Comprar y vender oro. El monopolio de la moneda

Nos han cambiado hasta a la chica de los billetes

Nos han cambiado hasta a la chica de los billetes

Como acabamos de pasar la Semana Santa, os voy a hablar de un tema un poco raro, para que tengáis tiempo de aterrizar después de las  vacaciones. O para todo lo contrario, no sé.

Se trata del monopolio del papel moneda: ¿por qué, vive Dios, tiene el Estado el monopolio de fabricar moneda? ¿Por qué suprimió el patrón oro y ahora no tiene ya la obligación de darte el oro correspondiente a los billetes que lleves al banco emisor?

Como sabéis, en los antiguos billetes venía escrita la frase: “el Banco de España pagará al portador 1000 pesetas“, por ejemplo. Sin embargo, con el paso del tiempo, la obligación de entregar esa cantidad en oro desapareció, con lo que el billete, que en realidad era un pagaré, se convirtió en un cheque sin fondos, apoyado sólo por cosas como la confianza, la credibilidad y los peces de colores.

Si toleramos esta descomunal estafa de partida, ¿cómo podemos esperar luego que el Estado no nos trate como a idiotas?

Algunos economistas radicales sugieren que para evitar las consecuencias derivadas de esta falta de respaldo de la moneda, debería permitirse que cualquiera emitiese billetes con respaldo en oro o plata. ¿Cómo lo veis?. ¿Aceptaríais billetes del Corte Inglés, por ejemplo, si el Corte Inglés os los cambiase pro oro cuando fueseis a su ventanilla, o preferiríais el dinero del Estado?

¿Por qué está prohibido acuñar monedas aunque sean de oro, si la estafa en ese caso no es posible?

¿Creéis que hay algo bueno detrás de esta desaparición del patrón oro que respaldaba a todas las monedas o que simplemente es un mecanismo, el primero, para hacernos jugar con dinero del monopoly mientras la riqueza real la controlan otros?

¿Serían posibles las devaluaciones y otros trucos de los gobiernos si alguien más que ellos pudiese fabricar moneda de curso legal?

¿Es justo este monopolio monetario?

 

 

Aprovechando que el Pisuerga pasa por Valladolid…, los bancos suben los diferenciales

pisuerga

Los Bancos aprovechan cualquier situación para ganar más dinero

Lasentidades financieras aprovechan cualquier recoveco, cualquier circunstancia, cualquier idiosincrasia para sacar tajada e incrementar sus beneficios de manera más o menos ética, de forma más o menos lícita. Ahora, que el Euríbor está por los suelos, han visto la oportunidad de oro para disparar los diferenciales que aplican a sus hipotecas.

Conocedores de que los consumidores estarán dispuestos a soportar unos diferenciales más elevados debido a que el Euríbor es muy bajo, están haciendo su agosto cargando valores excesivos y sin ninguna justificación económica más allá que la de su propio beneficio.

Concretamente, y según datos del Banco de España, el interés medio de las hipotecas concedidas durante el mes de febrero fue del 2,67%, casi punto y medio por encima del Euríbor. Es decir, que las entidades financieras estuvieron cobrando, de media, un diferencial del 1.5, una auténtica barbaridad.

Nadie va a discutir, y menos yo, el hecho de que los bancos y las cajas están para ganar dinero, porque no dejan de ser empresas privadas que viven de prestar dinero a los consumidores y a las empresas, ahora bien, hay una diferencia entre un beneficio lícito y aprovecharse de la situación para hacer el agosto.

Y más si se tiene en cuenta de la situación de la que venimos en la que hemos sido precisamente los ciudadanos, a través de nuestros impuestos, los que hemos puesto a salvo las cuentas de estas entidades que ahora, lejos de solidarizarse con nosotros por haberlos ayudado cuando venían de aquella manera, intentan aprovecharse de nuestra buena voluntad.

Pero claro, nos tienen vendida la moto de que no dan créditos a nadie, por ello el mero hecho de que un banco te conceda una hipoteca, independientemente del diferencial que te aplique, ya es un éxito y te puedes dar por contento. Así está montada la película y así la estamos sufriendo los ciudadanos sin poner freno.

