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  Los sueldos que se autoasignan nuestros polÃticos es un tema de conversación perfecto para el café, o para una de esas reuniones donde lo más prudente es no sacar a colación asuntos más cercanos. La cosa tiene tela, y más aún, en realidad, de la que parece a primera vista.
Una vez abandonadas las blasfemias góticas y el cainismo ibérico, llega el momento de la reflexión, y entonces cabe preguntarse si esos sueldos deberÃan referenciarse y compararse con lo que gana un funcionario, con lo que cobra un gestor, o con qué.
Ya sé que es difÃcil, porque el hÃgado manda mucho, pero os pido un poco de reflexión.
Todos nos quejamos de que de la caja común salen cantidades difÃcilmente justificables, pero creo, y os ruego que contengáis las pedradas, que pensamos eso no por lo que pagamos, sino por lo que recibimos a cambio.
Personalmente, como pasé muchos años tratanado con la Universidad, considero más que demostrado que hay ciertos puestos, mal pagados, en los que sólo se acaban metiendo los que no valen para otra cosa.
Los buenos profesionales, los de verdadera valÃa, acaban trabajando para empresas que les pagan una fortuna mientras que en la Universidad se quedan para dar clase los que saben que no van a encontrar nada mejor o los que no tienen ganas de rendir cuentas ni horarios a nadie. Dicho de otro modo: vagos e ineptos.
En mi sector, que es la economÃa, os puedo jurar que un gran gestor, o un profesional de verdadera valÃa no se conforma con cobrar dos mil euros si no tiene claro, por supuesto, que su otra opción viable es ganar setecientos trabajando de contable en una pescaderÃa.
Pues en polÃtica igual. O aún peor. Necesitamos gerentes. En este paÃs necesitamos personas con capacidad de gerencia y de administración, con capacidad de lucha e iniciativa para sacar adelante los proyectos públicos. Necesitamos gente que sepa hacer las cuentas, obtener los recursos y optimizar su utilización. ¿Y sabéis qué pasa? Que la gente que sabe hacer eso cobra verdaderas fortunas en la empresa privada. ¿Qué puesto creéis que ocupa el Presidente del Gobierno en el ranking de ejecutivos mejor pagados? En 2005, estaba allá por el cuatro mil y pico, y creo que habrÃa descendido. Zapatero gana alrededor de 90.000 € al año, mientras que cualquier consejero de una empresa cotizada en bolsaduplica tranquilamente esta cifra.
De esta manera, ¿cómo queremos que se presente a alcalde un señor que gana cincuenta mil euros en su empresa? ¿Cómo vamos a convencer a un buen gestor de que se presente a Presidente si va a ganar treinta o cien veces menos? No se presenta, por supuesto, y cada vez que pedimos a los polÃticos que trabajen por amor al arte permitimos y fomentamos tácitamente que los asuntos públicos queden en manos de aficionados, de arribistas y de desaprensivos que vienen a hacer experimentos con nuestra gaseosa.
Porque en esto pasa como en todo: si buscas un electricista de cuatrocientos euros al mes, al final se funden los plomos en cuanto pones la batidora. Y si buscas un alcalde o un ministro de miseria, pues eso obtienes: una miseria de alcalde o una ruina de ministro.
Lo que vale algo, algo cuesta. Y es de tontos tener muerto de hambre al perro que guarda las gallinas. O elegir de perro al que siempre estuvo muerto de hambre.
Los puestos polÃticos deberÃan estar mucho mejor pagados, para que compitieran por ellos personas que saben hacer el trabajo que se necesita. Y eso sÃ: las listas las elegimos nosotros, no los partidos, porque de otra manera acabarÃamos teniendo a los mismos zopencos, pero mucho más caros.
Además del dinero está la vocación y la sed de poder ya lo sé. Pero yo quiero buenos profesionales: los de la vocación, que vayan a evangelizar a los papúes, y los de la sed de poder, que se lo hagan ver en el psiquiatra. O si no, por lo menos que compitan con los que valen.
