Ante la falta de pensiones, hipoteca inversa

A la vejez... hipoteca inversa

A la vejez... hipoteca inversa

Llevamos unos meses en el que el tema de las pensiones abre los telediarios un día sí y otro también, y no es tema baladí, porque se trata del bienestar de nuestros mayores de hoy, y de nosotros mismos dentro de unos años, y no deja de atormentar en cierta medida el hecho de que todas las propuestas vayan encaminados a reducir las percepciones en materia de pensión.

Retrasando la edad de jubilación y ampliando los años de cotización utilizados para el cómputo de la pensión, lo que se consigue es que las personas jubiladas reciban una cantidad de dinero menor y durante menos tiempo, lo cuál ahorra dinero al Estado (para que lo pueda malgastar en otra cosa), pero deja a los jubilados con menor poder adquisitivo.

Ante ello, la mejor opción es contratar un plan de pensiones privado de forma que la renta que genere pueda complementar la reducción de la pensión pública, y, con ello, mantener un poder adquisitivo adecuado para los últimos años de la vida.

Sin embargo, muchas personas al borde de la jubilación no han contratado este plan de pensiones, y ahora se encuentra a punto de jubilarse con el temor de que perderán calidad de vida. Ante ello el Grupo Retiro ha presentado un informe más que interesante.

Según sus datos, el 83% de las personas mayores son propietarios de las casas en las que residen, por lo que les recomienda utilizar la hipoteca inversa, que les genere unos ingresos mensuales suficientes como para disfrutar de su jubilación plácidamente.

La hipoteca inversa, que es relativamente nueva en nuestro sistema financiero (apareció en el 2007), supone hipotecar la vivienda en favor del banco, el cuál abonará al titular la cuota de las hipoteca. Es decir, en lugar de ser el titular el que paga al banco, es el banco al que paga al titular mensualmente, quedándose, en última instancia, con la propiedad de la vivienda en el momento del fallecimiento de éste, siempre y cuando los herederos no ejerzan su derecho de recompra.

La verdad es que se trata de una alternativa que puede ser muy apetecible y rentable para las personas mayores, que lograrán así una renta más elevada para su jubilación.

Elena Salgado echa por tierra cualquier esperanza de dación en pago en España

Favor con favor se paga

Favor con favor se paga

Hasta ahora habíamos intuido que el Gobierno de España tenía alguna deuda pendiente con el sistema financiero, habida cuenta de la gran protección que le estaba proporcionando y por su inacción para dinamizar el crédito en nuestro país, esencial para iniciar el relanzamiento de nuestra economía hacia la recuperación, pero ahora, tras las últimas declaraciones de Elena Salgado, Ministra de Economía, podemos certificar que esta intuición es una realidad.

Elena Salgado ha dicho que la dación en pago no es una opción para nuestra economía, porque muchas de las viviendas hipotecadas lo están por encima de su valor actual del mercado, por lo que la aplicación retroactiva de la dación en pago provocaría el colapso del sistema financiero por las deudas que las entidades acumularían al quedarse sólo con una vivienda que no cubriría el total de la deuda.

En la actualidad, si el valor de mercado de la vivienda no cubre la deuda hipotecaria, los titulares de la hipoteca mantienen la deuda con la entidad financiera y están en la obligación de seguir abonando sus cuotas, aún cuando hayan entregado ya la vivienda, como consecuencia de la ejecución hipotecaria.

Está claro que la aplicación de la dación en pago de una manera retroactiva provocaría pérdidas a las entidades financieras, pero, por otro lado, un gran beneficio a los ciudadanos que se quedarían sin vivienda, sí, pero también sin deuda que pagar, lo cuál sería, din duda, una gran noticia.

Pero, aún entendiendo que nuestro sistema económico se organiza entorno al sistema financiero, y que un colapso de éste provocaría un colapso general, sí que es cierto que se podría pensar en la dación en pago como una alternativa para el futuro, como una cláusula que apareciera en las nuevas hipotecas que se firmaran.

