
Como ya sabéis, las previsiones económicas se siguen haciendo porque la gente tiene la clemencia de no revisarlas luego, o de revisarlas con una sonrisa en los labios. Oà decir una vez que no hay nada más divertido que una revista del corazón atrasada, pero yo os digo que hay otra cosa aún más humorÃstica: un periódico económico atrasado.
Digo todo esto para que me permitáis la osadÃa, a mÃ, un pobre pringado, de realizar una previsión económica sobre la crisis y los tipos de interés, como el Euribor. Eso sÃ: por mi parte, corresponderé a vuestra amabilidad dando razones y argumentos un poco más consistentes que los de los polÃticos. No es tan difÃcil: cualquier cosa es más consistente que la nada.
Vamos a ello:
Entre las muchas razones por las que surgido esta crisis, yo quiero destacar la abundancia de liquidez. El miedo a la recesión hizo bajar los tipos de interés a unos valores en los que el dinero perdÃa valor real a medida que incrementaba su nominal, con lo que los capitales se refugiaron en valores tangibles, y el más tangible es el piso. De ahà que se formase una gran burbuja inmobiliaria, pues como el dinero costaba menos que la inflación, comprar bienes inmuebles era un opción interesante.
Por muchas razones que no me paro a analizar ahora (para no escribir un tocho), el sistema financiero se fue a hacer puñetas y entramos justamente en lo contrario: en una escasez de liquidez. Pero esa escasez no se ha acompañado de una subida de los tipos de interés, como serÃa lo normal, con lo cual, queda aún por pagar el coste real de la crisis.
Esta es la primera clave: los tipos de interés están bajos, pero los bancos no prestan. Algo no funciona.
En segundo lugar, quiero señalar hacia el valor de las monedas. Como ya sabréis, la libra esterlina se depreció casi un veinte por ciento, y el dolar ha bajado más de un cuarenta frente al euro en pocos años. Son muchas las voces que se preguntan por qué el Euro sigue tan alto cuando la economÃa europea depende tanto de las exportaciones y un euro alto es tan perjudicial para nuestra competitividad frente al exterior. Nuestro sector turÃstico, por ejemplo, acusa el golpe del Euro alto, porque, al cambio, hace mucho más barato irse a Túnez, a Croacia o a Indonesia.
A mi juicio, la razón de este desmán es doble, pero tiene un mismo origen: Alemania es paÃs acreedor y Alemania tiene balanza comercial positiva de nada menos que 270.000 millones de euros al año. La cosa, pues, está clara: el que recibe más de lo que entrega y el que espera cobrar de los demás no quiere de ningún modo que la moneda baje, porque eso le harÃa recibir menos por los dos conceptos.
Por tanto, una devaluación del euro sólo será posible cuando la situación alemana haya empeorado lo suficiente para que convenga a los que verdaderamente tienen el poder en Europa (o sea, ellos) y entonces veremos también una subida de los tipos de interés.
A mi juicio, el de un pobre pringado, el momento más duro de esta crisis vendrá cuando los paÃses de nuestro entorno, especialmente Alemania, salgan del bache y nosotros no podamos seguir los nuevos criterios de convergencia por el salvaje incremento del déficit público que ha alentado nuestro gobierno. En ese momento se recortarán brutalmente y de un golpe los gastos públicos, al tiempo que veremos como el Euribor sube de nuevo al 5% o al 6% con la misma rapidez con que bajó.
Dicho lo anterior, os recomiendo que sigáis la evolución de la economÃa alemana, porque ese es el reloj que marca la cuenta atrás.
Si mis cálculos son correctos, que seguro que no lo son, a finales de 2010 ellos estarán listos para otro salto adelante y EEUU habrá resuelto en parte su agujero financiero. Contad, para entonces, con que los tipos de interés se tripliquen. Y eso si Zapatero detiene el gasto público: si no, contad con algo cercano a una bancarrota cuyos efectos, afortunadamente, se me escapan.
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Yo irÃa contando con la bancarrota, ya que este Gobierno ha demostrado que gestionar bien no es lo suyo. Me parece lamentable que, sabiendo lo que nos espera, cuál es la conyuntura económica y cuáles son las previsiones, no se esté haciendo lo suficiente.
Apañados vamos como dependamos de Alemania. ¿Volverán los tiempos alfredolanderos de Vente a Alemania, Pepe?
