La hipoteca como síntoma y medidor de la reactivación

Reunión de banqueros mundiales.

Reunión de banqueros mundiales.

Para muchos de nosotros la hipoteca es un problema en sí mismo, y basta con eso para que nos interesemos por su evolución, por el Euribor o por las distintas condiciones que nos imponen para concederla, renovarla, o subrogarnos. O sea, que la hipoteca no es síntioma de nada, sino la enfermedad en sí, y bastante tenemos con curarnos de ella como para encima ponernos a mirarla a la lupa.

Pero el mercado hipotecario es también un buen indicador del momento en que se recuperará la economía y nuestro conocimiento de ella, aunque sea a la fuerza, nos ayuda a comprender cómo van a ir otros sectores.

El mercado hipotecario es el más seguro y el que más garantías ofrece a los bancos de recuperar su dinero. Os puede parecer una broma que diga esto, pero como en España no está aceptada la dación en pago, el que se hipoteca responde de su deuda con la casa y con sus bienes presentes y futuros, así que no se puede pedir más garantía.

Mientras el mercado hipotecario esté flojo, podemos entender que la liquidez bancaria está por los suelos, y sin liquidez bancaria no hay modo de crear empleo ni hacer despegar la economomía, más que nada porque no hay quién se anime a crear una empresa sólo con sus ahorros, ni modo de sostenerla con esa sola financiación.

Porque lo cierto es que todos o casi todos pensamos que el principal problema de este país es el paro. ¿Y cómo se va a crear empleo si se deniegan las líneas de crédito a los pequeñas empresas?, ¿cómo se va a crear actividad y empleo si no se puede financiar ninguna nueva actividad ni ninguna ampliación de la ya existente?

El desempleo, amigos, proviene en este caso de la falta de respaldo financiero. Y la falta de respaldo financiero proviene de muchas cosas, demasiadas, pero hay algo que desde nuestra humilde condición de hipotecados o demandantes de hipoteca podemos ver perfectamente, mucho mejor incluso que los políticos: que si la hipoteca se endurece, el paro aumenta. Que si las hipotecas se complican, la economía no se recupera.

Así que, por favor, viendo lo que hay y todos conocemos en el mercado hipotecario, permitidme que no sea aún demasiado optimista sobre las posibilidades de recuperación para los próximos meses.

Aún no. Más adelante, ya veremos. Y que no le dé al BCE por subir los tipos d einterés, que entonces sí que la hemos armado…

Medida sustitutiva de la dación en pago

Cómo para volverse uno loco

Cómo para volverse uno loco

Las asociaciones de hipotecados están iniciando una campaña para promover alternativas sustitutivas de la dación en pago, ante la constante negativa de la clase política a implementar la dación en pago como método resolutorio en casos de embargo hipotecario.

Y la medida que más adeptos está ganando en las últimas semanas es la del alquiler como sustituto del embargo hipotecario, de manera que los titulares hipotecarios incapaces de pagar sus cuotas mensuales se quedarían a vivir en las viviendas de su propiedad, que ahora sería del banco o caja, a cambio de un alquiler.

La ventaja es que el alquiler sería más bajo que la cuota hipotecaria, con lo que sí podrían hacer frente a su pago, y que se evitaría el drama social del desahucio, ya que la familia no tendría que desplazarse a otro domicilio, manteniendo su arraigo y sus pertenencias.

Por otro lado, con esta medida las entidades financieras consiguen obtener un ingreso de un pasivo que tienen paralizado, con lo que el daño que las viviendas embargadas estaban produciendo en sus balances se reduciría de manera drástica, aliviando algo su carga financiera.

Uno de los puntos de mayor polémica estaría en la obligación de compra del contrato de alquiler, es decir, estipularía que los inquilinos estarían en obligación de adquirir la vivienda en la que están viviendo una vez que sus condiciones económicas mejoraran y estuvieran en condiciones de hacerlo, eso sí, con una hipoteca de la propia entidad financiera.

La polémica radica en la determinación del momento en el que la familia pueda estar en situación de recomprar la vivienda de la entidad financiera por la mejoría de su situación económica, ya que habría que determinar con exactitud el momento y las condiciones para ello.

