Embargos, subastas y morosos: nos embarga la emoción (y el piso)

Si el cocinero tuviese que comer de nuestro mismo rancho, quizás trabajase de otro modo...

Si el cocinero tuviese que comer de nuestro mismo rancho, quizás trabajase de otro modo...

Agarraos bien los machos, porque la noticia se las trae: los embargos de viviendas se han multiplicado por cuatro en el último trimestre de 2009, alcanzándose la muy dolorosa cifra de 17.200 viviendas embargadas, lo que suponen otros tantos dramas. Cada cual imagine lo que supondría para él que el banco se quedara con su casa, y con eso será suficiente para darse cuenta de que ya no estamos hablando de distintas opiniones, sino de algo mucho más serio.

Para que os hagáis una idea de la magnitud del desastre, os ofrezco algunos datos más: en todo el año  2006 se embargaron 17.635 viviendas, lo que viebe a ser unas 4100 viviendas por trimestre.

Bien, pues sólo en el segundo trimestre de 2009, de marzo a junio, se embargaron 23.704 viviendas. Más del quíntuple. O sea, que en tres meses del 2009 se superó en un 50 % todo lo que se había embargado en un año entero.

Por si esto fuera poco, las previsiones para 2010 son aún peores. Los bancos, que están sufriendo en sus cuentas un porcentaje de morosos de alrededor del 4,5 % esperan que esta cifra llegue al 7 o al 9 % a lo largo de este año. Dicen que van a hacer cuanto puedan para renegociar las deudas y no llegar al embargo, y esta vez es para creerles, por lo mucho que les perjudica a ellos quedarse con las casas, pero nadie sabe si eso será suficiente, ni hasta dónde podrán llegar si el mercado sigue sin liquidez.

O sea, que no es que hablemos de la crisis: es que será ahora cuando verdaderamente se trasladará a la calle, y verdaderamente nos golpeará donde más nos duele.

El drama se está convirtiendo en tragedia.

La fiesta ha terminado. Toca recoger los cristales rotos y pagar al tabernero. Un tipo que dice llamarse Unión Europea y que espera a la puerta con un garrote.

Veremos que hace ZP ante sus argumentos.

Veremos…

IVA y vivienda

Cada vez inventan cosas más raras para vendernos la moto...

Cada vez inventan cosas más raras para vendernos la moto...

Con eso de que nos van a subir el IVA en julio, me parece que es buen momento para darle un repaso a lo que este impuesto supone en la compra de una vivienda.

Por lo pronto, supone un palo, que se llevará posiblemente lo que tengamos ahorrado si no contábamos con esta gracia.

Debéis tener en cuenta que el IVA es independiente del uso que se le vaya a dar a la vivienda. Se trata, pro caso, de un impuesto real, que grava la cosa en sí, y no de un impuesto subjetivo, que pueda depender de las circunstancias de uso. Un particular paga el mismo IVA por una vivienda que una empresa, y se paga el mismo IVA por la vivienda habitual que por una vivienda de vacaciones o por una que se vaya a usar como negocio para ponerla en alquiler.

Los tipos de IVA para vivienda, son los siguientes:

7 % con carácter general para las viviendas nuevas. Pasará al 8 % a partir de julio.

0% para las viviendas de segunda mano, peor no os emocionéis, porque en el caso de vivienda usada hay que pagar el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales, que curiosamente, es el 7 %.

4 % para las Viviendas de Protección Oficial. Este tipo, según parece, no se verá modificado de momento.

Y aunque no convenga hablar de eso, ya sabéis ahora pro qué a veces se piden algunas cantidades en negro y por qué acepta el comprador. Porque todo lo que no se declara es un 7 % más barato.

¿A que la tentación es poderosa?



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Base de cotización para pensiones. 25 años como propuesta

Sindicato intentando proteger a un grupo concreto de una caída de derechos.

Sindicato intentando proteger a un grupo concreto de una caída de derechos.

Aquella vieja premisa teórica de la economía, el coeteris paribus, que viene a ser el estudio de lo que pasa con una variable cuando las demás permanecen constantes, resulta que no existe en el mundo real o se extinguió a la vez que los dinosaurios.

Con esto de la base de cotización para la pensiones pasa un poco como con las hipotecas, en las que el plazo afecta a la cantidad y la cantidad afecta al plazo.

