El cebo irresistible de Caixa Catalunya

A río revuelto ganancia de pescadores

A río revuelto ganancia de pescadores

Caixa Catalunya sabe lo que se hace, o al menos lo aparenta, y ha entendido que en situaciones de crisis de demanda, como la que estamos viviendo en estos momentos se necesitan medidas drásticas, ofertas originales que dinamicen esa demanda para equilibrar la oferta.

Para empezar, la entidad financiera no se anda con historias y garantiza el precio mínimo de los inmuebles que vende, prefiere ganar menos pero vender el piso, que comérselo con patatas, como le está pasando al resto de promotoras y entidades financieras.

Pero no sólo eso, la caja también da facilidades para el cambio de vivienda que promueve, para lo cuál compra el piso actual y, aún más lejos, si te quedas en paro te la recompran, con lo que no tienes ningún riesgo de no poder pagarla.

Y, por otro lado, han decidido lanzar al mercado una bolsa de viviendas interesante para el alquiler, a precios tan asequibles como 550 euros, con lo que se las están quitando de las manos.

Pero no te creas que con este artículo quiero hacer publicidad de Caixa Catalunya, que eso lo hagan ellos, sino mostrarte que hay formas de lanzar un cebo irresistible a los compradores de viviendas, es cuestión de originalidad y creatividad.

Lo que no se puede esperar es que en una época como la que estamos viviendo la oferta cree su propia demanda, eso pasó hace unos años, ahora ya no. Ahora hay dos problemas, uno de demanda y otro de demanda efectiva, hay poca gente que quiera comprar pisos y la mayoría de los que quiere no lo pueden hacer por la estrangulación del crédito hipotecario por parte de las entidades financieras.

Por tanto, ya no nos valen los lloriqueos de las promotoras y las constructoras, la demanda está ahí, es escasa, pero está, y todo es cuestión de conseguir pescarla. Lo mejor es que cuanto más original sean las técnicas de venta, más nos beneficiaremos nosotros, los pobres compradores, a la hora de afrontar una compra de vivienda.

Las crisis, como el hambre, agudiza el ingenio y sólo las empresas con esa capacidad de adaptación y de creatividad pueden sobrevivir a situaciones como la actual.

Esperemos que cunda el ejemplo y que otras entidades financieras aparezcan con ofertas similares.

El comunismo como alucinación colectiva y su resistencia frente la realidad (un epílogo sociológico).

A alguna gente no parece importarle gran cosa la realidad.

A alguna gente no parece importarle gran cosa la realidad.

Prometí un día contaros una anécdota y creo que no hay mejor ocasión que esta:

Estaba yo en Checoslovaquia en el año 92, haciendo turismo en tren. Por supuesto, era pobre como una rata, así que me gustaban los países del Este, donde la gente era aún más pobre que yo, o igual, y podía incluso permitirme lujos asiáticos como tomar un café y una cerveza de vez en cuando en los bares de los indígenas.

Recuerdo que me alojaba en un hotel en el quinto pino, al final de Holesovice (por si alguien lo conoce) y que el portero de noche era un viejo de largas barbas blancas que hablaba seis idiomas, y casi todos mal. Según me dijo, en la cárcel había aprendido español para leer a Cervantes, francés para leer a Flaubert e inglés para leer a Fielding. Además, hablaba checo, porque era la lengua de su país, ruso, porque eran los que mandaban en su país, y alemán, por todo lo que había pasado y lo que pudiera pasar. Os lo cuento casi textual, para que veáis que mentalidad y qué puntería tenía el viejo. ¡Y qué retranca!

 Me dijo también que dormía mal y que su pensión de jubilación era ridícula, y que así, uniendo los dos problemas, se había hecho portero de noche de un hotel para solucionarlos ambos a la vez. Todo un personaje.

Pues bien: en mi tercera o cuarta noche en el hotel, me quedé un rato a hablar con él, y me dijo: “Checoslovaquia es el país más triste del mundo, porque desde el año 38 que llegaron los nazis, hasta el año 90 que se fueron los rusos, nunca hemos tenido libertad. Un año antes que a ningún sitio vinieron aquí los nazis, y luego nos liberaron los rusos. ¡Qué mala suerte!”

-Es triste, sí, le dije yo, dándome cuenta de que tenía razón.