Pues no te rÃas mucho, Lute. El otro dÃa un periódico publicaba, aquà en Galicia, la cantidad de gente que está emigrando fuera de la CC.AA. Ya sé que los gallegos tenemos una fuerte tradición en este sentido, pero es significativo que de nuevo tantos autóctonos estén optando por salir a trabajar fuera.
No me rÃo, Patricia, solamente ironizo ante una situación que se dio en el pasado y que pienso que puede volver a darse en el presente.
Por lo que tú cuentas veo que ya se está dando y lo peor de todo es que debo decir que no me sorprende. ¡A dónde vamos a ir a parar!
Con lo que le ha costado a España acercarse al nivel de otros paÃses europeos, ahora lo estamos tirando todo por tierra. La crisis es mundial pero nosotros la sufrimos con unas consecuencias que tardaremos en percibir y que sufriremos durante años.
Yo no veo tan negro el futuro, no al menos en ese sentido. Además, lo de emigrar no me parece ni raro ni malo. Otra cosa serÃa emigrar en las mismas condiciones que hace cuarenta años, pero tener que buscarse las lentejas en otro sitio, de por sà no es negativo.
SerÃa un mundo ideal aquel que pudiese garantizar que todo trabajador podrÃa tener un puesto asegurado toda su vida en su lugar de residencia.
O sea que de nuevo emigrantes… A ver si por lo menos nos sirve para ponernos en el pellejo de los que han estado viniendo a nuestro paÃs. Ya sé que ellos han estado llegando en condiciones mucho peores (recordemos que proceden del tercer mundo), pero tener que marcharte de tu tierra porque no hay trabajo en ella es muy duro, independientemente de cómo lo hagas.
A mà me parece que emigrar no es tan de color de rosa ni tan simplista como lo pintas. El trabajo es esencial para asegurarse un sustento pero no lo es todo en la vida ni tampoco lo más importante.
Emigrar es duro porque dejas atrás tu paÃs, tu gente, tu cultura, tus costumbres, tu casa, tu idioma… Emigrar es duro y, personalmente, no me gustarÃa tener que hacerlo. Me encanta viajar pero emigrar es otra cosa.
Totalmente de acuerdo, Herce. Además, los gallegos siempre han emigrado, aún en los momentos de mayor bonanza económica. Canarias estaba repleta de gallegos en la época del «boom» de la construcción porque allà se ganaba más, simple y llanamente.
No me sorprende para nada. De hecho, con la crisis de la construcción, muchos jóvenes españoles que trabajaban en la obra se han marchado “temporalmente†a RumanÃa con las constructoras españolas. Asà que la emigración no es ni mucho menos como la de antaño.
Lo que comentas respecto a la emigración de tus paisanos gallegos es un claro sÃntoma de que las cosas están cambiando. Sin ir más lejos, muchas de las personas que vinieron emigradas a España se han ido. Algunos han regresado a sus paÃses de origen; otros se han desplazado a regiones en donde la oportunidad de encontrar empleo es más elevada.
¡Cuántos comprenderán, ahora, lo mucho que representaba la inmigración de los últimos años!
Yo lo comprendo: malos rollos y probvlemas.
Se han ido y curiosamente los problemas se han acabado.
Eso es incierto, Rural. Decir eso es decir que los inmigrantes causaban los problemas, y eso no es verdad. Lo que ocurre, creo yo, es que la gente ha dejado de tomar a los inmigrantes como blanco de sus quejas, y se preocupan de lo realmente importante, que es buscarse las lentejas.
Ya me gustarÃa a mi que fuera tan fácil eso de que se terminaran los problemas cuando se marcharan los emigrantes. La cosa es que seguimos teniendo una cantidad curiosamente alta de chorizos y mangantes, aunque los inmigrantes se estén marchando, y encima, tanto en las chabolas como en las altas esferas.
Los alunizajes, el maltrato en el hogar, las violaciones… Son tan propios de los autóctonos como de los de fuera.
Algunos lo comprenderán, Valdo. Otros no lo comprenderán nunca porque la visión del «extranjero» les molesta. A la ignorancia lo desconocido le molesta. No puede incluir nuevos conceptos en su interior, por eso se llama ignorancia. Los extranjeros juegan un gran papel, tanto aquÃ, en España, como en otros paÃses, incluidos los que nos han acogido a nosotros, los españoles.
Tienes toda la razón, Loreto: lo desconocido supera al ignorante.