Como ya sabréis, hace muy poco se filtró la noticia de que el gobierno manejaba la posibilidad de aumentar la base de cotización a 25 años para el cálculo de las pensiones, frente a los 15 años actuales, y sabréis también que acto seguido se armó la Marimorena.

Por mi parte, y con el casco puesto por lo que podáis decirme, me parece que esa sería una medida muy positiva para el conjunto de los trabajadores, sobre todo para los más jóvenes, y que precisamente por eso, se pusieron tan radicalmente en contra los sindicatos, que parecen defender sobre todo a colectivos muy determinados.

Para este tema hay tantas opiniones como intereses, así que yo os voy a contar la mía a la espera de escuchar las vuestras:

Actualmente, el monto de la pensión de jubilación se calcula sobre lo cotizado en los últimos 15 años de vida laboral. Teóricamente, y según los sindicatos, esto es una conquista social, pues en los últimos años de trabajo es cuando el trabajador percibe un salario mayor por complementos como antigüedad, o porque ha ascendido en la empresa y tiene un puesto superior a los años anteriores con un salario mejor.

En principio, suena bien, peor a mí me parece un razonamiento falso, anclado en el pasado, y que defiende únicamente los intereses de un grupo.

En unos momentos en los que el mayor temor de un trabajador es que lo despidan a los 55 años, o a los 60, porque sabe que no encontrará otro empleo, utilizar para el cómputo de la pensión únicamente los últimos 15 años de vida laboral desestimando el resto, es casi un crimen. Eso está bien para los funcionarios, o para los trabajadores fijos de las grandes empresas, pero no para el curreante en general. ¿Pero qué pasa si te despiden a los 55? No sólo te quedas sin trabajo, sino que además te quedas sin pensión.

Por otro lado, es profundamente injusto que si cotizas durante toda tiu vida laboral, sólo se tengan en cuenta los últimos 15 años.

Lo que conseguiría la propuesta del Gobierno de aumentar ese plazo a los últimos 25 años es adecuar la pensión final a la cotización real. A mí me parece que se deberían tener en cuenta TODOS los años cotizados, pero creo que pedir que los sindicatos acepten tal cosa es un exceso.

Porque ya sabéis: trabajador es aquel que da derecho a la parte proporcional de un sindicalista liberado. Los demás no importan.

P.D: En este país escribes un artículo hace dos días y el Gobierno ya ha cambiado de opinión cuando se publica. Como sabéis, la medida fue retirada a las cuatro horas de ser propuesta, por la presión de los sindicatos.  El artículo ya habla bastante de si me parece buena o mal, pero lo que está claro es que con estos bandazos y con esta seriedad, irse a tomar por saco deja de ser una opción para convertirse en un triste imperativo.

 🙁

El cebo irresistible de Caixa Catalunya

A río revuelto ganancia de pescadores

A río revuelto ganancia de pescadores

Caixa Catalunya sabe lo que se hace, o al menos lo aparenta, y ha entendido que en situaciones de crisis de demanda, como la que estamos viviendo en estos momentos se necesitan medidas drásticas, ofertas originales que dinamicen esa demanda para equilibrar la oferta.

Para empezar, la entidad financiera no se anda con historias y garantiza el precio mínimo de los inmuebles que vende, prefiere ganar menos pero vender el piso, que comérselo con patatas, como le está pasando al resto de promotoras y entidades financieras.

Pero no sólo eso, la caja también da facilidades para el cambio de vivienda que promueve, para lo cuál compra el piso actual y, aún más lejos, si te quedas en paro te la recompran, con lo que no tienes ningún riesgo de no poder pagarla.

Y, por otro lado, han decidido lanzar al mercado una bolsa de viviendas interesante para el alquiler, a precios tan asequibles como 550 euros, con lo que se las están quitando de las manos.

Pero no te creas que con este artículo quiero hacer publicidad de Caixa Catalunya, que eso lo hagan ellos, sino mostrarte que hay formas de lanzar un cebo irresistible a los compradores de viviendas, es cuestión de originalidad y creatividad.

Lo que no se puede esperar es que en una época como la que estamos viviendo la oferta cree su propia demanda, eso pasó hace unos años, ahora ya no. Ahora hay dos problemas, uno de demanda y otro de demanda efectiva, hay poca gente que quiera comprar pisos y la mayoría de los que quiere no lo pueden hacer por la estrangulación del crédito hipotecario por parte de las entidades financieras.

