El vodevil de Bankia

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La situación a la que hemos asistido como espectadores de lujo en estos últimos meses con Bankia no viene sino a reflejar la utilización política a la que se ha sometido a las Cajas de Ahorros durante tantos y tantos años y que ha acabado por dejarlas a los pies de los caballos.

Rodrigo Rato, un excelente político económico, fue designado para llevar las riendas de Caja Madrid, una entidad financiera a la deriva, sin que poseyera el bagaje financiero necesario como para rescatar a una entidad que se estaba difuminando ante el crecimiento y el buen hacer de su gran competidor, la Caixa.

En una huida hacia adelante, forzado, a su vez, por los intereses políticos de otra Comunidad gobernada por el Partido Popular, Valencia, Caja Madrid aceptó una fusión catastrófica con la caja valenciana, Bancaja, lo que llevó a la entidad madrileña a acumular en su balance tal nivel de productos tóxicos que su viabilidad se convirtió en una situación insostenible.

Como bien han demostrado los tiempos, el experimento más político que económico se ha venido abajo como un castillo de naipes, y ahora Bankia, la antigua Caja Madrid, tendrá que recibir una inyección de 7.000 millones de liquidez para poder seguir saliendo a flote.

Por ello se hace necesaria una reestructuración financiera inminente, un cambio en el modelo de gestión de las Cajas, pero de verdad, no de cara a la galería, para que los criterios políticos dejen de tener peso en los Consejos de Administración, y sean los criterios económicos y financieros los que primen a la hora de tomar decisiones.

Porque esta es la única fórmula adecuada para que el crédito llegue a los ciudadanos y a las empresas y para que no sean al final los contribuyentes los que tengan que sufragar los excesos y los derroches de unos políticos incompetentes situados a dedo al frente de entidades financieras, sin los conocimientos financieros adecuados ni la voluntad de buena gestión exigible.

Bankia es la última metáfora del desastre financiero de este país, un desastre que nos ha traído hasta donde estamos y está aletargando nuestra recuperación de una manera inefable.

Soportando el chaparrón

Cada una lo soporta como puede

Cada una lo soporta como puede

Con la que está cayendo es agradable comprobar como todavía se mantienen algunas buenas ofertas hipotecarias que poder llevarnos a la boca, al menos en teoría, porque otra cosa será ya que luego nos la concedan que visto lo visto es algo cada vez más complejo.

Sin embargo, ING Direct e iBanesto siguen manteniendo su lucha particular, lo cuál acabará por beneficiarnos a todos nosotros que podremos disfrutar de un diferencial mucho más económico. De esta manera, mientras que la mayoría de las entidades financieras se están moviendo por diferenciales sobre el 3-4% estas dos operadoras online siguen manteniendo en el mercado un diferencial del 1,49%.

Además, siempre y cuando se mantenga una cierta vinculación con ellas se pueden eliminar la inmensa mayoría de las comisiones, con lo que al final todo queda mucho más barato. Como pega tenemos las restricciones habituales de las hipotecas online, basadas principalmente en lo rígido de sus ofertas.

Si en una entidad financiera al uso siempre tienes la posibilidad de modificar alguna de las condiciones en función de tus circunstancias, en lo que se refiere hipotecas y entidades financieras online el cliente se tiene que someter a las condiciones fijadas en el paquete de oferta estipulado, sin casi margen de maniobra real.

Esta competitividad extrema de las entidades que operan casi exclusivamente online se debe a la transparencia que ofrece el mercado de Internet a los consumidores, de forma que pueden comparar diferentes productos de manera inmediata con un mero golpe de click.

Una transparencia que, aunque se está intentando perseguir en las últimas modificaciones legislativas aprobadas por los diferentes gobiernos, tanto regionales como estatal, no llega nunca a conseguir el nivel que se puede alcanzar en Internet, por lo que las diferentes asociaciones de consumidores recomiendan siempre darse una vuelta por la red antes de contratar cualquier producto hipotecario.