En cualquier caso, esta propuesta es un excelente punto de partida para construir una solución a un problema que se está enquistando en nuestra sociedad, sin que ni políticos ni agentes económicos estén siendo capaces de encontrarle solución, más preocupados, como están por mantener sus puestos de responsabilidad al precio que sea y pasando por encima de quien tengan que pasar en cada momento determinado.

El BCE sigue a lo suyo

No hay más ciego que quien no quiere ver

No hay más ciego que quien no quiere ver

El Banco Central Europeo parece que no se entera, o no se quiere enterar, de la grave crisis de crecimiento económico que sigue sufriendo la economía de la zona Euro, y sigue empeñado en priorizar, por encima de todas las cosas, el control de la inflación.

No te voy a decir que esté mal, porque la inflación debe de ser controlada, pero ahora bien, de poco sirve controlar una variable cuando la economía está muerta. Lo primero que hay que hacer es reanimar a la economía y luego ya controlar sus constantes vitales.

Y digo esto porque en su reunión del pasado jueves, el Banco Central Europeo decidió mantener sus tipos para el mes de junio, como se esperaba, pero insinuó una posible subida de tipos de interés para el mes de julio, con lo que el precio oficial del dinero dentro de la zona Euro pasaría del 1,25% al 1,50%.

¿Qué efectos inmediatos tendrá este anuncio?

Si no de manera inmediata, durante este mes de junio el Euríbor comenzará a moverse al alza, para anticipar esta expectativa de subida del mes de julio, con lo que todas las personas que utilicen el Euríbor de junio para revisar su hipoteca lo harán claramente al alza, con un incremento de cerca del punto porcentual, lo que significará casi 90 euros de más en su cuota hipotecaria mensual.

Por otro lado, el crédito, en general, se encarecerá, con lo que las empresas, que ya tienen problemas para acceder a financiación, sufrirán aún más para conseguirlo, y si lo hacen tendrá que ser a precios más caros.

Por tanto, se producirá un enfriamiento de la economía, cuando todavía no habíamos ni empezado a calentarnos, perpetuando, así, la situación de crisis económica en la que nos estamos moviendo desde hace ya demasiado tiempo.

Y ese no es el mayor problema, porque todo apunta a que antes de final de año tendremos alguna subida adicional. Los analistas siguen afirmando que el tipo de interés para la zona Euro terminará el año en valores entre el 1,75% y el 2%, por lo que, aparte de la de julio, debería de haber, al menos, una subida más.

Hipoteca y población. El laberinto.

Que cada cual saque sus conclusiones...

Que cada cual saque sus conclusiones...

El viernes nos preguntábamos de quién son lo bancos y de quién es la hipoteca. La respuesta, a mi ver, está clara: nuestros. Ya sé que no os gustó la idea, pero los bancos, como los políticos, sond e los accionistas y de los votantes. O creemos eso, o nos hacemos totalitarios. Mala suerte.

Hoy pasaré a otra pregunta que nos hacemos a menudo: ¿cuándo se venderán los pisos vacíos? ¿Cuando saldrá por fin de la cartera de los bancos el gigantesco stock de urbanizaciones sin vender que pesa sobre sus balances como una losa?

La respuesta es que probablemente nunca, y trataré de explicarlo.

Por toda España se acumulan decenas de miles de pisos sin vender. Hay gente que se ha entretenido incluso creando mapas de urbanizaciones y barrios fantasmas. En cada ciudad, y ya lo hemos visto antes, hay barrios enteros de casas vacías.

La cuestión es saber a quién se le pueden vender, y para eso hay que echarle un ojo a la pirámide demográfica española.

El mayor boom de población se produjo al final de la guerra civil y en los años ochenta. Posteriormente hubo una avalancha de inmigración que aumentó nuestra población en otros cinco millones de personas.

La clave del problema está en que la construcción de vivienda en España fue posterior a la generación de la población, por lo que es esperable que las casas, en muchísimos casos, duren más que las personas.

Los nacidos tras la guerra civil tiene ahora una media de setenta a setenta y cinco años. Por razones naturales, es esperable que abandonen sus pisos en una media de diez años, por lo que a todo el stock de pisos sin vender se va a añadir un buen número, de cenas de miles, de viviendas usadas vacías. Y lo harán justo en un momento en el que se podrán vender muy malamente y cuando sus hijos y herederos, en muchos casos, residen en otras localidades y no las van a ocupar.