Por tanto, ya no nos valen los lloriqueos de las promotoras y las constructoras, la demanda está ahí, es escasa, pero está, y todo es cuestión de conseguir pescarla. Lo mejor es que cuanto más original sean las técnicas de venta, más nos beneficiaremos nosotros, los pobres compradores, a la hora de afrontar una compra de vivienda.

Las crisis, como el hambre, agudiza el ingenio y sólo las empresas con esa capacidad de adaptación y de creatividad pueden sobrevivir a situaciones como la actual.

Esperemos que cunda el ejemplo y que otras entidades financieras aparezcan con ofertas similares.

El comunismo como alucinación colectiva y su resistencia frente la realidad (un epílogo sociológico).

A alguna gente no parece importarle gran cosa la realidad.

A alguna gente no parece importarle gran cosa la realidad.

Prometí un día contaros una anécdota y creo que no hay mejor ocasión que esta:

Estaba yo en Checoslovaquia en el año 92, haciendo turismo en tren. Por supuesto, era pobre como una rata, así que me gustaban los países del Este, donde la gente era aún más pobre que yo, o igual, y podía incluso permitirme lujos asiáticos como tomar un café y una cerveza de vez en cuando en los bares de los indígenas.

Recuerdo que me alojaba en un hotel en el quinto pino, al final de Holesovice (por si alguien lo conoce) y que el portero de noche era un viejo de largas barbas blancas que hablaba seis idiomas, y casi todos mal. Según me dijo, en la cárcel había aprendido español para leer a Cervantes, francés para leer a Flaubert e inglés para leer a Fielding. Además, hablaba checo, porque era la lengua de su país, ruso, porque eran los que mandaban en su país, y alemán, por todo lo que había pasado y lo que pudiera pasar. Os lo cuento casi textual, para que veáis que mentalidad y qué puntería tenía el viejo. ¡Y qué retranca!

 Me dijo también que dormía mal y que su pensión de jubilación era ridícula, y que así, uniendo los dos problemas, se había hecho portero de noche de un hotel para solucionarlos ambos a la vez. Todo un personaje.

Pues bien: en mi tercera o cuarta noche en el hotel, me quedé un rato a hablar con él, y me dijo: “Checoslovaquia es el país más triste del mundo, porque desde el año 38 que llegaron los nazis, hasta el año 90 que se fueron los rusos, nunca hemos tenido libertad. Un año antes que a ningún sitio vinieron aquí los nazis, y luego nos liberaron los rusos. ¡Qué mala suerte!”

-Es triste, sí, le dije yo, dándome cuenta de que tenía razón.

“Muy triste. Porque los nazis iban a tu casa, te encarcelaban, te torturaban y te asesinaban”

-Sí. Fatal. La verdad le respondí.

Y luego llegaron los comunistas, que te encarcelaban, te torturaban y te asesinaban. Pero los nazis permitían emigrar, y por eso los henos echado tanto de menos. ¡Cómo los hemos echado de menos!”

Eso me dijo, y creo que tiene que ser suficiente, porque lo cierto es que si lo piensas, es verdad.

¿Cómo tiene que ser un régimen y un sistema económico y político para que la gente eche de menos a los nazis?

Y sin embargo, ya lo veis, sigue habiendo gente que pertenece a un partido comunista. El comunismo, por tanto, no parece un sistema que se apoye en realidades, o en promesas siquiera, o en un pasado brillante. En su pasado hay hambre, miseria, muerte, asesinato y océanos enteros de dolor y opresión, pero no le afecta. Nadie puede ir por la calle diciendo que es nazi (y me parece lógico, después de lo que hicieron) pero a la gente no le da vergüenza llevar una bandera roja, o decir que es miembro del Partido Comunista. Cualquier otra ideología o sistema que hubiese asesinado a la cuarta parte de personas, o destruido la vida de una décima parte de seres humanos de los que destrozado el comunismo estaría eternamente condenada, pero el comunismo no. ¿Por qué?