“Muy triste. Porque los nazis iban a tu casa, te encarcelaban, te torturaban y te asesinaban”

-Sí. Fatal. La verdad le respondí.

Y luego llegaron los comunistas, que te encarcelaban, te torturaban y te asesinaban. Pero los nazis permitían emigrar, y por eso los henos echado tanto de menos. ¡Cómo los hemos echado de menos!”

Eso me dijo, y creo que tiene que ser suficiente, porque lo cierto es que si lo piensas, es verdad.

¿Cómo tiene que ser un régimen y un sistema económico y político para que la gente eche de menos a los nazis?

Y sin embargo, ya lo veis, sigue habiendo gente que pertenece a un partido comunista. El comunismo, por tanto, no parece un sistema que se apoye en realidades, o en promesas siquiera, o en un pasado brillante. En su pasado hay hambre, miseria, muerte, asesinato y océanos enteros de dolor y opresión, pero no le afecta. Nadie puede ir por la calle diciendo que es nazi (y me parece lógico, después de lo que hicieron) pero a la gente no le da vergüenza llevar una bandera roja, o decir que es miembro del Partido Comunista. Cualquier otra ideología o sistema que hubiese asesinado a la cuarta parte de personas, o destruido la vida de una décima parte de seres humanos de los que destrozado el comunismo estaría eternamente condenada, pero el comunismo no. ¿Por qué?

Porque el comunismo parece comportarse como una alucinación colectiva (tipo religión), o como un instinto depredador del alma humana. No se le puede combatir con razones, porque no atiende a razones. No se le puede combatir con la economía, porque aspira a quedarse con lo tuyo. Su triunfo, quizás eterno, es que ofrece la legalización del robo, y siempre habrá seres humanos a los que eso les ponga en movimiento y les aporte una esperanza de mejorar a costa de su vecino. Todos conocemos a personas que nunca nos robarían, pero que votarían encantadas a un partido que propusiera robarnos y matarnos. ¿no es cierto?

El odio a los semejantes, la envidia, el rencor, el cainismo, la inquina a los que son mejores, el deseo de machacar al que destaca, al diferente o al que tiene ideas propias no son, en absoluto, patrimonio exclusivo del comunismo. Ni mucho menos. Pero ningún sistema como el comunista ofrece a la gente que vive enfangada en esas pasiones una oportunidad tan buena de tomar revancha contra los otros y arrastrarlos por el barro. Y además en nombre del pueblo, de la igualdad y de otras muchas absoluciones. Te permite ser malo y a la vez te absuelve. ¿qué mas se puede pedir? Esta es, para mi y para algunos otros autores, la razón sociológica de la supervivencia del comunismo como idea, a pesar de sus crímenes y sus estrepitosos fracasos pasados. Y el caso es que otra cosa no se explica.

Como ya bato todos los records de longitud de un artículo, termino con una frase del viejo del hotel: “si quieres saber quién es un miserable, es fácil: pregúntale por mayo del 68. Si te habla de París, es un canalla. Mayo del 68, para los amantes de la libertad, fue Praga. La valiente y sangrienta Primavera de Praga”

Por si os sirve.

Los hipotecados sueñan, los bancos sufren, el Euribor sigue a la baja

El Euribor sigue rompiendo todos sus suelos

El Euribor sigue rompiendo todos sus suelos

Los ejecutivos de las entidades financieras siguen sufriendo urticaria cada vez que escuchan los datos sobre el valor del Euribor, porque éste se sigue manteniendo a la baja, para felicidad de todos nosotros, los hipotecados.

Bien es cierto, sin embargo, que la mayoría de las hipotecas están fijadas con una claúsula de tipo de interés suelo a partir del cuál el interés que pagamos en nuestras cuotas no baja. Una de dos, o las entidades financieras se temían esta crisis o son más listos que el hambre y se cubren ante cualquier circunstancia.

En cualquier caso, la noticia, que al final se me va el santo al cielo y no te digo lo que te tengo que decir, no es otra cosa que el Banco de España confirmó ayer que el Euribor quedaba fijado en enero en el 1.232%.

Este valor supone un descenso mínimo con respecto al valor del mes de diciembre, que había quedado fijado en 1.242%, pero un descenso, al fin y al cabo, destrozando las previsiones más agoreras que hablaban de un repunte del índice de referencia de la mayoría de las hipotecas de nuestro país.