En definitiva, los bancos y cajas aprovechan que el Pisuerga pasa por Valladolid para aplicar unos diferenciales abusivos, ante los cuáles los ciudadanos no decimos nada porque sabemos que, en el fondo, somos unos afortunados por poder disponer de un dinero que nuestros vecinos no tienen, así de simples somos, así de engañados estamos. Y, mientras tanto, siempre ganan dinero los mismos.

Esperando las reformas

El Sol Invicto por quien tanto brindan

El Sol Invicto por quien tanto brindan

No sé si es que estamos tontos o es que creemos que todo se arregla frente al mundo por el mismo procedimiento de dejar las cosas para nunca como hacemos aquí.

Hace meses, casi un año, que el Gobierno afirma que es urgente abordar las reformas estructurales necesarias para adaptar nuestro mercado laboral y nuestro modelo productivo a las necesidades de esta crisis. Desde entonces, son millon y pico los españoles que han perdido su trabajo, decenas de miles las pequeñas (y no tan pequeñas) empresas que han cerrado y centenares de miles los españoles desahuciados de sus viviendas o con la soga al cuello, tirando de sus últimos ahorros.

Y las reformas no llegan.

Unas veces se opone la patronal, otras los sindicatos, y otras el lucero del alba, pero el Gobierno, que es quien tiene la responsabilidad de hacer algo, lo que sea, aunque se equivoque, prefiere dejar para más adelante lo que no puede esperar.

¿Se piensan que el mercado de trabajo y el modelo productivo son como la sentencia sobre el Estatuto de Cataluña, que va ya para cuatro años pudriéndose en el Tribunal Constitucional?

Si están en esas, se equivocan: lo que hagamos entre nosotros, y lo mucho que nos burlemos de la independencia de los jueces o de nuestra propia Constitución se la bufa a todo el mundo, mas o menos. Lo que hagamos con nuestros modos de contratación nos afecta a todos, y se mira con lupa desde los despachos de los inversores internacionales, cada día más convencidos de que no se debe invertir un duro en España porque aquí no se decide nada real.

Enfrascados en discusiones y en maniobras electoralistas, nuestros gobernantes han decidido no decidir. Pero las hipotecas no se discuten. Se pagan o no se pagan. Y el trabajo no se discute: se tiene o no se tiene.

Los brindis al sol, para los mitraicos. Los demás, cristianos, ateos, judíos y musulmanes, necesitamos que alguien haga algo y lo haga de una vez.

Lo que sea, pero ya.

Buenos tiempos para la lírica, y para las hipotecas

El sector inmobiliario comienza a ir sobre ruedas, aunque de momento de bicicleta

El sector inmobiliario comienza a ir sobre ruedas, aunque de momento de bicicleta

Si Golpes Bajos cantaban aquello de malos tiempos para la lírica (que sí, que no me he equivocado en el título, sólo lo he forzado un poco para que me cuadrara), aquí podemos traerlo a nuestro terreno y hablar de buenos tiempos para las hipotecas, o para el sector inmobiliario, o para todo ello.

No es que la situación esté boyante, no nos vamos a engañar, pero según todos los indicadores, la cosa comienza a mejorar y todo apunta a que estamos en la senda de la recuperación, que puede ser bueno, o malo, según se mire.

Estos días todos los periódicos están plagados de noticias sobre el repunte de todos los indicadores que se utilizan para medir la buena o mala salud del sector inmobiliario: descenso de impagos, confianza de los consumidores, número de hipotecas,…

Todos estos indicadores han cambiado la senda, lo que antes era caída, ahora es crecimiento, sin grandes alardes, sin grandes excesos, sin grandes porcentajes, pero crecimiento, al fin y al cabo, que es lo importante.

Un crecimiento que está dando un respiro a todo el mundo, porque, no nos engañemos, todos estamos involucrados, de una manera o de otra, en el sector inmobiliario.

Los que pagamos hipotecas estamos metidos de lleno por la cuota mensual que tenemos que abonar a nuestro banco, y ahora estamos de enhorabuena porque el Euríbor sigue marcando cada mes un nuevo mínimo histórico para la alegría de nuestros bolsillos.