Porque el comunismo parece comportarse como una alucinación colectiva (tipo religión), o como un instinto depredador del alma humana. No se le puede combatir con razones, porque no atiende a razones. No se le puede combatir con la economía, porque aspira a quedarse con lo tuyo. Su triunfo, quizás eterno, es que ofrece la legalización del robo, y siempre habrá seres humanos a los que eso les ponga en movimiento y les aporte una esperanza de mejorar a costa de su vecino. Todos conocemos a personas que nunca nos robarían, pero que votarían encantadas a un partido que propusiera robarnos y matarnos. ¿no es cierto?

El odio a los semejantes, la envidia, el rencor, el cainismo, la inquina a los que son mejores, el deseo de machacar al que destaca, al diferente o al que tiene ideas propias no son, en absoluto, patrimonio exclusivo del comunismo. Ni mucho menos. Pero ningún sistema como el comunista ofrece a la gente que vive enfangada en esas pasiones una oportunidad tan buena de tomar revancha contra los otros y arrastrarlos por el barro. Y además en nombre del pueblo, de la igualdad y de otras muchas absoluciones. Te permite ser malo y a la vez te absuelve. ¿qué mas se puede pedir? Esta es, para mi y para algunos otros autores, la razón sociológica de la supervivencia del comunismo como idea, a pesar de sus crímenes y sus estrepitosos fracasos pasados. Y el caso es que otra cosa no se explica.

Como ya bato todos los records de longitud de un artículo, termino con una frase del viejo del hotel: “si quieres saber quién es un miserable, es fácil: pregúntale por mayo del 68. Si te habla de París, es un canalla. Mayo del 68, para los amantes de la libertad, fue Praga. La valiente y sangrienta Primavera de Praga”

Por si os sirve.

Los hipotecados sueñan, los bancos sufren, el Euribor sigue a la baja

El Euribor sigue rompiendo todos sus suelos

El Euribor sigue rompiendo todos sus suelos

Los ejecutivos de las entidades financieras siguen sufriendo urticaria cada vez que escuchan los datos sobre el valor del Euribor, porque éste se sigue manteniendo a la baja, para felicidad de todos nosotros, los hipotecados.

Bien es cierto, sin embargo, que la mayoría de las hipotecas están fijadas con una claúsula de tipo de interés suelo a partir del cuál el interés que pagamos en nuestras cuotas no baja. Una de dos, o las entidades financieras se temían esta crisis o son más listos que el hambre y se cubren ante cualquier circunstancia.

En cualquier caso, la noticia, que al final se me va el santo al cielo y no te digo lo que te tengo que decir, no es otra cosa que el Banco de España confirmó ayer que el Euribor quedaba fijado en enero en el 1.232%.

Este valor supone un descenso mínimo con respecto al valor del mes de diciembre, que había quedado fijado en 1.242%, pero un descenso, al fin y al cabo, destrozando las previsiones más agoreras que hablaban de un repunte del índice de referencia de la mayoría de las hipotecas de nuestro país.

Todo apunta, es cierto, a que a lo largo de este año, 2010, el Euribor tendrá que subir a medida que el Banco Central Europeo suba los tipos de interés para la zona Euro, ahora fijados en el 1%. Sin embargo, al menos tendremos un tiempo de tranquilidad, porque aunque el índice suba, lo hará muy suavemente, sin cambios bruscos.

Por otro lado, este valor de enero, supone un descenso de 1.39 puntos porcentuales en tasa interanual, es decir, comparado con el mismo dato de hace un año, lo cuál supone un ahorro realmente importante en la cuota mensual.

La mejor noticia, sin embargo, es que para las nuevas hipotecas las entidades financieras están lanzando promociones abrumadoras, como es la ruptura del tipo de interés cero. Concretamente, últimamente lo ha venido anunciando la Caixa, así que pronto veremos como el resto de entidades financieras lanzan una promoción similar.

Imagínate, ¿no sería justo el hecho de que si el tipo de interés puede subir sin límite, también pudiera bajar sin ningún límite? El problema es intentar hacer entender a las entidades financieras el concepto de justicia, porque creo que no lo estudiaron en sus respectivas carreras. Me han dicho las malas lenguas que todo banquero de postín está obligado, por currículum, a haber suspendido la asignatura de Ética en su colegio.

Los fallos del colectivismo IV (la necesidad como criterio de reparto)

Puestos a inventar necesidades, hay ideas para todos los gustos...