Todo apunta, es cierto, a que a lo largo de este año, 2010, el Euribor tendrá que subir a medida que el Banco Central Europeo suba los tipos de interés para la zona Euro, ahora fijados en el 1%. Sin embargo, al menos tendremos un tiempo de tranquilidad, porque aunque el índice suba, lo hará muy suavemente, sin cambios bruscos.

Por otro lado, este valor de enero, supone un descenso de 1.39 puntos porcentuales en tasa interanual, es decir, comparado con el mismo dato de hace un año, lo cuál supone un ahorro realmente importante en la cuota mensual.

La mejor noticia, sin embargo, es que para las nuevas hipotecas las entidades financieras están lanzando promociones abrumadoras, como es la ruptura del tipo de interés cero. Concretamente, últimamente lo ha venido anunciando la Caixa, así que pronto veremos como el resto de entidades financieras lanzan una promoción similar.

Imagínate, ¿no sería justo el hecho de que si el tipo de interés puede subir sin límite, también pudiera bajar sin ningún límite? El problema es intentar hacer entender a las entidades financieras el concepto de justicia, porque creo que no lo estudiaron en sus respectivas carreras. Me han dicho las malas lenguas que todo banquero de postín está obligado, por currículum, a haber suspendido la asignatura de Ética en su colegio.

Los fallos del colectivismo IV (la necesidad como criterio de reparto)

Puestos a inventar necesidades, hay ideas para todos los gustos...

Puestos a inventar necesidades, hay ideas para todos los gustos...

Una de las premisas fundamentales de los sistemas colectivistas, en especial de los socialistas y comunistas, es la máxima: “se debe exigir a cada cual según su capacidad y dar a cada cual según su necesidad”

Dentro de la serie sobre los fallos del comunismo, quisiera analizar esta idea, aunque más bien me parece una mentalidad, o una forma de ver el mundo.

Por mi parte, y siendo todo lo objetivo que puedo, quiero decir una serie de cosas, que espero que me rebatáis con argumentos lógicos, porque lo cierto es que estoy acostumbrado a que me lo discutan con razones religiosas. Así que, por favor, dejad el catecismo a un lado, y pensemos. Os lo ruego.

-La pobreza no es una condición moral. No pienso como los calvinistas, que creen que el pobre es malo, porque Dios no permitiría pasar necesidad a un hombre virtuoso. Y tampoco pienso como los católicos, que creen que antes pasará un camello por el ojo de una aguja que entre un rico en el reino de los cielos. Por eso os dije que dejéis un rato el catecismo en casa y me digáis si ser pobre es un rasgo moral. Yo creo que es indemostrable tal cosa. Ser pobre es ser pobre. Y ser pobre es una mierda. Pero no dice nada de la moralidad.

-La necesidad no da derecho a nada: lo que otorga derechos es el esfuerzo, el cumplimiento de unos deberes o incluso el simple hecho, convenido de forma tácita, de pertenecer a una sociedad o país (lo que también impone obligaciones). Pero la necesidad, en sí, no otorga derechos. Que yo necesite un coche para ir a trabajar, aunque lo necesite imperiosamente, no me da derecho a exigirlo, ni a coger el de otro, ni a pedir que me lo presten. Necesitar una vivienda no significa que otro la tenga que pagar.

Las necesidades son ilimitadas y pueden crearse o extenderse a voluntad. Esta es uno de los pilares de la economía. De hecho, la economía se define según algunas escuelas como la disciplina que estudia la distribución de recursos limitados entre necesidades ilimitadas. Dicho esto, un sistema que reparte el fruto del esfuerzo de todos entre los que más lo necesitan, lo único que está haciendo es incentivar la queja, la picaresca y la corrupción. Un sistema en el que para conseguir más basta con sufrir más en vez de trabajar más, se va al carajo necesariamente.

A riesgo de que me tiréis piedras, os citaré un ejemplo sangriento: en la guerra entre los tutsis y los hutus, en Rwanda y Burundi (1990-1994) ambos bandos combatientes utilizaban las matanzas de civiles como modo de aprovisionar a sus ejércitos, pues sabían que después de cada matanza llegaría la ayuda humanitaria de Occidente y podrían así dar de comer a su tropa.