Con ello no se conseguiría solucionar ninguno de los problemas actuales que están acuciando a las familias españolas, pero sí que prepararían al sistema para el futuro, para cuando nos llegara una nueva crisis en el próximo ciclo negativo de la economía. Por tanto, aún comprendiendo que la retroactividad es negativa en estos momentos, sí que podemos apostar por la dación en pago para el futuro.

En ese punto es en el que podremos ver la verdadera independencia del Gobierno con respecto al sistema financiero.

El Euribor se asusta (o se cabrea)

Tranquilos, que esto es un circo...

Tranquilos, que esto es un circo...

El Euribor comió el turrón, se tomó unas copas y descansó unos días, para alivio de todos, sentado en su cómodo uno y medio. Allí se quedó a pasar los Reyes, y mucho me temo, a tomar fuerzas para un camino ascendente.

Porque después, poco a poco, ha despertado, para ir moviéndose de 1,5 % al 1504 y después al 1508, y sólo en cinco o seis días. De momento la cosa no preocupaba, pero después, en tres jornadas, poco antes de que concluyese la reunión del  BCE, escaló desde el 1,508% al 1,513%.

Y parece que ha cogido fuerza y confianza, porque la aceleración continúa, porque el Euribor ha pasado luego en un solo día del del 1,513 hasta el 1,536%.  La verdad es que en términos absolutos parece cosa de miseria, y quizás lo sea, pero si lo miramos desde otro punto de vista, el de la evolución, se trata del mayor avance en más de tres meses.

En realidad, no se trata de una enfermedad, sino un síntoma, y posiblemente el peor síntoma del que podamos hablar:  que si la inflación persiste, y el hecho es que el IPC ha aumentado mucho más de lo previsto, los bancos centrales pueden subir los tipos de interés, con todo lo que eso implicaría de tragedia para muchas economías familiares.

Así que ahora ya veis qué clase de consecuencias puede tener el alza del precio de la electricidad o los combustibles: que el alza de precios se generalice, que eso dispare la inflación y que, en consecuencia, el Euribor y el interés comiencen a ponerse nerviosos, camino de una subida que sería mortal para muchas hipotecas.

Atentos a las próximas semanas, porque van a ser decisivas.

Más beneficios y menos trabajo

 

Cuando todo estaba por las nubes, a nadie le pareció raro que volasen los peces.

Cuando todo estaba por las nubes, a nadie le pareció raro que volasen los peces.

Todos los sabíamos, pero nos lo acaban de confirmar: según la OCDE, en 2011 puede producirse una recuperación de los resultados de las empresas, pero sin que eso afecte positivamente a las cifras de desempleo. La salida de esta crisis, por tanto, podría producirse sin que se apreciase una mejora en el empleo.

Puede parecer raro, pero no lo es en absoluto: la mejora de los sistemas de producción hace que cada vez menos personas sean necesarias para producir lo que todas necesitan. Si a eso añadimos que antes, hace veinte años, unos pocos países producían y exportaban, y que ahora todo el mundo compite por la tarta del mercado, el problema está servido. 

 Para evitarlo, los jefazos de Bruselas aconsejan que se aborden las reformas laborales necesarias, de modo que sea posible contratar a más gente, exista una mayor movilidad geográfica y funcional y la vida laboral del individuo no pase por un sólo tornillo en la cadena de montaje, además de etc., etc.

Lo que dicen en realidad, y estoy seguro de que ya lo habíais adivinado, es que se bajen los sueldos, porque de lo contrario será más rentable producir en cualquier otro lado y el desempleo se convertirá en una especie de enfermedad crónica, sobre todo en algunos países, como el nuestro, donde nunca nos ha entrado muy claramente en la cabeza el significado de la palabra competir.

En otros tiempos, existía una manera de bajar los sueldos a todo el mundo sin que la gente protestase: la devaluación de la moneda. ¿Pero cómo hacemos ahora para decirles a los españoles que su trabajo no lo quiere nadie y que sólo podemos competir con los chinos trabajando más o más barato que los chinos? ¿Cómo salimos del pozo infernal que supone no tener mercado interior y no poder competir en el mercado exterior?