Puestos a inventar necesidades, hay ideas para todos los gustos...

Una de las premisas fundamentales de los sistemas colectivistas, en especial de los socialistas y comunistas, es la máxima: “se debe exigir a cada cual según su capacidad y dar a cada cual según su necesidad”

Dentro de la serie sobre los fallos del comunismo, quisiera analizar esta idea, aunque más bien me parece una mentalidad, o una forma de ver el mundo.

Por mi parte, y siendo todo lo objetivo que puedo, quiero decir una serie de cosas, que espero que me rebatáis con argumentos lógicos, porque lo cierto es que estoy acostumbrado a que me lo discutan con razones religiosas. Así que, por favor, dejad el catecismo a un lado, y pensemos. Os lo ruego.

-La pobreza no es una condición moral. No pienso como los calvinistas, que creen que el pobre es malo, porque Dios no permitiría pasar necesidad a un hombre virtuoso. Y tampoco pienso como los católicos, que creen que antes pasará un camello por el ojo de una aguja que entre un rico en el reino de los cielos. Por eso os dije que dejéis un rato el catecismo en casa y me digáis si ser pobre es un rasgo moral. Yo creo que es indemostrable tal cosa. Ser pobre es ser pobre. Y ser pobre es una mierda. Pero no dice nada de la moralidad.

-La necesidad no da derecho a nada: lo que otorga derechos es el esfuerzo, el cumplimiento de unos deberes o incluso el simple hecho, convenido de forma tácita, de pertenecer a una sociedad o país (lo que también impone obligaciones). Pero la necesidad, en sí, no otorga derechos. Que yo necesite un coche para ir a trabajar, aunque lo necesite imperiosamente, no me da derecho a exigirlo, ni a coger el de otro, ni a pedir que me lo presten. Necesitar una vivienda no significa que otro la tenga que pagar.

Las necesidades son ilimitadas y pueden crearse o extenderse a voluntad. Esta es uno de los pilares de la economía. De hecho, la economía se define según algunas escuelas como la disciplina que estudia la distribución de recursos limitados entre necesidades ilimitadas. Dicho esto, un sistema que reparte el fruto del esfuerzo de todos entre los que más lo necesitan, lo único que está haciendo es incentivar la queja, la picaresca y la corrupción. Un sistema en el que para conseguir más basta con sufrir más en vez de trabajar más, se va al carajo necesariamente.

A riesgo de que me tiréis piedras, os citaré un ejemplo sangriento: en la guerra entre los tutsis y los hutus, en Rwanda y Burundi (1990-1994) ambos bandos combatientes utilizaban las matanzas de civiles como modo de aprovisionar a sus ejércitos, pues sabían que después de cada matanza llegaría la ayuda humanitaria de Occidente y podrían así dar de comer a su tropa.

La necesidad, por tanto, no puede ser un baremo de distribución, a riesgo de que las necesidades se multipliquen y la miseria, la enfermedad o la simple estupidez lleguen a ser estados deseables, de los que se puede obtener más que del trabajo, el estudio o la salud. Cuando es más rentable cortarse un pie que estudiar una carrera, un país no tarda en quedarse cojo.

Por lo demás, hay ejemplos de sobra en nuestra sociedad de gente que convierte la necesidad en un modo de explotar al resto.

Es vuestro turno.

 

Jubilación a los 67

Cualquier día harán ir a trabajar hasta a los muertos (pero sólo a algunos, no penséis...)

Cualquier día harán ir a trabajar hasta a los muertos (pero sólo a algunos, no penséis...)

Hasta los miembros de su Gobierno lo dicen por los pasillos: Zapatero se levantó ocurrente y decidió, de pronto, sin encomendarse a Dios ni al diablo, subir la edad de jubilación a los 67 años.

Por lo visto, muchos de sus ministros se enteraron por la prensa de esta medida, que ha pillado por sorpresa a propios y a extraños. Como supongo que ya habéis leído algo al respecto, me permito explicar muy por encima, si la risa me deja, en qué consiste la idea:

A partir de 2013 la gente se empezará a jubilar con 65 años y dos meses, y la edad de jubilación se aumentará en dos meses al año hasta que en 2025 tengamos la cifra propuesta: 67.