La necesidad, por tanto, no puede ser un baremo de distribución, a riesgo de que las necesidades se multipliquen y la miseria, la enfermedad o la simple estupidez lleguen a ser estados deseables, de los que se puede obtener más que del trabajo, el estudio o la salud. Cuando es más rentable cortarse un pie que estudiar una carrera, un país no tarda en quedarse cojo.

Por lo demás, hay ejemplos de sobra en nuestra sociedad de gente que convierte la necesidad en un modo de explotar al resto.

Es vuestro turno.

 

Jubilación a los 67

Cualquier día harán ir a trabajar hasta a los muertos (pero sólo a algunos, no penséis...)

Cualquier día harán ir a trabajar hasta a los muertos (pero sólo a algunos, no penséis...)

Hasta los miembros de su Gobierno lo dicen por los pasillos: Zapatero se levantó ocurrente y decidió, de pronto, sin encomendarse a Dios ni al diablo, subir la edad de jubilación a los 67 años.

Por lo visto, muchos de sus ministros se enteraron por la prensa de esta medida, que ha pillado por sorpresa a propios y a extraños. Como supongo que ya habéis leído algo al respecto, me permito explicar muy por encima, si la risa me deja, en qué consiste la idea:

A partir de 2013 la gente se empezará a jubilar con 65 años y dos meses, y la edad de jubilación se aumentará en dos meses al año hasta que en 2025 tengamos la cifra propuesta: 67.

Lo cierto es que el la Seguridad Social iba de cabeza a la quiebra y había que hacer algo, y enseguida, para evitar su colapso en los próximos años, cuando el número de activos fuese más o menos igual al de inactivos. Las cifras indican, más o menos, que en 2040 está previsto que haya un 32 % de jubilados, lo que sumado a los menores de edad hace que tengamos a un trabajador por cada español pasivo. Y eso contando con que no haya paro, por supuesto.

Con esto, como veis, no hago más que sumarme a la broma: había que hacer algo enseguida, y hasta 2013 (año posterior al de las elecciones, ojo al dato) no se empieza a subir el tope de la jubilación, y sólo dos meses. Había que hacer algo urgente y resulta que lo posponen quince años, lo que, sabiendo como sabemos el modo en que se rige este país, significa que aún veremos otras diez o doce ocurrencias, ocho reformas, treinta y tres enmiendas y setenta y ocho borradores. O sea, nada.

Pero no voy a decir que esta medida es un brindis al sol, porque contiene su significado, y muy importante: que la cobardía política del gobierno no conoce límites ni pudor.

Pero ya de la que estamos, analizamos las consecuencias muy brevemente, de este retraso en la edad de jubilación:

Los que cobran más y son más difícil de despedir (y por tanto hacen menos, porque echarán a otros) se incrustan aún más en la empresa o la función pública.

-El paro juvenil, que ya es bestial (40 %), aumentará aún más si se llega a aprobar una barbaridad así.

El aumento de la vida laboral no compensa, ni de lejos, el aumento de la esperanza de vida. Es un puñetero y mierdoso parche para no abordar medidas de verdadero calado (por ejemplo, decir no a la prejubilaciones que tanto gustan a las grandes multinacionales).

Hay muchos otros efectos, pero cuento con que los vayáis citando vosotros.

 

 


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Donde dije digo, digo cambio (y corto)

Hipotecado negociando con el banco el cambio de hipoteca con las fuerzas armadas (y las que se van a armar)

Hipotecado negociando con el banco el cambio de hipoteca con las fuerzas armadas (y las que se van a armar)

– Españolito Hipotecado (EH) llamando a entidad financiera, ¿me oye?

– Entidad financiera (EF): sí, alto y claro. Cambio.

– EH: Eso digo yo: cambio…  La hipoteca de banco.

– EF: ¿mande? No oigo nada. Cambio.

– EH: es mi Scattergories-hipoteca y me la llevo. Cambio.

– EF: te pierdo, no oigo nada. Cambio.

– EH: que digo que ya no te acepto como animal de compañía. Cambio y corto.

Aunque no lo parezca, esta conversación se produjo más de 60.000 veces el año pasado en lo que supone una cifra récord de subrogación de hipotecas según el INE, ese Zeus de las estadísticas que dice que el número de hipotecados que hicieron un corte de mangas a su entidad financiera creció un 16% respecto a 2008, cuando ya había crecido un 7% respecto a 2007.