Los bancos están hasta el cuello metidos por una doble dirección. Por un lado tienen gran cantidad de dinero inmovilizado en financiación de proyectos inmobiliarios que ahora no van a ningún lado, y por otro tienen todas las hipotecas concedidas a sus clientes. Así que ahora tienen una doble alegría, por un lado los proyectos inmobiliarios comenzarán a salir ante la creciente demanda, y por otra al reducirse los impagos sus beneficios no se reducirán tanto como hasta ahora.

Y el Gobierno está metido sin querer porque durante mucho tiempo ha vivido, en parte, de los impuestos que generaban las operaciones inmobiliarias y porque la reactivación del sector inmobiliario supondrá un momento de tregua en las cifras de desempleo.

Todos ganamos, por tanto, aunque también hay un aspecto negativo que hay que tener en cuenta. A medida que el sector inmobiliario se vaya recuperando, los precios volverán a subir, seguro que no a los precios desorbitados de los que veníamos, pero subirán de todas formas.

El dolor hipotecario

Se prepara una matanza de cigarras

Se prepara una matanza de cigarras

¿Pero alguien, oh Cielos, puede explicarnos los motivos de esta extraña y contumaz política del Euro fuerte?

 

Gran Bretaña sin tapujos y Estados Unidos a la chita callando han devaluado sus monedas para hacer más competitivos sus productos en los mercados exteriores. La Unión Europea, en cambio, mantiene el dogma de que es mejor un Euro fuerte, caiga quien caiga, y la esperada y dolorosa devaluación de la moneda común no acaba de producirse, para desesperación de los deudores, públicos y privados.

Lo cierto es que muchos, demasiados, han hecho sus cuentas contando con que acabarían pagando sus préstamos con un dinero que a la postre valdría menos que el que recibieron en préstamo. Lo cierto, para ser sinceros, es que en muchas partes les ha salido bien la jugada, porque los deudores británicos, por ejemplo, han visto que su moneda se ha depreciado un veinticinco o un treinta por ciento en sólo unos cuantos meses.

Pero los que estamos en la zona Euro, resulta que seguimos con la soga al cuello, y países como Grecia (el más visible), o España, se encuentran con que sus deudas no menguan un ápice por el empeño alemán de mantener alta la moneda.

Los alemanes lo tienen claro: viven de las exportaciones y de esa extraña excepción suya consistente en que logran exportar sin que el precio de sus productos les afecte, porque el Made in Germany está por encima del bien y del mal de los vaivenes de precios. ¿Que lo nuestro es caro? Es verdad. Si alguien quiere una mierda, hay por ahí mercancías mucho más baratas, parecen decir al mundo. Y les funciona.

¿Y los demás? Los demás no podemos decir lo mismo, y al tener que competir en precios nos empobrecemos en una espiral bajista de sueldos y beneficios que devora los empleos y la competitividad de nuestras economías.

Los demás vemos como el dolor hipotecario, ese concepto que podría definirse como la parte de nuestra renta que está gastada de antemano en una vivienda que se compró demasiado cara, crece sin cesar, sin que haya ya morfina de subvenciones ni fondos europeos que lo alivien.

Si la devaluación llegase, nos podríamos salvar las ciudadanos, pero quizás no los bancos. Si la devaluación llegase, los estados podrían ayudar a los bancos con el alivio de ver cómo subían los impuestos al aumentar el consumo de la gente. Perderían los que tuviesen dinero ahorrado y ganarían los que tuviesen deudas. Sería un alivio para la mayoría, y un dolor para unos pocos, pero no esperéis tal cosa. No todavía.

 

El dolor es un arma afilada y nos la quieren aplicar antes de ofrecer la salvación. Lo dijo muy bien el otro día la revista alemana Der Spiegel: SE APROXIMA UNA MATANZA DE CIGARRAS.

¿A quién pensáis que se referían?

Exigen que desaparezca la hipoteca si el banco se queda con el piso

Opiniópn de los bancos al respecto. El del globo verde somos nosotros.

Opiniópn de los bancos al respecto. El del globo verde somos nosotros.

Tardaba ya en hacerse realidad esta iniciativa, pero al fin se ha concretado.

La propuesta, impulsada por la Plataforma de Afectados por la Hipoteca, cuenta con el asesoramiento del Colegio de Abogados de Barcelona y solicita que el sistema hipotecario español se equipare al de Estados Unidos, donde la vivienda, y sólo la vivienda, garantiza el pago de la cantidad hipotecada.