Parece muy grave y lo es, pero el problema no se detiene ahí: el problema es que necesitamos devaluar nuestro trabajo y nuestros salarios en un momento en que estamos endeudados hasta las cachas con hipotecas pensadas y diseñadas para unos salarios que nunca llegaremos a cobrar. Si todo se mueve hacia un nuevo escenario económico donde ganaremos menos y nuestro trabajo será cada vez menor y de menos valor, ¿cómo esperan los bancos recuperar el dinero de nuestras hipotecas?

Por eso los bancos y los gobiernos están también como están: porque la solución no está clara, sobre todo en los países, como el nuestro, que dependen demasiado de cosas como poner ladrillos y servir cervezas. Cosas que, reconozcámoslo, puede hacer cualquiera.

 

Amortizar plazo vs. Amortizar capital

Amortización en plazo vs. Amortización en capital

Amortización en plazo vs. Amortización en capital

Aunque todos estamos de acuerdo en que con la que está cayendo el ahorro se está convirtiendo en una quimera para la mayoría de las familias hipotecadas, es cierto que también existe una minoría de personas que han conservado sus empleos y que han conseguido sobrellevar la crisis con soltura.

Son estas personas las que ahora se plantean diferentes opciones de inversión y ahorro para poder sacar máximo provecho a su dinero. Sin embargo, las perspectivas sobre los productos que habitualmente vendían las entidades de crédito no son muy halagüeñas por lo que acaban por volver la vista hacia sus propias hipotecas.

Y es que realizar amortizaciones parciales sobre sus hipotecas se ha convertido en la herramienta de ahorro más eficiente para las familias que se lo pueden permitir, ya que consiguen protegerse ante las inminentes subidas del Euribor, a la vez que se siguen beneficiando del ahorro fiscal por la desgravación por compra, siempre y cuando, claro está, de que compraran su vivienda antes de enero de este nuevo año que acabamos de estrenar.

Sin embargo, a la hora de amortizar parcialmente surge la duda de hacerlo en plazo o en capital. Aunque hay algunos productos hipotecarios que no dan estas dos alternativas, la mayoría sí que la ofrecen y es una dicotomía a la que hay que enfrentarse a la hora de amortizar parcialmente.

Desde el punto de vista de eficiencia financiera, la mejor opción es siempre amortizar en plazo, ya que es el plazo el que mayor peso tiene en la composición de los intereses que se pagan mes a mes en la cuota hipotecaria. Sin embargo, al amortizar en plazo no se reduce la cuota, pudiendo incluso incrementarse en el momento en el que se produzca una revisión. Por tanto, la amortización en plazo debería de ser una opción exclusiva de aquellas familias que pagan su cuota de manera holgada.

Por otro lado, la amortización en capital, reduce, en menor medida, los intereses que se pagan, aunque permite un mayor relajo en las obligaciones mensuales en forma de cuota.

Por tanto, siempre que sea posible, la opción más eficiente es la amortización en plazo, aunque si no es posible la amortización en capital ofrece ventajas de ahorra importantes, especialmente en circunstancias financieras como las actuales.

Papá Estado

En caso de problemas, todos a acudir a Papá Estado

En caso de problemas, todos a acudir a Papá Estado

Atención a la nueva propuesta con la que nos ha aparecido Joan Herrera, el dirigente catalanista de izquierdas, según la cuál propone que exista una Ley que impida a las entidades financieras conceder hipotecas a aquellas familias cuyo esfuerzo para pagar las cuotas mensuales suponga más del 30% de sus ingresos, a la vez que se limite el plazo máximo de amortización hasta los 30 años.

No hay duda de que Herrera tiene buenas intenciones con esta propuesta, pero tampoco hay duda de que se trata de una propuesta que no puede ir a ningún lado, esperamos, y que se quede en el papel mojado de los periódicos que lo publicaron y los blogs que nos hacemos eco de ello.

Si permitimos que exista una ley como ésta, estaremos abriendo la puerta a una actuación excesiva del Estado que dejará de ser el regidor de nuestras finanzas públicas, para convertirse en Papá Estado, diciéndonos los que es bueno y malo para nosotros.