En estos tiempos de crisis, en los que la pela es la pela más que nunca, muchos hipotecados han pasado de estar con su banco como Pili y Mili a estar como Pimpinela y marcharse atraídos por los cantos de sirena de otra entidad.

Así es el capitalismo: sin piedad y sin escrúpulos; yo te robo los clientes, tú me robas los clientes y aquí paz y después gloria, porque el “yo te doy cremita, tú me das cremita” se queda sólo para los anuncios.

Lo mejor de todo es que ponerle los cuernos al banco está bien visto, ya sea porque te quieres deshacer del suelo de la hipoteca, para encontrar un diferencial más benévolo o porque los otros te prometen el oro y el moro: los muebles de la casa, un crucero, perdonarte parte de la hipoteca… Y próximamente una cita con Elsa Pataky y un tour por el Vaticano.

Otra parte curiosa es que todos creen que ganan, aunque en el caso de los hipotecados está por ver porque mi instinto de espía me dice que estas entidades son todas el mismo perro con distinto collar.

En su caso sí está clara la ganancia: ¿qué es condonar una insignificante parte de la hipoteca a cambio de conseguir un cliente que sabes que paga religiosamente sus cuotas desde hace años y que el departamento de riesgos verá solvente? No tiene precio.

Aunque no se concedan casi hipotecas, con las subrogaciones las que ya hay se mueven más que un palomo cojo. Qué le vamos a hacer si está de moda. Si la madre de la Pajín es tránsfuga, ¿por qué no lo podemos ser los hipotecados?

Ale, a pertrecharse y buscar el mejor postor, prometo que los hay que te dan hipotecas a 45 euros, pero cuidado al adentraros en el lado oscuro porque, aunque no lo parezca, los bancos siguen estando más agarraos que un chotis. Sí, pi. Palabra de Matahari.

Menos es más, más es menos, menos dinero para las hipotecas

¿Quieres una casa? Olvídate del banco que no te va a dar el dinero

¿Quieres una casa? Olvídate del banco que no te va a dar el dinero

Que los bancos estaban dando menos hipotecas y las que daban eran de menos dinero ya lo sabíamos, lo intuíamos, lo habíamos sufrido en nuestras propias carnes, pero ahora ya tenemos la certeza estadística.

Nada es cierto del todo hasta que el INE se pronuncia y ahora lo ha hecho, lo ha hecho lanzando una cifra media para las hipotecas constituidas en noviembre de 2009, una cifra que se queda en 135.657 euros.

Que así dicho no suena a nada, ni bien ni mal, pero que si la comparamos con los datos de un año antes nos encontramos con una reducción de un 9.9%, muy por encima del porcentaje de disminución del precio de los pisos.

Por tanto, tenemos que el dinero que prestan los bancos ha disminuido por encima de lo que han bajado los precios, lo cuál no cuadra por ningún lado, porque entonces, o la gente está pagando a “tocateja” o no entiendo como se están comprando los pisos que se están comprando.

Está claro que los bancos están haciendo lo que quieren, nos están tratando como tontos y se están guardando el dinero para poder cuadrar sus balances sin pensar en la pobre gente, como tú y como yo, que queremos comprarnos un piso.

El sentido común dice que el precio de las viviendas debería de ser coherente con la cantidad que prestan los bancos para las hipotecas, porque en otro caso el sistema se va a venir abajo, es totalmente insostenible.

No tiene sentido que el precio de una vivienda haya bajado de 105 a 100, pero que el banco haya reducido el dinero que me presta de 85 a 75, algo falla en el sistema.

Un sistema que ha sido creado por los bancos, para los bancos y sus propios beneficios, y perjudicándonos a nosotros, los pobres curritos que sufragamos las deudas de las entidades financieras pero que no vemos, ni de lejos, los beneficios que acumulan en época de bonanza.

Y los gobiernos, que saben lo que se juegan en el envite, nos ignoran de manera deliberada y se limitan a ejecutar sus leyes al dictado de las entidades financieras que manejan los hilos del poder a su antojo.

Los fallos del colectivismo (III): desincentivación del esfuerzo y penalización de la excelencia.