A ver si lo he entendido bien. Si subimos los sueldos a los gestores de los ayuntamientos y de los gobiernos (alcaldes, presidentes y ministros, entre otros), significa eso que ganaremos en eficacia y rebajaremos los niveles de corruptela, ¿cierto? Visto asÃ, no lo veo muy claro.
Me da que van a querer apropiarse de dichos puestos personas más codiciosas, con muchas más ansias de poder. Sólo se fomentarÃan las malas prácticas y no solucionarÃamos nada.
Volvamos al gobierno de los más sabios; como en la antigua Grecia, que gobiernen los filósofos. Seamos más humanistas, no tan tecnócratas, que, dicho sea de paso, se nota tu formación de economista. Quizás sea la carrera que has estudiado la que te hace tener tan mala prensa de la universidad…
¿Y dónde dan el carné de sabio?
ese es el problema
EL carné de sabio no lo dan en ningún sitio, es la propia trayectoria vital, la experiencia y el estudio (no tiene por qué ser académico) los que dicen que una persona es sabia. No creo que una ministra de 35 años posea esta sapiencia y no tiene experiencia, ojo, también pueden decir: «juventud, divino tesoro».
Pues es posible que sÃ, porque en cuanto se pahga bien, también quieren entrar los buenos, y por lo menos hacen la competencia.
Yo esa idea la entiendo bien: a lo malo, sólo entran los malos.
El problema es que los polÃticos no tienen una preparación adecuada para su cargo. Casi todos han realizado estudios de Derecho, y que yo sepa en la carrera de derecho no te dan ni siquiera nociones de cómo gobernar un paÃs. A los funcionarios se les pide una formación especÃfica para su puesto, pero para ser polÃtico cualquier carrera universitaria te da derecho a ocupar un escaño. Y eso, quien la tiene, que no son todos.
Yo creo que no es tan importante que el presidente del Gobierno sepa de todo, sino que se rodee de los mejores. Y eso es en lo que muchas veces fallan nuestros polÃticos. Ponen gente bastante inepta en determinados puestos porque se lo deben de antiguos favores, o porque se sienten presionados por otros compañeros de partido con un peso especÃfico dentro del mismo, y asà nos va a los demás.
El problema también está relacionado con el enchufismo del que hablábamos en otro post. Todo el mundo echa mano de los poderosos cuando puede, y éstos, en muchos casos, se sienten en la obligación de responder a las peticiones colocando a amigos y familiares (y a aquéllos a quienes les deben favores) en puestos de responsabilidad. Y si no, pensemos en los llamados «cargos electos» de las Comunidades Autónomas; yo conozco unos cuantos que no aparecen por su puesto en semanas…
Pues sÃ, Eclecticismo. Añado que a veces hasta parece que se coloca a gente inepta en ciertos cargos precisamente para manipularlos. También coincido con lo de los «favores», tan habitual en España, como el «enchufismo», o la denominada endogamia, hablando de la Universidad.
La universidad no es endogamia: es meretricio.
Hablar de polÃtica en el café, aunque sólo sea para criticar los sueldos de los polÃticos, es bastante peligroso. Y lo digo por experiencia. El dÃa de Nochebuena, en casa de mi suegra, alguien sacó ese tema, en tono jocoso, y terminamos todos discutiendo a grito pelado. Hoy en dÃa, cuando se habla de polÃtica saltan chispas, precisamente porque estamos todos muy quemados.
A mà me ocurrió algo parecido, Azahara. Se me ocurrió hablar de polÃtica con un amigo hace unos meses y al final me dejó de hablar. Yo ya tenÃa claro que es mejor no hablar de polÃtica y es lo que cultivaba con este amigo -nacionalista para más señas-, pero ese dÃa no me pude resistir… Y se armó la marimorena. Nunca más.
Eso, ni son amigos ni son nada. Yo hablo a menudo de polÃtica con mis amigos, mi hijo, mi pareja… Y todos estamos en desacuerdo. Y sin embargo, el intercambio de opiniones nunca ha provocado ninguna discusión, más allá del «calentón» del momento. La persona que no sabe respetar las opiniones de los demás (dentro de un lÃmite) no se merece la amistad de nadie.