La actuación del Estado en las ineficiencias del sistema capitalista tiene un límite, que es cuando debe de aparecer la responsabilidad de los ciudadanos. Es decir, el que una familia decida endeudarse, no ya por encima del 30%, sino por encima el 60%, que ha habido casos, no es responsabilidad del Estado que lo permite o de la entidad financiera que lo incita, no, es responsabilidad exclusiva de esa familia incapaz de marcarse un límite de deuda.

No se puede ser más papista que el Papa, y hay que aceptar que todos tenemos cierta responsabilidad en la crisis que se nos ha venido. El Estado por no supervisar adecuadamente, las entidades financieras por primar el volumen a la seguridad, y, por supuesto, las familias por no comprender sus limitaciones financieras.

Por tanto, bien haría Joan Herrera en esforzarse en buscar otras alternativas más plausibles y eficaces, que en tratar de ganar titulares de periódicos con ideas trasnochadas sobre propuestas de ley que no van a ir más allá del día de hoy, sobre todo, con la nueva tregua anunciada de ETA.

Una buena alternativa sería la potenciación de la educación financiera en las escuelas. Eso sí ayudaría de verdad a la sociedad.

Hipoteca y magia urbanística

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Dos mil euros el metro...

De todas las formas de robar, la más despreciable es la del que  además de darte el palo y endeudarte para treinta años te dice que es la autoridad y que te opones a su sablazo porque eres un chorizo, un insolidario o un delincuente. Ese es el caso de los ayuntamientos, que encarecen los terrenos hasta el infinito y más allá, como si no supieran que esas cantidades que tan jugosamente se embolsan en impuestos y comisiones las tiene que pagar el currito de a pie.

Los pelotazos de algunos los tiene que pagar alguien y ese alguien somos nosotros, que al comprar un piso estamos pagando la antigua huerta de un abuelo a cinco mil euros el metro cuadrado. O a más. La broma esa cosa de un momento: se pasa un maletín a quien hay que pasárselo, y así los terrenos rústicos se convierten en urbanos, se construye, y se vende y nosotros nos jorobamos durante los treinta o cuarenta años que dura la hipoteca. Hasta ahí, todo normal. Conocemos al perjudicado, y nada cambia.

Ahora que han llegado las vacas flacas, vereis cómo todos los que vendieron esas huertas desaparecen rápidamente del mapa. Veréis como en las listas electorales no están ya muchos de los que se preocupaban por el bienestar público e iban a todos los mítines de su partido. Y la razón está clara: el verdadero, el único poder real de los ayuntamientos reside en las recalificaciones de terrenos y en la posibilidad de contratar a familiares y amigos con unos sueldos estupendos y de por vida. Cuando la construcción se ha parado y cuando no se puede contratar a nadie más, ¿qué poder tienen los ayuntamientos? Casi ninguno, sobre todo los pequeños. ¿Y para qué sirve entonces meterse en política si ya se ganan unos cuartos en otra cosa? Para nada. La política, con la crisis de la construcción, es una profesión devaluada, con lo que eso supone de desprestigio de la democracia. Y con lo que eso supone de calidad en la gente a la que atrae.

La política municipal, encargada de temas tan serios y tan cotidianos como la vivienda, no está a la altura de las responsabilidades que se le atribuyen: no hay relación cabal entre el poder que obtiene un concejal y los medios de que disponemos para elegirlo, controlarlo y fiscalizar sus intereses. No hay relación cabal entre el posible enriquecimiento de un corrupto y los requisitos, mínimos, exigidos para llegar a ese puesto. En esas condiciones, es impoible que las cosas funcionen de otro modo, pues donde hay dinero fásil se acumulan las moscas como en el panal de miel.

Por eso os recomiendo escepticismo. Y sobre todo, tened memoria: cada vez que paguéis la hipoteca de vuestra casa, tratad de recordar en qué clase de terreno se ubicó, de quién era, quién lo recalificó y por cuánto. No vaya a ser que en unos años ellos tengan el dinero, nosotros el pufo, y tan amigos.

 

 

Crisis y cobardía. El muro infranqueable

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Tranquilos todos

Hoy me apetece hablar con claridad. Con demasiada, incluso.