En definitiva, en Internet encontramos las mejores ofertas, aún en estos tiempos de chaparrón, aunque no son aptas para todos los bolsillos, sino sólo para aquellos que se pueden permitir cumplir con los estrictos requisitos y las rigideces exigidas por las entidades que operan a través de soporte online.

Hipotecas y recortes: pasar de todo como solución aceptable.

La estrategia del castor: sumergirse y esperar.

La estrategia del castor: sumergirse y esperar.

Decía un comisario de infausta memoria, que a veces saber mantener el orden es no hacer nada, y un político no mucho mejor valorado que una de las artes más difíciles de aprender a la hora de gobernar es la de no hacer nada en absoluto y dejar que los problemas se resuelvan solos.

Por supuesto, conociendo al personal, esta política de brazos cruzados le parecerá encantadoramente eficaz a más de cuatro, pero antes de apoyarla con todo entusiasmo conviene saber por qué, en el caso de los bancos y las hipotecas, todos los esfuerzos tienden a ella.

En este blog y en otros muchos, hace años que se viene hablando de la parálisis de las instituciones europeas y de su incapacidad para llegar a acuerdos o diseñar planes de acción que resuelvan de una vez por todas la falta de credibilidad de los mercados.

Sin embargo, el problema consiste en que los pisos valen cada vez menos, los bancos tiene buena parte de sus activos convertidos en ladrillos y vigas de bovedilla, y las hipotecas de sus balances son activos tóxicos, o lo que es lo mismo, activos que pueden convertirse en impagados en cualquier momento.

Pero resulta que los que tenemos una hipoteca sabemos que hay que pagarla mes a mes, y eso lo saben también los bancos. Por tanto, cada mes que pasa, el riesgo de los bancos disminuye porque hay una serie de cuotas que se han pagado, y unas cantidades de dinero que se han recibido. Los bancos, por tanto, están tan pillados como nosotros y por el mismo plazo.

Por eso, una solución posible es esperar a que la sucesión de cuotas pagadas vaya aminorando el riesgo, diluyendo los impagos, y con ayuda del IPC en unos pocos años, cinco o seis, tendremos que el dinero vale un 20 % menos, y la deuda total de los hipotecados es un poco menor, con lo que resucitarán pro sí mismos los balances de los bancos.

¿Optimismo? No. Simplemente reconocer que a veces la solución menos traumática es la más larga. Veremos si llega a funcionar o todo salta por los aires mucho antes…

Que se hipotequen los bancos

Vieja estampa del caciquismo

Vieja estampa del caciquismo

Hay muchas soluciones alternativas para el saneamiento del sistema financiero, pero la mayoría de ellas no se nos pasan por la cabeza al común de los ciudadanos mientras, como es obvio, los que están en el ajo pasan de puntillas sobre ellas para que no calen en la opinión pública.

Como siempre, creo que el problema viene de falta de claridad en los conceptos, y por eso me pongo tan pesado con ese tema.

Una hipoteca es simplemente una garantía sobre un préstamo. Ni más ni menos. Los ciudadanos hemos comprado pisos a mansalva suscribiendo hipotecas que permiten a los bancos quedarse directamente con su titularidad en caso de impago. Pero el caso es que ahora se ha dado la vuelta la tortilla y son los bancos los que tienen problemas de liquidez, tanto para devolver lo que recibieron prestado de la banca extranjera como para responder ante los depositantes. ¿Y pretenden que cubramos nosotros su obligaciones?

Bien, puede interesarnos, por muchas razones que ya se han comentado aquí y sobre las que sin duda volveremos. Pero en las mismas condiciones que ellos nos aplicaron. Si quieren dinero, que se hipotequen, como hacemos los demás..