No obstante, hay que ser sincero tambiuén, y reconocer que el extranjero, necesariamente, tiene otros fines que el nacional y que está dispuesto a cosas a las que el nacional no lo está, con lo que no es un mito que hunde los precios de la mano de obra.
Te pondré el ejemplode los árboles: los nacionales podan, proque esperanm volver a poder dentro de diez años. El erxtranjero corta el árbol, proque dentro de diez años espera estar en su paÃs y le da igual que para entonces ya no haya árbol.
Las cosas son asÃ.
Me temo que para entender la Union Europea hay que estudiar el Imperio Austrohúngaro.
Y lo más jodido de todo es que lo digo en serio…
Para entender la UE hay que estudiar el Imperio austrohúngaro, y para entender el mundo actual hay que estudiar hasta los romanos, por lo menos.
Eso me hace reflexionar en cosas ya dichas en otras ocasiones, sobre si nosotros estamos pagando la factura de lo que hicieron (o no hicieron) nuestros abuelos. Está demostrado que la historia es una sucesión de hechos encadenados, y que a veces la consecuencia de lo hecho ahora se verá dentro de doscientos años.
Creo que lo único a entender es la falta de aprendizaje y la desmesurada arrogancia del ser humano. A lo largo de la historia hemos repetido los mismos errores, creyendo que los dioses estaban de nuestro lado. Tropezamos una y otra vez con la misma piedra y parece que somos incapaces de evidenciar tal hecho.
El imperio austrohúngaro, los romanos.
La culpa de todo la tiene una empresa de la edad del bronce «tecnocueva» que creó una burbuja primitiva en las cuevas de altamira y el mercado del mamut subió dieciocho hungas.
Por favor Agemenón y Sisebuto dejad de hablar tonterias.
A ver, YoFlipo, ¿tú sabes lo que es el respeto? Puedes no estar de acuerdo, pero no hace falta que insultes, porque para insultar, mejor no te pongo lo que se me ocurre.
En este foro se discrepa, generalmente, y se discute, pero no se menosprecia al otro.
Y luego nos reÃmos de la previsión meteorológica… ¡Si al final van a ser los que más aciertan! Sin perder el tono optimista, también podrÃamos decir que resulta bastante cómico revisar un vÃdeo electoral, el programa de un partido o sus promesas.
Lo que yo diga… Nos metemos mucho con ellos pero al final los únicos que acaban diciendo la verdad y cumpliendo previsiones son los meteorólogos, Rappel y la bruja Lola.
¡Jajaja, estarÃa bien ver a ZP vestido de Rappel con sus gayumbos de leopardo! ¡Y más divertido serÃa Rajoy de bruja Lola amenazando al gobierno con ponerle dos velas negras!
Fuera cachondeos, el de la polÃtica es a veces un ejercicio de optimismo, pero de más optimismo es el ejercicio que hacemos los votantes, porque primero debemos creer lo que dicen van a hacer, y luego no podemos creer lo que de verdad hacen.
Siempre es la misma historia: ellos mienten, nosotros les creemos y después nos quejamos. Es como la tÃpica serie televisiva en que hay unos buenos y unos malos. Estos últimos siempre ponen complicaciones a los primeros, pero terminan derrotados al final del capÃtulo. Sabemos que asà será, pero nos dejamos llevar por la historia y le damos verosimilitud. No queremos saber el final de antemano, porque si no pierde la emoción.
¡Qué va, hombre! FÃjate que cada vez hay un mayor porcentaje de abstencionismo, y que sólo aumenta cuando «lo mÃo» está en peligro (léase municipales).
Lo que pasa es que el sistema electoral es tan perverso que, votes o no, el escaño se tiene que llenar a la fuerza con alguien.
Y no sólo el escaño, sino los miles/cientos/decenas (dependiendo de la administración) de puestos de libre designación y de asesor que hay para adjudicar.
En cuanto la abstención y el voto en blanco signifique dejar escaños vacÃos, ya verás cómo se ponen las pilas, y en vez de gobernar para los que les financian los vicios, gobiernan para el populacho.
Recuerdo que hace unos años hubo una curiosa formación que pedÃa que los que se abstuvieran les votaran. Se llamaban, si no me falla la memoria, escaño en blanco y pretendÃan dejar vacÃo el escaño que obtuviesen. Al final se quedó en una anécdota.