Uno de los peores problemas de esta crisis es que nadie habla claro de ella y se sigue queriendo salir del agujero con medidas falsas, con medias verdades y sin mirar a la cara a las situaciones verdaderamente catastróficas.

Tenemos, pro ejemplo, el caso de los bancos y las hipotecas. Sabemos todos que la banca tiene inscritos en su balance los pisos por un valor muy superior al que hoy podrían venderse en el mercado. Sabemos, pro tanto, que el patrimonio de los bancos no es el que ellos dicen, pero como tomar en serio ese problema podría suponer una quiebra masiva, hacemos como que no lo sabemos, seguimos adelante, y el problema no se arregla.

Sabemos también que muchas hipotecas son incobrables. Se extienden lo plazos, se alargan las cuotas, peor sabemos que muchos hipotecados no podrán pagar sus préstamos porque se han quedado sin trabajo o porque no hay esperanza de que vuelvan tener un nivel de ingresos como en el momento en que les fue concedida la hipoteca. ?Y se hace algo? NO. ¿Se acepta que habrá que cobrarles menos o quedarse con un piso que no se podrá vender? NO. Se pospone el desastre para otro día, para el turno de otro, para la hora en que s ele pueda echar la culpa a otro.

Sabemos que las entidades locales y las autonomías no pueden mantener el nivel de empleo público y de servicios actual, porque para ello tendrían que aumentar los impuestos provocando la huida de los que producen. Sabemos que se gasta más de lo que se ingresa y por eso continúa el endeudamiento. ¿Y se hace algo para ajustar las cuentas? Muy poco. ¿Se le dice de una vez a la gente que no se pude pagar más? NO. En lugar de eso, se desata una carrera buscando prestamistas que sigan alimentando ese agujero.

Mientras no seamos capaces de reconocer dónde estamos en realidad, con unos bancos que están más cerca de la quiebra de lo que reconocen, unos ciudadanos depauperados sin capacidad para pagar sus deudas ni estimular el consumo y unas instituciones que gastan de manera sistemática por encima de lo que recaudan, no podremos buscar soluciones.

Somos como el que tiene un dolor en el pecho e insiste en que es de una mala postura en la cama, no vaya a ser que si va al médico le diga que padece del corazón y le quite el tabaco, el alcohol, la sal en las comidas y hasta lo ponga a hacer ejercicio.

Somos de chiste

 

 

 

En España no confían ni los españoles

A la espera de poder sonreír

A la espera de poder sonreír

Mal dato con el que hemos comenzado este nuevo año 2011, un dato que nos devuelve a la triste realidad de nuestras vidas, la de la crisis, a todos los niveles, económico, moral y social. Se trata del índice de confianza de los consumidores, facilitado por el Instituto Oficial de Crédito.

En el mes de diciembre, último mes del año, cayó el indicador por encima de los cinco puntos con respecto al mes anterior, mes de noviembre lo que viene a demostrar que la situación económica está muy lejos de recuperarse, aunque algunos datos macroeconómicos así lo estén atestiguando.

Y es que el gran problema es que el ciudadano de a pie no está notando las mejoras que se están produciendo a un nivel superior, lo cuál muestra que la recuperación está siendo asimétrica. Podemos decir que la crisis no habrá pasado, y que el país no habrá comenzado a recuperarse, hasta que la tasa de desempleo comience a descender.

Una tasa que, según los datos que conocimos esta misma semana, no se está reduciendo a la velocidad que debería, porque aunque parece que la destrucción de empleo se ha detenido, basándonos en los datos de paro registrado, la creación de empleo no ha comenzado todavía, como demuestra la reducción en la afiliación a la Seguridad Social.

Nos encontramos, por tanto, en un momento de estabilidad del empleo, un momento en el que parece que la destrucción ha llegado a su fin, pero en el que no se crea empleo. Lo primero se puede achacar a que la situación económica general ha mejorado y a que ya se ha llegado al límite de destrucción, mientras que lo segundo sólo se lo podemos achacar a la ineficiencia del gobierno, que no está sabiendo entender las necesidades del país en estos momentos.