Los bancos pueden hipotecar sus activos y sus acciones igual que nosotros podemos hipotecar nuestros pisos. Cada vez que el Estado les dé un dinero, que suscriba una hipoteca sobre una parte de sus acciones, de sus edificios y de sus empresas participadas. Y si no cumplen, el Estado se queda con ellas. Y entre tanto, si quieren vender algo o hacer alguna operación, que pidan permiso al dueño de la hipoteca, como tenemos que hacer nosotros si queremos vender una casa hipotecada.

Y, por supuesto, que se les cobre el notario a la misma cuota que a nosotros, y el impuesto de actos jurídicos correspondiente, para que sepan lo que cuesta pedir dinero cuando no se tiene.

Y que el Estado les exija un seguro sobre esos activos, como nos exigen a nosotros un seguro de la vivienda en las condiciones que mejor les parecen.

Luego, en cómodos plazos y con un interés del Euríbor más un punto o dos, que devuelvan el dinero de ese rescate, hasta el último duro y sin retrasarse un mes, porque en caso contrario se les aplicaría el desahucio de sus consejos de administración, sus oficinas y sus poltronas.

De esa manera, entenderían lo que han hecho hasta ahora, escarmentarían más de cuatro y quizás llegaríamos a ver condiciones más razonables en la hipotecas. Aunque sólo fuera para que se las aplicasen luego a ellos.

La morosidad de las familias, el gran problema de la banca

Las cuentas siguen sin salir

Las cuentas siguen sin salir

A pesar de que la banca se las prometía muy felices con la morosidad de los promotores inmobiliarios, la cuál les había llevado a perder mucho dinero, no hay duda, pero que parecía últimamente controlada, ahora llega otro gran problema de dimensiones siderales y de muy difícil consideración.

Se trata de la morosidad de las familias españolas en sus préstamos hipotecarios. Como consecuencia del incremento persistente y pertinaz de la tasa de desempleo, cada vez hay más familias que no tienen capacidad real para poder pagar sus hipotecas, y acaban, por tanto, por dejar de pagar sus cuotas.

Esto provoca que las entidades financieras acumulen un agujero negro sin solución, más allá del embargo de la vivienda, algo que acaba por repercutir de manera negativa sobre las propias entidades, con lo que acaba por convertirse en la pescadilla que se muerde la cola.

Desde las asociaciones de consumidores, donde se reconoce este problema y las dificultades que puede crear al sistema, abogan por una solución pactada, de manera que las entidades financieras encuentren alternativas para que los propios clientes puedan seguir pagando sus cuotas y ellos no pierdan mucho dinero.

Se trataría de profundizar en el campo de la renegociación hipotecaria, ampliando cuotas y reduciendo tipo de interés, lo cuál provocaría una reducción de beneficios para bancos y cajas en el corto plazo, no hay duda, pero en el medio-largo plazo permitiría mantener un volumen adecuado de ingresos.

Además, de esta forma las familias españolas podrían seguir manteniendo sus viviendas sin problemas, a pesar de su situación económica de extrema dificultad, a la espera de que llegaran tiempos mejores que les permitieran afrontar el futuro con mayor optimismo.

Ya hay Comunidades Autónomas, como el País Vasco, donde el gobierno regional está abogando por este tipo de soluciones, convencidos de que es la única fórmula adecuada para intentar salir todos juntos de la crisis, más allá de hundir el sistema a costa de bancos y familias.

Lo único seguro, eso sí, es que el desempleo seguirá creciendo en los próximos meses, y con él las dificultades de todos los agentes relacionados con toda la economía en general.

Pendiente abajo

El Euríbor sigue cayendo pendiente abajo

El Euríbor sigue cayendo pendiente abajo

Cuando el pasado mes de marzo el Euríbor cerraba su cotización mensual en el 1,499% muchos podían pensar que nos encontrábamos ya en el suelo del indicador y que a partir de ese momento sólo cabía pensar en un renacimiento de las cifras para repuntar durante el mes de abril.

