo contrario tratarían de captarlos ahora como clientes. Así que si no los quieren, mala cosa…

Cada vez le debemos menos a los bancos

Cada vez menos encadenados, aunque todavía demasiado

Cada vez menos encadenados, aunque todavía demasiado

El Banco de España ha publicado esta semana unos datos realmente reveladores, que ponen de manifiesto la situación en la que nos encontramos, ya que el saldo deudor de las familias españolas, es decir, lo que los ciudadanos le debemos a los bancos y cajas como consecuencia de los créditos que nos han concedido, se ha reducido durante el mes de febrero en un 3,34%.

Ello hace que el volumen total de la deuda que las familias españolas mantienen con las entidades financieras se quede en 861.438 millones de euros, lo que nos retrotrae a septiembre de 2007, justo después del estallido de la crisis de las hipotecas subprime en Estados Unidos.

De este total, la gran mayoría, como suele ser habitual, correspondió a la deuda hipotecaria, situada en 661.005 millones de euros, igualmente inferior a la de hace un año, concretamente un 2,2%, incluso inferior a la del mes inmediatamente anterior, enero, en un 0,41%.

Este fenómeno de reducción del saldo vivo hipotecario de las familias tiene una clara causa en la reducción del precio de la vivienda, lo que provoca que las nuevas hipotecas que se constituyan se hagan a un valor por debajo de las hipotecas que se amortizan, las cuáles se han incrementado artificialmente, de la misma manera, a causa de los embargos hipotecarios realizados por las entidades financieras.

Todo ello hace que, como sociedad, cada vez le debamos menos a los bancos y cajas, aunque todavía les debemos mucho, lo cuál es algo positivo, ya que el exceso de deuda privada acumulada durante los años de burbuja inmobiliaria está claramente detrás de la crudeza de la actual crisis.

Sin embargo, si el problema no es la reducción del saldo vivo de la deuda de las familias, sí es la velocidad a la que se está produciendo esta reducción, que está provocando cierta inestabilidad en el sistema y dudas reales sobre la sostenibilidad de muchas entidades financieras en el medio-largo plazo.

Se espera que esta situación se mantenga durante todo este año 2012, ya que las entidades financieras no parecen con la voluntad necesaria como para revitalizar el crédito en un futuro próximo, no antes de los tests de estrés del verano.

El Euríbor cierra marzo en el 1,499%

Parece que el Euríbor nos da un respiro

Parece que el Euríbor nos da un respiro

A pesar de que se veía venir, lo cierto es que el cierre de cotización del Euríbor en el 1,499%, en tasa media mensual, ha supuesto un soplo de aire fresco para las familias hipotecadas que ven como, por fin, podrán beneficiarse de un descenso significativo de su cuota hipotecaria mensual.

Si tenemos en cuenta que el Euríbor cerró marzo de 2010 en el 1,924%, nos encontramos con un descenso de 0,425 puntos porcentuales que, trasladados a cuota, significarán un descenso de 30-40 euros para una hipoteca media de unos 150.000 euros y un plazo de amortización de 25 años.

De hecho, con la primera jornada de cotización de abril ya se ha experimentado un nuevo descenso hasta el 1,410%, por lo que muchos empiezan a valorar la posibilidad de que se pudiera alcanzar el mínimo histórico del indicador, que se situó en el 1,211% en el mes de marzo de 2010, hace ahora exactamente un par de años.

El problema, como siempre, es que el efecto real de este descenso del Euríbor es limitado ya que nos encontramos de frente con el efecto de la cláusula suelo que impide que el tipo de interés que se aplica a una hipoteca caiga por debajo de un determinado valor.

Una cláusula suelo contra la que vienen luchando de manera sistemática todas las asociaciones de hipotecados y de consumidores del país, por considerarla notoriamente injusta, especialmente si la comparamos con la cláusula techo que se aplica sobre las hipotecas y que debería de compensar a los hipotecados en caso de incrementos del tipo de interés.

De cualquier forma, aún cuando nos encontremos con la cláusula suelo la buena noticia es que, al menos, las cuotas mensuales no se están viendo incrementadas, algo que es realmente importante en estos momentos de elevadas tasas de desempleo y dificultades generales para conseguir obtener un volumen de ingresos adecuado y duradero en el tiempo.

Una estabilidad que debería de seguir manteniéndose durante varios meses, al menos tanto y cuanto el BCE siga manteniendo el tipo de interés del dinero para la zona Euro en el 1%, lo cuál es probable que se alargue en el tiempo si tenemos en cuenta las dificultades económicas en las que nos encontramos.

Por qué la hipoteca nos dio por saco.

Político explicando que los pisos nunca bajan...

Político explicando que los pisos nunca bajan...

Más de uno se tomará a a risa lo que voy a decir, pero va muy en serio: hipotecarse es un acto de esperanza.

Pedir un préstamo es siempre señal de optimismo porque supone creer que en el futuro se va a poder devolver ese dinero, disponiendo entre tanto de un capital que en este momento no está a nuestro alcance. Cuando nos endeudamos, implícitamente entendemos que nuestro trabajo mejorará y nuestra renta lo hará con él, y no sólo lo entendemos nosotros, sino que lo entiende también el banco, lo que no deja de reforzar nuestra percepción optimista.

Sin embargo, algo ha ido muy mal y las hipotecas que se solicitaron estos años anteriores  siguen pesando como una losa sobre nuestras economías y sobre nuestro ánimo comprador, con lo que la demanda general se resiente. Y con ella la actividad económica y el empleo.

