
La construcción va por autopista
Dice Eurostat que la producción de la construcción en España ha crecido durante el mes de marzo en un 3,2%, y no nos queda otra que creerlos, porque se trata de la oficina estadística oficial de la Unión Europea, un INE a lo grande, para que nos entendamos.
Entonces, si nos creemos ese porcentaje de crecimiento tendremos que pensar que nos encontramos en la senda de la recuperación, tendremos que pensar que los malos tiempos ya han pasado, que la construcción comienza a repuntar, en pocas palabras, que nos encontramos en el principio del fin.
¿O no?
Está claro que la subida es importante, no en valor numérico pero sí en un contexto psicológico ya que nos saca de la depresión en la que nos encontrábamos, bueno más los constructores, que veían como sus pisos no se vendían y no se atrevían a meterse en nuevos proyectos de edificación por miedo a que no se fueran a vender bajo ninguna circunstancia.
Ahora, su actividad no sólo ha dejado de caer sino que ha conseguido repuntar y comenzar a crecer por primera vez desde que estamos de crisis, es decir, nos encontramos en el principio del fin. Sin embargo, no podemos lanzar las campanas al vuelo todavía, porque debemos analizar el fundamento de este repunte.
El responsable del crecimiento de la producción de la construcción es, en gran medida, el Gobierno que ha aplicado ayudas específicas a este sector (aunque luego verbalizara el cambio de modelo productivo que no se cree nadie) que se han visto reflejadas, indudablemente, en el crecimiento del mes de marzo.
Por tanto, no podemos afirmar que nos encontremos en el principio del fin, más bien deberíamos decir que estamos en el fin del principio, porque lo que parecía un repunte del sector se va a venir abajo ahora que el Gobierno se encuentra en pleno plan de austeridad con medidas antidéficit severas. Ello provocará que el plan-E, el verdadero motor del crecimiento del sector de la construcción, deje de surtir efecto por falta de fondos y entonces sí que veremos las orejas al lobo.
Entonces, es cuando podremos valorar si la recuperación que parece apuntar esta estadística de Eurostat es cierta o sólo fue fruto de las ayudas gubernamentales. Hasta entonces no nos queda otra que alegrarnos por el crecimiento de la producción del sector de la construcción y confiar que sea extrapolado, de alguna forma beneficiosa, al consumidor final.




Ya sabéis lo que opino sobre el tema de la autoridad municipal y sus recalificaciones de terrenos: que se puede ir por ahí con un trabuco, se puede ir con una navaja, o se puede robar desde el ayuntamiento, quedando bien, y siendo además un amigo del empleo y el desarrollo.