Cuando trabajar bien no sirve de nada, pasan cosas como esta

Cuando trabajar bien no sirve de nada, pasan cosas como esta

Dentro de este recorrido por los fallos de los sistemas socialistas y comunistas llegamos hoy a una lacra de difícil solución: la desincentivación del esfuerzo.

Podíamos hablar otra vez del mono que no trabaja y que precisamente por no trabajar se vuelve más competitivo con las hembras, tiene mejor salud, y vive más años, pero de eso ya hablamos el otro día.

Hoy, en cambio, como pidieron algunos lectores, voy a tratar de abordar el asunto desde una óptica cercana: la igualdad o equivalencia entre el que hace algo, el que hace mucho, y el que no hace nada. La igualdad o equivalencia entre el perfeccionista, el que trata de mejorar las cosas, el indolente y el que simplemente es un chapucero y un marrano.

Todo eso nos suena cercano y conocido, ¿verdad? Pues bien: ese es el pilar fundamental de las relaciones laborales en el socialismo. Y lo mismo que ocurre en una empresa cuando se trata igual a los que cumplen o a los que no, sucede en un país, pero a lo grande.

En nuestras economías capitalistas hay una reminiscencia de ese sistema, fomentada a ultranza por los sindicatos de izquierda (que son casi todos): la negociación colectiva. Los sindicatos detestan todo aquello que pueda servir para distinguir al buen trabajador del malo, y se amparan en que estos mecanismos se utilizan para cometer abusos y arbitrariedades contra los trabajadores. Es totalmente cierto, pero no cabe olvidar que tratar igual a todos es un abuso y una arbitrariedad ya en sí misma, con lo que cometer un desmán para evitar otro no puede ser una mejora. Es simplemente un trasvase de poder y una presión a la baja sobre la productividad. ¿Cual es la idea? Que todos trabajen como el que menos, porque trabajar como el que más es de idiotas.

Los sistemas socialistas y comunistas se basan en esto: los recursos son del Estado y los trabajadores son todos iguales. En estas condiciones, mejorar un producto, hacerlo más eficiente, más duradero o de mejor calidad no tiene sentido, pues el Estado garantiza que no habrá otro producto en el mercado compitiendo con el tuyo. Los consumidores te comprarán a ti obligatoriamente, y al precio que se fije. La calidad y la eficiencia no cuentan.

La producción en los sistemas comunistas y socialistas es como la comida en la cárcel: como no hay otra cosa, todo está bien. Cualquier iniciativa para mejorar el producto aumentará el esfuerzo y nadie querrá asumir ese sacrificio a cambio de nada. Los sistemas comunistas sólo avanzan cuando deben competir, como en la carrera armamentística contra Occidente, la carrera espacial, o la guerra contra los nazis. Sin competencia exterior, se hunden en su propia inoperancia, su indiferencia y la falta de incentivos para trabajar más, trabajar mejor o mejorar lo que se produce.

En ese sentido podríamos decir que los funcionarios operan a menudo como un estado socialista propio dentro de un sistema capitalista, pero esos matices os los dejo para vosotros, en los comentarios, que yo ya me he vuelto a pasar de extensión.

A ver si entre todos tenemos un buen debate.

 

El que no llora no mama, y las empresas inmobiliarias comienzan a llorar para mamar

Papá Estado sigue dando de mamar al sector inmobiliario, generador de la crisis actual

Papá Estado sigue dando de mamar al sector inmobiliario, generador de la crisis actual

Está claro que el que no llora no mama, y que la mejor forma de conseguir dinero público, de ese que pagamos tú y yo con nuestros impuestos, con nuestros impuestos abusivos y que luego mira para lo que sirven.

Sirvieron para avalar a las entidades financieras, que sí que son necesarias para que nuestro circo económico funcione, pero, claro, también podían haber guardado cuando iban bien, como todo hijo de vecino, como tú y yo, protegiendo parte de los beneficios para las épocas de crisis.

Luego sirvieron para subvencionar a las empresas automovilísiticas, incluyendo a los concesionarios de coches, que, igual que los bancos, habían ganado dinero a expuertas pero ninguno tuvo la suficiente cabeza como para ahorrar para épocas de crisis.

Y ahora, parece que va a servir para salvar a las empresas inmobiliarias, o al menos eso es lo que pide Santos González, que por lo que parece, que yo no lo sabía, es el Presidente de la Asociación Hipotecaria Española (AHE para los amigos).