Estas viviendas, por tanto, presionarán a la baja a los pisos vacíos por dos lados: aumentando la oferta en los casos en que se quieran vender, o reduciendo la demanda cuando los herederos los ocupen.

Casi nadie habla de esta realidad, pero lo cierto es que nuestra pirámide demográfico nos dice que lo que no se haya vendido en cuatro o cinco a os no se venderá nunca, o tendrá que bajar sensiblemente de precio.

Si a eso unimos que muchos de los inmigrantes que llegaron a España han retornado a sus países o acabarán haciéndolo si la crisis se prolonga, entonces está claro que el stock de pisos no sólo no va a disminuir, sino que incluso puede crecer en los próximos años.

Y al que le quede la esperanza aún de colocarle su hipoteca a otro, que le eche un ojo a los datos de natalidad. Y hablamos.

¿Pero de quién son los bancos y las hipotecas?

Le llamamos trastos hasta que nos enteramos de que son nuestros.

Le llamamos trastos hasta que nos enteramos de que son nuestros.

Una de las frases que con más frecuencia escucho en las últimas fechas en boca de cierta progresía es que la banca es culpable de la crisis y la banca debe pagar esta crisis. 

Suena bonito. Suena justicieros. Suena Robin Hood y Curro Jiménez, y por eso nos encanta esa idea a los españoles, tan partidarios siempre de tempanillos, Dionis y otros bandoleros.

Y el caso es que tienen razón, porque la banca puede estar en el origen de esta crisis, por su política errática de prestar a quien no va a devolverlo, de permitir gastar lo que no se tiene y de permitir endeudarse al que nunca ganará lo bastante para cubrir la deuda. La banca es culpable, sí, ¿pero quién puñetas es la banca?

Pues nosotros. La banca somos nosotros, porque la mayoría de los bancos pertenecen en un porcentaje ínfimo a un grupo de accionistas, y el resto a los depositantes de dinero, y a miles, millones de pequeños accionistas. 

Qué parte creéis que tiene toda la familia Botín en el Banco de Santander, por ejemplo? Pues entre todos no suman el 1 %. Y en los demás  bancos, igual, o menos.

¿Y quién es el dueño de las Cajas de Ahorros? Nadie en absoluto. Son entidades que pertenecen a los depositantes, las instituciones y los trabajadores.

Por tanto, cuando decimos alegremente que la culpa de esta crisis es de la banca y que la banca la va a pagar, acertamos de pleno por una vez: la culpa es de todos y la vamos a pagar todos, porque no hay otra bola que rascar. Si pagan los bancos, pagarán los que tengan en ellos su ahorros y sus fondos de pensiones. Pagará tu abuela, mi padre y tú. Pagará mi tío, tu cuñada y yo. Porque esa es la única banca que en realidad existe.

Y a esa banca es a la que se le pide que se quede los pisos y se olvide de la hipoteca a cambio de entregarle las llaves, con eso que llaman dación en pago. Cuando se pide una cosa así, no se está perjudicando a Emilio Botín: se está perjudicando a la abuela, al currela, a todo el que tenga un duro ahorrado.

De lo que pasa en un país donde no vale la pena ahorrar no os voy a hablar ahora. Ya lo hice en una novela, y no quiero repetirme aquí.

Las ventas de viviendas se hunden en el primer trimestre

Seguimos de mal en peor

Seguimos de mal en peor

Cuando el Gobierno anunció la eliminación de la universalidad de la desgravación fiscal por compra de vivienda, todos intuimos que produciría un efecto adelantamiento de la compra que, efectivamente, se ha producido si nos atenemos a las cifras que conocimos ayer.

Y es que el Ministerio de Fomento publicó los datos relativos a las ventas de viviendas durante el primer trimestre del año 2011, y éstas son claramente esclarecedoras. La caída del 30,4% con respecto al primer trimestre de 2010 pone bien a las claras que muchos compradores se decantaron por adquirir su vivienda en los últimos meses del año pasado, y aprovecharse así de la desgravación fiscal.

De hecho, si se repasan bien las cifras, se comprueba que la mayor caída se produce en el mes de enero, para recuperarse ligeramente en los meses de febrero y marzo, acercándose a los valores del tercer trimestre de 2010, lo que da a entender que la caída se debe a la acción del Gobierno.