Lo cierto es que el la Seguridad Social iba de cabeza a la quiebra y había que hacer algo, y enseguida, para evitar su colapso en los próximos años, cuando el número de activos fuese más o menos igual al de inactivos. Las cifras indican, más o menos, que en 2040 está previsto que haya un 32 % de jubilados, lo que sumado a los menores de edad hace que tengamos a un trabajador por cada español pasivo. Y eso contando con que no haya paro, por supuesto.

Con esto, como veis, no hago más que sumarme a la broma: había que hacer algo enseguida, y hasta 2013 (año posterior al de las elecciones, ojo al dato) no se empieza a subir el tope de la jubilación, y sólo dos meses. Había que hacer algo urgente y resulta que lo posponen quince años, lo que, sabiendo como sabemos el modo en que se rige este país, significa que aún veremos otras diez o doce ocurrencias, ocho reformas, treinta y tres enmiendas y setenta y ocho borradores. O sea, nada.

Pero no voy a decir que esta medida es un brindis al sol, porque contiene su significado, y muy importante: que la cobardía política del gobierno no conoce límites ni pudor.

Pero ya de la que estamos, analizamos las consecuencias muy brevemente, de este retraso en la edad de jubilación:

Los que cobran más y son más difícil de despedir (y por tanto hacen menos, porque echarán a otros) se incrustan aún más en la empresa o la función pública.

-El paro juvenil, que ya es bestial (40 %), aumentará aún más si se llega a aprobar una barbaridad así.

El aumento de la vida laboral no compensa, ni de lejos, el aumento de la esperanza de vida. Es un puñetero y mierdoso parche para no abordar medidas de verdadero calado (por ejemplo, decir no a la prejubilaciones que tanto gustan a las grandes multinacionales).

Hay muchos otros efectos, pero cuento con que los vayáis citando vosotros.

 

 


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Donde dije digo, digo cambio (y corto)

Hipotecado negociando con el banco el cambio de hipoteca con las fuerzas armadas (y las que se van a armar)

Hipotecado negociando con el banco el cambio de hipoteca con las fuerzas armadas (y las que se van a armar)

– Españolito Hipotecado (EH) llamando a entidad financiera, ¿me oye?

– Entidad financiera (EF): sí, alto y claro. Cambio.

– EH: Eso digo yo: cambio…  La hipoteca de banco.

– EF: ¿mande? No oigo nada. Cambio.

– EH: es mi Scattergories-hipoteca y me la llevo. Cambio.

– EF: te pierdo, no oigo nada. Cambio.

– EH: que digo que ya no te acepto como animal de compañía. Cambio y corto.

Aunque no lo parezca, esta conversación se produjo más de 60.000 veces el año pasado en lo que supone una cifra récord de subrogación de hipotecas según el INE, ese Zeus de las estadísticas que dice que el número de hipotecados que hicieron un corte de mangas a su entidad financiera creció un 16% respecto a 2008, cuando ya había crecido un 7% respecto a 2007.

En estos tiempos de crisis, en los que la pela es la pela más que nunca, muchos hipotecados han pasado de estar con su banco como Pili y Mili a estar como Pimpinela y marcharse atraídos por los cantos de sirena de otra entidad.

Así es el capitalismo: sin piedad y sin escrúpulos; yo te robo los clientes, tú me robas los clientes y aquí paz y después gloria, porque el “yo te doy cremita, tú me das cremita” se queda sólo para los anuncios.

Lo mejor de todo es que ponerle los cuernos al banco está bien visto, ya sea porque te quieres deshacer del suelo de la hipoteca, para encontrar un diferencial más benévolo o porque los otros te prometen el oro y el moro: los muebles de la casa, un crucero, perdonarte parte de la hipoteca… Y próximamente una cita con Elsa Pataky y un tour por el Vaticano.

Otra parte curiosa es que todos creen que ganan, aunque en el caso de los hipotecados está por ver porque mi instinto de espía me dice que estas entidades son todas el mismo perro con distinto collar.

En su caso sí está clara la ganancia: ¿qué es condonar una insignificante parte de la hipoteca a cambio de conseguir un cliente que sabes que paga religiosamente sus cuotas desde hace años y que el departamento de riesgos verá solvente? No tiene precio.