Tener amigos totalitarios siempre fue peligroso.
¡Ese familiar tuyo anda escaso de experiencia! ¿Era el nuevo? Porque forma parte de la sabidurÃa popular que en las cenas o comidas familiares hay ciertos temas que no deben salir a la luz, y uno de ellos y quizá el más importante, es la polÃtica.
En las cenas de Nochebuena saltan chispas porque no nos soportamos unos a otros, no porque estemos quemados de la polÃtica. El tema de la discusión sólo es la excusa para tirarnos pullas.
Un puesto como el del presidente de gobierno o el lÃder de la oposición no está pagado con nada. Hagas lo que hagas te criticarán, y lo que es peor, hablarán mal no sólo de tu labor profesional, sino también a nivel personal. Yo, desde luego, ese puesto no lo querrÃa ni loca, ni por todo el oro del mundo.
Desde mi punto de vista, 90.000 euros no es demasiado dinero para un presidente de Gobierno, especialmente si lo comparamos con un puesto de igual responsabilidad en la empresa privada, pero tampoco es una cantidad baladÃ, sobre todo si se piensa que esa persona está para servirme y yo le pago su sueldo.
Luego están las dietas, los coches oficiales, los viajes aún más oficiales, la vivienda (Moncloa), facilidades administrativas, contactos de todo tipo, inauguraciones que no vienen a cuento y un largo et cetera. De este modo, los 90.000 euros obtienen un descomunal rendimiento a la práctica.
Aunque pueda sonar romántico, los polÃticos deberÃan serlo por vocación, como los médicos o los profesores, quienes tienen un deber ético y moral que va más allá de su persona.
No pienso que un polÃtico deba serlo de forma altruista. Es cierto que se debe totalmente a los ciudadanos y a su deber, pero ¿por qué no cobrar por su trabajo como cualquier ciudadano que realiza una función? La clase polÃtica no forma parte de ninguna ONG, que yo sepa.
Pues, en comparación con el sueldo del presidente de Estados Unidos, el de Zapatero está bastante mejor, sobre todo si tenemos en cuenta que Obama gobierna un paÃs veinte veces más grande que España y con casi siete veces más población.
El presidente del Gobierno español gana 90.000 euros, y el presidente de Estados Unidos gana 400.000 dólares anuales.
¡Hola a todos los habituales! Soy nuevo en el blog y no me puedo resistir a comentar. Si comparáramos el sueldo de Zapatero con el de algunos alcaldes de pequeños núcleos de población, el pobre se echarÃa a llorar. Y si metemos en el mismo saco lo que dichos alcaldes ganan a espaldas de la legalidad (mediante sobornos, recalificaciones, pactos, chanchullos…), entonces ya ni te cuento. ¿TodavÃa piensa Vd., sr. LadrÃllez, que estos alcaldes son malos gerentes? Seguro que ganan mucho más en sus puestos que en la empresa privada….
¡Enhorabuena por el blog y a sus «comentaristas»!
¿Tú quieres que te opere un médico por vocación?
¡Yo ni de coña!
Hombre, este tema da mucho que pensar. Según escuché el otro dÃa en la radio, Belén Esteban cobraba más que Zapatero. Pero bueno, si nos ponemos a comparar… El sueldo no está relacionado con la importancia del cargo, por lo visto.
Hemos tocado un tema interesante: plantearnos un incentivo para que los polÃticos sean más “productivosâ€, como si de una empresa se tratara, y asà fomentar que se presentaran al cargo personas solventes y honradas.
Deduzco, entonces, que las personas que ocupan dichos cargos actualmente no lo hacen por el sueldo directo que perciben, sino por alguna otra motivación más oculta, como “el amor al arte†o las “pagas extraORDINARIASâ€.
Reflexionemos.