Bien es cierto, sin embargo, que hasta que no conozcamos los datos del segundo y tercer trimestre no podremos afirmar que toda la culpa fue de la eliminación de la desgravación fiscal para todos, aunque todo apunta hacia ello.

Pero, retomando los datos, hay que reseñar que el número total de operaciones fue de 74.540, de las cuáles el 64,8% fueron sobre vivienda usada, quedando el resto 35,20% para vivienda nueva, con lo que se demuestra que la vivienda usada ha ajustado mejor el precio, en parte por la necesidad imperiosa de los vendedores.

Y es que el precio de una vivienda viene determinado por las circunstancias del mercado, pero también por la necesidad de comprador y vendedor, de forma que si un vendedor necesita vender su vivienda de manera urgente lo hará al precio que sea, y, de igual forma, si un comprador se encapricha de una vivienda no le importará pagar un poco más por ella.

En definitiva, seguimos hundidos en el pozo en el sector inmobiliario español, con una falta de dinamismo alarmante y una ausencia, casi absoluta, de perspectivas de recuperación en el corto-medio plazo, a no ser que los bancos quieran abrir el grifo del crédito en los próximos meses.

Constructores vs. Bancos

Balones fuera que es la crisis

Balones fuera que es la crisis

El Salón Inmobiliario SIMA 2011, que ha tenido lugar este pasado fin semana se inició con la queja de los constructores sobre la falta de crédito que recibía el sector, y ha terminado con esa misma queja, basada en la ausencia casi absoluta de préstamos hipotecarios dirigidos al sector de la construcción.

Y es que los bancos, y entidades financieras en general, han decidido que no están por la labor de arriesgar su dinero en un producto de alto riesgo, como es en estos momentos la promoción inmobiliaria, con la única garantía de una bien inmueble, del que ya andan sobrados en sus balances y que no tiene ninguna salida en estos momentos de crisis.

Ello hace que no se estén llevando a cabo proyectos inmobiliarios, según los constructores y promotores, y está haciendo que éstos acumulen suelo urbanizable que acabará por estallar en otra burbuja inmobiliaria en unos años cuando empiecen a recuperar el crédito.

Por otro lado, los promotores y constructores también han salido de SIMA 2011 reclamando una mayor agilidad de las administraciones públicas que están tardando entre 8 y 9 meses en facilitar las licencias necesarias para iniciar una obra de construcción, tiempo excesivo que alarga los plazos y, evidentemente, encarece los proyectos de manera artificial.

También hay una queja generalizada por la divergencia entre las diferentes estadísticas sobre el sector, que lleva a confundir a los inversores y a los posibles compradores, que no saben si hacerlo ahora o dentro de uno tiempo. Para ello, los promotores y constructores también han solicitado a todos los agentes involucrados que se abstengan de realizar afirmaciones sobre el posible ajuste del precio de la vivienda, ya que ello provoca el postergamiento de la decisión de compra.

En definitiva, los constructores y promotores han salido del Salón Inmobiliario SIMA echando balones fuera, sin tomar la responsabilidad que tienen en su propio apalancamiento como consecuencia de los excesos del pasado, que sí, que parte de la culpa fue de las entidades financieras, pero también fue suya, por moverse en las farragosas aguas del todo vale, y de la búsqueda del beneficio sin paliativos.

Ciudadanos del mundo e hipoteca de todos

Pasaporte de alguno que yo me sé...

Pasaporte de alguno que yo me sé...

De vez en cuando, conviene ir a la fuente de los conceptos, y aunque no haya espacio aquí para grandes profundidades, ni sea el sitio oportuno para ello, no está de más aproximarse a algunas ideas, aunque sea sólo para separar a los que dicen ciertas cosas por maldad de quienes las dicen por ignorancia.

Empezaré por lo mítico: cuando todo era gratis y en cantidades ilimitadas, no había que competir por nada. Había de sobra para todos y los seres humanos vivían en armonía. Un día les gustó la misma mujer a dos hombres, y el mismo hombre a dos mujeres. Y ahí fue necesario competir por conseguir lo que cada cual quería.