¿No ganaron ningún escaño? ¡Qué extraño! Yo jurarÃa que cuando España juega los mundiales de fútbol o hablan los de Izquierda Unida, la mayorÃa de los escaños están vacÃos. A ver si es que hicieron coalición con el PSOE y el PP. 🙂
Eso sólo pasaba en los partidos de fútbol del siglo pasado, hombre. Ahora nuestros polÃticos son más responsables. Tienen mp4 y televisión portátil para poder escuchar y ver el fútbol desde su incómoda poltrona. Y si la cosa se pone aburrida, siempre pueden echar una siestecita.
¡Jajaja, me imagino eso y me parto de la risa! Lo malo es que nuestro sistema polÃtico no permite que un escaño se quede vacÃo. No impide que quien haya sido elegido no lo ocupe, pero siempre habrá alguien a quien adjudicarlo en una elección.
La polÃtica es más bien un dogma de fe: debes creer lo que te dicen sin verlo. Primero no lo ves porque son promesas y después tampoco lo ves porque no las cumplen.
De cuando en vez surge un buen gobernante que incluso tiene buenas intenciones, pero hoy en dÃa no veo ninguno asà en varios kilómetros a la redonda.
Los buenos gobernantes ya no se llevan. Es más, creo que nunca existieron. Todo lo bueno que se cuenta de alguien es porque venció en alguna guerra o porque fue derrotado defendiendo algún principio moral. El único gobernante que existe, hoy en dÃa, es el dinero. Es omnipresente, omnipotente y es capaz congregar miles de adeptos.
Será omnipresente a excepción de mi cuenta corriente, porque sigue sin superar los dos ceros antes de la coma. Aunque, bien es cierto, el dinero lo puede todo. Bueno, casi todo. Es mejor dejar un halo de esperanza y que la bondad del ser humano haga el resto. De otro modo, me tendrÃa que deprimir y, como consecuencia, bajarÃa al bar a por una copa. O quizá dos. Y luego mi vida quedarÃa a merced de los prestamistas, quienes harÃan de mis letras su consigna de guerra.
¡Maldito dinero!
Bueno, no sé. A algún gobernante que otro se le recuerda por alguna que otra razón que no tiene que ver ni con la moral ni con la guerra: a Salomón, por ejemplo, por querer partir a un niño en dos; a Herodes porque se lavó las manos; a Alfonso XII por el donde vas de Merceditas… ¿Alguno más?
A Juan Carlos I por ser campechano y “salvarnos†del 23-F. Bromas aparte, siempre ha sido la economÃa la dueña de los designios de las naciones. Desde el Imperio Romano hasta el Vaticano, todas las decisiones que se toman, incluso las más banales, tienen presente al dinero.
Pues la verdad es que sÃ. Excepto las leyes que sacan de tráfico. ¿Quién puede pensar que lo único que quieren es sacarnos todo el dinero poniendo más radares y no arreglando la red de carreteras secundarias? Por favor, lo único que quieren es nuestra seguridad.
Jajajaja. Muy buena comparación, Coti. La polÃtica como dogma de fe. Cuando yo era jovencita creÃa en la polÃtica, me consideraba de izquierdas a ultranza e hicieran lo que hicieran yo erre que erre con mi creencia, que en realidad no era más que dogmatismo. Es decir, como dices tú, dogma de fe. Ahora más bien es que no creo a ninguno, de izquierdas o de derechas.
¿Habéis leÃdo la entrevista con Manuel Pimentel en EPS? Independientemente de las ideas polÃticas de cada uno, y de que se pueda estar más o menos de acuerdo con lo que él dice, su actitud me parece un ejemplo de coherencia y saber estar. La pena es que precisamente estos polÃticos son los que se marchan cuando comprueban la corrupción y el caos que existen en los dominios del poder.
Pilatos, Dioscoro, Pilatos….
🙂
Y a CalÃgula por hacer senador a su caballo.
A Nerón por pegarle fuego a Roma.
Al rey Fabila proque se lo comió un oso.
Al conde Tepes, por animal…
A Fernando VII por hijo de puta… (pero eso ya no es ni siquiera noticia, o sea que paro aquÃ)
Amigos, no se escapa a mi curiosidad que la crisis empezara, entre otras cosas, porque se extendió un gran temor a que la bonanza concluyera.
Tanto fue el miedo que la riqueza terminó por terminar. Suena a mal presagio de novela negra que se acaba consumando, pero la economÃa es asÃ: pura cábala, especulación, presagio, previsión, pronóstico, suposición, conjetura, augurio, agüero y cálculo.