¿Pero acaso la polÃtica no es vocacional y no tiene como último fin servir al ciudadano? Si es asà no veo la necesidad de que nuestros polÃticos cobren las cantidades desorbitadas que se pagan en la empresa privada, que tiene como objetivo sacar el máximo dinero posible para beneficio propio. No se pueden comparar ambos puestos. Al uno se le supone una función altruista, al otro no.
Eso es, estoy totalmente de acuerdo contigo. A los polÃticos, además de una gran sed de poder, se les presupone una vocación de servicio, entrega a los demás y ganas de mejorar las cosas.
No veo justo que todo se trivialice y se reduzca al sueldo. Es una parte importante del trabajo, pero no más importante que el tipo de trabajo en sÃ, el horario, la ubicación, las satisfacciones que se obtienen de él, la posibilidad de compaginarlo con la vida personal, los compañeros, etc.
Además de que si los gobiernos estuvieran formados por empresarios, darÃamos un paso más en la conversión del Estado en una empresa, lo cual no serÃa bueno, a mi parecer.
Para mÃ, un Estado es un Estado, y debe ser gestionado no como una empresa, que busca la rentabildad y ganar dinero, sino como una entidad que debe velar por sus ciudadanos.
Un gobierno de empresarios serÃa como un gobierno de tecnócratas, o peor.
¿Altruista?
Mer parece que se confgunden los términos: el servicio público no tiene pro qué ser altruista. Un bombero cobra un sueldo estupendo (y se lo gana), y es un tÃo que trabaja para el servicio público.
Altruismo no es gratuidad.
Supongo que es verdad que al final en polÃtica permanecen los mediocres, pero también es cierto que se quedan las personas con vocación. Lo mismo pasa en la Universidad, donde habrá muchos vagos, pero también muchos otros que creen en la posibilidad de cambiar el mundo a través de la enseñanza.
Esos de los que hablas dan clase en los institutos.
De veras.
Me ha gustado mucho el post pero, a decir verdad, me he sentido ofendido en la parte en la que hablas de la Universidad.
Yo soy profesor universitario, no precisamente porque no encuentre trabajo en otro sitio sino porque me gusta la docencia y me gustan los horarios.
No todos los que estamos en la Universidad somos los desechos de la empresa privada. Tampoco olvidemos que somos quienes formamos a quienes luego trabajan en esas empresas.
Aleix, si te sirve de algo mi opinión te diré que la Universidad es la que cultiva las mentes y que los profesores son un referente social necesario, son parte de su intelectualidad. Como siempre, hay de todo, pero conozco el camino para llegar hasta la docencia universitaria y no es, precisamente, fácil. Mucho más complejo que llegar a la empresa privada.
Bueno, Aleix, pues te trasladamos al pregunta del autor: ¿Cuántos más se presentaron el dÃa que sacaste la plaza?
No es nada personal, proque no nos conocemos, ¿eh?
Un saludo
No sabÃa que Hitler pintara acuarelas. Me fastidia reconocerlo pero está muy bien hecha. Ahora que me acuerdo, no sé de qué me extraño, cuando tenÃa 17 años le rechazaron en la Academia de Bellas Artes.
Se frustró muchÃsimo y lo mismo por eso lanzó su ira contra todos los que marginó, torturó y mató. ¿Por qué le dirÃan que es mediocre? ¡La que lió el que se lo dijo!
Pues si..para que veas que un tio con talento…Pintando o cosiendo o en cualquier area quiero decir… gracias a la decisión de un desconocido que podria ser un profesor anónimo un ejecutivo anónimo….canalizo su caudal de talento hacia ….la polÃtica y mira la que lio, lo que pasa es que fue en sentido negativo, si llega a canalizarlo hacia un sentido positivo, da que pensar.