¿Y qué pasó? Pues varias cosas:

1- Que el bien que compramos, o sea el piso, empezó a valer cada vez menos, con lo que teníamos una deuda por un importe superior al valor del bien que compramos con el dinero prestado. A eso se llama perder pasta a lo bestia. Y cuando la gente pierde pasta, se empobrece y no puede ni comprar ni invertir.

2- Que las hipotecas solían doler los primeros años, pero luego, con la inflación y la subida de salarios, la cuota resultaba cada vez menos molesta, pues al ser constante suponía menos dinero real. Ahora, como los salarios han comenzado a bajar en lugar de a subir, esa cuota constante resulta que cada año es más dura de pagar.

En resumen, la hipoteca nos dio por saco, porque han dejado de cumplirse dos de los dogmas básicos de la religión financiera española: que los pisos nunca bajan y que la inflación es siempre alta.

Nos fue a sobrar fe cuando menos falta hacía…

Hipoteca y población.

La cosa está realmente mala...

La cosa está realmente mala...

A lo que más nos estamos acostumbrando es a decir que la hipoteca es una especie de losa que aplasta la demanda llevándose una parte importante, demasiado, de la renta disponible de las familias. De este modo, la falta de dinero en el mercado es lo que reduce las compras y por ese camino descienden también la producción y el empleo.

Sin embargo, últimamente parece que nos hemos olvidado de que la vivienda ha sido y es en España el principal indicador de capitalización de las familias, y el bien en el que permanece depositada una buena parte de la riqueza familiar española. En algunos países, o en algunas culturas, la riqueza se acumula en oro, o en joyas que se pasan de generación en generación y aquí lo hacemos en viviendas. Pues vale.

¿Y a dónde voy con todo esto? A que la esperada bajada de la vivienda puede beneficiar a algunos, que la podrán comprar a un precio más asequible, pero va a perjudicar a una inmensa masa de españoles que tenían sus ahorros invertidos en este bien. Y no me refiero al megaespeculador que tiene ocho casas y las alquila, sino a un abuelo cualquiera, que metió en la casa toda su renta durante años y que ahora dejará una herencia menguante a sus descendientes. Ese dinero, que antes era un activo para invertir o consumir, ha desaparecido de pronto, dejando sensación de timo (y de pobreza) a una persona que antes consumía con más alegría o pensaba poner su pequeño negocio.

¿Y cuándo se recuperará el precio de la vivienda para que pueda recuperarse este capital? Posiblemente tarde muchos años,  ya que la población no crece, algunas ciudades se vacían y toda la población se concentra en ciertos polos geográficos, donde el precio se mantiene o sube, haciendo que se devalúe en el resto del territorio.

Quizás este análisis es el que hacen los bancos y por eso son tan reacios a conceder hipotecas: en los próximos años es más probable que la vivienda siga bajando que ver un nuevo impulso alcista, pro lo que conceder hipotecas suponer incurrir en el riesgo de tropezar otra vez con la misma piedra: que las viviendas que aparecen en sus balances valgan menos que el dinero que dieron por ellas.

Por tanto, para evitarlo, quedan unas pocas salidas: que aumente la demanda de viviendas, que aumente la población, o quizás que tengamos una gigantesca plaga de divorcios que duplique las casas necesarias.
Sólo lo último parece probable en la situación actual…

Los bancos no hacen caso ni a Draghi

Pobre Draghi, que los bancos no le hacen caso

Pobre Draghi, que los bancos no le hacen caso

Al poco de llegar Mario Draghi a la cabeza del Banco Central Europeo, decidió apostar claramente por la liquidez en el sistema para permitir que las entidades financieras tuvieran la capacidad suficiente como para hacer frente a los riesgos sobrevenidos por la concesión de préstamos y créditos en un entorno como el actual.

Para ello tomó la medida excepcional de ampliar el plazo de devolución de los préstamos recibidos directamente desde el máximo organismo financiero a 3 años, con lo que daba un margen más que interesante para que éstos pudieran obtener el beneficio necesario que les permitiera devolver este préstamo de manera adecuada.

Sin embargo, los bancos europeos no parecen estar por la labor de seguir la iniciativa de Draghi, y a pesar de todo están apostando por mantener el grifo del crédito cerrado, al menos hasta que pasen los tests de estrés que se celebrarán al principio de este próximo verano.

Esto está ayudando muy poco a la recuperación definitiva de la economía en la zona Euro, que sigue anclada y estrangulada por la falta de financiación que permita apostar por inversiones de largo plazo o por decisiones de consumo de gran calado, que generen la suficiente capacidad productiva como para incrementar el empleo.

No obstante, fuentes del BCE siguen apostando por esta medida de ampliar la liquidez del sistema, como la mejor forma de conseguir que los bancos puedan, en algún momento, abrir la mano. Si las entidades financieras cuentan con el dinero suficiente llegará un momento en el que lo pondrán en circulación, ya que, en el fondo la concesión de créditos es el verdadero negocio de los bancos.

Habrá que ver, eso sí, cuando se empieza a producir este cambio que permita que la economía de la zona Euro iniciar la senda de la recuperación, la cuál parece ahora tan lejana que nadie se la puede empezar a plantear de una manera más o menos seria.

Y, mientras tanto, habrá que confiar en que Draghi y su equipo mantengan su capacidad crediticia que facilite dinero en manos de las entidades financieras para que éstas, algún día, decidan ponerla en circulación.