Aunque no se concedan casi hipotecas, con las subrogaciones las que ya hay se mueven más que un palomo cojo. Qué le vamos a hacer si está de moda. Si la madre de la Pajín es tránsfuga, ¿por qué no lo podemos ser los hipotecados?

Ale, a pertrecharse y buscar el mejor postor, prometo que los hay que te dan hipotecas a 45 euros, pero cuidado al adentraros en el lado oscuro porque, aunque no lo parezca, los bancos siguen estando más agarraos que un chotis. Sí, pi. Palabra de Matahari.

Menos es más, más es menos, menos dinero para las hipotecas

¿Quieres una casa? Olvídate del banco que no te va a dar el dinero

¿Quieres una casa? Olvídate del banco que no te va a dar el dinero

Que los bancos estaban dando menos hipotecas y las que daban eran de menos dinero ya lo sabíamos, lo intuíamos, lo habíamos sufrido en nuestras propias carnes, pero ahora ya tenemos la certeza estadística.

Nada es cierto del todo hasta que el INE se pronuncia y ahora lo ha hecho, lo ha hecho lanzando una cifra media para las hipotecas constituidas en noviembre de 2009, una cifra que se queda en 135.657 euros.

Que así dicho no suena a nada, ni bien ni mal, pero que si la comparamos con los datos de un año antes nos encontramos con una reducción de un 9.9%, muy por encima del porcentaje de disminución del precio de los pisos.

Por tanto, tenemos que el dinero que prestan los bancos ha disminuido por encima de lo que han bajado los precios, lo cuál no cuadra por ningún lado, porque entonces, o la gente está pagando a “tocateja” o no entiendo como se están comprando los pisos que se están comprando.

Está claro que los bancos están haciendo lo que quieren, nos están tratando como tontos y se están guardando el dinero para poder cuadrar sus balances sin pensar en la pobre gente, como tú y como yo, que queremos comprarnos un piso.

El sentido común dice que el precio de las viviendas debería de ser coherente con la cantidad que prestan los bancos para las hipotecas, porque en otro caso el sistema se va a venir abajo, es totalmente insostenible.

No tiene sentido que el precio de una vivienda haya bajado de 105 a 100, pero que el banco haya reducido el dinero que me presta de 85 a 75, algo falla en el sistema.

Un sistema que ha sido creado por los bancos, para los bancos y sus propios beneficios, y perjudicándonos a nosotros, los pobres curritos que sufragamos las deudas de las entidades financieras pero que no vemos, ni de lejos, los beneficios que acumulan en época de bonanza.

Y los gobiernos, que saben lo que se juegan en el envite, nos ignoran de manera deliberada y se limitan a ejecutar sus leyes al dictado de las entidades financieras que manejan los hilos del poder a su antojo.

Los fallos del colectivismo (III): desincentivación del esfuerzo y penalización de la excelencia.

Cuando trabajar bien no sirve de nada, pasan cosas como esta

Cuando trabajar bien no sirve de nada, pasan cosas como esta

Dentro de este recorrido por los fallos de los sistemas socialistas y comunistas llegamos hoy a una lacra de difícil solución: la desincentivación del esfuerzo.

Podíamos hablar otra vez del mono que no trabaja y que precisamente por no trabajar se vuelve más competitivo con las hembras, tiene mejor salud, y vive más años, pero de eso ya hablamos el otro día.

Hoy, en cambio, como pidieron algunos lectores, voy a tratar de abordar el asunto desde una óptica cercana: la igualdad o equivalencia entre el que hace algo, el que hace mucho, y el que no hace nada. La igualdad o equivalencia entre el perfeccionista, el que trata de mejorar las cosas, el indolente y el que simplemente es un chapucero y un marrano.

Todo eso nos suena cercano y conocido, ¿verdad? Pues bien: ese es el pilar fundamental de las relaciones laborales en el socialismo. Y lo mismo que ocurre en una empresa cuando se trata igual a los que cumplen o a los que no, sucede en un país, pero a lo grande.