Eso es cierto, pero también hay que tener en cuenta que la gente empezó a preocuparse cuando vio montones de pisos, millares, con las persinas bajadas y se dijo: yo no compro ni de coña…
No entiendo por qué la gente no compra si ve los pisos vacÃos. ¿Por la comparación social de Festinger? ¿No deberÃa suceder lo contrario?
Yo he comprado hace unos meses y estoy contenta de haberlo hecho. En estos tiempos de persianas bajadas y bolsillos vacÃos puedes apretar las tuercas a los vendedores, que la mayor parte de las veces están dispuestos a negociar el precio sin que tú se lo pidas.
Pues, entre otras cosas, la gente no compra porque los bancos no dan financiación. O porque tienen miedo de quedarse sin empleo y con una hipoteca. O porque en casa de los padres se está mejor, y con el sueldo les da para las copas y el coche. O porque para comprar, tienen que vender su vivienda actual, y ahora no se vende nada… Hay muchÃsimas razontes.
Me ha resultado curiosa esa cuestión de la comparación social de Festinger. Viene a ser, para el que no lo sepa, que uno, antes de hacer algo, se fija en lo que hacen los demás y si su acción coincide con la mayoritaria, entonces se siente seguro y la ejecuta.
Es decir, psicologÃa de grupos. Lo malo es que eso a veces falla, porque lo que hace la mayorÃa no es en ocasiones ni lo justo ni lo adecuado.
Asà ha quedado patente. Todo el mundo lanzado a comprar viviendas, porque, de este modo, creÃan que invertÃan su dinero y podrÃan beneficiarse de la imparable subida de los precios. Es decir, pensaban que lo que compraban subirÃa en dos dÃas, con lo que obtendrÃan rentabilidad inmediata. Incluso los bancos pensaban del mismo modo. Qué sorpresa nos hemos llevado cuando se ha descubierto el pastel (burbuja).
Yo creo que gran parte de la crisis que vivimos en este paÃs se debe a que los precios han experimentado una escalada importante para igualarse con el resto de la Unión Europea, mientras que los salarios se han quedado igual que hace diez años. AsÃ, mientras no habÃa crisis, la única forma que de comprar cosas era mediante créditos hipotecarios; y cuando los bancos han cerrado el grifo, lógicamente se ha acabado el consumo brutal, porque hay que comer y guardar un poco por si las moscas…
Coincido contigo, Mesalina, en que los salarios se quedaron atascados en los años 80. Solamente hay que comparar nuestro Salario MÃnimo Interprofesional con el de los paÃses que nos rodean.
Como bien dices, esta situación condujo a un aumento del endeudamiento de las familias, que ahora ven como no pueden hacer frente a dichos créditos.
Por ahora, nos estamos salvando con los subsidios, las subvenciones y las ayudas del gobierno, pero ¿qué pasará cuando se acabe el dinero?
Siempre iremos por detrás; nos falta iniciativa. En este paÃs estamos más pendientes de los tomates del famoseo que del Euribor. Y asà nos va. Somos un paÃs que vende fiesta por sus cuatro costados, lo cual tampoco es criticable. No obstante, tanto ladrillo y tanta insolación pasan factura.
El ladrillo al sol se cuartea…
«Â¡Cuán largo me lo fiais!», que dirÃa don Juan Tenorio, amigo LadrÃllez, y «Â¡Cuán negro me lo ponéis!», que digo yo.
Andaba yo buscando las razones de no depreciar el euro y, mite usted por dónde, no se me habÃa ocurrido pensar en que los alemanes no quisieran. De todos modos, me parece demasiado precio alargar esta crisis por mantener el beneficio de la exportación. ¿O es que acaso eso les compensa también a los alemanes?
No tan largo, amigo Dioscoro. En lo de negro, no entro, porque lo cierto es que asà lo veo.
Si bien lo mira, cuando se tienen 270.000 millones de superávit en la balanza comercial y un aumento del desempleo muy, pero que muy bajo, vale la pena la crisis.
Un dÃa me gustarÃa hablar de por qué hay paÃses donde la crisis produce paro y otros en los que no. Pero resulta que hay tomos enteros sobre eso y no encuentro manera de resumirlo en dos folios. Digamos, en pocas palabras, que hay sitios en los que los empresarios creen en la riqueza y otros donde los empresarios creen en el dinero.