Esta claro que…no tenemso politicos muy inteligentes en este pais cuando solo se dedican a decir por los medios…yo blanco…tu negro…yo….naranja tu manzana….yo madrid tu barcelona….demasiado facil señores…demasiado poco inteligente. Hace tiempo que solo creo en politicos como Gallardon que intentan traer un proyecto hacia Madrid a base de esfuerzo y tenacidad y creen en el cambio a traves de la iniciativa y nuevas ideas buscando recursos en el exterior para crecer en el interior y no de la manera que hacen otros que es quemar los recursos propios que ya los tenemos con nosotros, (por eso son propios)»hay que explicarlo todo en este pais» utilizandolos en soluciones ineficaces y poco productivas.
Espero que alguien aprenda de todo esto….que es Sabado por la mañana y estoy currando, si currando y no estoy cantando ni haciendo el mimo para ser actor o un triunfito o esas cosas, que en este pais estan de moda todas esas profesiones que traen tanta riqueza a nuestro pais (lo digo en sentido ironico) «si es que en este pais hay que explicarlo todo», lean el articulo de Jose maria carrascal.»El mayor misterio de la polÃtica española»
Vaya, siento que te toque currar un sábado por la mañana, pero es verdad que necesitamos servicios todos los dÃas del año.
Sobre Gallardón tienes razón, mira cómo se le ha puesto el pelo como a Papá Noel de tanta preocupación y responsabilidad, que parece que tiene nieve hasta en las cejas.
La pena es que en su propio partido le ponen la zancadilla para ascender y si algún polÃtico de Madrid llegará a la presidencia del Gobierno, ésa es la Espe. Ya lo verás, en unos años ocupará portadas como la primera presidenta del Gobierno en España.
Es una empresa privada…de la cual soy parte importante digamos que socio y que genera riqueza, puestos de trabajo y cuyos jefes dan ejemplo currando hasta las mil…para lograr calidad de vida etc….etc…vamos que con esfuerzo y trabajo consigues las cosas que quieres pero con ayuditas y subvenciones esperandolas en el sofa….no vamos a ninguna parte.
Bueno, Condemor, la acuarela no está mal, pero mediocre lo es. Eso lo puede pintar cualquiera con un poco de maña y habilidad, y unas clases dominicales.
El verdadero talento no está precisamente ahÃ. Y de todas maneras, el que tiene dentro lo que este hombre debÃa de tener no necesita que le digan que su arte es mediocre para montar la marimorena. Si le hubiesen dicho lo contrario, supongo que se habrÃa creÃdo el mejor artista del mundo y se habrÃa cargado a todos los que no lo eran…
(Lo sé, lo sé, era un comentario irónico… Pero no me he podido resistir)
Yo este cuadro no lo conocÃa, poero sà otros suyos, y la verdad es que no era una lumbrera, pero era bastante decente. Y dicen que hacÃa además unas caricaturas excelentes.
A veces, cuando se le pone a alguyien un suspenso, por vete a saber qué razones, habrÃa que pnesar en este caso.
Si comparas sus acuarelas con sus medidas polÃticas, hay que reconocer que pintaba como Dios
🙂
No salgo de mi asombro leyendo la opinión que se da en el post sobre la Universidad. Yo también la conozco desde dentro, y muy bien, y por supuesto hay gente inepta, pero no creo que sea la tónica. ¿Sabes la carrera de obstáculos que hay que recorrer para ser profesor de la universidad pública? No ceo que un inepto o un vago, precisamente, pueda acceder a ella. Replanteate el tema, por favor.
Todos los obstáculos, lo sé yo por mi parte, pero ninguno que tenga que ver con una oposición la que se presente trescientos.
No sé cual es la experiencia del autor, peor la mÃa consiste en que para quedarse ahà a dar clases hay qe pasar por todo, sÃ, pero de otro tipo. Y no me haga ser más explÃcito, señorira Roja, ni hablar del jabón en la ducha y cosas asÃ…
Coincido con usted, Rural. Pero cualquiera hablaba con tanta defensa de la Universidad. Mi experiencia es que existe una endogamia bestial, que por una parte es comprensible, pero por otra no. A mà me ofrecieron dar clase en la Universidad si me quedaba en la ciudad para cursar el segundo año del doctorado. En mi caso preferà ejercer mi profesión. Digo yo que no era mala estudiante -de hecho, hoy en dÃa doy clase, aunque no sea en la Universidad-, pero de oposición nada de nada y era una Universidad pública.