En nuestras economías capitalistas hay una reminiscencia de ese sistema, fomentada a ultranza por los sindicatos de izquierda (que son casi todos): la negociación colectiva. Los sindicatos detestan todo aquello que pueda servir para distinguir al buen trabajador del malo, y se amparan en que estos mecanismos se utilizan para cometer abusos y arbitrariedades contra los trabajadores. Es totalmente cierto, pero no cabe olvidar que tratar igual a todos es un abuso y una arbitrariedad ya en sí misma, con lo que cometer un desmán para evitar otro no puede ser una mejora. Es simplemente un trasvase de poder y una presión a la baja sobre la productividad. ¿Cual es la idea? Que todos trabajen como el que menos, porque trabajar como el que más es de idiotas.

Los sistemas socialistas y comunistas se basan en esto: los recursos son del Estado y los trabajadores son todos iguales. En estas condiciones, mejorar un producto, hacerlo más eficiente, más duradero o de mejor calidad no tiene sentido, pues el Estado garantiza que no habrá otro producto en el mercado compitiendo con el tuyo. Los consumidores te comprarán a ti obligatoriamente, y al precio que se fije. La calidad y la eficiencia no cuentan.

La producción en los sistemas comunistas y socialistas es como la comida en la cárcel: como no hay otra cosa, todo está bien. Cualquier iniciativa para mejorar el producto aumentará el esfuerzo y nadie querrá asumir ese sacrificio a cambio de nada. Los sistemas comunistas sólo avanzan cuando deben competir, como en la carrera armamentística contra Occidente, la carrera espacial, o la guerra contra los nazis. Sin competencia exterior, se hunden en su propia inoperancia, su indiferencia y la falta de incentivos para trabajar más, trabajar mejor o mejorar lo que se produce.

En ese sentido podríamos decir que los funcionarios operan a menudo como un estado socialista propio dentro de un sistema capitalista, pero esos matices os los dejo para vosotros, en los comentarios, que yo ya me he vuelto a pasar de extensión.

A ver si entre todos tenemos un buen debate.

 

El que no llora no mama, y las empresas inmobiliarias comienzan a llorar para mamar

Papá Estado sigue dando de mamar al sector inmobiliario, generador de la crisis actual

Papá Estado sigue dando de mamar al sector inmobiliario, generador de la crisis actual

Está claro que el que no llora no mama, y que la mejor forma de conseguir dinero público, de ese que pagamos tú y yo con nuestros impuestos, con nuestros impuestos abusivos y que luego mira para lo que sirven.

Sirvieron para avalar a las entidades financieras, que sí que son necesarias para que nuestro circo económico funcione, pero, claro, también podían haber guardado cuando iban bien, como todo hijo de vecino, como tú y yo, protegiendo parte de los beneficios para las épocas de crisis.

Luego sirvieron para subvencionar a las empresas automovilísiticas, incluyendo a los concesionarios de coches, que, igual que los bancos, habían ganado dinero a expuertas pero ninguno tuvo la suficiente cabeza como para ahorrar para épocas de crisis.

Y ahora, parece que va a servir para salvar a las empresas inmobiliarias, o al menos eso es lo que pide Santos González, que por lo que parece, que yo no lo sabía, es el Presidente de la Asociación Hipotecaria Española (AHE para los amigos).

Pues este hombre, el tal Santos González, ha hecho unas declaraciones en las que advierte que el nivel de endeudamiento hipotecarios de las empresas inmobiliarias, constructoras y promotoras, es inasumible por el sector financiero.

Y amparado en estas conclusiones solicita, de manera indirecta, ayudas públicas para estas empresas para que puedan salir de esta situación insostenible porque si no están condenadas a la desaparición, propiciando el fin del sector.

Eso sí, dice que las empresas inmobiliarias deberían comprometerse a no volver a cometer las mismas tropelías en las que han incurrido en estos últimos años, vamos, exactamente igual que las entidades financieras estadounidenses, que pidieron dinero público por sus excesos, prometiendo no volver a cometerlos y ahora han vuelto a caer en ellos.

Pero digo yo, si yo soy autónomo y pierdo clientes o no puedo mantener mi nivel de deuda, me toca cerrar mi negocio y el gobierno no viene a ayudarme, entonces, ¿por qué va a ayudar el gobierno a las empresas inmobiliarias?

Yo quiero que mis impuestos se dediquen a ayudar a los ciudadanos de a pie y a salvar a los autónomos que tienen que cerrar sus pequeños negocios, no a estas grandes corporaciones en las que los propietarios no son responsables y siguen teniendo sus ahorros en alguna cuenta de un paraíso financiero perdido.