Pues este hombre, el tal Santos González, ha hecho unas declaraciones en las que advierte que el nivel de endeudamiento hipotecarios de las empresas inmobiliarias, constructoras y promotoras, es inasumible por el sector financiero.

Y amparado en estas conclusiones solicita, de manera indirecta, ayudas públicas para estas empresas para que puedan salir de esta situación insostenible porque si no están condenadas a la desaparición, propiciando el fin del sector.

Eso sí, dice que las empresas inmobiliarias deberían comprometerse a no volver a cometer las mismas tropelías en las que han incurrido en estos últimos años, vamos, exactamente igual que las entidades financieras estadounidenses, que pidieron dinero público por sus excesos, prometiendo no volver a cometerlos y ahora han vuelto a caer en ellos.

Pero digo yo, si yo soy autónomo y pierdo clientes o no puedo mantener mi nivel de deuda, me toca cerrar mi negocio y el gobierno no viene a ayudarme, entonces, ¿por qué va a ayudar el gobierno a las empresas inmobiliarias?

Yo quiero que mis impuestos se dediquen a ayudar a los ciudadanos de a pie y a salvar a los autónomos que tienen que cerrar sus pequeños negocios, no a estas grandes corporaciones en las que los propietarios no son responsables y siguen teniendo sus ahorros en alguna cuenta de un paraíso financiero perdido.

Los bancos inventan nuevas cláusulas cárcel. ¡¡Cuidado!!

Un banco poniéndose tierno

Aparentemente, un banco poniéndose tierno. En realidad, oficial de la 9ª División Panzer de las SS

Disculpadme si me pongo poético:

Los bancos son fieras carnívoras que necesitan grandes cantidades de alimento para mantener su metabolismo depredador de cuentas de resultados siempre crecientes. Ahora, en plena sequía, el medio ambiente no colabora en la caza y tienen que inventar nuevos mecanismos para lograr sostener su cruenta fisiología.

Para los que hayáis firmado una hipoteca después de 2007 o la vayáis a firmar ahora, hay una cláusula llamada ” COMPENSACIÓN DE RIESGO POR TIPO DE INTERÉS“, que es totalmente legal, pero que obliga a pagar una fuerte cantidad de dinero si se quiere liquidar la hipoteca, ya sea para llevársela a otro banco, o porque hemos heredado a un tío América, o nos ha tocado la primitiva.

La clave para saber si nos va a afectar o no es la revisión de la hipoteca: si nos revisan el tipo de interés cada 12 meses, o cada menos, estamos salvados. Pero si tenemos una hipoteca a tipo fijo, o una de esas nuevas hipotecas que se revisan cada 18 meses (supuestamente para darnos estabilidad), entonces estamos jodidos.

Os lo cuento para que lo miréis en vuestros contratos aquellos a los que os pueda afectar, y para que lo tengáis en cuenta los que estéis a punto de firmar una hipoteca: mucho cuidado con esta cláusula si la revisión de la hipoteca es por periodos superiores al año.

También hay que tener cuidado con la CLÁUSULA DE DESISTIMIENTO, que no es más que un simple truco de diccionario para volver a cobrar la comisión por cancelación, pero llamándole de otro modo. Esta cláusula indica que habrá que pagar entre el 0,25 y el 0,5 % de todo el capital de la hipoteca en caso de cancelarla, ya sea para llevársela a otro sitio o porque se paga en su totalidad.

Sólo hay un modo de evitar estos truco, así que tomad nota: antes de ir a firmar la hipoteca, pedid una oferta vinculante y un proyecto de escritura. Y os lo leéis tranquilamente, antes de ir a la notaría. Luego, si lo que os dieron y lo que se presentó a la notaría no coinciden, hay modos de denunciar (aunque lo mejor es estar atento también en la notaría). Pero sin esta precaución, seréis alimento de las fieras.

Avisados vais.

Crédito hipotecario

Con un poco de técnica y de pericia, todo se consigue...

Con un poco de técnica y de pericia, todo se consigue...

Aunque muchos penséis, a primera vista, que un crédito hipotecario es lo mismo que una hipoteca, existen algunas importantes diferencias que convierten a este producto en una opción interesante para algunos casos determinados. O dicho de otro modo: que os servirá o no, pero es importanbte saber que existe.