Al principio, los seres humanos se organizaron en clanes. Un clan es una familia en sentido amplio, con ramas colaterales acumuladas en unos cuantos a os y generaciones. El hombre primitivo se dio cuenta pronto de que cuanto mayor fuese el clan, se podían cazar animales más grandes, se dormía más porque te tocaba menos veces de guardia y los clanes vecinos sentían menos tentaciones de atacarte para llevarse la comida o las mujeres. Así fue como varios clanes se asociaron y formaron la tribu.

Con la tribu sucedió lo mismo, pero el número de asociados que un ser humano puede manejar en su mente es limitado, por lo que se tardó mucho tiempo, aunque no demasiado, en comprender que cuanto más grande fuese la tribu, se podrían construir mayores cosas y conseguir más fácilmente las que estuviesen en disputa con otras tribus. De este modo, pro razones de lengua o de raza, las tribus se asociaron y dieron lugar a los primeros estados, que fueron los sumerios, los babilonios, los egipcios, etc.

Desde entonces han cambiado muchas cosas, pero algunas permanecen iguales: un estado sirve para construir cosas en común, defenderse en común, abaratar costes y competir de forma más eficiente con otros. En general, un clan no puede competir nunca con una tribu, ni una tribu con un Estado.

Un ser humano tiene individualmente los mismos derechos, ya pertenezca a un clan, a una tribu o a un estado, pero el mundo no comienza con cada nacimiento ni se incendia con cada muerte, y por eso cada familia, cada clan, cada tribu y cada estado dejan en herencia a los suyos los logros y las deudas que hayan ido acumulando en el pasado.

Cuando un grupo, del tamaño que sea, hace caja común y acuerda normas comunes, decide compartir su destino. Esa es la famosa idea de la unidad de destino en lo universal (que no la inventó Franco, sino los redactores de la constitución norteamericana, u otros anteriores, aunque en España se atribuya al franquismo porque somos así de chulos).

Los Estados compiten entre sí, ya sea por recursos o por mercados. Cuando las personas se mueven de un estado a otro, sin pagar por lo que encuentran en el nuevo estado, y haciéndolo suyo por el simple hecho de viajar, están haciendo lo mismo que quien se muda de una casa con la hipoteca sin pagar a una casa con la hipoteca pagada, o con menos años pendientes.

Ser ciudadano del mundo es tenerlo todo pagado en todas partes, y no conozco a nadie tan rico como para permitirse tal cosa. Conozco a algunos que dicen serlo, pero son simples mentirosos y gorrones.

La casa es de todos cuando la hipoteca es de todos. Si la hipoteca de tu casa la habéis pagado tu abuelo, tu padre y tú, desconfiad si el jefe del clan, de la tribu o del estado os quieren hacer socios de inquilinos nuevos que empiezan a pagar desde hoy. Y más aún si os quieren hacer socios de inquilinos que no pagan.

Y si con tu trabajo empobreces a tu clan, a tu tribu o a tu estado comprando lo que otros producen en condiciones peores que las tuyas, puedes pensar que ahorras, pero en realidad te estás suicidando o cavando la tumba de tus hijos. Y todo por creer que la hipoteca es de todos y el mundo es de todos, cuando en realidad la hipoteca la pagas tú y nadie es tan rico como para llamarse amo del mundo.

El fin del trabajo (y de la hipoteca)

Por fin jubilado. Ah, que no es eso...

Por fin jubilado. Ah, que no es eso...

La hipoteca la menciono porque en este sitio hablamos de eso, pero hoy no me voy a meter con la hipotecas, sino con un tema que a todos nos interesa aún más: el trabajo.

A mi entender, cada día está más claro que que el trabajo, entendido como creación efectiva de riqueza y no como abrillantamiento de bordillo, escasea y seguirá escaseando.

Durante largos periodos de la historia humana, por no decir siempre, las mejoras tecnológicas destruían empleo, pero generaban a su vez nuevos sectores en los que dar trabajo a la gente desempleada con la invención de máquinas o nuevos procedimientos. Todos creemos a pies juntillas esa profecía de que si alguien inventa el tractor y elimina mil campesinos, se necesitarán mil empleados en la fábrica de tractores y el problema quedará más o menos resuelto.