Por una vez, y sin que sirva de precedente, voy a mostrar mi absoluto desacuerdo con LadrÃllez, cuando dice que «en la Universidad se quedan para dar clase los que saben que no van a encontrar nada mejor o los que no tienen ganas de rendir cuentas ni horarios a nadie. Dicho de otro modo: vagos e ineptos».
No voy a decir que en la Universidad sean todos mentes geniales, pero reivindico desde ya la figura del profesor que aún cree en el poder y la seducción de la enseñanza, el profesor que trabaja para que otros aprendan, y no por la nómina más abultada a fin de mes.
Menos mal que hay tantos defensores de los profesores… Mi hermano es profesor de una universidad pública, y además dirige un departamento que colabora en proyectos de investigación con la empresa privada. He de decir que se lo rifan. ¿Por qué no se está forrando, como dice LadrÃllez? Porque a él lo que le gusta es precisamente la enseñanza, y está esperando la oportunidad de dejar el departamento y dedicarse sólo a sus alumnos. Esto, y no la pasta, es lo que motiva a muchos profesores; quiero pensar que a la mayorÃa.
DeberÃamos hacer como en la NBA, donde las cuantÃas de las fichas están limitadas y controladas por el reglamento. Luego, lo que cada uno sea capaz de cobrar por publicidad, patrocinios y demás, ya depende de tu capacidad. Pero el sueldo es para todos el mismo, o más o menos.
Pero no digo sólo los polÃticos: también los ejecutivos de la privada deberÃan tener lÃmites.
Yo lo que creo que deberÃamos hacer es desterrar de nuestro entorno la profesión de polÃtico. Es decir, a la polÃtica no deberÃa ir nadie a hacer dinero, sino a tratar de mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos.
Una de las pocas cosas en las que estuve de acuerdo con Aznar fue cuando dijo que no estarÃa más de ocho años en el Gobierno. Y lo cumplió. No estarÃa mal limitar los mandatos por ley, pero no sólo en la presidencia del Gobierno, sino también en los Ayuntamientos o cualquier puesto cubierto por votación popular en la Administración (léase diputados, senadores y demás).
Hombre, quizá la limitación temporal favorecerÃa la renovación de cargos y personas, y a lo mejor estimulaba la acción polÃtica. Saber que tu cargo tiene un horizonte máximo de ocho años, al menos va a evitar que te apoltrones y te acabes pareciendo al león del Congreso.
Lo que yo veo peor, de todos modos, es que los diputados y senadores tengan derecho a pensión vitalicia por haber ejercido el cargo al menos dos años. Eso sà que no me parece equitativo, y no le veo la razón.
Yo tampoco lo entiendo, máxime cuando muchos de ellos tienen empresas privadas con las que ganan también un dineral. Y lo que también creo que deberÃa hacerse es limitar los mandatos de los alcaldes; no veo normal que algunos lleven más de 20 años en el puesto. Eso adocena y atonta a cualquiera, y cuando pasa el tiempo, la corrupción está cada vez mejor vista…
¡Vaya! ¿Ahora la universidad es el refugio de los vagos e ineptos? ¿Y entonces por qué queremos que nuestros hijos vayan? Yo no creo que esto sea asà en absoluto.
Además, un buen gerente no tiene por qué ser un buen profesor; puedes ser el mejor profesional del mundo (médico, músico, ingeniero, periodista…) y ser incapaz de transmitir lo que sabes.
Desde luego que algunos ineptos se quedarán de profesores por no poder ir a ningún otro sitio; pero también hay otros ineptos ocupando altos cargos en la «empresa de papá», que les tuvo que colocar porque no consiguieron terminar la carrera.
Gran verdad, Esperanza: no sólo hay vagos e ineptos en la Universidad. Los hay en más sitios.