El crédito hipotecario es una forma de financiación a largo plazo mediante la que la entidad financiera concede una determinada cantidad de dinero, con la garantía de un bien inmueble, pero no entrega todo el importe de una sola vez, sino que lo mantiene disponible para que el solicitante gaste ese dinero a medida que lo vaya necesitando.

Este mecanismo puede ser muy útil, por ejemplo, en los casos en que se compra una vivienda para rehabilitar. Si se acude a una hipoteca convencional, tendremos dos problemas: que la vivienda difícilmente será tasada por el importe que necesitamos y que empezamos a pagar desde el primer día intereses por toda la cantidad recibida. Una vivienda en mal estado no vale lo mismo que arreglada, por supuesto, y el banco no puede asegurarse de que efectivamente la repararemos, así que estará más dispuesto a darnos un crédito hipotecario, con condiciones, que una hipoteca normal.

Con el crédito hipotecario podemos acordar con el banco que vaya aportando dinero a medida que se presenten los correspondientes certificados de obra, con lo que a medida que aumenta el valor del inmueble aumenta también la cantidad que debemos.

Así, sólo pagamos intereses por el saldo dispuesto, pues por el saldo no dispuesto se suelen pagar unas cantidades extremadamente bajas, que pueden llegar incluso a cero si negociamos bien con el banco.

De las diferencias entre los préstamos en general y las líneas de crédito en general hablamos cuando queráis, que tiene tela la cosa.


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¡Pasen y vean! Pisos low cost y casitas oulet

Las Administraciones presentando sus planes y ayudas en los salones inmobiliarios

Las Administraciones presentando sus planes y ayudas en los salones inmobiliarios

¡Pasen y vean! ¡Pasen y vean, señoras y señores, los pisos low cost, el outlet residencial y las casas de segunda mano! La mujer barbuda, el forzudo y el hombre elefante no supondrían ni la mitad de atracción que las seis ferias inmobiliarias, con jerga de trapitos y vuelos baratos, que se celebrarán en Madrid entre enero y mayo.

En dicha comunidad, como en todas partes, ya no saben cómo deshacerse de los pisos en stock. Por eso, el Grupo Códice se ha lanzado a lo Indiana Jones a organizar el I Salón de Vivienda Social, Asequible y Sostenible. ¿Sostenible por quién? Ya estamos con la palabrita… Grrrr… ¿Asequible para quién? ¿Social? La sociedad, como Hacienda, somos todos pero luego qué curioso que las VPO les tocan sólo a unos pocos elegidos.

ZP estará orgulloso del copieteo del apellido de su Ley de Economía de moda pero, aunque muchos ayuntamientos de la comunidad madrileña (por llevarle la contraria al presi, seguro) han dado el sí, quiero, el organizador sigue en busca y captura del respaldo de organismos públicos y del Ministerio de Vivienda, que como todos sabemos está muy estresado tramando vete a saber qué para justificar su existencia.

Entre los objetivos de este salón, hay dos bastante llamativos:

1. Presentar de manera ordenada y conjunta las políticas, viviendas, ayudas, planes, etc. ¿Eso es posible? Si la fauna y flora de las Administraciones se ponen de acuerdo en materia de Viviendiversidad llamo a Iker Jiménez para que lo estudie.

Y digo yo también: ¿es que no se les había ocurrido antes organizar un sarao de este tipo? Qué casualidad que lo hacen ahora, tras hacer un curso de creatividad subvencionado por el INEMficaz, cuando no saben por dónde meterse los pisos.

2. Facilitar el acceso a aquellas personas y familias materialmente “expulsadas” del mercado libre. No tengo suficiente espacio para todos los comentarios que haría a esta frase de vocabulario tan poco sostenible, así que os lo dejo a vosotros.

Si os apetece daros un garbeo de gratti por el evento, será del 5 al 7 de febrero en el Pabellón de Convenciones de la Casa de Campo, en Madrid. Presiento que tendrá éxito y al año que viene se celebrará en lugar de Fitur. ¿Para qué buscar destino de vacaciones cuando aún tienes que buscar donde vivir el resto del año? Con estas iniciativas tan guays, luego dirán que el que no tiene piso es porque no quiere.