Pero la coyuntura económica mundial, y sobre todo europea, así como las nefastas previsiones sobre el futuro han hecho que el Banco Central Europeo no se atreva a tocar el tipo de interés para la zona Euro y ello siga provocando que el Euríbor se mantenga a la baja, acercándose a los valores del marcado por el máximo organismo financiero europeo.

Así, el cierre de la cotización media mensual del Euríbor durante el mes de abril, en el 1,368%, supone una caída de 0,7 puntos porcentuales con respecto al cierre de abril de 2011, lo que, traducido a cuota mensual debería de arrojar un descenso de 60-70 euros mensuales para una hipoteca media, ciertamente significativo en los tiempos que corren.

Una reducción, sin embargo, que no será generalizada, sino que se limitará a la existencia, o no, de una cláusula suelo en el articulado hipotecario, que podría limitar e, incluso, evitar, la reducción de la cuota mensual, en función del valor fijado en el momento de constitución de la hipoteca.

De cualquier forma, lo que parece evidente es que en los próximos meses deberíamos de encontrarnos con un panorama similar, con el Euríbor a la baja. No en vano, la cotización diaria del indicador el último día de cotización, ayer, día 30 de abril, marcará el comienzo del mes de mayo.

Por ello, si tenemos en cuenta que partimos del 1,311%, no sería descabellado pensar que antes del 15 de mayo podríamos estar por debajo del 1,3%, unas cifras realmente preocupantes para las entidades financieras y altamente atractivas para los ciudadanos hipotecados, que pueden empezar a plantearse seriamente una mejoría en su estado económico.

Según los expertos, por otro lado, el Euríbor no debería de incrementar su cotización antes de final de año, y nos encontraríamos con valores continuamente a la baja y acercándose al 1%, aunque no es previsible que lleguen a alcanzar esta cifra.

Quienes buscan hoy una hipoteca

Nuevas porciones

Nuevas porciones

Según informa el diario El Mundo, y tras el cierre de la importante Feria Inmobiliaria Sima 2012 (ya les vale también con el nombre, a los pobres, joer…) resulta que el perfil de los demandantes de vivienda actuales es el de un joven entre 25 y 35 años, en busca de una casa, para vivir en ella. Los pisos más demandados son viviendas de dos o tres habitaciones y el precio máximo que se maneja, en Madrid (ojo a este dato), es de 200.000 Euros.

Según este mismo informe el 66% de los posibles compradores de de vivienda son empleados por cuenta ajena, un 17% autónomos y otro 17 % funcionarios. De todos los encuestados, el 16 % no necesitaba financiación, mientras que el resto iba a pedir una hipoteca. Entre los deseosos de hipotecarse, la mitad pedía menos del 80 % del valor de tasación. La otra mitad estaba por encima de esta cifra.

Me gustaría terminar con un apunte: para un gasto semejante, me parece a mí que al gente no se lo ha pensado lo suficiente, porque hay un montón de ciudades donde se podrían encontrar por realmente magníficos por 200.000 euros o menos. En algunas profesiones, la necesidad de residir en grandes ciudades tipo Madrid está muy clara, pero mucho me temo, y no me fusiléis por ello, que hay quien prefiere ser pobre toda la vida en Madrid a trasladarse a otra ciudad menos “guay”.

Mientras la elección del lugar de residencia no sea una variable económica que entre en la ecuación económica de los ciudadanos, seguiremos concentrándonos todos en el mismo punto, de manera que se paguen precios abusivos mientras le resto  del país se vacía sin remedio. Y luego, claro, los pisos son caros, los bancos atornillan, etc., etc…

Pero de pensar en mudarse a una ciudad más barata, de eso, no se habla ni por asomo.

A veces pienso que abunda una nueva especie del hidalgo del Lazarillo. Aquel era pobre porque lo de trabajar ni se lo planteaba. Los de ahora son pobres, porque de Madrid, Barcelona, Sevilla o Valencia ni se menean. Pues buena suerte, chavales…

Hipoteca y alquiler: relaciones peligrosas

Al final se aprovecha todo...

Al final se aprovecha todo...