🙂
Hoy tengo una pregunta para Vd:
¿Era el sr. Madoff un buen o mal gerente (o economista, o lo que fuera exactamente)? Yo pienso que debÃa de ser buenÃsimo, por lo que se comentaba de él antes de caer del pedestal…
Menos mal que no tenemos a este tipo de gentuza en el Gobierno, porque nos pueden dejar en cueros en menos que canta un gallo. ¡Por favor, señores empresarios, sigan pagándoles una pasta para alejarlos de la polÃtica!
Si España tuviera una verdadera Democracia, serÃa interesante que cobraran más. Pero creo que ahora poco se podrÃa cambiar. Los partidos son como sectas caciquiles, donde unas pocas familias medran hasta los puestos de candidato. Subir el sueldo significarÃa subirles el sueldo a los mismos ineptos.
Hay más asuntos que tratar siendo Presidente del Gobierno que la economÃa. El que se mete en polÃtica se mete por vocación, no para salir de pobre (más que nada porque los dos partidos del turno están formados por acomodados).
Tienes razón, pero lo que el autor trata de decir es que si se subieran los sueldos, quizás los buenos gestores se meterÃan en la polÃtica. De todas las maneras, ¿cuánto cobrará el Ministro de EconomÃa? Ella es la que verdaderamente deberÃa ser la gestora del Estado.
Me diculpen, pero siempre me dijo mi abuelo que al pobre no se le dejase acercar a la caja.
Y noe s que el trico sea más honrado, pero le tira menos, proque cada cual busca lo que no tiene.
A mà siempre me da que pensar, Rural, que los ricos siempre terminan siendo más ricos, por lo que algo les debe de tirar…
… Y que hay muchas formas de robar en la caja.
Oye, Gasmann, qué gran verdad: Los ricos siempre acaban siendo más ricos. Yo también lo pienso. Y es que un pobre lo tiene mucho más difÃcil para salir de pobre. Por otro lado, está claro que un rico tiene muchos más recursos para hacerse más rico todavÃa y un pobre como que no. Si encima ni siquiera puede acercarse a la caja…
Que sÃ, que no os lo niego, pero poner a la zorra a cuidar de las gallinas no es lo que yo llamo justicia social.
Estoy totalmente de acuerdo contigo, “LadrÃllezâ€. Tus argumentos no hacen sino confirmar mis sospechas de que no estamos en las mejores manos polÃticamente hablando, más bien todo lo contrario y me salto los calificativos que se me ocurren. Vamos, que no tenemos lo que queremos, sino sólo lo que nos han permitido elegir democráticamente en las listas electorales cada partido polÃtico. Y asà nos va.
¡Claro, ahora lo entiendo todo! Por eso se ha extendido tanto entre Partidos PolÃticos, AlcaldÃas e Instituciones del Estado la corrupción, la malversación de fondos, las prácticas de cohecho, etc. Como están tan mal pagados si se comparan sus ingresos anuales con los de las altas instancias de las empresas privadas por algún lado tienen que “arañar†dinero extra. ¡Pobriños! Y la vocación, la honradez y la profesionalidad que la practiquen otros
Pues yo me atrevo a proponer una medida antisalarios para que los polÃticos fueran mucho más sinceros y honestos con sus ciudadanos cuando llega la hora de prometer. La cosa funcionarÃa asÃ: por cada promesa electoral incumplida o por cada mala gestión realizada empleando las arcas del Estado, el sueldo anual se irÃa mermando sustancialmente. Y ya se sabe; cuando nos tocan el bolsillo…
Francamente, si los dirigentes polÃticos se consideran mal pagados, ya saben dónde está la puerta. Nadie les ha pedido que se metan en polÃtica, luego entonces, si lo han hecho es por una decisión personal y por sus aspiraciones profesionales a contribuir a mejorar la sociedad siendo parte integrante de un Gabinete de Gobierno. Y, seamos sinceros, porque el poder ejerce una atracción irresistible para un determinado perfil de individuos. Al margen de estas reflexiones, no creo para nada que la categorÃa de un polÃtico se mida sólo por el caché de su sueldo bruto anual.