Los empresarios alemanes, por lo que voy viendo, son asquerosdamente ricos, pero no tienen un duro. ¿Ha seguido el culebrón de la compra de Volkswagen por Porsche? Es un buen ejemplo.
Al final, fue VW la que compró a Porsche en vez de suceder al revés… Esas cosas son las que marcan un paÃs.
Lo entiendo, amigo LadrÃllez, pero no lo comprendo. SÃ, al depreciar el euro perderÃan poder adquisitivo, pero… ¿y si lo vemos como una bajada de precios?
Cuando bajas precios, lo que buscas es vender más. Si mantienes el precio alto, el margen es mayor, pero no vendes un colÃn, que dirÃa un castizo. Si bajas precios, el margen es menor, pero a la larga el beneficio es mayor porque vendes más.
Es decir, si el euro es más barato se fomenta la exportación, con lo cual la balanza de pagos también se mantendrÃa equilibrada.
Si lo he entendido bien, a los alemanes ya les es favorable la crisis, por lo que comprendo su baja “preocupación†respecto a una moneda fuerte que limite las exportaciones. Supongo que, mirando a su alrededor, ellos deben pensar que dentro de lo malo están bien. Los números hablan por si solos: balanza comercial positiva y un paro que no supera el 10%.
Eso aquà se le llama bonanza económica.
No sólo positiva.
270.000 millones de euros al año de superávit es una barbaridad.
¡No hay derecho! No se pueden leer este tipo estando de cosas de vacaciones, Sr. LadrÃllez. Seguro que tiene Vd. Más razón que un santo, pero es que no nos da descanso ni siquiera estos tristes 15 dÃas de verano en los que (algunos) podemos olvidarnos relativamente de la situación en que vivimos.
Estaremos pendientes de los alemanes, entonces. Si es que dan un miedo…
Estos alemanes quieren dejarnos con lo puesto. De esta forma nuestra economÃa se resentirá -por si no lo estuviera ya suficientemente-, de manera que los precios, abanderados por el IPC, caerán. Evidentemente, la cerveza será uno de esos productos afectados, lo que repercutirá positivamente en los bolsillos de los alemanes que veranean en las playas españolas.
Lo del valor de la moneda es absolutamente cierto. Hace un par de años necesité comprarme una cámara de fotos profesional para mi trabajo. Mirá aquà y allà y seleccioné un modelo que está a medias entre cámara doméstica y profesional.
Cuando fui a comprar, los precios aquà eran altos. En cambio, miré en Internet y en una tienda de Nueva York te la vendÃan online y te la enviaban en tres dÃas. El coste fue: cámara + gastos de envÃo + IVA en la aduana. Aun con todo eso, gracias a la depreciación del dólar frente al euro, me ahorré cerca de 200 euros respecto al precio europeo en una cámara que aquà costaba entre 600 y 700.
Lo mismo me sucedió a mà cuando me quise comprar un iPod. Después de buscar por diferentes puntos de venta Apple en internet, los cuales estaban localizados dentro del territorio español, decidà investigar un poco más allá del Atlántico. Como consecuencia de la depreciación del Dollar, pude comprar en EE.UU el mismo producto que habÃa estado mirando aquÃ, ahorrándome el 30% de su precio inicial.
Pues yo tengo el mismo ejemplo respecto al valor de la moneda. Compro camisetas de Ronaldo en Thailandia a través de internet y me saco entre veinte y treinta euros de margen de beneficio, contando además con que me las dejan en la puerta de casa. No me hago rico, es algo para los amigos, pero la diferencia está claro es que es bestial.
Yo recuerdo la Sony HDR-SR8 que me compré hará año y medio (y que aún es muy superior a sus rivales del mercado, aunque vayan por la SR12), cuando salió al mercado.
Aquà pedÃan 1800 euros donde la encontrabas (de media, porque lo más barato era 1600 en portales que no recomendaba nadie). Pues en Hong Kong 1000 euros más los 30 euros de gastos de envÃo, incluyendo además un estuche, un kit de limpieza de lentes, un pequeño trÃpode y algún otro extra que no recuerdo.
A mà me preocupaba el 16% de la aduana, pero no sé cómo lo hicieron que me lo pude ahorrar (tal vez lo asumieron ello, porque me llegó vÃa Londres).
Total, 770 euros de ahorro a costa de hundir nuestros negocios.