En estos momentos, cuando un ciudadano no puede pagar la hipoteca, el banco la saca a subasta, y como la situación económica actual está como todos sabemos, resulta que la subasta se queda sin pujadores con lo que, el banco, según la ley, se puede quedar con ella por el 50 % del valor de salida.

La jugada, pro tanto, es la siguiente: debes 100.000 Euros. El banco te embarga el piso y, valga lo que valga, lo saca a subasta en ese valor, y como nadie puja por él, el banco se lo queda en 50.000 y trata de sacarte por el medio que sea los 50.000 € restantes porque, como sabéis, el embargo del piso no anula la hipoteca.

Lo que solicitan estas plataformas ciudadanas es que los bancos asuman también parte de su culpa y de su riesgo. Si el piso es el que garantiza la deuda, una vez que el banco se queda con el piso no es lógico, no es justo, ni equitativo, que la deuda subsista.

O dicho de otro modo: si un ciudadano compra piso cuando no debe, pues que espabile. Pero si un banco da una hipoteca por un piso que no lo vale, que espabile también.

Lo que plantea la Plataforma de Afectados por la Hipoteca es que se debe reformar la Ley de Enjuiciamiento Civil y la Ley Hipotecaria a fin de e introducir la figura de la dación en pago, que ya existe en países como Francia o Estados Unidos, para dar por cancelada la totalidad de una deuda hipotecaria con la entrega de la vivienda al banco.

Sobre las consecuencias de este asunto, hablamos en los comentarios. Pero yo, de momento, propongo una: sube el riesgo, sube el diferencial.

En la senda prevista, el Euríbor cierra marzo en otro récord histórico

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El dinero está más barato que nunca, pero los bancos nos prohíben acceder a él

Otro mes se vuelve a romper el récord anterior, el récord que había quedado fijado un mes antes, así de rápido se mueve el Euríbor, así de volátil se está mostrando el indicador de referencia para la mayoría de las hipotecas que se conceden en nuestro país. Lo bueno es que la volatilidad es siempre a la baja.

El valor con el que cerrará este mes de marzo será de 1,21%, acercándose con paso lento, pero seguro, al 1,20% que parece ser el suelo con el que se encontrará el Euríbor, según la mayoría de los expertos que opinan sobre el tema de las hipotecas, que algo sabrán, digo yo.

El caso es que todo sigue lo previsto a mediados-finales del año pasado. Entonces ya se vaticinaba un descenso paulatino del índice de referencia de las hipotecas mes a mes, y no se han equivocado. Es cierto que el ritmo de descenso ha caído con lo que ya no lo hace de la misma manera frenética que hace unos meses sino que ahora lo hace de una manera más pausada, lo que hace vaticinar el final de la caída.

Esta caída ha provocado la floración de las claúsulas suelo, de las que nadie había oído hablar hasta ahora, y de los diferenciales más elevados para que las entidades financieras sigan generando buenos ingresos ante los riesgos que les provocan la concesión de hipotecas.

En cualquier caso esta época de bonanza que estamos disfrutando tiene las horas contadas, así que más nos vale que disfrutemos de ella tanto como podamos, porque en breve, seguramente a finales de este año, la cosa comenzará a cambiar de tendencia, y el Euríbor volverá a subir, de manera pausada como está haciendo ahora en su descenso, pero permanente.

De todas formas, las entidades financieras nos están bloqueando el poder disfrutar de estos valores tan apetecibles del Euríbor con su falta de liquidez, con su ausencia en la concesión de créditos hipotecarios salvo contadas situaciones de sobrada solvencia, en cuyo caso, probablemente no necesitaba realmente la financiación.

¿De qué nos sirve tener un valor del Euríbor tan bajo, si luego los bancos no nos dan el dinero? Pues eso precisamente es lo que estamos sufriendo en estos momentos. Todos queremos hipotecas, porque vemos que son muy baratas, pero los bancos no nos quieren dar el dinero. El caso es que siempre acabamos perjudicados los mismos.

Sobre quién nos apoyamos

La cosa se pone verdaderamente mala...