Pero el caso es que de unos años a esta parte no es así. El caso es que la globalización y la fusión de los procesos lleva justo a todo lo contrario. Y si queréis, lo miramos en mi sector, el de los escritores, o pensáis en el de los músicos, y luego lo extrapolamos a donde mejor os parezca: hasta hace cien años, en cada pueblo había una banda de música, y en cada ciudad mediana o pequeña, un teatro. Eso llevaba a que hubiese miles de actores, fijos o itinerantes, que representaban obras en todas esas localidades. Pero llegó el cine, y con que las historias las interpreten cien actores, el mundo entero los ve. Y el resto se va al paro. Y se van al paro los músicos, porque se trata ahora de vender los mismos cantantes en cien países. Y se van al paro los escritores, por que vale más la pena traducir a Ken Follet o una nueva entrega de Harry Potter que apostar por un autor de León, o de Albacete.

Todo es cuestión de costes o de sinergias: es más barato vender diez músicos o diez escritores a cien millones de personas que publicitar veinte en cada país. 

Y como eso, que es un simple ejemplo, sucede con todo. España fue bien mientras pudimos mantenernos atados al ladrillo, y no porque el ladrillo fuese mejor, sino porque no se puede, de momento, hacer pisos en China para llevarlos a Marbella. O dicho en plan técnico: porque no e s un producto deslocalizable.

Para mí, la clave del enfrentamiento futuro, y de esta crisis, es que somos muchos, demasiados incluso, y unos pueden crear riqueza mientras que los otros se han vuelto irrelevantes: ni pueden comprar lo que se vende ni vender lo que producen. Esa irrelevancia es la que hay que enfrentar, pero como ya dije hace tiempo en otro lado, no se puede intentar tal cosa desde la estigmatización de los ricos, porque si el que piensa, produce e invierte es culpable, entonces más vale ser tonto, inservible e inocente.

Y eso parecen dar a entender algunos últimamente.

El Euríbor certifica su estabilización

El balancín del Euríbor

El balancín del Euríbor

El Euríbor ha cerrado el mes de mayo en el 2,147%, en tasa media mensual, lo que supone un incremento de 0,898 puntos porcentuales con respecto al cierre de mayo de 2010, pero de apenas 0,06 puntos porcentuales con respecto al cierre del mes pasado, de abril de 2011.

Por ello, se certifica la estabilización del indicador, después de que durante los meses de marzo y abril se introdujera en una vorágine alcista que no parecía tener fin y que hizo que algunos analistas comenzaran a hablar del 3% a finales de año como una previsión realista y no como el máximo casi inalcanzable.

En cualquier caso, y comparado con el Euríbor de hace un año, la comparación realmente importante, lo cierto es que el incremento de casi 0,9 puntos porcentuales arrojará un incremento en cuota hipotecaria mensual cercana a los 80 euros, para una hipoteca media, una cantidad elevada, sobre todo, si tenemos en cuenta la crisis económica que nos sigue golpeando.

Un incremento que pende de un hilo, del hilo que maneja el Banco Central Europeo, que en su reunión de junio puede insinuar futuros incrementos del tipo de interés para la zona Euro, tal vez después del verano, lo que supondrá expectativas que recogerá el Euríbor, creciendo durante los meses previos al incremento efectivo del tipo de interés.

Y es que los analistas económicos hablan de un tipo de interés entre el 1,75% y el 2% antes de finales de año, lo que obligará a subidas por parte del Banco Central Europeo, con el objetivo de controlar las tensiones inflacionistas que se siguen dando, y de las que es tan temeroso el máximo organismo de supervisión financiera europea.

Por tanto, es posible que los próximos meses sigamos en esta tendencia alcista, sobre todo en comparación con las cifras de 2010, lo que hará que todas las personas que tengan que revisar sus hipotecas durante este año lo hagan al alza, teniendo que pagar más dinero por sus cuotas hipotecarias mes a mes.

Cuotas hipotecarias más elevadas, que se añaden a falta de empleo y a expectativas económicas inciertas e inestables para el futuro, lo cuál no ayudará, de ninguna forma, a la estabilización del país.

Ponen un circo y les crecen los enanos

Los enanos del circo de las entidades financieras están creciendo

Los enanos del circo de las entidades financieras están creciendo

Está claro que de un tiempo a esta parte, las entidades financieras han perdido todo el poder que tenían, al menos de cara a los tribunales de justicia, porque cada poco tiempo conocemos una nueva sentencia condenatoria contra sus prácticas abusivas, demasiado habituales, dicho sea de paso.