Dicen las malas lenguas, que en este país son muchas, que la implosión de la burbuja hipotecaria ha dado paso a las condiciones necesarias para que se forme una nueva burbuja, esta vez en el alquiler.

Desde mi punto de vista, es una previsión totalmente exagerada, pero algo de cierto hay en ello, y me gustaría acercarme a la idea:

Por una parte, a pesar del absoluto desplome de la venta de pisos y de las hipotecas nuevas constituidas por las entidades bancarias, los precios de los pisos no terminan de bajar al nivel que se esperaba o al nivel que han descendido en otros países afectados por un problema similar al nuestro. Hay muchas razones para ello, desde la cerrazón de mollera de algunos hipotecados, que están dispuestos a ahorcarse con sus hipotecas antes de vender por debajo del precio de compra, hasta razones técnicas, como el hecho de que una bajada en el precio de los pisos tendría un efecto devastador sobre los balances de de los bancos, ya muy castigados por la depreciación de sus activos.

Por otro lado, los alquileres dependen fundamentalmente de dos variables: de la seguridad jurídica que encuentren los propietarios para alquilar y del precio que los propietarios hayan pagado por los pisos, que es el precio que deben amortizar para rentabilizar su inversión. Como en tiempos de crisis aumenta la probabilidad de que no te paguen, pues a los jetas de siempre se unen los que siendo honrados no pueden pagar por haberse quedado sin trabajo, resulta que ya tenemos explicada una de las variables: el riesgo.

La otra, es hija o hermana de la negativa a tener pérdidas, es decir, negarse a alquilar el piso por un precio inferior a lo que se está pagando de cuota hipotecaria, haciendo caso omiso del mercado, la oferta, la demanda, y el lucero del alba. “Yo no alquilo por menos de lo que me está costando, y punto.”

La combinación de ambas variables nos introduce en un cóctel explosivo del que no saldremos más que haciendo disminuir el riesgo. Esa es la medida barata y la que entienden los dueños de los pisos. El resto no pasa de  cambiar el dolor de una pierna a otra o de una pierna a un brazo.

Y no estamos para muchos dolores más.

Llueve sobre mojado

Llueve sobre mojado sobre los bancos

Llueve sobre mojado sobre los bancos

Mes tras mes nos prometen que el cielo escampará y que la tormenta pasará dejándonos un mar de tranquilidad financiera y económica al que podremos aferrarnos con total tranquilidad y ante la que tendremos la capacidad de afrontar el futuro con optimismo y esperanza.

Pero luego llegan las estadísticas macroeconómicas ofrecidas por las principales oficinas estadísticas del país y nos cambian todos los planes, ya que mes a mes nos ofrecen un panorama negro y sin un optimismo, un panorama al que estamos abocados, además, por las medidas de nuestros gobiernos.

La última estadística negativa ha sido la del Instituto Nacional de Estadística (INE), que ha certificado que durante el pasado mes de febrero el número de hipotecas constituidas cayó un 47,1% en tasa interanual, hasta totalizar un volumen de 26.415 hipotecas.

Un descenso que, lejos de iniciar una recuperación, supone un agravamiento de la situación ya que en el mes de enero la caída en tasa interanual había sido del 41,7%, lo que demuestra que las entidades financieras no sólo no están abriendo el grifo sino que lo están cerrando cada vez más.

Por otro lado, la propia estadística publicada por el INE saca a la luz que el importe medio de las hipotecas constituidas durante el mes de febrero también sufrió un descenso significativo con respecto a las de un año antes, concretamente, un 14,6%, hasta situarse en los 104.868 euros.

De la misma manera, el importe total concedido en las hipotecas constituidas durante este segundo mes del año se situó en los 2.770 millones de euros, lo que viene a significar una reducción del 54,8% con respecto al mismo mes del año anterior.