Sin embargo no nos queda otra que ser optimistas con el objetivo de que la situación se revierta con el nuevo año y podamos comenzar a recuperar nuestra confianza en la economía para poder así endeudarnos y consumir como el sistema de economía de consumo en el que vivimos necesita.

Hipoteca, Hacienda e historia. El Diccionario Madoz

Portada del diccionario Madoz

Portada del diccionario Madoz

Aunque parezca mentira, ni las hipotecas ni Hacienda existieron desde siempre.

El primer intento sistemático de crear en España una Hacienda Pública que recaudase tributos para el sostenimeinto del Estado fue el del Marqués de la Ensenada, que pretendía ya crear un censo de los bienes que podían ser gravados. Como por entonces era muy difícil imponer tributos a las rentas se trataba sobre todo de hacer tributar a los objetos, es decir a las construcciones, fincas y otros bienes de carácter real.

Posteriormente, alguien pensó que la mejor manera de financiar al Estado era apropiarse de los bienes de la Iglesia y así surgió la idea de la desamortización. Este no es lugar para tratar un tema tan extenso como las causas y efectos de la desamortiización, pero sí puede resultar interesante, desde muchos puntos de vista, conocer el gigantesco documento que se creó para hacer posible el nacimiento de la actual Hacienda Pública: el Diccionario Madoz.

El Diccionario Madoz es una obra gigantesca, en 16 volúmenas de letra apretada en el que se detallan los bienes, producción, población, condiciones del terreno, edificios históricos, y hasta detalles históricos de TODOS los pueblos y aldeas de España, incluyendo a menudo caseríos, masías, granjas y hasta accidentes geográficos que pudiesen ser explotados para la caza y la pesca.

Esta obra, compuesta entre 1842 y 1845, es el mejor documento histórico sobre la situación de España al final del Antiguo Régimen, pero su enorme volumen hacía que, aunque estuviera digitalizada en diversas fuentes, fuese aún muy dfifíicl de consultar. Cualquiera que quisiera bucar un pueblo o un dato tenía que navegar por 16 archivos de varios cientos de megas y además resultaba imposible hacer una búsqueda por términos.

Desde hace muy poco, un grupo de gente lo está digitalizando de manera unitaria, para que todas y cada una de las entreadas sean accesibles de forma individual y s epueda, asimismo, buscar cualquier palabra que aparezca en el contenido. De momento tiene 16.000 pueblos y no han llegado siquiera a la mitad, pero si alguien tiene curiosidad por buscar algo de su tierra, puede probar a echar un vistazo en www.diccionariomadoz.com

Como veis, antes de la hipoteca fue el censo. Una vez que la casa está identificada y situada, lo demás viene rodado.

Otro día hablaremos del registro de la propiedad y del catasstro. Ambos, también, se apoyaron en este descomunal trabajo del diccionario Madoz. 

Echadle un ojo y disfrutadlo.

La construcción sigue de mal en peor

La recuperación de la construcción todavía muy lejos

La recuperación de la construcción todavía muy lejos

No nos queda otra que reírnos de aquellos que siguen prometiéndonos que la recuperación económica en general, y de la construcción en particular es un hecho, porque cada nuevo dato que recibimos hecha por tierra ese optimismo y demuestra que todo está peor de lo que pensábamos.

Durante los últimos meses ha habido voces que nos han vendido la moto de que el sector de la construcción se encontraba en clara mejoría, con indicios de recuperación en breve, si no a finales de 2010, que ya hemos dejado atrás, sí con el comienzo del nuevo año.

Sin embargo, ni una cosa ni la otra. Según los datos que conocimos ayer, hasta el mes de octubre de 2010, la construcción de viviendas cayó en un 34.9%, con respecto al mismo período del año anterior, es decir que en los diez primeros meses del año 2010 se construyeron 334.312 viviendas menos.

Como no podía ser de otra forma, por otro lado, es la vivienda privada la que un mayor decremento ha sufrido, por un doble factor. Por un lado, las administraciones públicas han intentado sostener al sector, y, por otro, como el volumen de construcción pública es menor, el decremento será, consecuentemente, también menor, como lo sería, en su caso, el incremento.