La última ha sido la Audiencia Provincial de Navarra que ha sentenciado que un tipo de interés de demora del 18% es claramente abusivo, con lo que todos estamos de acuerdo, y ha condenado a una entidad financiera, que no ha trascendido, a resarcir al cliente demandante.

Evidentemente, esta entidad financiera recurrirá la sentencia, y con ello conseguirá ganar mucho tiempo, pero lo que también es evidente es que tendrá que acabar pagando a los damnificados, a juzgar por el tipo de interés máximo que una entidad financiera debería de cobrar por intereses de demora, según la Audiencia Provincial de Navarra.

Este tribunal estipula que un interés de demora no debería de superar, en ningún caso, 2,5 veces el tipo de interés del dinero en el momento en el que se firmó la hipoteca. Es decir, que si se firmó en 2005, pues 2,5 veces el tipo de interés para la zona Euro de ese año.

Entonces, si tenemos en cuenta que en estos momentos el Banco Central Europeo tiene el tipo de interés del dinero para la zona Euro en el 1,25%, y si a este porcentaje lo multiplicamos por 2,5, obtenemos que el máximo tipo de interés de demora que debería de cobrar una entidad financiera, según la Audiencia Provincial de Navarra, excedería ligeramente el 3%, cifra claramente inferior al 18%.

Una vez más, se demuestra que las entidades financieras estuvieron durante muchos años haciendo lo que querían con los ciudadanos de a pie, que en parte porque desconocían sus derechos, y en parte porque al ser tiempo de bonanza económica nadie se paraba a mirar las cláusulas de los contratos hipotecarios, se limitaban a firmar lo que les ponían delante.

Ahora, con la llegada de la crisis, y con la necesidad como bandera, los ciudadanos se han puesto las pilas y han comenzado a analizar cada cláusula de manera pormenorizada.

Los fantasmas de los pisos. Hipoteca, abandono y soledad

El fantasma de Seseña

El fantasma de Seseña

A la prensa internacional, y muy en particular a la anglosajona, le encanta hablar del problema de ladrillo español, por una parte porque muchos de sus compatriotas tienen dinero metido aquí y por otra, hablando claramente, porque es su modo de decir “mira esos mierdas, que pensaban que eran alguien…”.

La más famosa y emblemática de estas urbanizaciones es la de Seseña, por supuesto, diseñada para miles de familias y con menos de un centenar de vecinos en la actualidad. La otra que les encanta, por el batacazo que se metió, es Ciudad Valdeluz, en Guadalajara. Y lo que más risa les da, quizás para no mirar hacia dentro, es que hay miles de familias hipotecadas pro treinta años en unas urbanizaciones que no se habitarán nunca, lo que implica que la banca española, supuestamente saneada, tiene metidos ahí sus activos y sólo se salva de la quema porque nadie les obliga a valorar esos bienes a su valor actual.

Las otras presas elegidas por The Guradian, el New York Times y el Business Insider son Horche (junto a Ciudad Valdeluz, en  Yebes), las de Quer, Alovera y Chiloeches (también en Guadalajara), Yuncos (Toledo), La Serena (Murcia) o la urbanización granadina de Ojo del Salado y Chimborazo.

Y hay más. Seguimos nosotros:

Costa Esuri (Ayamonte, Huelva), La Muela (Zaragoza), Costa Miño (A Coruña), , El Toyo en Almería, , parte del Señorío de Illescas (Toledo) o La Torre Golf Resort (de Polaris) en Murcia.

Y lo peor de todo es que estas urbanizaciones fallidas son sólo la parte más visible del problema.  Lo malo, lo verdaderamente malo es que en cada ciudad, grande mediana o pequeña, hay dos o tres barrios a medio construir, con bloques deshabitados, o batidos por el viento. En León, tenemos La Lastra. 

¿Quién se anima a hablarnos de lo que hay en su ciudad?

P.D:  Hemingway, que era norteamericano, vino a escribir sobre la guerra civil española porque no tenía ni coraje ni vergüenza para hablar de la discriminación racial ni del exterminio de los pueblos indígenas en su país. Sí, en aquel mismo año 36. O sea que la cosa, con ser cierta, no es nueva.