La cosa se pone verdaderamente mala...

Hace algunos años fue muy famoso un libro titulado “la rebelión de Atlas”, de Ayn Rand, que viene a ser un canto un tanto exagerado al neoliberalismo, pero con algunas ideas aprovechables. Me consta que algunos lectores habituales de este blog lo conocen, porque incluso alguno de ellos utiliza un seudónimo alusivo a uno de los personajes.

La idea fundamental del libro, que en un principio iba a titularse “la huelga” es que la sociedad entera descansa sobre los hombros de muy pocos individuos. De ahí que finalmente la autora lo titulase “la rebelión de Atlas”, en alusión al gigante mitológico que sostiene el globo terráqueo y lo que pasaría si un día decidiese no sostenerlo más.

Si os gusta más el planteamiento científico del asunto, os recomiendo que echéis un ojo a las tablas input-output de Leontief . Yo me voy a limitar a daros un análisis brevísimo de lo que sucede con los flujos económicos, para que sepáis de dónde sale nuestra debilidad estructural. Perdonad las inexactitudes y los resúmenes.

Son flujos de ingresos las exportaciones, el consumo de los extranjeros en el país, la agricultura, la minería, la pesca y la industria.

Son flujos de gasto las importaciones, lo que gastan los españoles en el extranjero, el gasto público en general y la depreciación de las cosas por el paso del tiempo.

Cuando alguien nos sirve una cerveza en un bar, alguien la ha producido, alguien la ha envasado, la ha transportado, ha producido el camión y la gasolina, ha construido el bar, ha puesto el camarero y ha obtenido los correspondientes permisos administrativos. Lo que se paga a todos esos profesionales tiene que provenir de ingresos netos. ¿Quiénes los han generado?

El agricultor que plató el lúpulo para la cerveza.

El que trajo el agua para fermentarla.

El que fundió la arena para hacer la botella y el vaso.

El que construyó el local y los que fabricaron los materiales de construcción.

El que fabricó el camión (mala suerte, porque ese está en Alemania. Ese es un gasto)

El que extrajo el petróleo (mala suerte de nuevo)

El que lo trajo y lo refinó (mitad y mitad)

El dueño del bar (Mala suerte. Sus ingresos no vienen de producir nada, sino de dar un servicio al que produce. Es trabajo, pero no es producción neta, aunque sí sea PIB).

Los permisos administrativos genera eficiencia, si queréis, pero no producción.

El camarero (vive también de los sueldos de los demás, pero tampoco genera nada)

Teniendo en cuenta que España tiene una balanza comercial negativa, porque importa más de lo que exporta, ¿os dais cuenta de por qué nos empobrecemos lentamente pero sin remedio? La base productiva del país es MUY pequeña, dicen que en torno al 8 % de la población activa. El resto, mueve y cambia de manos lo que esos producen, añadiéndole pequeñas ventajas, pero no riqueza real.

Seguimos otro día. Y perdonadme, que ya sé que el tema es obtuso.

 

Hipoteca flotante (o hipoteca máxima)

Tampoco os esperéis algo tan cómodo, ¿eh?

Tampoco os esperéis algo tan cómodo, ¿eh?

Tranquilos, que esta clase de hipoteca no tiene mala pinta, o al menos eso es lo que parece a primera vista.  Si flota, es que no será muy pesada, ¿verdad?

La hipoteca flotante es una modalidad hipotecaria por la cual el bien, o inmueble, garantiza una cantidad máxima de capital, por deudas presentes y futuras.

Sí, habéis leído bien, y puede interesarle a alguien: se puede utilizar el préstamo hipotecario como garantía de una cantidad máxima debida, con lo que tenemos que la hipoteca flotante sirve para garantizar deudas que no se pueden cuantificar todavía, como las originadas por una línea de crédito. El crédito es un producto muy utilizado en el mundo empresarial, pero no tanto entre los particulares, así que debemos empezar a contemplarlo para salir de ciertos problemas.

Por ejemplo, es posible iniciar una empresa o un negocio con un crédito, del que iremos disponiendo la parte que necesitemos, y para garantizar ese crédito, con un montante de deuda que no es fijo aún, firmar una hipoteca que sirva de garantía y permita al banco recuperar lo prestado en caso de insolvencia.