Estos descensos, tanto en el importe medio de las hipotecas como en el global prestado provienen, en gran medida, de la reducción del precio de las viviendas, una tendencia que se debería de seguir observando en lo que queda de año, ya que las medidas interpuestas por el Gobierno para la valoración de los inmuebles que los bancos mantienen en sus balances deberían de provocar el descenso de precios de manera inequívoca.

En definitiva, lejos de recuperarnos, estamos cayendo en nuestra propia fosa, sin que parezca que podamos tener una solución real.

El Euríbor no encuentra suelo

Ya nadie puede detener la caída del Euríbor

Ya nadie puede detener la caída del Euríbor

El Euríbor parece no querer detener su caída libre y seguir bajando hasta límites que ya no recordábamos y que seguramente nos costará volver a ver, lo cuál no deja de ser una gran noticia para todos aquellos que cuenten con un préstamo hipotecario o cualquier otro tipo de crédito referenciados a este índice.

Si en marzo nos congratulábamos de que el Euríbor, en tasa media mensual, cerraba en el 1,499%, esa cifra parece ahora muy lejana con los valores que estamos observando del indicador durante este mes de abril, el cuál comenzó con el Euríbor a la baja y parece que la tendencia se está manteniendo de manera invariada e invariable.

Ayer mismo, 23 de abril, el Euríbor cerró su cotización diaria en el 1,348%, para totalizar una tasa media mensual del 1,382%, ya más de 0,1 puntos porcentuales por debajo de hace apenas un mes y, lo que es más importante, 0,7 puntos porcentuales por debajo del cierre del Euríbor de hace ahora un año.

En esta coyuntura las hipotecas que tengan que revisar su tipo de interés en función del Euríbor de abril y que no cuenten con una cláusula suelo que limite el descenso del mismo, se encontrarán con una clara mejoría en cuando a la cuota mensual que tienen que ir pagando a la entidad financiera correspondiente.

En ese sentido, precisamente, se estructura la Iniciativa Legislativa Popular que se intenta llevar al Parlamento español, y de la que se hizo eco nuestro compañero Ladríllez, la cuál tiene un claro fundamento de defensa de los intereses de las familias más desestructuradas y menos favorecidas, económica y socialmente hablando.

Uno de los grandes objetivos es eliminar la cláusula suelo de las hipotecas españolas, para que todo aquel que se encuentre sujeto a una hipoteca pueda beneficiarse de las bajadas del Euríbor en la misma medida que se perjudica por los incrementos experimentados por el mismo.

No podemos olvidar que si el Euríbor cierra el mes de abril sobre el 1,37%, si a ese valor le añadimos un diferencial de un 0,8, que venía a ser la media hasta hace bien poco, nos encontramos con un tipo de interés ligeramente por encima del 2%, mientras que la cláusula suelo rara vez suele bajar del 3%.

Recogida de formas por el cambio de la ley hipotecaria

Los comuneros

Los comuneros en un momento malo...

Hoy comienza la recogida de firmas para cambiar la ley hipotecaria. Se trata de una Iniciativa Legislativa Popular y para poder tramitarse necesita recoger y validar medio millón de firmas antes del primero de noviembre.

La intención de esta iniciativa es  reformar la legislación hipotecaria, paralizar los desahucios, regular la dación en pago y establecer alquileres sociales (lo que es un eufemismo por baratos, o a ser posible gratuitos, entiendo yo). Por más que lo he buscado, no he encontrado ninguna referencia a atar los perros con longaniza ni a convertir en obligatorio y a cargo de las arcas públicas el regalo del día de la madre, pero supongo que todo se andará.

Este proyecto ha sido promovido  la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), los sindicatos UGT y CCOO, la Mesa de Entidades del Tercer Sector Social de Catalunya, la Confederación de Asociaciones Vecinales de Catalunya (CONFAVC),  y el Observatorio DESC (Derechos Económicos, Sociales y Culturales)

El objetivo de las quinientas mil firmas parece fácil de alcanzar y no sólo a los organizadores, que esperan recoger millones de apoyos. El texto propuesto se refiere, de momento, únicamente a la vivienda habitual y no impide el desahucio o expropiación de segundas viviendas. Otro de lso puntos estrella de esta iniciativa es la solicitud de que la dación en pago sea retroactiva, de forma que se condone la deuda a aquellas familias que ya han entregado su piso a los bancos.