¿No es curioso eso que dice, LadrÃllez, de que el dinero perdÃa valor real a medida que se incrementaba el nominal?
Eso me hace pensar en que el concepto «valor del dinero» es tan etéreo como las nubes. Lo malo es las nubes que descargan tormenta o granizo siguen siendo iguales que las que nos dan sombra en los dÃas de calor. Es decir, el concepto nube es el mismo, pero las consecuencias de una u otra nube no son las mismas.
Es que me temo que las cosas van por ahÃ…
Los más pesimistas avisaban que no tocarÃamos fondo hasta el 2012. Y bien, por lo que he podido leer en el artÃculo, las previsiones parecen cada vez más realistas. Son varias –y relevantes- las voces que manifiestan una opinión similar a la que se comenta por aquÃ. Tal vez sea cierto, por lo que serÃa interesante tomar posiciones para amortiguar la caÃda.
Cuánto optimismo, C.J., cuánto optimismo…
Tampoco creo que lleguemos a esos extremos, ni a la bancarrota. Está claro que las cosas van mal dadas, y hasta puede que empeoren, pero dudo que lleguemos a un colapso económico. Si no es aumentando la deuda, será con los fondos de la UE, pero al final saldremos de ésta.
SÃ, yo pienso lo mismo que tú, JuanJo. No soy experto en economÃa, pero sà estoy al tanto de todas las informaciones al respecto y eso que dices es lo que percibo. Para algo estamos en la Unión Europea, además, no sólo para que nos recorten las cuotas lácteas.
Vale, pero el dÃa que nos pongan unos criterios de convergencia, veréis la que se arma…
Por supuesto que saldremos de ésta, eso sà que no lo duda nadie. No es la primera vez que nos vemos con el agua al cuello, y siempre hemos salido adelante. Eso sÃ, lo importante serÃa comprobar si esta situación nos ha servido para aprender algo; yo tengo muy poca fe en el género humano y estoy convencido de que dentro de unos años, volveremos a repetir los mismos errores, punto por punto.
Y si no saliéramos, ¿qué pasarÃa? ¿que tendrÃamos que empezar a desplazarnos andando o en bicicleta, porque no tendrÃamos dinero para la gasolina? ¿que habrÃa que veranear en el pueblo en lugar de en la Riviera Maya? Pues la verdad, yo me doy con un canto en los dientes; mientras no tenga que recorrer todos los dÃas 4 kilómetros para buscar agua, como le pasa a más de la mitad de la población mundial, me considero una afortunada.
No seamos populistas. Lo que puede pasar si no se solventa la crisis es que no haya trabajo ni para los “enchufados†y tengamos que emigrar para buscarnos las habichuelas. Cada vez se está polarizando más la riqueza en Occidente y como sigamos asÃ, va a dar miedo salir a la calle.
Si no saliéramos, Klaudia, siempre nos queda emigrar, como dice el Señor Romero. En realidad es cuestión de lógica: Si no tienes trabajo en tu tierra y sà lo tienes fuera, te vas. Por cierto, lo que más me gusta de lo que dice el Señor Romero es que no habrá trabajo ni para los «enchufados». Como debe de ser, a no ser que demuestren su valÃa.
Que tu optimismo se apiade de nosotros, porque yo no lo veo tan claro. Haciendo un repaso mental a los años recientes, tengo la sensación que algo ha cambiado, y para mal. Una situación de crisis afecta -casi en exclusiva- a los que menos tienen o a los que no tienen demasiado. Como resultado, la clase media puede empezar a empobrecerse, mientras que aquellos que tienen se siguen enriqueciendo. Y si no hay clase media no hay estado del bienestar.
Mientras Alemania tenga dinero seguro que nos cae una ayudita. Con lo bien que se lo pasan en nuestras playas, ¿cómo iban a dejarnos en la bancarrota? Si no los franceses, a quienes tanta simpatÃa les despertamos, vendrán a rescatarnos del pozo con su discurso de fraternidad e igualdad. O mejor, los suecos, que con el dinero que amontona IKEA y su sistema de redistribución de la riqueza seguro que se lo pueden permitir.
Mira un mapa de Europa y verás dónd einvierte Alemania. Hay un sitio donde es casi gracioso, si no fuese trágico: Polonia. En Polonia sólo ponen fábricas alemanas al oeste del rÃo Oder.
¿Adivinas por qué?