De este modo, combinamos lo mejor de ambos productos, la línea de crédito, que es más barata y más flexible que el préstamo personal, y la hipoteca, que tiene un plazo mayor y unas conciones más asequibles.

Aunque hay ciertas diferencias de matiz, en las que no vale la pena entrar en un foro como este, la hipoteca flotante puede equipararse a lo que a veces se llama hipoteca máxima.

No es un producto muy frecuente, pero es interesante conocerlo, por si pudiese llegar a ser de utilidad. Hay una cosa parea la que sin duda sirve: ganar tiempo, y estando como están las cosas, no es asunto menor, ¿verdad?

¿Qué exigimos?

Con partituras así, tenemos el concierto que tenemos...

Con partituras así, tenemos el concierto que tenemos...

No voy a señalar hacia afuera, porque me sumo, como uno más, a unas exigencias que a todos nos gustarían que fuesen mínimas.

Exigimos un sueldo con el que poder vivir, un horario en el que poder conciliar nuestra vida laboral y personal y una estabilidad que nos permita planificar nuestra vida más allá de un seis meses o un año, porque vivir a salto de mata está bien pàra las liebres pero no para las personas. Porque es muy caro. La hipoteca es mala, pero el alquiler es más caro. Las cosas como son.

Estas razones mencionadas son, fundamentalmente, las que hacen que tantos jóvenes vean en la oposición y el funcionariado la única salida digna, y no se lo reprocho.

La cuestión, y aquí viene lo malo, es quién paga todo eso. En la empresa pública lo pagamos entre todos, pero los ingresos públicos provienen de los impuestos que se cobran a la empresa privada y los particulares. Ya sé que parece una chorrada, pero hay que decirlo: el Estado no se paga a sí mismo, sino que detrae recursos de los demás para cubrir sus necesidades.

El problema, y os lo planteo para que lo comentemos entre todos, es: ¿cómo podemos hacer que nuestras empresas y nuestros profesionales ganen dinero y sean a la vez competitivos? Los impuestos, por definición, son una parte de lo que la gente gana: ¿Cómo podemos hacer que ganen más para que paguen más, y que al mismo tiempo puedan dar a la gente buen sueldo, buen horario y estabilidad?

A mí lo único que se me ocurre es que no existiera competencia, pero eso es como decir que se lucha contra las inundaciones prohibiendo la lluvia.

La otra solución es innovar, o emplear inteligencia en vez de fuerza bruta, pero con un sistema educativo más preocupado de hacernos a todos iguales que de hacernos mejores, no podemos conseguir otra cosa que ramplonería y mediocridad: justo lo que nos acaba de hundir frente a otros igual de brutos que nosotros, pero mucho más baratos.

La conclusión es que exigimos lo que no podemos tener, dado nuestro modelo productivo. Y cambiar de modelo, por muy imperativo que sea, va a ser como despertarnos en un campo de trabajo.

Mala cosa.

 

Hacer más difíciles los embargos, la nueva moto que nos vende el Gobierno

Los dirigentes socialistas terminarán vendiendo motos en un concesionario

Los dirigentes socialistas terminarán vendiendo motos en un concesionario

De un tiempo a esta parte ya he comprendido a lo que se van a dedicar los miembros del Gobierno de Zapatero. Una vez que salgan del Gobierno, una vez que el pueblo decida que quiere un cambio en sus dirigentes, ya sea cambiando de partido político, o ya sea con cambios en el mismo partido, los actuales dirigentes socialistas van a montar un concesionario, un concesionario de motos.

Porque cada poco tiempo intentan vendernos una moto, y hay que reconocer que son buenos en ello, porque mucha gente acaba creyéndoles, con lo que ganan tiempo sobre tiempo, y más tiempo aún.

La última moto la ha vendido la Ministra de Economía, Elena Salgado, en la sesión de control al Gobierno de ayer miércoles. La mujer que, supuestamente, maneja nuestras cuentas públicas dijo que el Gobierno estudiaría hacer más difíciles los criterios exigibles a las entidades financieras para poder embargar una vivienda.

¿Qué significa eso?