Este decremento en la construcción de nuevas viviendas hace referencia explícita a la falta de demanda que está experimentando el sector, provocado por la falta de estabilidad económica y la tremenda volatilidad en el empleo, que provoca falta de confianza en el mantenimiento del puesto de trabajo, o, en su caso, en la capacidad de encontrar uno nuevo.

Por otro lado, el año 2011 debería de ser el año de la estabilización del sector, con lo que podremos empezar a valorar, de verdad, la situación en la que se encuentra, ya que el año 2010 se ha visto afectado por los cambios en las reglas de juego que se han venido apreciando, con el incremento de la tasa de IVA y la desaparición de la desgravación fiscal.

En cualquier caso, todo apunta a que este año 2011 seguirá siendo de estancamiento generalizado, sin una recuperación real del sector hasta, por lo menos, el año 2012 o 2013, cuando el exceso de oferta comience a desaparecer.

Lo que los bancos buscarán en 2011 para dar una hipoteca

Cuidado con el laberinto...

La amenaza permanece

Hace algún tiempo escribí un artículo aquí sobre lo que tenemnos que ofrecer a los bancos para excitar su gula y os decía entonces que a la hora de buscar un piso y pedir una hipoteca no sólo hay que buscar lo que nos guste a nosotros, sino también lo que le guste al banco, porque es el que tiene que dar el dinero y habrá inmuebles que valores más que otros.

Por supuesto, las razones que os alegarán oficialmente serán otras, pero estas son más o menos las que circulan pro las mesas de sus despachos y por las líneas de sus teléfonos. Repito lo que dije entonces:

—Si el piso tiene más de sesenta año, y está fuera de normativa urbanística, porque en su momento habrá que ampliar aceras o construir aparcamientos, un punto negativo.

—Si está en una zona ruidosa, de mucho tráfico o jaranas constantes, punto negativo.

—Si abundan en el barrio las minoría étnicas, punto negativo.

—Si no tiene ascensor, punto negativo.

—Si no tiene garaje en el propio edificio, punto negativo.

—Si los vecinos del inmueble son muy mayores, o hay mucho vecino de alquiler y poco en propiedad, punto negativo.

—Si tiene portero, o una comunidad elevada, punto negativo.

Que a vosotros sean inconvenientes que no os importen, por la razón que sea, y estéis dispuestos a seguir adelante, porque precisamente por eso tiene tan buen precio el piso, al banco le trae al fresco. Los bancos, y más en esta época, lo que miran es sus posibilidad de revender el inmueble en caso de que algo vaya mal, y antes de pensar que sus criterios son erróneos pensarán que vosotros sois unos bichos raros y que “vete a saber si encontraríamos otro igual”.

A nosotros nos gustan las gangas, porque tenemos necesidad de pagar poco. A ellos no. A ellos lo que les gusta es pensar que es fácil de revender si alguna cosa sdale más y se lo tienen que acabar merendando.

A todo esto, creo que para el año entrante habrá que añadir algo de vital importancia: que el piso sea suyo.

Mucho me temo que en 2011 se apretará aún más la cuerda en torno al gran problema de los pisos que los bancos tienen en stock y que la banca responderá a este problema intentando a toda costa sacar su cartera inmobiliaria al precio de perjudicar, más aún, al mercado libre. Por tanto, hay que reconstruir la lista:

-Si el piso que queréis es de un banco, id a sese banco y punto positivo para la hipoteca.

-Si el piso es de una promotora, buscad como sea el banco que financió a esa promotora y ya tenéis otro punto positivo.

-Enteraos de en cuánto dinero se ejecutó el embargo en caso de que el piso fuese de un propietario anterior que lo perdió. Por encima de lo que el banco pagó podéis negociar. Por una vez, el registro os puede dar un dato de lo que pueden llegar a tragar y de lo que no.

Y ante todo, recordad una cosa: no va a tardar el día en que tengan que valorar los pisos en su balance por valor de mercado y para entonces tendrán que haberse quitado una buena parte del marrón, así que ahora, ahora sí puierde ser el momento de buscar una ganga y aprovechar la ocasión.

Suerte.