Una vez logrado el objetivo de recoger las firmas, la iniciativa pasará al Congreso, donde se someterá a votación. Teniendo en cuenta que la crisis inmobiliaria comenzó en 2008, el hecho de que se propongan ahora estas cosas deja la impresión de ser más un gesto político que pretender conseguir algo realmente, como si los desahuciados en tiempos de Zapatero no fuesen desahuciados reales.

No obstante tratarse, en mi opinión, de una iniciativa sectaria, tardía y poco realista, hay que reconocer que es bastante justa en su mayor parte. Por si a alguno os apetece prestar vuestro apoyo, este es el enlace: www.quenotehipotequenlavida.org.

Aquí, en mi tierra, se celebra hoy el día de los Comuneros de Castilla y la batalla de Villalar, entre los mencionados comuneros y las fuerzas del Emperador Carlos I de España y V de Alemania. Una gloriosa y olímpica derrota para los comuneros.

Una premonición, quizás, en estos tiempos en que tanto miramos a Alemania.

Pero algo hay que hacer…

Hipotecas, bancos, y muertos en el armario

Rarezas y temores

Rarezas y temores

Cuando la prensa internacional habla de que la banca española es un peligro porque tiene sus armarios llenos de cadáveres, no se refiere mayormente a trapicheos, cuentas falsas, o asientos contables inventados, sino que en lo fundamental se refiere a nosotros.

¿Qué tal nos sienta el papel de zombies? Supongo que según el color del maquillaje que use cada cual y lo bien o mal que haya sabido mantener la línea, ¿no? El caso es que la prensa europea no lo ve de ese modo y lo único que tiene en cuenta es el precio de mercado de unos inmuebles que siguen convirtiéndose en impagados a un ritmo creciente a medida que pasa el tiempo y la situación de la economía española no mejora.

El otro día hablaba de las pruebas de stress que tiene que pasar una economía doméstica, y esa cuenta, más o menos publica se ha realizado ya para los bancos españoles, con el resultado de que muchos de ellos aguantarían el tirón si la crisis era corta, si se empezaba a recuperar el empelo y si el número de hipotecas impagadas comenzaba a reducirse pronto. ¿Y qué ha pasado en realidad? Pues todo lo contrario. A medida que los pisos siguen bajando, el respaldo de las deudas de nuestros bancos sigue perdiendo valor y sus balances son cada vez más endebles.

Trato de explicarlo lo más sencillamente posible: el dinero que nos prestaron vino en muchas ocasiones de fuera. Ese dinero nos lo dieron para comprar un piso, y en su balance aparece que nos dieron el dinero pero nos pueden embargar el piso. Ahora resulta que la deuda sigue ahí, cada vez hay más gente que no puede pagar y el piso vale cada vez menos, lo que origina una pérdida latente.

Eso son los muertos que nuestros bancos tienen en el armario: los pisos, y sobre todo los terrenos, tasados a un precio que se aleja diariamente del real mientras la economía no tiene pinta de mejorar ni el número de personas sin trabajo tiene pinta de reducirse.

¿Y cómo se sale de aquí? Pues no está ni medio claro. Si los bancos no tienen pasta, no pueden prestar. Y si prestan la que el Banco Central Europeo les da, entonces sus balances empeoran y les dejan de prestar a ellos. La vieja solución, la de toda la vida, era devaluar al moneda, pero eso, hoy por hoy, supone salir del Euro, con el consiguiente pánico que acarrearía.

Así que, para hacer previsiones económicas hoy en dí, más que economista hay que ser entendido en cine de terror. Y encima de serie B.

¡Marchando una de spaghetti zombie!