¿Qué significa que el Gobierno lo va a estudiar? ¿Me está diciendo, entonces, que hasta ahora no se lo habían planteado? Uno de los principales dramas de la crisis, y el Gobierno comienza a estudiar su solución, ¡ahora!

¿Y qué significa exactamente que lo va a estudiar? Pues significa que cuando quieran sacar una ley, cuando comiencen a aplicar esos criterios que ahora están estudiando, ya no habrá embargos, o sí, pero sólo a la gente irresponsable que no paga sus cuotas porque se gasta el dinero en otra cosa, no como los embargos de hoy en día, embargos a gente honesta que, simplemente, no puede pagar sus cuotas.

Una vez más, el Gobierno llega tarde a solucionar un aspecto de la crisis, estamos ante unos dirigentes incapaces de adelantarse a los acontecimientos, incapaces de comprender la situación en la que se encuentra el país y tomar las decisiones necesarias para resolverlas.

O, peor aún, puede que los dirigentes socialistas que nos gobiernan en la actualidad no sean lentos de acción y de comprensión, puede que estén atados de manos por los intereses creados por las entidades financieras, lo cuál sería aún peor.

La complacencia del Gobierno con los bancos y cajas da que pensar que no quieren actuar contra ellos, y realizar una nueva reglamentación que dificulte los criterios para poder embargar una vivienda por impago es un ataque directo a estas entidades que, por lo que parece, tanto poder tienen sobre el Gobierno.

Por tanto, la inacción de Zapatero y de los suyos se puede deber a dos motivos: incompetencia o miedo a la banca. ¿Qué es peor?

¿Por qué pagar un buen sueldo?

Porque si no, se enfadan los dioses.... (no va a colar)

Porque si no, se enfadan los dioses.... (no va a colar)

A menudo leo por aquí que para cobrar mil euros, o menos, no valía la pena haber estudiado una carrera, o haber hecho esto, o lo otro, o que para semejante cantidad vale más seguir en el paro o vivir del lomo ajeno.

No entro a juzgar si tienen o no razón los que dicen semejantes cosas, pero creo que es bueno que nos pongamos en el lugar del que paga esos sueldos, a ver si entre todos nos ayudamos a saber lo que tenemos y a darle un valor. Para evitar sorpresas y estafas, más que nada.

Supongamos que tenéis una empresa, la que sea. Supongamos que una churrería.

¿Por qué razón pagaríais mil quinientos euros al tipo que fríe los churros, los envuelve en un papel, los espolvorea con azúcar y se los da al cliente?

Yo lo haría por dos razones fundamentales: porque gano mil quinientos, por lo menos, y porque no conozco a nadie que lo haga por ochocientos. Si falla cualquiera de estas premisas, os aseguro que no le pago mil.

Paras que alguien cobre un buen sueldo, es necesaario que su trabajo produzca una rentabilidad mayor que lo que cobra y hace falta que no haya nadie en el mercado dispuesto a hacer el mismo trabajo por menos. Y cuando digo el mismo trabajo, me refiero a la misma tarea y a la misma calidad.

A medida que se ha mecanizado el trabajo y que las tareas son más automáticas, las diferencias entre unos y otros trabajadores se han reducido, con lo que al empresario no le suele importar que sea uno u otro el que desempeñe la tarea.

Por tanto, para cobrar un buen sueldo hay que diferenciarse por uno de estos caminos:

-Estar en un sector donde la diferencia personal de uno a otro sea grande. Por ejemplo, ser escritor, como yo aquí, o agente comercial. No somos iguales todos en esos trabajos, ni mucho menos.

-Estar en un sector donde la formación del trabajador sea cara para la empresa, de modo que cambiarte por otro le resulte caro al patrón.

-Estar en un sector donde no se pueda meter cualquiera con cuatro conocimientos de última hora. Esto lo saben muy bien los albañiles y los periodistas, que ven que cualquiera coge una paleta o un micrófono.

Fuera de todo esto, nos queda el lloriqueo y decir que el mundo es muy injusto, pero creedme: un título y unos estudios no sirven de nada si los tiene todo el mundo, o si lo que te enseñaron, lo de veras útil para el mundo real, puede aprenderlo cualquiera en dos tardes con el patrón o con un compañero.

 

 

Y, así que ojo….